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Ni conmigo ni sin mi
Ideas sobre España, su posición en el Mundo. Nuestra relación histórica con Latinoamérica.
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Hechos consumados y que ladren
Las negociaciones para sacar adelante la reforma del Estatuto de Cataluña contra viento y marea continúan su curso entre los actores de esta comedia romántica de segunda en la que lo único relevante son precisamente ellos, no por su nivel, sino por su perseverante mediocridad. Aunque en este “tejemaneje” estatutario aún no me queda claro si quién negocia es el Gobierno de la Nación –la única que hasta hoy existe- con los partidos proponentes de la reforma, o si es el partido que presuntamente ganó las elecciones. Que nadie me malinterprete ni piense que voy a sacar el 11-M de la hemeroteca, que de eso ya hay profesionales. A lo que me refiero es a que parece ser que estamos asistiendo a una negociación del PSOE con PSC, CiU, ERC e IU –lamento haber olvidado el nombre de la secuela catalana del partido tardocomunista-, entonces resulta que PSOE y PSC no son un mismo partido –como no se cansa de decir Maragall, a pesar de Rodríguez-. Por lo tanto, el vencedor de las últimas elecciones fue el PP. Perdón por usar el cinismo.

En cualquier caso a mi me gustaría que se dejase de confundir a la opinión pública y se dijese con rotundidad si quién negocia es el Gobierno o es el PSOE. Sobre todo para que queden claras dos cosas: ¿Cuál es el verdadero papel de un actor llamado Alfredo Pérez Rubalcaba –conocido en algunos círculos como el Goebbels del PSOE- en esta comedia romántica?. Si no está negociando el Gobierno, ¿por qué se ha excluido al PP de la negociación, rompiendo el acuerdo de los dos grandes para consensuar las reformas autonómicas?.

Pasando de la forma al fondo, creo que asistimos a un nuevo movimiento táctico de la estrategia central de Rodríguez –o sus asesores- para esta legislatura, la cual no me harto de repetir: aislar al PP a toda costa. Pero las estrategias resulta que dejan de tener validez cuando son descubiertas, a no ser que la torpeza del enemigo sea tal que no pueda defenderse ni aún conociendo las intenciones del agresor.

La evidencia que tenemos es que los negociantes alcanzarán, tarde o temprano, un acuerdo para sacar adelante un texto conjunto de reforma modificada. El nuevo Estatut estará escrito, decidido, materializado y virtualmente aprobado tras la negociación en curso. El PP puede tender todas la manos que quiera al PSOE para negociar o para unirse a las negociaciones, pero ya lo que le quedará será asumir el texto que le pongan por delante o quedarse una vez más solo, como la una, en el Parlamento.

Hoy Rodríguez lo dejaba bien claro en el Comité Federal del PSOE: “pido un último esfuerzo a los partidos catalanes para sacar adelante las negociaciones”. En unos días lo que narro serán hechos consumados. ¿Qué le quedará al PP?. Lo de siempre: ladrar. Pero ahí entra la consumación de la estrategia y escucharemos estas frases: “El PP no hace oposición responsable, sólo se opone sistemáticamente a todo”. “Se niegan a consensuar y no tienen talante”. “No quieren aceptar la voluntad del pueblo catalán”. Cuando en realidad deberían decir: “Ladran Sancho, luego cabalgamos”.

Ya lo dijo el actor de reparto más destacado de esta comedia romántica: “Los españoles quieren un gobierno que no les mienta”. Así que Rodríguez nunca mentirá porque como dijo Goebbels: “Una mentira adecuadamente repetida mil veces se convierte en una verdad”.
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