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Ni conmigo ni sin mi
Ideas sobre España, su posición en el Mundo. Nuestra relación histórica con Latinoamérica.
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España sumida en sí misma
Quiero unir aquí, aunque parezca complicado, mi "pretenciosa" serie de artículos sobre Latinoamérica y el creciente alejamiento de España, que algún día terminaré, con la situación actual de mi patria. Unirlos porque creo que nos estamos aferrando a una pretendida tragedia nacional, a un mirarse el ombligo, forzados quizá por el oportunismo político de algunos y por las ansias de poder de muchos.
Ya a principios del siglo XIX, mientras manteníamos y ampliábamos a duras penas nuestras fronteras, principalmente en América del Norte. Sí, dentro de nuestras fronteras se encontraba un buen pedazo de los actuales EE UU. En casa nos invadían los franceses, bastante bien acogidos, por cierto en algunas regiones del Norte.
A partir de ahí llegó la gran Revolución Social que se estaba dando en toda Europa. En ese momento también comenzó nuestro declive imparable colonial que finalizó en 1898 con la pérdida de Cuba y Filipinas. A lo largo del XIX el continente que dominamos a lo largo del XVI se "independizó" o pasó a manos de otras potencias.
En esos momentos España deja, para siempre, su estatus de potencia mundial. Los problemas internos nos consumen. Comienzan los nacionalismos, los fascismos, los anarquismos, se suceden repúblicas, monarquías y una dictadura que marcará nuestro país por cerca de cuarenta años.
A estas alturas, superada la dictadura, la transición, la segunda transición, la incorporación a Europa, etc continuamos siendo un país de segunda. Preocupado por nuestros asuntos domésticos. Ocupado en localismos, regionalismos. Sacando lustre a la Historia parcial de nuestras regiones, de nuestras provincias y, algún día, comenzaremos con las ciudades. Granada fue un reino y como tal, tiene su identidad nacional propia... y así se escribirá la Constitución de la Ciudad-Estado de Granada.
Otros países, además de preocuparse por sus elecciones generales y sus cantones, regiones, lands o como se llamen en cada sitio, miran hacia el mundo entero. Se dan cuenta de que un país es como una gran empresa. Algo más que un lugar. Una identidad con reflejo en todo el Planeta. Quieren que esa identidad, su cultura, su idioma, sus empresas, etc tengan una presencia cada día más viva en el mundo.
Aprovechan sus oportunidades. Tienen poderosos cuerpos diplomáticos que generan influencias en los países más remotos. Ese es el mundo real para un país como el nuestro.
Míremos Alemania o Francia, ejemplos a seguir para lo que nos interesa, fijémonos en EE UU, Canadá o Japón, o incluso en Taiwán.
La guerra no está en casa, la guerra está ahí fuera.
Vamos a poner las cosas en perspectiva. Situar a los nacionalismos localistas en su sitio. Cerremos las puertas a conflictos que no existen y a fronteras que desaparecieron hace muchos muchos años. Centrémonos en poner nuestra patria en el lugar que se merece en este planeta convulso.
No