Día de la Raza
Sí, hoy en América Latina es el Día de la Raza. Aunque en ese país tan maravilloso como es Venezuela, de donde viene una diáspora de amigos que han tenido que abandonarlo gracias a la democracia que tanto apoya nuestro presidente y su Alianza de Civilizaciones (que no de civilizados), le llamen el Día de la Resistencia Indígena. Seguramente si en España, en donde no nos atrevemos a llamarle Día de la Hispanidad, le llamásemos Día de la Raza…se lía la mundial. No digamos si la idea se le ocurre al PP, entonces manifestaciones y el líder del PSOE no se levantaría ni para saludar a su propio ejército.
En cualquier caso, la fiesta patria es una conmemoración muy especial en cualquier país del mundo. En el lugar en el que vivo, Costa Rica, ese día todo se llena de banderas nacionales. Cada casa en su balcón, cada niño en su mano o con la cara pintada, cada mayor en su coche lleva una enseña de su país. Pobre del que ponga una bandera en el balcón de su casa hoy. A no ser que esté en el recorrido oficial del desfile. Porque un tipo con una bandera de España en el balcón “es un facha de la peor calaña”. Mejor poner una arco iris al lado, por si acaso. Que me cuentan que esa sí que está bien vista en los Madriles. ¡Qué suerte tienen todos mis amigos gay!.
Se llame como se llame, hoy es el Día de España y de América Latina. Es un día para reflexionar quién somos y adónde vamos como Nación. Varios son los frentes que tenemos abiertos.
El más flagrante es el que nos trae de cabeza estos días y del que sólo voy a repetir que creo que se acabaría con una reforma constitucional que deje claro “hasta dónde” de una vez por todas.
Este tema de los nacionalismos radicales no es más que el reflejo de la falta absoluta de cualquier tipo de liderazgo, exceptuado el de “inventores” de la Alianza de Civilizaciones (que no de civilizados), que nuestro país tiene en el mundo. Ayer leíamos un contundente artículo escrito desde Miami por un disidente cubano, líder de opinión, entre la comunidad latinoamericana, Carlos Alberto Montaner, en el que se pone de manifiesto la pésima imagen internacional de España.
No os imagináis cómo se sienten cientos de miles de latinoamericanos cuando ven cómo nuestro país ha dejado de ser lo que ellos pensaban que era su cultura, su tradición, su “Madre Patria”. Sobre todo cuando nuestro Gobierno se posiciona más cerca de las dictaduras cubana y venezolana que de las democracias moderadas que están comenzando a imperar en este continente tan revuelto por guerras e invasiones.
Mientras nosotros nos dedicamos a vender material militar a Venezuela y a echar “pelillos a la mar” con el régimen dictatorial cubano, Chaves se dedica a financiar a los partidos de izquierda de todo el continente. ¿Es que no se da cuenta el iluminado de nuestro presidente de que la única alianza que buscan Castro y Chaves es la de revivir el sueño guevariano de una Latinoamérica comunista?.
Ojalá se den cuenta antes de que me tenga que volver a España porque esto se ha convertido en una Comunidad Autónoma de la República Bolivariana de Venezuela o de la República Democrática de Cuba.
En cualquier caso, la fiesta patria es una conmemoración muy especial en cualquier país del mundo. En el lugar en el que vivo, Costa Rica, ese día todo se llena de banderas nacionales. Cada casa en su balcón, cada niño en su mano o con la cara pintada, cada mayor en su coche lleva una enseña de su país. Pobre del que ponga una bandera en el balcón de su casa hoy. A no ser que esté en el recorrido oficial del desfile. Porque un tipo con una bandera de España en el balcón “es un facha de la peor calaña”. Mejor poner una arco iris al lado, por si acaso. Que me cuentan que esa sí que está bien vista en los Madriles. ¡Qué suerte tienen todos mis amigos gay!.
Se llame como se llame, hoy es el Día de España y de América Latina. Es un día para reflexionar quién somos y adónde vamos como Nación. Varios son los frentes que tenemos abiertos.
El más flagrante es el que nos trae de cabeza estos días y del que sólo voy a repetir que creo que se acabaría con una reforma constitucional que deje claro “hasta dónde” de una vez por todas.
Este tema de los nacionalismos radicales no es más que el reflejo de la falta absoluta de cualquier tipo de liderazgo, exceptuado el de “inventores” de la Alianza de Civilizaciones (que no de civilizados), que nuestro país tiene en el mundo. Ayer leíamos un contundente artículo escrito desde Miami por un disidente cubano, líder de opinión, entre la comunidad latinoamericana, Carlos Alberto Montaner, en el que se pone de manifiesto la pésima imagen internacional de España.
No os imagináis cómo se sienten cientos de miles de latinoamericanos cuando ven cómo nuestro país ha dejado de ser lo que ellos pensaban que era su cultura, su tradición, su “Madre Patria”. Sobre todo cuando nuestro Gobierno se posiciona más cerca de las dictaduras cubana y venezolana que de las democracias moderadas que están comenzando a imperar en este continente tan revuelto por guerras e invasiones.
Mientras nosotros nos dedicamos a vender material militar a Venezuela y a echar “pelillos a la mar” con el régimen dictatorial cubano, Chaves se dedica a financiar a los partidos de izquierda de todo el continente. ¿Es que no se da cuenta el iluminado de nuestro presidente de que la única alianza que buscan Castro y Chaves es la de revivir el sueño guevariano de una Latinoamérica comunista?.
Ojalá se den cuenta antes de que me tenga que volver a España porque esto se ha convertido en una Comunidad Autónoma de la República Bolivariana de Venezuela o de la República Democrática de Cuba.





