Saber leer
Se que a veces tus ojos
se posan en mí como pájaros,
pequeños y prietos
aletean
y de pronto, se quedan quietos
calmos.
Con tiempo he aprendido
a sostenerte la mirada
como quien contempla
una foto sin fecha.
Anoche estaba en la cocina
preparando la cena,
de espaldas a la puerta
y tú, al entrar, dijiste:
Estás cansada.
Después de tantos años
anoche me di cuenta
que amar es también
saber leer la espalda.
No la frente, la mirada
ni el cuerpo desnudo:
una espalda
con el lazo del mandil
a medio hacer.
En la cocina,
bajo la demacrada luz
de un fluorescente.
* Contemplas... "Cocina" de MIGUEL MARAZUELA





