Nuevo juicio para Los Cinco
Por Roberto Pérez Betancourt

De un extremo a otro de Cuba la noticia corrió con la inmediatez de lo largamente esperado: Después de 16 meses de análisis, finalmente los tres magistrados de la Corte de Apelaciones del undécimo circuito de Atlanta, Georgia, Estados Unidos, emitieron su fallo unánime, favorable a los cinco patriotas cubanos injustamente prisioneros desde hace casi siete años en cárceles de Estados Unidos.
René González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando
González y Antonio Guerrero tendrán derecho a un nuevo juicio,
tal y como solicitó la defensa en su momento, en una localidad
estadounidense que no les sea hostil, a diferencia de lo
sucedido en el otoño de 2000, cuando fueron procesados en Miami
bajo presión de la mafia anticubana que allí se hospeda.
Las sentencias que les fueron impuestas en diciembre de
2001 --de conjunto suman cuatro cadenas perpetuas más 77
años--, acaban de ser revocadas.
La alegría de los cubanos desbordó fronteras y llenó de
júbilo a los millares de jóvenes que recién estrenan el XVI
Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Venezuela.
Desde allí la emoción contenida de las madres, esposas e
hijos de los prisioneros saltó al éter, difundió sonrisas y
renovó esperanzas por el mundo a través de las pantallas de la
televisión satelital.
Imposible no tener presente la resonancia del hecho en los
cientos de miles de voluntades que en disímiles puntos del
planeta han saltado de regocijo al constatar que la justicia
todavía puede ser posible en el mundo, y que los esfuerzos en
pro del raciocinio reciben recompensa en instantes en los que el
corazón se calienta y la mente alerta: todavía no deben repicar
las campanas.
¿Por qué? La esperada justa sentencia del Tribunal de Atlanta
es apelable por la Fiscalía. Voluntad política de dañar o razón
que aconseje a la cordura para que no hagan el ridículo mundial
saldrán al ruedo.
Si la soberbia oscurece a la razón y sucede una apelación
fiscal, el proceso de los Cinco podría prolongarse más allá de
lo deseado por los hombres de buena voluntad.
Lo razonablemente ético por parte de la Fiscalía
estadounidense sería acatar la decisión profesional de la Corte
de Apelaciones de su país y admitir la necesidad de celebrar un
nuevo juicio, imparcial y con todas las garantías procesales,
como corresponde en derecho.
Como dijeron las madres de los Cinco en Caracas: ha sido la
victoria en una batalla, pero la lucha continúa hasta lograr el
excarcelamiento de los hijos, manteniendo en alto el optimismo.
La verdad no necesita de muletas para andar y abrirse camino,
pero precisa de honestidad al juzgar y de solidaridad militante,
esa que reclama ahora un impulso superlativo para que la justa
causa de Los Cinco siga hacia adelante hasta el retorno triunfal
al seno de su pueblo.
Verdaderos luchadores antiterroristas: René, Gerardo, Ramón,
Fernando y Antonio cuentan a su favor no solo con la emoción y
el corazón ardiente de sus hermanos, sino también con la razón
del derecho, recientemente reconocida por cinco magistrados de
la Comisión de la Organización de Naciones Unidas sobre
Detenciones Arbitrarias a la que se une ahora este fallo legal
resolutivo de la Corte de Apelaciones en Estados Unidos.
¡Alegría! Entre los justos. Las campanas todavía no repican,
pero alistan su redoble.





