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INTERIORES
Del Cielo al Suelo ...[Espacios Intermedios]
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  • Ingredientes:
    • - Media onza de verdad
    • .
    • - Una cucharada de jarabe amargo de olvido.
    • - Mitad de ignorancia, mitad de osadía.
    • - Una gotita de vanidad.
    • - Un puñado de vacío
    • - Alguna falta de ortografía (opcional)
    • - Palabras de distintos sabores y texturas para adornar, etc.
    • - Ligar bien la mezcla y servir antes de que dé tiempo a arrepentirse.
    Sindicación


     

    HALOGRAMA





    Jep Faqué Ferrús
    "Camino al infierno"
    Playa de Zumaia






    "Hay un anciano ante una senda vacía. Nadie regresa de la ciudad lejana; sólo el viento sobre las últimas huellas.
    Yo soy la senda y el anciano, soy la ciudad y el viento."

    Antonio Gamoneda, "Libro del frío"





          Sé que no veré más repetirse nada,
          ni tu rostro.

          Aún tenías corazón
          al llegar aquel invierno de rodio en el reloj de bolsillo,
          le dabas cuerda
          al sentido austero de la ausencia.

          Cuando quise saber del calor de tus manos
          ya no te quedaban calles en el cuerpo

          la sien vacía
          enfrió el rictus último
          como arcano indeleble

          y me dejaste un vago horror de huérfana
          frente a ese espejo de azogue con tu nombre en la esquela

          D.E.P.

          Mediada la tarde,
          descendió un murmullo mortuorio,
          rumiaba pésames una sotana

          llegaron flores magreadas de incienso al vestíbulo
          ralentizando esa ingravidez dormida de las bisagras,
          esperando un viático mundano, el colofón.

          ¿Por qué no sentí nada?...¡ Di, Nada !

          ¿Por qué no siento más que un coagulado mutismo desde entonces?







     

    PODRÍA DECIR...






    Que camino veredas grises, mañanas de escarcha
    aunque en mi pecho un árbol
    abre el corazón al mar.

    ( Lo diré, mientras pueda )

    Decir que también hay trampas en el hogar que respiro
    -digo-
    que hay una luna que tiembla tímida,
    abrochada a la oscuridad
    huésped en mis huesos y espera viva
    el sentido vertical de la agonía,
    aunque la angustia perfecta sea estafa huracanada
    que trae el ruido anudada a las miserias.

    ( Nunca... lo había dicho)

    Podría decir que
    me espían las farolas y apenas voy
    a ninguna parte
    tropezando pensamientos,
    silencios quebrados por fantasmas de otoño prematuro.

    ( ¿Para qué decirlo? )

    Digo
    que lanzo palabras ingenuas, contra la voz tonante
    cargada de ira en las nubes, trágica.
    No se gana consuelo a pedradas

    Entre la ternura y el abismo,
    mi pésima puntería...
    lo dice todo.




     

    DOS POEMAS

    I.

    Juega la soledad
    con cartas marcadas

    no nació de ti, ni de mí

    la hicimos letras donde volar,
    suspiro de viajero sedentario.

    Yo sigo buscando la profecía maldita
    atornillada al cielo

    arriesgo una palabra, un lamento, la cancela
    del mundo y la nada

    juega mi corazón el único as en la manga,
    piel de mujer y sexo de poeta.



    II.


    Para ella, soy lo que no dice,
    tener todo y no ser nada

    una mezquina vida
    llevadera.










     

    EN ESE PRECISO INSTANTE






    Hay un momento en la vida en que el hombre son los ojos llorando, el pulso cansino, el sentimiento a flor de piel, un instante en que se duda de todo porque el vacío nos llama como un grito que nos persigue al abismo de las cosas inútiles que bordean la locura. Porque la nada nos ciega y oculta las cosas y nos separa de las personas que con su alegría y presencia nos daban vida y nos daban luz. Con sus sombras un desgarro que se pierde en el infinito en el momento en que solos nos vamos quedando ciegos.

    Es un momento estremecedor, estás solo y crees que tampoco tiene remedio, un momento terrible, has perdido la esperanza y crees que nunca volverás a encontrarla, ni aquí ni allá, ni entre los escombros de lo que un día fuiste antes de que la oscuridad te alcanzara con su altura. Es un túnel que camina a un ritmo trepidante envolviéndote tus pasos, un mal sueño que intuyes no terminará con el paso de las horas ni los días. Pero no es una pesadilla en el presente ni un regreso del pasado oscuro, es la vida que se te mete dentro con sus dientes y colmillos afilados llamando a la locura con tu nombre. Al principio la cabeza estalla, viaja por los aires, se dispersa y pierde el rumbo.

    Más tarde con dolor comienza la calma, con paciencia el abandono, con temor el coraje a la palabra encontrada, a la palabra dada frente al respeto que busca uno por sentirse aliviado ante tantos zarpazos de muerte. Se respira con el primer balbuceo, se recobra el ánimo con el minúsculo eco de un corazón herido, se siente uno vivo y se desea respirar abarcando todo el sentido de la vida siendo como éramos antes de que comenzara el infierno e incluso siendo mejores de lo que pretendíamos serlo antes de que el infierno acabara con nosotros. Es la palabra en la lengua, el beso en los labios, el tacto buscando la ternura, el silencio rodeando la comprensión infinita como si no hubiese pasado nada más que lo que debía haber sido en el momento preciso.

