Divulgan verdad sobre los Cinco Héroes cubanos presos en EE.UU.
Familiares de los cinco cubanos prisioneros en EE.UU. por combatir el terrorismo, se reunieron con el Nuncio Silvano Tomasi, representante del Vaticano ante la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la ONU, en Ginebra.
Al término del encuentro, Adriana Pérez, esposa de Gerardo
Hernández, uno de Los Cinco, comentó a la prensa que el Nuncio Tomasi se mostró muy receptivo y prometió trasladar la información a la Conferencia Episcopal norteamericana.
Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio
Guerrero y René González, fueron condenados en Miami en
parcializado proceso judicial por el único hecho de penetrar los
grupos de extrema derecha que en esa ciudad planifican,
organizan y ejecutan acciones terroristas contra Cuba.
La misión de los cubanos, conocidosinternacionalmente como Los Cinco, era buscar información para frustrar las criminales acciones contra su país de esas agrupaciones, que durante más de cuatro décadas han actuado con total impunidad en territorio norteamericano.
También estos familiares se reunieron con Safir Syed, asistente del relator especial de la CDH contra la tortura, quien evadió comprometerse con el caso, aunque reconoció que cumple los requisitos para ser considerado en la Comisión.
Al término del encuentro, Adriana Pérez, esposa de Gerardo
Hernández, uno de Los Cinco, comentó a la prensa que el Nuncio Tomasi se mostró muy receptivo y prometió trasladar la información a la Conferencia Episcopal norteamericana.
Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio
Guerrero y René González, fueron condenados en Miami en
parcializado proceso judicial por el único hecho de penetrar los
grupos de extrema derecha que en esa ciudad planifican,
organizan y ejecutan acciones terroristas contra Cuba.
La misión de los cubanos, conocidosinternacionalmente como Los Cinco, era buscar información para frustrar las criminales acciones contra su país de esas agrupaciones, que durante más de cuatro décadas han actuado con total impunidad en territorio norteamericano.
También estos familiares se reunieron con Safir Syed, asistente del relator especial de la CDH contra la tortura, quien evadió comprometerse con el caso, aunque reconoció que cumple los requisitos para ser considerado en la Comisión.
Aumenta repulsa internacional a maniobras anticubanas
Hasta este martes 29 de marzo, más tres mil personalidades de América Latina, Europa, Asia, África, Oceanía y Norteamérica habían estampado su firma al pie del llamamiento Detengamos una nueva maniobra contra Cuba.
Los firmantes ponen de relieve la creciente repulsa
internacional hacia la manipulación del tema de los derechos humanos por parte de EE.UU., y el descrédito del Gobierno de Washington en una materia donde califica entre los más reprobables del planeta.
El manifiesto, que circula desde el pasado 14 de marzo por
todo el mundo, denuncia el tratamiento selectivo del tema para justificar la intensificación del bloqueo y agresiones que, violando el derecho internacional, ejerce Estados Unidos contra Cuba.
Las más recientes adhesiones confirman el amplio espectro
mundial del reclamo por el triunfo de la justicia y la ética en
la actual sesión de la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra.
Junto al ex primer ministro portugués Vasco Goncalves figura
el sociólogo y teólogo belga Francois Houtart, profesor de la
Universidad de Lovaina y uno de los más prominentes estudiosos
de las alternativas al capitalismo en las naciones del llamado
Tercer Mundo.
También el teatrista alemán Manfred Wekwerth, quien durante largos años estuvo al frente del célebre Berliner Ensemble fundado por Bertolt Brecht, suscribió el documento al igual que lo hiciera en Zambia el escritor y veterano luchador por la independencia de ese país africano, Elijah Mudenda.
Entre los latinoamericanos se hallan el político salvadoreño Schafick Jorge Handal y la pintora ecuatoriana Pilar Bustos, quien en mensaje adjunto escribió que le conmueve tanto valor y tanta dignidad del pueblo cubano.
Los firmantes ponen de relieve la creciente repulsa
internacional hacia la manipulación del tema de los derechos humanos por parte de EE.UU., y el descrédito del Gobierno de Washington en una materia donde califica entre los más reprobables del planeta.
El manifiesto, que circula desde el pasado 14 de marzo por
todo el mundo, denuncia el tratamiento selectivo del tema para justificar la intensificación del bloqueo y agresiones que, violando el derecho internacional, ejerce Estados Unidos contra Cuba.
Las más recientes adhesiones confirman el amplio espectro
mundial del reclamo por el triunfo de la justicia y la ética en
la actual sesión de la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra.
