Nuestra influencia en América Latina III
A pesar, como decía, de las grandes inversiones españolas en Latinoamérica, principalmente en la década de los 90, su importancia ha sido minimizada y España ha ido perdiendo terreno como país y cultura de referencia para la inmensa mayoría de los pueblos latinoamericanos.
España, inmersa en la transición política hacia la democracia, en los años 70, y posteriormente volcada en incorporarse a la Europa Comunitaria, en los 80, no ha tenido la fuerza y coraje suficientes por recuperar su espacio de influencia sobre América Latina, después de que el régimen franquista le diese la espalda.
Siempre ha habido en este período democrático mucho de complejo por la época de la Conquista. Nos hemos acercado en lo económico, sin embargo, en lo político y lo social, España ha permanecido en un segundo plano.
En tanto Estados Unidos ha ido ganando terreno. Implantando sus marcas, su estilo de vida, influyendo política, social y militarmente en estos países. La fuerte migración hacia América del Norte, ha sido uno de los grandes desencadenantes de esta influencia. El Salvador, como ejemplo más drástico, cuenta con las remesas de los inmigrantes a EE UU como principal fuente de ingresos del país. Ya existen casi tres generaciones de latinoamericanos emigrados, la última de ellas nacida en su práctica totalidad allí.
Este movimiento migratorio ha provocado que el "estilo de vida americano" penetre aún más en la sociedad latinoamericana.
Las clases altas tampoco han sido ajenas a esta influencia. Miami, ciudad llamada por algunos latinoamericanos "la sucursal del cielo" (?), es sin duda la capital de América Latina. El gran centro comercial del continente. Decenas de miles de latinoamericanos de clases pudientes tienen una segunda vivienda en "la sucursal del cielo". Una visita al año a Miami es obligatoria.
Uno observa con perplejidad las jornadas de visita a los centros comerciales ("malls" tan inmitados a lo largo de la geografía centro y suramericana), una tras otra. Hoy a Aventura, mañana a Lincoln Mall, pasado a Dadeland... Una semana de compras compulsivas. Así el latinoamericano comienza a sentirse un poco más "americano".
España, inmersa en la transición política hacia la democracia, en los años 70, y posteriormente volcada en incorporarse a la Europa Comunitaria, en los 80, no ha tenido la fuerza y coraje suficientes por recuperar su espacio de influencia sobre América Latina, después de que el régimen franquista le diese la espalda.
Siempre ha habido en este período democrático mucho de complejo por la época de la Conquista. Nos hemos acercado en lo económico, sin embargo, en lo político y lo social, España ha permanecido en un segundo plano.
En tanto Estados Unidos ha ido ganando terreno. Implantando sus marcas, su estilo de vida, influyendo política, social y militarmente en estos países. La fuerte migración hacia América del Norte, ha sido uno de los grandes desencadenantes de esta influencia. El Salvador, como ejemplo más drástico, cuenta con las remesas de los inmigrantes a EE UU como principal fuente de ingresos del país. Ya existen casi tres generaciones de latinoamericanos emigrados, la última de ellas nacida en su práctica totalidad allí.
Este movimiento migratorio ha provocado que el "estilo de vida americano" penetre aún más en la sociedad latinoamericana.
Las clases altas tampoco han sido ajenas a esta influencia. Miami, ciudad llamada por algunos latinoamericanos "la sucursal del cielo" (?), es sin duda la capital de América Latina. El gran centro comercial del continente. Decenas de miles de latinoamericanos de clases pudientes tienen una segunda vivienda en "la sucursal del cielo". Una visita al año a Miami es obligatoria.
Uno observa con perplejidad las jornadas de visita a los centros comerciales ("malls" tan inmitados a lo largo de la geografía centro y suramericana), una tras otra. Hoy a Aventura, mañana a Lincoln Mall, pasado a Dadeland... Una semana de compras compulsivas. Así el latinoamericano comienza a sentirse un poco más "americano".





