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Ideas sobre España, su posición en el Mundo. Nuestra relación histórica con Latinoamérica.
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Los riesgos del precio del petróleo
Como economista seguramente algunas de las afirmaciones que voy a realizar serán juzgadas como poco prudentes o desafortunadas por algunos de mis colegas. Ahora bien, este artículo va dirigido fundamentalmente a poner de manifiesto algunos de los efectos del incontenible precio del “oro negro” a lo largo de los dos últimos años no tanto desde la perspectiva macroeconómica sino en un plano geopolítico.

Es conocido de todos que el precio del barril de petróleo ha sufrido numerosos vaivenes desde la década de los 70 en la cual se produjeron dos importantes crisis económicas mundiales provocadas por situaciones bélicas y conflictos en Oriente Medio. A pesar de eso ,si miramos la curva del precio del crudo en los treinta últimos años, observamos que su precio se ha mantenido en cierto modo estabilizado en el entorno de los 10 dólares de los EE UU (en adelante USD). El alza principal a lo largo de este período se produjo en 1990 con el estallido de la Guerra del Golfo tras la invasión de Kuwait por parte del régimen iraquí del ahora encarcelado Sadam Hussein. Este alza alcanzó unos 40 USD pero tras el conflicto, mucho más corto que el actual, el barril volvió a la senda de los 20 USD.

Resulta curioso que el mundo se eche a temblar por el encarecimiento del petróleo, sobre todo si tenemos presentes las curvas de inflación de cualquier país industrializado. Cualquier país con una moneda aparentemente estable como la norteamericana –por otra parte bastante volátil si vemos su fluctuación frente a la libra esterlina, el yen japonés o el euro-, ha sufrido fuertes tensiones inflacionistas en ese mismo período de tiempo y en momentos en los que el crudo ha permanecido bastante estable. De esta forma los precios, desde el punto de vista del consumidor final, en Alemania han podido verse multiplicados por 1,8 en el período de 1980 a 2005. No hablemos de España en donde los precios efectivos al consumidor se han duplicado en menos de una década.

La cuestión es que el petróleo debe contar con un incremento de su precio como consecuencia del aumento del coste de la vida, similar al de otros productos de consumo o materias primas, teniendo en cuenta además de que sabemos que se trata de un recurso limitado. Por tanto no deberíamos estar preocupados por el aumento de su precio, si bien los incrementos espectaculares vividos en los dos últimos años tampoco podríamos considerarlos razonables. Hemos de tener en cuenta que las tasas de precios de los países industrializados, productoras o no de “oro negro”, no han sufrido incrementos tan elevados como se pronosticaban, ni el crecimiento económico mundial ha sufrido una caída como esperaban los más pesimistas. Tampoco las bolsas internacionales se han hundido. Los mercados mundiales han ido descontando las continuas subidas del precio del crudo progresivamente.

Advertidos de las posibles incongruencias en el plano económico del razonamiento anterior –si se ponen de manifiesto por parte de algún paciente lector de estas líneas será de agradecer por todos-, explico cuáles son para mi las consecuencias menos soslayables de este espectacular aumento en los precios de este preciado material. Observamos que existen una serie de países exportadores de petróleo que han iniciado procesos de alejamiento de las tesis conservadoras y estables de la OPEP –tan apegada a las grandes potencias económicas-.

Los grandes productores del Golfo Pérsico continúan bajo control estadounidense, se trata de países manejados por jefes tribales y príncipes en donde la época feudal aún tiene plena vigencia. Pero bajo esa aparente calma se han forjado fortunas cuyas finalidades no siempre se han mantenido bajo la tutela del capitalismo o el lujo absoluto que suele rodear a los poseedores de los famosos petrodólares. El propio Bin Laden, cuya fortuna se cifra en más de 300 millones de USD, procede de una poderosa familia petrolera y el empleo de los fondos no están precisamente dedicados a adquirir yates y a invertir en negocios inmobiliarios –o quizá sí y se mezclen así los intereses de Occidente y sus mayores enemigos por medio de la especulación-.

Por otra parte vemos cómo Venezuela, capitaneada por el “comandante” Chávez, está generando ingentes cantidades de dinero merced a los fuertes incrementos del precio del crudo. A lo largo del primer año de esta borrachera de precios del “oro negro” Chávez consiguió para las arcas de la “revolución” unos 18.000 millones de USD, algo así como el PIB de Costa Rica. Si consideramos la posible duplicación de los precios del barril podemos vaticinar que la República Bolivariana de Venezuela contará con fondos adicionales muy sustanciales para patrocinar el neo-comunismo iberoamericano. El régimen amigo que se está fraguando en Bolivia cuenta también con reservas petroleras en manos de firmas extranjeras a las que ya han empezado a demostrar que van a expulsar del país.

Irán, otro régimen feudal tan cercano en fechas recientes a Venezuela, país del que seguro no han ido hablar el 95 por ciento de los iraníes, es otra amenaza evidente para el statu quo de Occidente. Irán ya ha iniciado la carrera nuclear y, de no ser por las dificultades de los EE UU en Irak, seguramente contaría con la presencia de tropas “aliadas” en su territorio.

En mi opinión las consecuencias para la economía mundial de los elevados precios del barril de crudo han resultado minimizados ante la capacidad de absorción por los mercados internacionales y las economías industrializadas. No obstante, se están generando una serie de condiciones que provocan incertidumbres en lo referente a la estabilidad geopolítica mundial, al conseguir algunos regímenes amenazadores fuertes sumas de fondos para financiar el terrorismo internacional o para atraer a países en precarias condiciones político-económicas a la corriente anti-occidente.

Todos los analistas y expertos nos relatan las desventuras económicas del elevado precio del crudo, pero casi nadie está comprobando hacia dónde se están dirigiendo las ingentes cantidades de dinero que genera un producto que hace tres años costaba 25 USD y ahora más de 70.
 
Chávez quiere crear incertidumbre
Este Hugo Chávez no tiene desperdicio. En un nuevo mensaje televisado para su parroquia avisaba de que está preparado para un ataque militar de los Estados Unidos. Amenazante, como siempre, el "comandante" -así le gusta que le llamen- casi dio por hecha una invasión estadounidense y amenazó con cortar el suministro de petróleo: "No habrá petróleo para nadie". Desconozco la reacción de los mercados del crudo y si ni siquiera ha habido tal, pero el cacique venezolano quiere sembrar incertidumbre ante una eventual caída en los precios del petróleo.

Nadie puede creerse hoy en día que los EE UU quieran realizar una operación militar en América Latina. Menos aún cuando tienen en Irak el mayor quebradero de cabeza de los últimos tiempos. Los estadounidenses tampoco tienen interés alguno en hacer eso contra el régimen chavista, si no intervienen en Cuba, ¿qué sentido tiene invadir Venezuela?. Chávez, no obstante, se está armando hasta los dientes merced a sus buenas relaciones con España y Rusia y esta invención suya puede ser una buena excusa antes sus paisanos para justificar el disparatado presupuesto militar del país.

Espero que el gobierno español haya tomado buena nota acerca de sus ventas de material "defensivo" al régimen venzolano.