Junto al ex primer ministro portugués Vasco Goncalves figura
el sociólogo y teólogo belga Francois Houtart, profesor de la
Universidad de Lovaina y uno de los más prominentes estudiosos
de las alternativas al capitalismo en las naciones del llamado
Tercer Mundo.
También el teatrista alemán Manfred Wekwerth, quien durante largos años estuvo al frente del célebre Berliner Ensemble fundado por Bertolt Brecht, suscribió el documento al igual que lo hiciera en Zambia el escritor y veterano luchador por la independencia de ese país africano, Elijah Mudenda.
Entre los latinoamericanos se hallan el político salvadoreño Schafick Jorge Handal y la pintora ecuatoriana Pilar Bustos, quien en mensaje adjunto escribió que le conmueve tanto valor y tanta dignidad del pueblo cubano.
El viaje sin retorno de Artaignan Díaz
"Que sepan los señores fiscales que la única sangre que podría haber en estas manos es la de mis hermanos caídos o asesinados cobardemente en las incontables agresiones y actos terroristas perpetrados contra mi país por personas que hoy caminan tranquilamente por las calles de esta ciudad. Sangre por la que un día juré que estaría dispuesto a sacrificar mi propia vida si con ello podía proteger a mi pueblo de semejantes crímenes" (Del alegato de Gerardo Hernández, prisionero político cubano condenado a dos cadenas perpetuas en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo)
Por Nayda Sanzo
Aquel Dodge del 71 no estaba en su mejor forma; pero Artaignan le agradecía a su propietario, un mexicano que colaboraba con los cubanos en el arreglo de motores de barcos en Campeche, el habérselo prestado para viajar hasta Mérida, donde liquidaría algunos asuntos antes de regresar a su querida isla.
Artaignan Díaz Díaz, 37 años de edad. Desde hacía tres meses se hallaba en la campechana Ciudad del Carmen supervisando técnicamente la reparación de embarcaciones pesqueras cubanas.
Iba contento, manejando el carro color oro, por la carretera que reverberaba en el tórrido julio de 1976. Dentro de cuatro días estaría de nuevo en casa.
Ya en Mérida, parquea frente al consulado cubano. Allí permanece el carro, hasta que el viernes 23 el cónsul Daniel Ferrer quiere llevarlo a la agencia Dodge para que lo revisen.
Por el camino, cuando el diplomático intenta sintonizar la radio, Artaignan le señala que no funciona, y Ferrer decide dirigirse primero a un lugar que esporádicamente utiliza cuando se le descompone algún efecto eléctrico.
Estacionan frente a la cantina El Gran Chaparral, en cuya puerta está Arnoldo, el dueño del tallercito, quien los convida a una cerveza porque está celebrando su cumpleaños.
Penetran a un reservado. y, mientras beben, explican a Arnoldo el motivo de su visita. Por indicaciones de este, dejan el radio con su ayudante, en el local distante unos escasos metros. Todo ha transcurrido en menos de 10 minutos.
De regreso al vehículo, Artaignan permanece esperando junto a la puerta delantera opuesta al chofer, mientras el cónsul se dispone a introducirse frente al timón.
Es justo el momento cuando a este último se le acerca un individuo alto y trigueño, quien lo encañona con una pistola a la vez que lo conmina, con marcado acento cubano: "Sube, Danielito, que tenemos que hacerte unas pregunticas".
Ferrer va separándose unos pasos del Dodge, en tanto responde, airado: "¿Quiénes son ustedes? ¿Qué quieren? Identifíquense". La respuesta es irónica, amenazante: "Sube,
sube, tu familia está bien".
Simultáneamente, un segundo sujeto -de estatura más baja, pero también con entonación cubana- le espeta otra frase que no logra retener.
Para sorpresa de sus pretendidos captores, el cónsul penetra, raudo, por una de las puertas de la cantina, logra salir corriendo por otra en dirección a una calle contigua y aborda una camioneta que transita por allí. Mientras se aleja, escucha unos disparos.Ya cuando llega a la estación de policía hacia la cual se dirigió, le informan que había una persona muerta en el lugar de los hechos.
Cerca de El Gran Chaparral, donde se había tomado la última cerveza de su vida, yacía Artaignan en un charco de la sangre que se le escapó por tres orificios: en el cuello, el abdomen y la región lumbar. La hemorragia había sido inmediata.
Era el viernes 23 de julio de 1976. En Mérida, quedaba el pasaje para su regreso a Cuba el domingo 25. Y en su hogar de La Habana, una viuda y cinco niños huérfanos.
