BUSH ES MÁS TERRORISTA QUE ORLANDO BOSCH

El pasado 16 de agosto, La Vanguardia, de Barcelona, publicó una entrevista hecha por Andy Robinson, su corresponsal en Miami, a Orlando Bosch y lo definió como “veterano anticastrista”. ¿Así, como “veterano anticastrista”, es que debe calificarse a un asesino?
Desde el bungalow, en las afueras de la ciudad floridana, donde reside tranquilamente con su esposa, este señor admitió con
absoluta impunidad que siente frustración por la enfermedad del presidente cubano Fidel Castro.
“Ese tipo yo hubiera querido matarlo (...). Me causa una gran pena que vaya a morir en la cama”.
El mismo lo asegura : es un magnicida (por suerte, frustrado) . Es el
mismo Bosch que estuvo encarcelado durante cinco años en Estados Unidos por disparar una bazuca contra un buque polaco en el puerto de Miami en 1968. Luego pasó siete años en una prisión venezolana por ser, junto con Luis Posada Carriles -otro gran delincuente internacional- el organizador del atentado contra un avión civil cubano que estalló en el aire en la costa de Barbados– en octubre de 1976, con 73 pasajeros a bordo. ¡Ah!, pero tras “fugarse” sospechosamente del penal donde se hallaba, fue a dar a Estados Unidos donde fue perdonado por el presidente Bush padre en el año 1990
Con desparpajo, este asesino relata cuál fue el atentado en el que estuvieron más cerca de matar a Fidel:
“Fue en Santiago de Chile, en 1971 bajo la presidencia de Salvador Allende. Fidel estuvo un mes en Chile. Dos hombres de nuestro grupo fueron a este país con carnets de periodista del canal de televisión venezolano Venevisión, Llevaban una pistola del calibre 45 dentro de una cámara fotográfica. El plan fue respaldado por el jefe de inteligencia chilena Manuel Contreras. Sus agentes dijeron a nuestros hombres que se tirasen al suelo después de disparar y que simularían que les detenían. Estaban a dos metros de Castro”. Pero...“El que tenía que hacerlo, no disparó. ¡Por miedo!”, se lamenta Bosch, con rabia.
Su historia criminal es su orgullo. Por eso comenta una de sus “proezas”:
“...fuimos a Buenos Aires y a través del periodista Manuel Fuentes me puse en contacto con la Triple A, la más poderosa organización anticomunista de la época, y atentamos contra el embajador cubano. Luego hicimos mil cosas".
A propósito de Posada Carriles, detenido actualmente en El Paso, Texas, por entrar ilegalmente a territorio norteamericano , su compinche explica:
“No hace tanto, unos 10 años, hubo atentados en hoteles de La Habana... Eso lo hizo Luis Posada. Pagó a un salvadoreño. A un centroamericano. Con el hambre que tienen, le das 100 dólares y hacen cualquier cosa.. Éste entró en Cuba, llevaba el material en un televisor. Puso tres bombas, una en un hotel que mató a un italiano; Otra en la Bodeguita del Medio”.
¡Y pensar que ese Posada está preso en EEUU como un indocumentado más! .
Para Bosch, poner “una comba es una prueba de rebeldía. Es una prueba de valiente. Sirve para veinte cosas. Para hacer propaganda. Una bomba o un atentado, cualquier cosa”.
Es muy interesante su respuesta a la pregunta de qué le parece que le llamen terrorista.
“Que no. Eran acciones obligadas. Supongamos que ahora cogemos una lancha aquí en Miami con ametralladora. Todo el mundo quiere la muerte de Castro pero si haces eso te acusan de terrorista y te meten en la cárcel. Desde el 11-S la palabra terrorista se ha vuelto mala. Pero los estadounidenses están matando a miles de mujeres y niños en Iraq”.
Los comentarios sobran..
Este asesino considera que sabotear un avión que provocó la muerte a 73 inocentes, entre ellos el equipo juvenil de esgrima de Cuba, es un blanco de guerra:
“Y aquel avión era un avión de guerra. (...). Los deportistas llevaban cinco medallas de oro de esgrima. Cuba se ha distinguido en boxeo. pero no en esgrima”, decían. Era una gloria de Fidel. Habíamos acordado en Santo Domingo (cuando se formó el grupo Comando de Organizaciones Revolucionarios Organizadas en 1976) que todo lo que salga de Cuba para darle gloria a Fidel tenía que correr el mismo riesgo que los que combatimos la tiranía.
Cuando el periodista inquiere si volvería a hacer lo que ha hecho, no se ruboriza al afirmar:
“Todo lo habría hecho igual. O el doble. El doble de lo que hice”.
Casualmente, dos días después de esta entrevista, Fernando González Llort cumplía 43 años de edad en una prisión de máxima seguridad de Estados Unidos, donde cumple una injusta condena de 19 años.
Fernando, junto con Gerardo Hernández, Ramón Labañino, René González y Antonio Guerrero, es uno de los cinco cubanos que se hallan prisioneros en ese país desde septiembre de 1998 por penetrar organizaciones terroristas anticubanas en el sur de la Florida.
¿Cuál era la misión específica de este joven? Informar a Cuba sobre los pasos de Orlando Bosch.
Sin embargo, él está preso y Bosch vive sin ningún problema en Miami, pintando paisajes bucólicos.
Entonces, ¿dónde está la justicia? ?Dónde la cacareada guerra de . Bush contra el terrorismo internacional?
El mismo Orlando Bosch muerde la mano de sus amos cuando considera que el gobierno de Estados Unidos es más terrorista que él por los miles de mujeres y niños que mata en Iraq.