    Cuando la poesía llama al hombre con su desgarro al rojo vivo y la vida se confunde entre las piernas en un momento en que la sombra de nuestro andar huye de nuestro lado, el hombre siente cómo la esperanza son sus ojos llorando, alcanzando con su mirada un nuevo camino.


    KEPA MURUA
     

    SOSIAS




    "Inquietud al otro lado ..." de Jep Flaqué Ferrús






          ¿Quién si no yo teme la respuesta?

          Hay un pretexto de memorias distintas:

          Una
          iguala el terror de tiempos desmembrados,
          trepa temblores,
          hostiga estigmas embrionarios
          con estertor de morteros y
          aliento de cornamusa.

          ¿Quién ha de ser...si no soy yo?

          La que amuralla con musgo las piedras
          para no lastimarse
          y la que nunca olvida darle cuerda a los relojes
          antes de salir huyendo
          Ah...aquella muchacha ciega. La recuerdo.

          Otra
          se desdobla tercamente,
          ¿Quién si no yo tiembla ante la duda?

          La que inventa abalorios de mil purezas,
          la que maldice la omisión cristalina
          del sujeto
          predicado a semejanza de las cosas y
          del inútil parecido de los sonidos sin nadie
          Ah ... aquella muchacha muda. Me recuerda a...

          Siempre las he buscado
          a escondidas,
          donde emerge un puente de niebla,
          sin que me vieran.



     

    PARA LAURA





    Érase una vez... un beso. No un beso cualquiera, no. Se trataba de un beso que se posó en una cuartilla, mientras intentaba escribir un cuento. Sin querer se me escurrió de una pregunta [¿Dónde irán a parar los besos que dimos cuando éramos niños?]... y ante mi asombro aterrizó, algo desorientado, sobre la hoja en blanco.

    Nuestro beso, todavía recién nacido, era pequeño y risueño. No parecía más perplejo que yo, así que nos dedicamos una sonrisa. Miró con detenimiento el papel como buscando una respuesta y sin decir una sola palabra, tomó asiento sobre la goma de borrar.

    Resultó un poco incómodo, al principio, verlo allí tan calladito y pensativo, con las piernecillas colgando, mirando ensimismado el papel. Hubiera sido más fácil para mí entablar conversación con un unicornio, incluso con el tío Camuñas o la bruja Coruja... porque tengo más costumbre; pero, ante un beso, sea de la naturaleza que sea, a mí se me alela la expresión y no me sale ni media palabra. Sí, nos mirábamos algo intrigados; tanto es así, que no fui capaz de escribir una sola línea... él seguía esperando. ¿Pero qué?...

    Pensé que si parpadeaba un par de veces seguidas desaparecería junto a la pregunta y así podría escribir un cuento sobre una princesa que besa a un sapo y lo convierte en calabaza... no, no, así no era... un sapo que besa una calabaza y se convierte en princesa.. tampoco era así... En fin, un cuento que comenzara en los tiempos de Maricastaña y tuviera un final al uso, con perdices y ...

    ¿Tú lo sabes?- me preguntó.
    Parecía un besín decidido, sin duda. Se puso en pie de un salto y se encaramó al lápiz que estaba a punto de colocarme en la oreja. Ya era tarde para hacerme la sorda.
    ¿Sabes a dónde van a parar los besos...?- me susurró.
    Sentí un “escalocaliente”en dirección a la nuca. No es fácil pensar cuando tienes un beso hablándote en la oreja. Haz la prueba.
    Noooloooo... sé- respondí con voz de calambre mientras desempotraba los hombros y volvía a colocarme el cuello en su sitio. Lo siento... creí que siendo un beso ...
    Pero tú besas ¿no?...
    Sí, claro, las personas nos besamos y los besos son todos muy, muy especiales. Bueno, casi todos. Los hay que nacen de la pasión, de la ternura, del cariño...(ufff, hay tantas clases de besos, tan buenas razones para besarnos que...) y los más difíciles de dar, los de despedida.
    Todos son especiales, menos yo- dijo pensativo. Puede que ni siquiera exista... cómo se puede ser especial cuando vives en un lugar secreto, suspendido en el tiempo, en un constante querer y no poder.
    Me sentí responsable de sus incertidumbres. Después de todo, él estaba allí porque a mí se me había ocurrido hacer una pregunta de la que no conocía una respuesta .
    Puede que no seas un beso olvidado, pongo mucho cuidado cuando beso...¿Y si fueras un beso todavía por dar?.
    Le gustó la idea. Estaba tan entusiasmado que no dejó de hacer morritos... mua, mua y requetemua , mua, mua y requetemua... así toda una mañana de entrenamiento hasta que me pareció un besín confiado, seguro de encontrar su destino.

    Yo desistí de escribir aquel cuento sobre sapos, princesas y besos. Siempre me armo un lío con la moraleja.

    Y para que nadie dude de la naturaleza del protagonista de este nocuento, os diré que desde entonces es un beso más especial que otros. Es ese beso volado que se lanza a las estrellas, dado con sentimiento, soplado por encima de la mano y que cuando llega encuentra, al fin, donde ser posible. No me preguntes cómo lo sé, pero ¿a que a este nocuento le falta algo?...algo como...

    ...¿Un besín?






    Que el 2007 os reserve muchos besos por dar y la magia de mirar a las estrellas


    Nota: No sé que he hecho, pero se me han borrado los comentarios anteriores al 6 de Enero. Se han evaporado y no hay posibilidad de recuperarlos. Ya me he dado 3 cachetes por manazas. Lo siento, lo siento y lo siento.