Omega 7 fue la organización que se adjudicó el atentado, uno entre los tantos actos terroristas realizados con la connivencia del gobierno de los Estados Unidos y el propósito de destruir a la Revolución Cubana.
Por esta acción, cuyo fin era ultimar al cónsul Daniel Ferrer, las autoridades mexicanas detuvieron al terrorista de origen cubano Gaspar Jiménez Escobedo, quien se fugó de la cárcel y, posteriormente, dirigió el intento de escape de Orestes Ruiz, otro de los asesinos de Artaignan.
Jiménez Escobedo sería detenido en 1977 por las autoridades norteamericanas, acusado de violar la Ley de Neutralidad de Estados Unidos. Sin embargo, fue liberado.
Ha participado en la preparación de numerosos intentos de ultimar al Comandante en Jefe Fidel Castro. Actualmente permanece detenido en Panamá, como parte del grupo comandado por Luis Posada Carriles instruido para hacer estallar una potente carga explosiva en el paraninfo de la Universidad de Ciudad Panamá durante la visita del Presidente cubano, en ocasión de la X Cumbre Iberoamericana, en noviembre del 2000.
Son reiterados los esfuerzos que realiza la organización contrarrevolucionaria Fundación Nacional Cubano-Americana -cuya sede central radica en Miami- para liberar a estos terroristas, con la anuencia del gobierno de Estados Unidos.
Defenderse es también un derecho humano
Por Nayda Sanzo
Por ser lunes, se había acumulado una buena cantidad de correspondencia en el despacho del embajador de Cuba en Perú. Para su secretaria, Pilar Ramírez, eso constituía algo común, puesto que Antonio Núñez Jiménez era un prestigioso espeleólogo que mantenía intercambios con científicos de todo el mundo.
Ella no titubeó en abrir aquel pesado libro, de carátula roja, con una envoltura tan ajustada que debió emplear una tijera para zafarla.
Poco antes, había llegado un alerta de la cancillería cubana acerca del peligro de paquetes que pudieran contener explosivos, a partir de recientes experiencias sufridas por varias sedes diplomáticas. Como prevención, se prohibía a los porteros admitir la entrada de cartas y bultos; mas, cuando se dio esa instrucción, ya aquel libro pesado y de ajustada envoltura estaba dentro del inmueble y no se sometió a las reforzadas medidas de seguridad.
Ese fue el que Pilar, bonita mujer de 33 años, abrió confiadamente a las 4:45 de la tarde del cuatro de febrero de 1974.
Logró ver el filo de las hojas. Entonces la sacudió todo. Volaron los cristales, se destruyeron el buró, la máquina de escribir, los muebles. Entre los destrozos, aparecerían restos del texto ditado por la casa Aguilar, remitido por Fernández Editores S.A. y con matasellos indicativos de su expedición en Chihuahua, México. También, indicios del dispositivo criminal.
Una de las personas que penetraron de inmediato a la oficina llena de humo y polvo : "Vimos a Pilar tirada para atrás, nos abalanzamos hacia ella pero no sabíamos cómo la íbamos a cargar, ¡tan lacerada estaba!. En el viaje en auto hasta el Hospital Militar, Pilar recobró el conocimiento. Yo la sostenía por el torso, me dijo que le ardía mucho y que había algo que le hincaba. Poco a poco se lo fui extrayendo: era una esquina del buró. Tenía uno de los brazos con un hueco enorme lleno de fragmentos de papel. También me pidió que le quitara el reloj porque era un recuerdo de su mamá. Estaba incrustado entre los nervios y tendones".
Transcurrido el tiempo, Pilar rememoró aquellos momentos cruciales:
"Cuando llegamos al hospital, yo no estaba consciente de mi gravedad, aunque me sentía muy mal. Caí en cuenta cuando escuché: "Quiten de la camilla al de la granada y pongan a la cubana". Entonces pensé: Si hay que atenderme a mí primero... y perdí el conocimiento.
“Tenía dos fracturas en el brazo izquierdo y en cuatro dedos de la mano derecha; el impacto de una esquirla en la mandíbula; lesión en el ojo izquierdo y heridas y quemaduras en el pecho, el abdomen y el muslo izquierdo.
“Un cirujano peruano, el doctor Tello, se portó de modo excelente; sin perder tiempo, entró directamente con ropa de calle al salón de operaciones. Oyó la palabra amputar y cuando le explicaron que era una mujer joven, ordenó: "No amputen". El salvó mi brazo.
