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Ni conmigo ni sin mi
Ideas sobre España, su posición en el Mundo. Nuestra relación histórica con Latinoamérica.
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Sindicación
 
Inmigración y violencia. Justificar lo injustificable.
He comenzado a sentir cierta preocupación por los intentos de justificación hacia los altercados diarios que se producen en nuestra vecina Francia. Algunos sectores de la prensa y de la propia sociedad analizan los hechos como una consecuencia de la marginación y falta de políticas sociales hacia los inmigrantes. Me preocupa que se intente justificar la violencia. No comprendo los motivos ni las razones y creo excesivas algunas afirmaciones acerca de la "opresión" que sufren estos jóvenes violentos.

En esa justificación aparecen voces, a mi juicio trasnochadas, que hablan de lucha de clases y de nueva revolución. Gente que habla de las clases “desprotegidas y humilladas”, condescendientes con los criminales y acusando a las víctimas.

Recordemos que todo comenzó porque murieron dos jóvenes al resguardarse en una caseta que albergaba un transformador eléctrico cuando se creían perseguidos por la policía gala. Los padres ya han llamado a la tranquilidad por el accidente, pero la violencia callejera no ha cesado. El desencadenante es simplemente incomprensible, pero los hechos están ahí. Se ha aprovechado un hecho lamentable y accidental para provocar una oleada de violencia sin comparación alguna en Europa. Lógicamente hemos de pensar que existía un ambiente previo que ha propiciado la situación.

El caso es que Francia ha mantenido una de las políticas más suaves y respetuosas hacia la inmigración, mayoritariamente de origen musulmán. La inmigración francesa cuenta con una experiencia mucho más amplia que la nuestra y los que ahora parecen estar organizando estos incidentes son la segunda generación. En España empezamos a llegar a este momento del fenómeno pero sobre todo por parte de los latinoamericanos, los cuales comparten cultura y valores con nosotros. De hecho ya existen ciertos movimientos importados como las maras que podrían causar ciertos problemas.

Se trata de un problema muy complejo al que los gobiernos de los países desarrollados han dado diferentes tipos de soluciones. El caso anglosajón, representado en Reino Unido y los EE UU, parece estar dando mejores resultados, aunque está por ver qué sucederá con el fenómeno hispano en Norteamérica. Su modelo ha sido el de la multiculturalidad y ha sido relativamente más sencillo al existir una mayor variedad en la inmigración.

En cualquier caso, Francia es un estado de derecho absolutamente democrático y su gobierno no puede ser tachado de represor, sino más bien de socialdemócrata, aunque gobierne la derecha teórica. Las luchas de clases pasaron hace muchos años y la democracia impera en Occidente. Los descontentos se muestran en las elecciones o, si falta mucho para las elecciones, se convocan manifestaciones en contra de la política del gobierno de turno. Ese es el camino y no se puede justificar, de ninguna de las maneras, tanta violencia.

 
Comentario:
Las descalificaciones simples (rojo, facha, progre, carca) son demasiado estrechas para definir a una persona, y no valen nada si no se acompañan de razones.

El desequilibrio entre ricos y pobres es un problema potencial para cualquier sociedad desarrollada, incluso desde un punto de vista de interés propio, dejando aparte motivos solidarios, a los más ricos no les interesa que la brecha sea grande o insalvable, necesitan la existencia de una clase media mayoritaria como control.

Si no se cuida el equilibrio, nacen las tensiones y se crea el terreno para el surgimiento de políticos populistas o para revueltas y movimientos violentos. Si esto se une a un posible sentimiento de identificación para los pobres, el riesgo aumenta.

Es decir, un español pobre que no pertenezca a un grupo étnico concreto, se quejará de su situación, pero no tendrá conciencia de pertenencia a un grupo concreto, y evitará el pensamiento de que su situación se debe, precisamente, a la pertenencia a ese grupo...

Es un problema difícil el delimitar hasta qué punto tienen razón en la queja, qué parte de su situación se debe a decisión propia, y cuál les viene impuesta.
 
Comentario:
Sí, esa parece que es la palabra de moda para los que no piensan como los que tenemos ahora en el poder.
Me gustaría conocer tú opinión con argumentos.
Saludos
 
Comentario:
Pero que facha eres tío...
No