Rodríguez en Ceuta y Melilla
Hoy Rodríguez ha realizado un acto de justicia histórica visitando, como prometió Ceuta y Melilla. Esas dos ciudades españolas un tanto olvidadas de los gobiernos y que saltaron este otoño a las portadas de los diarios por los incidentes en sus respectivas fronteras con Marruecos. El comportamiento entonces del Gobierno dejó mucho que desear ante la clara intromisión de los alauitas en nuestra soberanía nacional enviándonos contingentes de subsaharianos. Pero hoy Rodríguez ha estado con los melillenses y los ceutíes, lo cual no ha sentado nada bien a uno de los que se presentan como "aliados estratégicos" de nuestro país: el rey de Marruecos.
El monarca alauita ha criticado muy duramente la visita calificándola de "inoportuna" e insistiendo en la "marroquinidad" de las ciudades españolas. Algunos medios han hablado de posible distanciamiento entre ambas diplomacias y de las "presiones de la derecha" como origen de la vista de nuestro Presidente. El Gobierno a la fecha no ha hecho declaraciones y esperemos que no sienta la necesidad de enviar a Moratinos a "apagar fuegos" como viene siendo la tónica de Rodríguez para no enfadar a nuestros "aliados estratégicos".
El Gobierno español debe dejar claro que la llave de Marruecos hacia una posible negociación de acceso a la UE es España. Las relaciones entre ambos gobiernos no pueden continuar dando la impresión de que España tiene algún tipo de deuda con el reino norteafricano, el cual además de antidemocrático, tiene sobre su cabeza la espada de Damocles de una intervención internacional -que no se producirá- en el caso del Sáhara. Recordemos la innumerables delegaciones de políticos y periodistas españoles que no se han podido bajar del avión cuando han intentado revisar la situación del pueblo saharaui, así como la pasividad del Gobierno de Rodríguez ante tales hechos.
Confío en que el acto de hoy ponga de manifiesto una nueva etapa en las relaciones con Marruecos, las cuales deben ser inmejorables, pero en un plano de equidistancia y poniendo de manifiesto a la diplomacia alauita que la democracia es el primer paso hacia la concordia entre ambas naciones.
El monarca alauita ha criticado muy duramente la visita calificándola de "inoportuna" e insistiendo en la "marroquinidad" de las ciudades españolas. Algunos medios han hablado de posible distanciamiento entre ambas diplomacias y de las "presiones de la derecha" como origen de la vista de nuestro Presidente. El Gobierno a la fecha no ha hecho declaraciones y esperemos que no sienta la necesidad de enviar a Moratinos a "apagar fuegos" como viene siendo la tónica de Rodríguez para no enfadar a nuestros "aliados estratégicos".
El Gobierno español debe dejar claro que la llave de Marruecos hacia una posible negociación de acceso a la UE es España. Las relaciones entre ambos gobiernos no pueden continuar dando la impresión de que España tiene algún tipo de deuda con el reino norteafricano, el cual además de antidemocrático, tiene sobre su cabeza la espada de Damocles de una intervención internacional -que no se producirá- en el caso del Sáhara. Recordemos la innumerables delegaciones de políticos y periodistas españoles que no se han podido bajar del avión cuando han intentado revisar la situación del pueblo saharaui, así como la pasividad del Gobierno de Rodríguez ante tales hechos.
Confío en que el acto de hoy ponga de manifiesto una nueva etapa en las relaciones con Marruecos, las cuales deben ser inmejorables, pero en un plano de equidistancia y poniendo de manifiesto a la diplomacia alauita que la democracia es el primer paso hacia la concordia entre ambas naciones.