"Mi gran preocupación era mi hijita de cuatro años. Ella estaba muy pegadita a mí, porque mi esposo permanecía en Cuba. Fue quien más sufrió. Pasado un mes, el doctor Tello recomendó que la llevaran a verme. La niña creía que yo había perdido un ojo y eso la entristecía mucho, porque siempre había querido heredar mis ojos azules".
La prensa del país sudamericano se hizo eco de lo acontecido. "Paquete explosivo estalla y hiere a funcionaria cubana en Lima", escribía uno en su primera plana; "Bonita postal estalló ayer en la embajada cubana", comentaba otro. El Comercio publicaba un editorial bajo el título “Repudiable atentado terrorista”.
El hecho relatado no es excepcional, sino uno más en la cadena de agresiones de todo tipo que Cuba sufre desde el triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959, y de la cual han sido víctimas no solo la población dentro de la Isla, sino también diplomáticos, funcionarios, técnicos en misión en el exterior e, incluso, ciudadanos de otros países, entre ellos de los Estados Unidos.
Brazo ejecutor es la extrema derecha de origen cubano, fundamentalmente asentada en el sur de la Florida, y que ha contado con la connivencia, respaldo y financiamiento de las administraciones norteamericanas.
Autores intelectuales –y no pocas veces materiales- de tales hechos son individuos como Orlando Bosch, quien se pasea por las calles de Miami, y Luis Posada Carriles, considerado uno de los más sanguinarios terroristas del hemisferio occidental y cuyo destino permanece desconocido (aunque presumible), luego que a mediados de 2004 la entonces mandataria istmeña Mireya Moscoso lo indultara, junto a otros tres cómplices, cuando cumplían sanciones tras planear un frustrado magnicidio al presidente Fidel Castro en el Paraninfo de la Universidad de Panamá.
Es una realidad con la cual generación tras generación ha aprendido a vivir en las cuatro últimas décadas del siglo XX y que, en el XXI, se torna aún más peligrosa, con el riesgo de una agresión militar directa, dejada entrever por voces autorizadas del gobierno de George W. Bush.
Ante esa política de hostilidad, los cubanos se han visto obligados a defenderse penetrando a las organizaciones contrarrevolucionarias y juzgando y sancionando, con estricto apego a la ley, a quienes se ponen al servicio de una potencia extranjera para tratar de recolonizar a la nación mediante los métodos más execrables.
Pero esa propia potencia, transgresora ella misma de los más elementales principios éticos y morales, emplea sus poderosos recursos para presentar a la víctima como victimaria ante los ojos del mundo.
Por eso, contradictoriamente, es Cuba la que aparece en la lista (made in USA) de países terroristas, el blanco de prefabricadas resoluciones plagadas de mentiras para condenarla en la Comisión de Derechos Humanos.
Paul McCartney's Promise to Revisit Cuban City Recalled by Locals

McCartney en su época dorada
Santiago de Cuba.- Five years following the visit byformer-Beatle Paul McCartney to the city of Santiago de Cuba, there remains an expectation that he may return someday - as he promised during his first visit to this city.
On January 14, 2000, accompanied by his two children, he surprised everyone when he walked into the Pepe Sanchez Trova House located on the city's busy Heredia Street, where he enjoyed traditional Afro-Cuban music interpreted bythe Conjunto Moneda Nacional.
While sitting on the front row enjoying the contagious melodies, McCartney attempted to join in and play some of the artful rifts.At the downtown cultural institution, the former-Beatle also purchased various CD's, among them those of Grammy-winner Eliades Ochoa of Buena Vista Social Club fame.
McCartney enjoyed lunch at the El Morro Restaurant, where he preferred toeat, despite its distance from the city. When he left the restaurant hewrote on the visitors' book, "Very good, I'll be back."
The restaurants employees remember Paul's visit five years ago, at whichtime they served him scrambled eggs and vegetables, pineapple cocktail,locally-drafted "Mayabe" beer and chocolate ice cream.
Since then, the furniture, plates, and eating utensils used by theMcCartney's are part of the restaurant's attraction, now famous for itspopularity among visitors.
With its colonial-style furniture, the restaurant has a unique aura -located only meters away from the San Pedro de la Roca Castle, declared aWorld Heritage Site by UNESCO.
It also is situated at the entrance ofSantiago's bay, where commercial airplanes fly over the eatery's guests. McCartney and his children went on to visit the nearby fortress and wereimpressed by its architectural jewels that date back to the 18th century.





