Blogs.ya.com Quitar publicidad
Nebulosas del dia a dia
Las nebulosas diarias
Acerca de
Alguien que encuentra y comparte, con derecho a réplica, las musas y las nebulosas del dia a dia
 
Poema de amor busca...
Poema de amor busca mujer:
sin límite de primaveras,
pero de pocos otoños.

Buena salteadora de tristezas.
Apostadora de vez en cuando a lo perdido.
Vacunada contra el imposible.

Imprescindible sonrisa a manos llenas.
Se valorará capacidad de confidencia.

Abstenerse corazones de oro,
damas de respetables costumbres,
princesas de torneadas almenas.

Se ofrece:
despacho propio en estos versos
con vistas a un aguacero de dudas.
Sueldo ninguno, pero comisión en los sueños.
Inmediata incorporación a la complicidad.

Interesadas entrar sin llamar
no sin antes haber quemado
todo tipo de referencias.

Poema de amor busca nombre de mujer.

Pedro Flores
 
Filología
He amado las palabras con mi hambre más honda,
sentí su piel de musgo muy cerca de mis labios,
su ceniza y su luz coronando mis dientes,
diluirse en mi lengua, caer hacia el profundo
abismo de mi carne. Muy lenta, y torpemente,
como a aves fugaces, perseguí las palabras.

Miguel Florián
 
Somari

Hay un poco de mí en ti
Pero es mucho más que lo poco que hay de ti en mí
Mi orgullo está en
saber que esta vez
he dado más de lo que he recibido.

Gustavo Pereira
 
Viceversa

Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte

tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte

tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte

o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.

Mario Benedetti
 
Para vivir no quiero

Para vivir no quiero
islas, palacios, torres.
¡Qué alegría más alta:
vivir en los pronombres!

Quítate ya los trajes,
las señas, los retratos;
yo no te quiero así,
disfrazada de otra,
hija siempre de algo.
Te quiero pura, libre,
irreductible: tú.
Sé que cuando te llame
entre todas las gentes
del mundo,
sólo tú serás tú.
Y cuando me preguntes
quién es el que te llama,
el que te quiere suya,
enterraré los nombres,
los rótulos, la historia.
Iré rompiendo todo
lo que encima me echaron
desde antes de nacer.
Y vuelto ya al anónimo
eterno del desnudo,
de la piedra, del mundo,
te diré:
«Yo te quiero, soy yo».

Pedro Salinas (La voz a ti debida)
 
Cuéntame cómo vives

Cuéntame cómo vives;
dime sencillamente cómo pasan tus días,
tus lentísimos odios, tus pólvoras alegres
y las confusas olas que te llevan perdido
en la cambiante espuma de un blancor imprevisto.

Cuéntame cómo vives.
Ven a mí, cara a cara;
dime tus mentiras (las mías son peores),
tus resentimientos (yo también los padezco),
y ese estúpido orgullo (puedo comprenderte).

Cuéntame cómo mueres.
Nada tuyo es secreto:
la náusea del vacío (o el placer, es lo mismo);
la locura imprevista de algún instante vivo;
la esperanza que ahonda tercamente el vacío.

Cuéntame cómo mueres,
cómo renuncias —sabio—,
cómo —frívolo— brillas de puro fugitivo,
cómo acabas en nada
y me enseñas, es claro, a quedarme tranquilo.

Gabriel Celaya
 
Estás

Estás y no lo sé
hasta que tu ausencia
me dice que viniste.

Alejandra Ziebrecht
 
A Cambio......

Cambié un jardin propio
por un mar de altura,
una jaula cerrada
por un cielo abierto,
mis dos ojos
por una estrella lejana,
y por tu amor
¿qué puedo darte yo por tu amor?
no tengo nada que valga tanto.

Shakîr Wa'el
 
Historia de las mujeres

Léeme para que te sientas siempre orgullosa.
Léeme cada vez que busques en el desierto
una gota de agua.
Léeme cada vez que cierren las puertas
de la esperanza a los enamorados.
Yo no escribo la tristeza de una sola mujer.
Escribo la historia de las mujeres.

Nizar Qabbani
 
Tus palabras

Apoyada en mi hombro
eres mi ala derecha.
Como si desplegaras
tus suaves plumas negras,
tus palabras a un cielo
blanquísimo me elevan.

Exaltación. Silencio.
Sentado estoy a mi mesa,
sangrándome la espalda,
doliéndome tu ausencia.

Manuel Altolaguirre
 
Deseo

El deseo más profundo, el deseo más real es aquel de acercarse a alguien. A partir de ahí, comienzan las reacciones, el hombre y la mujer entran en juego, pero lo que sucede antes, la atracción que los unió, es imposible de explicar. Es el deseo intacto, en estado puro.

P. Coelho. "Once minutos"
 
No viniste de lejos

Viniste de tan hondo
que conozco tu nombre,
conozco tu dolor,
reconozco tu alma.
No viniste de lejos,
ni siquiera has llegado.
Estabas desde siempre,
como un lenguaje escrito
en el fondo de mí,
y te estoy descifrando.

