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INTERIORES
 


SER REBAÑO








Sin mucho esfuerzo
conseguí diplomarme,
en algo.
No era preciso que tuviera hambre.
Bastaba con obedecer.
No hay que darle más vueltas,
soy como los otros.

Nos enseñaron a tener pudor
de mirarnos largamente en los espejos
y del amor
y de la muerte.

Nos aconsejaron
envejecer sentados,
enfermar de cifras lisérgicas
rodeados de reliquias
entretenidos en olores rancios,
entontecer.


Y no crean que imagino
espumas de rebeldía
soy como los otros, diplomada,
con las esencias en regla
y cierto hedor
a victimismo generacional.


Si me hubieras visto …
orlada de mansedumbre,
con las arterias infartadas,
regurgitando el mismo paisaje fingidor,
narcotizada
de visión perenne.
Cántaro vacío
¡Alma de cántaro!
¡Plañidera de gesto perverso y virginal!

De qué edad robada,
de qué golpe de frío inmundo
uno piensa mármoles en vilo
densidad diferente de los otros
forzada a ser cuadro con leyenda
buscando un abrazo dormido,
incrustado


Pero no es eso…no lo se
Volvemos a la caricia desterrada
con la facilidad de las mansas bestias
que solazan su quietud.

Y sin embargo, algo falla…
Busco amor rugoso y fragmentado,
vida
en las hormonas del hielo


No se rezar,
se impostar una condena eterna de vanidad,
amor calcificado en los huesos.


Si me escucharas donde me tiembla la voz.
Si me encontraras baratija impar…

Sí, a veces pido cada cosa…








* Contemplas... "La aldea y yo" de Marck Chagall (1911)
No