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Ideas sobre España, su posición en el Mundo. Nuestra relación histórica con Latinoamérica.
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Política de apariencias
Uno de los foristas de Tercera Vía denominaba hoy "Política de apariencias" todo este vodevil decimonónico finisecular en el que nos tienen envueltos los peores políticos que tenemos desde que la memoria democrática nos alcanza. Entre insultos y dimes y diretes va transcurriendo esta legislatura en la que el PSOE está cincelando su renovación en las urnas, no por conspiración judeo-masónica, ni por golpe civil, que es lo que vende ahora en las filas de la tribu losantera, sino por el cierre de puertas a un Gobierno sin mayoría absoluta para el PP. A falta de dos años para acudir a sufragio universal nacional para elegir ejecutivo y legislativo –yo creo que también se elige judicial- ya tenemos claro que ningún nacionalista va a apoyar a la lista más votada, eso quedó en los pactos constituyentes.

El PP ha tendido la mano al PSOE para llegar a un acuerdo en la reforma estatutaria catalana, ¿no lo han escuchado, leído o visto?. Un servidor se ha enterado por la reacción del Gobierno al respecto, además en el Telediario. En el mismo en que he visto al excomunista López Garrido decir que el PP ha entrado con sus enmiendas estatutarias “dando coces” y que lo que pretenden es “desmantelar” el texto completo. Ha sido más benévolo con sus quince enmiendas, una por título, las cuales al parecer son más bien un “manual de negociación”, ya que según él mismo son “ambiguas para permitir el diálogo”. Se comenta sólo.

Volviendo al intento del PP por negociar con el Gobierno, el que ha salido a decir que “desconfían” ha sido el portavoz de Rodríguez, Fernando Moraleda, antiguo sindicalista del campo -¡con qué facilidad cambian éstos las barricadas por el Möet&Chandon-. La explicación roza el paroxismo: que el Gobierno desconfía porque el PP no quiso aceptar la prórroga de tres días para que negociasen los del cuatripartito –incluido el PSOE-.

Hagamos un resumen porque algo parece descuadrar en todo este asunto. El Gobierno sólo necesita tres días más para llegar a un acuerdo con los partidos que apoyaron la reforma estatutaria catalana. El PP ha presentado unas 75 enmiendas las cuales, al parecer, no distan mucho de los textos presentados por el propio Gobierno como propuesta de enmienda. No obstante lo anterior, el Gobierno no quiere negociar con el PP porque éste rechazó su propuesta de ampliar el plazo de presentación de enmiendas. Aquí es dónde un ciudadano de a pie se pregunta: ¿qué es más importante alcanzar un acuerdo con el principal partido de la oposición, que representa a diez millones de votantes, o conseguir una prórroga para acordar las enmiendas a presentar con los representantes del cuatripartito, que ya han dicho por activa y pasiva que no van a conseguir un consenso?.

Las apariencias mandan y es más importante que parezca que el PP se está saliendo del guión y que va “tirando coces”, antes que admitir que se puede conseguir un Estatuto de Cataluña con el acuerdo del PP. Es más importante la prórroga de tres días que aunar posiciones con “la competencia”. ¿No será que un acuerdo con el PP cierra las puertas a una nueva victoria electoral, sobre todo si es una “dulce derrota” seguida de pactos a los que el PP tiene cerrada la puerta?. Las apariencias engañan, pero no a todos.
No