Renata Durán.
 
Preguntas
(...)
—Ayer escribí algo –le dije al gordo, por fin.
—¿Sí?...
Breve respuesta, pensé.
—Sí –contesté, más breve aún.
—¿Y?... –preguntó.
—Se llama PREGUNTAS, pero no son preguntas.
—¿Y qué quieres hacer con tus preguntas que no son preguntas?
—Me gustaría leerlas aquí, contigo. No las releí desde que las escribí, anoche. Yo sé que no estoy buscando las respuestas, así que no quiero que contestes. Quiero que escuches. Quiero decir: son planteos, no son preguntas.
—Entiendo... –dijo el gordo y se dispuso a escuchar. (...)

(...) ¿Será cierto que es mejor sufrir mucho una realidad que disfrutar la ignorancia del universo fabulado?
¿Para qué se puede utilizar la conciencia plena de la soledad y el compromiso existencial con uno mismo?
¿Qué ventaja, por favor, qué ventaja es habituarse a no esperar nada de nadie?
¿Si el mundo tangible es basura, si las personas reales son caca, si las auténticas situaciones de nuestras vida son un sorete, será sanarse embadurnarse de excrementos y nadar entre los desperdicios de la humanidad?
¿No tendrán razón las religiones que consuelan allá lo que no se obtiene acá?
¿No tendrán también razón cuando depositan todo el laburo en un Dios todopoderoso, que ya se va a ocupar de nosotros si nos portamos bien?
¿No es mucho más fácil portarme bien que ser yo mismo?
¿No es acaso mucho más útil y sencillo aceptar el concepto sobre el bien y el mal, que todos aceptan como cierto?
¿O por lo menos, no será mejor hacer como todos que funcionan como si acordaran con él a pie juntillas?
¿No tendrán razón los brujos, magos, manosantas y hechiceros cuando quieren sanarnos con la magia de nuestra fe?
¿No estarán en lo cierto quienes apuestan a la capacidad ilimitada de ejercer control con nuestra mente sobre todo hecho o situación en el afuera?.
¿No será cierto que en realidad nada existe fuera de mí, y mi vida es sólo una pequeña pesadilla de cosas, personas y hechos inventados por mi creativa imaginación?
¿Quién puede creer que esto que sucede es la única posibilidad?
¿Y si es así, cuál es la ventaja de saber más sobre esta posibilidad?
¿Qué obligación tiene el otro de entenderme?
¿Qué obligación de aceptarme?
¿Qué obligación de escucharme?
¿Qué obligación de aprobarme?
¿Qué obligación de no mentirme?
¿Qué obligación tiene de tenerme en cuenta?
¿Qué obligación tiene de quererme como yo lo quiero?
¿Qué obligación tiene de quererme cuanto yo lo quiero?
¿Qué obligación tiene algún otro de quererme?
¿Qué obligación tiene de respetarme?
¿Qué obligación tiene el otro de enterarse de que yo existo?
¿Y sin ningún otro se entera de que yo existo, yo aquí para qué existo?
¿Y si mi existencia no tiene sentido sin otro, cómo no sacrificar cualquier cosa, sí, CUALQUIER COSA para que el sentido permanezca a mi alcance?
¿...Y si el camino desde el parto hasta el ataúd es solitario, para qué engañarnos haciendo de cuenta que podemos encontrar compañía?

El gordo carraspeó...
—Qué nochecita la de anoche..., ¿eh?
—Sí... –dije— negra. Muy negra...
Jorge alargó los brazos y me hizo señas para que me sentar en su falda.
Cuando lo hice, Jorge me abrazó, como yo sospecho que se abraza a un niño...
Yo sentí el calorcito y el amor del gordo y allí me quedé todo lo que restaba de la sesión, en silencio... pensando.

J. Bucay (Fragmento de Recuentos para Demian)
 
Al ver por donde huyes

Al ver por donde huyes
dichoso cambiaría
las sendas interiores de tu alma
por la de alegres campos.
Que si tu fuga fuera
sobre verdes caminos
o sobre las espumas
y te vieran mis ojos,
seguirte yo sabría.
No hacia dentro de ti.
donde te internas,
que al querer perseguirte
me doy contra los muros de tu cuerpo.
No hacia dentro de ti,
porque no estemos:
tú, pálida, escondida;
yo, como ante una puerta
ante tu pecho frío.

M. Altolaguirre
 
Miedo

En muchas ocasiones lo que produce el miedo no es una situación, sinó tener que enfrentarnos a una situación.
Mis derechos han sido pisoteados. Puedo resignarme o protestar.
Protestar supone enfrentarme con los demás, tal vez con mis amigos.

El miedo entonces se vuelve muy razonador, fertil en excusas. En este caso tal vez no incite a la huida, sino a la inacción, que es otra forma de huida.

Pero cada vez que imagina la escena de enfrentamiento, las miradas de desprecio, o de indignación, los comentarios decepcionados, las quejas, siente verdadero malestar, un miedo digestivo, una debilidad física, que da nuevo vigor a las soluciones de retirada.

JA Marina