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Ni conmigo ni sin mi
Ideas sobre España, su posición en el Mundo. Nuestra relación histórica con Latinoamérica.
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Libertad de expresión y cultura
La lectura de algunos comentarios o artículos aparecidos en varios foros o comunidades de weblogs, me hicieron pensar en la progresiva radicalización de la terminología y el fuerte enfrentamiento que vivimos entre nosotros por la defensa de algunas ideas. De esa lectura nació una reflexión sobre la necesidad de moderar el tono y evitar el "pensamiento único" como consecuencia del enfrentamiento visceral.

Intento insistir, sin suerte, en la necesidad de la moderación y el respeto, valores que confieso que, en alguna ocasión, he traicionado. Escuchar y respetar no me va a minar mi fe y mis ideales, antes al contrario.

Dos hechos me han venido hoy a dar la razón. El primero, los comentarios fuera de lugar de otros miembros del foro en el que publiqué mi opinión. Me llamaron "facha" y "anacrónico". Sin duda defender algunos ideales, hoy no está de moda y es más fácil insultar que razonar. El otro es la lectura de un artículo en el que el Presidente del Gobierno de mi país se define como "rojo". Creo que este adjetivo fue utilizado en un momento de distensión, porque de otra forma no lo puedo entender. No obstante, creo que está fuera de lugar. Si empezamos con los radicalismos, aunque estén de moda entre "los nuestros", estamos abocados al enfrentamiento gratuito. Leo igualmente muchos insultos contra el presidente y contra todos los que lo votaron. Mucho fanatismo en definitiva.

La libertad de expresión no está reñida con la educación de la que somos portadores, gracias a una extensa cultura como la que tenemos todos. Esto es consecuencia de haber nacido en un país libre, democrático y desarrollado. Oportunidad que nuestros padres no tuvieron.

No nos podemos dejar arrastrar por los políticos absolutistas, ni por los medios de comunicación partidistas. Hemos de crear nuestro propio juicio y defenderlo. Pero que la defensa no nos lleve a la ceguera de insultar al que no piensa como nosotros.
 
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