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Ni conmigo ni sin mi
Ideas sobre España, su posición en el Mundo. Nuestra relación histórica con Latinoamérica.
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Las palabras de la Tribu
Con ese título publicaba el maestro Umbral una desgarrada pormenorización, personal e imposible, de los personajes de la Generación del 27. Yo voy a usar ese título para definir otras palabras de otra tribu. Para desconsuelo de muchos confieso que yo pertenecí a esa tribu. Además afirmo que existe otra tribu, quizá tan numerosa, pero no frecuento sus lugares de incubación o no lo hago con tanta frecuencia como para hablar de ellos.

Al principio me parecían graciosas, ocurrentes, cargadas de un doble sentido sarcástico, valga la redundancia. Después y con el hartazgo de su difusión y su utilización, pasé a verlas como manidas y vacías. Hablo de las palabras que se repiten por doquier, no sólo en foros cibernéticos, blogs y otras formas de comunicación libre, sino en columnas de opinión de señores con espacio diario en medios de comunicación con millones de lectores. Hablo de esa terminología dosespañista que con tanta saña se emplea para separar el bien del mal, nosotros frente a ellos. Seguro que ya saben de qué palabras hablo. Esos juegos de palabras, sin juego y con pocas palabras. Esos cambios de sílaba y mayúsculas acusadoras. Sí, señores, esos zETAp, Nacional-socialismo, Nacionalismo, etc. que con tanta profusión se emplean para reforzar argumentos, a buen seguro que a falta de otros.

La tribu los ha impuesto. Como modismos graciosos que circulan por la Red y que ya nadie ríe, de sobados que están.

Mal vamos, señores, si tenemos que recurrir a la onomatopeya para criticar a un Gobierno como el que tenemos en España. Si hacemos inventario los despropósitos se cuentan por pares, semanalmente. Sólo contar la verdad basta para darse cuenta de que tenemos un Gobierno más preocupado por las tendencias de voto –y de estilismo barato- que por el pueblo soberano que decidió darles cuatro años para demostrar que son una alternativa.

Pero no. Algunos tienen que sobrepasar la razón para entrar en el chascarrillo y el cambio de sílabas. Prefieren la sociedad bufona a la sociedad civil. Las viñetas a las editoriales. Así nos luce el pelo. Hasta el jefe de la oposición se nos ha acomplejado y ha colgado su vasta cultura para ponerse a la altura de los insultadores en el poder y de los que lo jalean y le piden más barriobajerismo.

Como ya les dije, yo pensé ese que era el camino. Pero en el caminar uno aprecia que es preferible tener menos razón y más argumentos. Porque la razón, como dijo Descartes, es el bien mejor repartido del mundo, porque todos creemos tener la suficiente.
 
Comentario:
Tienes razón al significar la poca, por no decir ninguna, capacidad dialéctica de nuestros parlamentarios. No es que añoremos la oratoria de Maura o Cánovas, pero una cosa es el verbo ampuloso y barroco y otra el estilo zafio al que nos tienen acostumbrados. De todas formas, ¿que podíamos esperar de aquellos que nos imponen en "prime time" el didactismo de Gran Hermano? ¡Pero si ya hasta Luis María Ansón desliza tacos en sus artículos!

Cosas veredes, amigo Sancho...
Salu2.
No