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INTERIORES
 


RAPSODIA PARA CRISTAL Y VIENTO




PRIMER "CANTO COSIDO"

He de contarte un secreto
y me siento como si ciega de nacimiento
tratara de decirte los azules del mar.

Descalzo mis sandalias y piso la orilla.

Te impacientas…

Tengo miedo de mirarte sin velos
como un relámpago
roto.

Tengo pena de quererte a lo lejos
como hilo de viento
despoblado.








SEGUNDO "CANTO COSIDO"


Dicen que estabas ciego…
mas en la arena viste
a esa exacta niña luminosa
lavando con sus manos los vestidos.

La bella criatura blanca:
Nausicaá
burbuja de ternura,primavera
de cálido deshielo
quien devolvió a Odieso las riendas de su destino,
la indestructible llama
que lo aguardaba.
Mienten:
No estabas ciego.







TERCER CANTO COSIDO...“LA QUEMADORA DE NAVES”


Bésame brisa, en los labios,
sella el sueño que rodó en mi alma
como crujir de palmera entera,
cierra esa cicatriz que aun siente dulce calor
propagándose ceniza sobre mi trémula melancolía.

Acaricia la venda ciega del halago,
desata la cintura desigual
lo que no pudo ser nudo…






Siempre supe que nada podría
contra un mundo encadenado de armadas tinieblas.
En la hondura de mi ser sentía,
que aquel paisaje, tu mirar profundo
se hundía en mí, grávido de vida perenne.
Una parte de ti, tumultuosa y terrible
parecía ocultarse como savia secreta de un destino.

Podía leerlo en tu frente y en el rictus de tus labios
apretando con fuerza las lágrimas.

¿Qué poder tenía yo, envuelta en velos de blancura?.

¡Oh, mi amor, mi desengaño,
el hallado y, a la vez, perdido!.

Pero no, no fue un extraño,
se asemejaba a sí mismo
invicto y luminoso,
en mi corazón, renacía...

Extraño me fue todo,
huéspedes los otros
y el mar que secó tus carnes con salitre.
Extraños los que luego te escucharon…
tú no, tu desnudez, nunca.

Yo soy Nausicaa,
la sonrisa triste vaga por mis manos ahora quietas,
y es el silencio de una niña sin palabras
que abrazó la amargura de los pájaros sin alas
en un tejado sin nido
renunciando al canto de lo que pudo ser
hermosamente suyo
y te despidió, quemando en silencio su nave,
haciendo de tu partida
nuestro silencio.

Sólo el aedo canta a la primavera jugando en la ribera,
descubriendo mi amor hecho rocío,
el que tú, Odiseo, supiste e ignoraste con ternura .
Él puso en mis labios la tímida despedida,
áspera soledad
a las raíces rendida.








Apoyada en el quicio de la puerta
mendigo al viento atroz
tus palabras en mi recuerdo...


“Concédeme Zeus, que llegue a mi casa y vea el día de mi regreso; allí te invocaré todos los días, como una diosa, porque fuiste tú, oh doncella, quien me salvó la vida”




ANOTACIONES A PIE DE PÁGINA

* Sobre Nausicaá:

Para algunos estudiosos de la obra de Homero, Nausicaá es la última tentación de un Ulises maduro y el primer desengaño amoroso de una jovencita encantadora que vio partir sus sueños junto al amado.

Consulté a Kalia, excelente conocedora del pensamiento clásico griego, mis dudas sobre la escritura correcta del nombre de la protagonista. Ella, amablemente, me envió además una síntesis espléndida que transcribo literalmente; pues resume, como yo no sabría hacer, el arquetipo vinculado indirectamente a la fecundidad benefactora por excelencia, la madre.

“Nausicaá era la hija de rey de los faecios Alcinoo y de la reina Arete. Su nombre significa en Griego “quemadora de barcos”. Homero hace un relato literario de amor nunca expresado: mientras ella es presentada como interesada por el amor de Odiseo (dice a una amiga que le gustaría que su esposo fuera como él y su padre le dice a Odiseo que le permitiría casarse con ella), no ocurre nada entre la pareja.

Es como una figura materna para Odiseo: se asegura que Odiseo regrese a su hogar y le dice:” No me olvides nunca, pues yo te di la vida”, como si fuera una nueva madre en el renacer de Odiseo.
Una parte importante de la Odisea consiste en la narración que hace Odiseo a Alcinoo y sus huéspedes de sus aventuras. Alcinoo luego le proporciona los barcos que le llevarán finalmente a Itaca.”

A Nausicaá le quedó la esperanza de ser recordada … por eso me he atrevido a “coser cantos” a su epifanía cristalina, que asombró a Ulises e impulso el viento de su definitivo regreso.



**Contemplas según el orden de aparición tres óleos de los pintores:
1. GIOVANNI LA COGNATA
2. SIR LAWRENCE ALMA-TADEMA
3. FREDERIC LEIGHTON

** Escuchas... "Al otro lado" de Hevia
 
Comentario:
Te convertiste en rapsoda para relatarnos en tres cantos una historia de amor más soñada que real, pero que en el corazón de Nausicaá brilló como si lo fuera.
Soñar, ilusionarse y renunciar a ese amor que nunca llegó a ser.
Quiero felicitarte porque creo que este es uno de tus mejores trabajos.
Un abrazo.
 
Comentario:
Qué bonito, cuánnnnnnnnnnnnnnnnnnto me gusta
 
Comentario:
Nausica merece ser recordada y este poema, maravilloso, merece ser leído y releído una y otra vez.

Decir adiós, con el corazón roto, pero con estilo, es una de las mayores pruebas de amor que un ser puede dar a otro.

Me encantó el poema

Besos
 
Comentario:
Un disfrute leerte.
Y leer a Kalia.

Beso!
 
Comentario:
Tienes una habilidad extraordinaria para elegir las imágenes que acompañan a tus relatos.
Sueños que ruedan por el alma, amargos pájaros sin alas, renuncia al amor .. por amor que se torna rocío, mendigo de un recuerdo.
 
Comentario:
Odiseo, el rico en ardides, el capitán que sabe como cerrar sus oidos a los cantos de las sirenas, el mas capaz para sortear los peligos que uno se encuentra en el deambular por la vida, estaba, sin embargo, ciego. Eso dicen. Había perdido su corazón por el camino. Y por eso no encontraba el camino de regreso a su hogar, a su infancia, la ruta verdadera que le devolviera a aquello que más desaba, su alma, la esposa que lo esperaba allá en la Itaca de los sueños. Por eso Nausicaá, esa mujer de corazón luminoso, es su madre regeneradora, la que le facilita el camino del reencuentro, el camino de la vuelta sobre sí mismo.

A veces es necesario quemar las naves para encontrar el verdadero camino.
No