logotipo

img_google
Webstats4U - Web site estadísticas gratuito
El contador para sitios web particulares
Contador gratuito
Ni conmigo ni sin mi
Ideas sobre España, su posición en el Mundo. Nuestra relación histórica con Latinoamérica.
Acerca de
Tu opinión es importante para mi. Escribo para compartir mis ideas contigo y me gustaría conocer las tuyas.
Sindicación
 
"Futbolizando" la política
En ocasiones pienso que uno ya tiende a tener un prisma demasiado parcializado cuando percibe la realidad que le rodea. En mi caso concreto en la última semana una serie de acontecimientos me han parecido cortados por el mismo patrón, si bien han venido de diversas fuentes y por distintos medios.

Relatando a un amigo español residente en Costa Rica mi experiencia y opinión sobre la crisis de Air Madrid en un restaurante josefino y con familia de por medio, la conversación se truncó cuando mi interlocutor montó en cólera en vista de que yo culpaba al gobierno de parte de lo sucedido: -

- “¡Aquí los únicos culpables son los chorizos (sic) de Air Madrid, ellos son los que han cerrado”, aseveró mi amigo con los colores faciales encendidos, como nunca lo había visto.
- “Perdona, pero el gobierno les iba a retirar la licencia”, le contesté.
- “Eso son especulaciones, pero la realidad es que ellos cerraron”.
- “No, te equivocas, el director general de Aviación Civil en rueda de prensa el día del cierre de Air Madrid confirmó que al día siguiente les quitarían la licencia”, insistí.
- “La cuestión no es esa, el tema es que los de Air Madrid se han forrado y ahora se quiere culpar al gobierno”, rebatió mi amigo.
- “No creo que los de Air Madrid, a los cuales yo no defiendo en absoluto, se hayan forrado, pero de lo que yo me quejo es de que el Ministerio de Fomento ha tomado una decisión radical en un momento malísimo y sin tener alternativas”, tercié yo.
- “Es que en España siempre se culpa al gobierno de todo, como Rajoy que culpa a Zapatero de los atentados de ETA. Los sinvergüenzas y los asesinos son otros, no el gobierno”, enfatizó él.

En ese momento me di cuenta de que aquella conversación no tenía sentido alguno. Se mezclaban ya las “churras” con las “merinas” y de un acontecimiento del que yo soy afectado directo se pasaba a un asunto político general totalmente diferente, simplemente para justificar que todo lo que haga el gobierno de Rodríguez bien hecho está. En vista de que la comida se iba al garete, decidí callar ante los alegatos que continuaban saliendo por boca de mi interlocutor. Para cerrar la discusión, ahora entre mi esposa y mi amigo, decidí cambiar de tema no sin antes sentenciar:

- “No voy a pelearme contigo por esto, pero lo único que te voy a decir, antes de dar por terminada la conversación, es que si lo hubiese hecho el gobierno de Aznar, tú estarías ahora criticando enérgicamente la decisión”.

A lo que él contestó:

- “Y tú no protestarías si lo hubiese hecho el PP”, afirmó.

Ese fue el colmo y la aclaración absoluta de aquella discusión: tu defiendes tus colores y yo los míos. Para mi amigo yo no era un afectado de la crisis desatada en pleno mes de diciembre por Magdalena Alvarez, sino un “hooligan” del PP –nada más lejos de la realidad- criticando al gobierno por todo.
En estos días también hablé por “skype” con un amigo de España y salió el tema de la barbarie etarra del 30-D. Anuncié a este otro amigo que no me parecía correcta la decisión del PP de no acudir a la manifestación del sábado 13, lo cual no gustó nada a mi interlocutor:

- “¿Entonces qué tiene que hacer el PP, callarse y darle la razón a Zapatero?”, me preguntó indignado.
- “No se trata de darle la razón a nadie, sino de acudir a un acto contra el terrorismo y dejar claro que todos los demócratas estamos unidos contra ETA”, contesté.
- “Pues yo creo que ir a esa manifestación es apoyar a ZP y eso el PP no debe hacerlo nunca”.

Ante la contundencia del razonamiento poco me quedaba que añadir. Lo importante, por tanto, es dejar claro que “nunca” hay que apoyar al gobierno si no es de los “nuestros”.

Los otros dos incidentes fueron en este mundo de blogs y foros. El del seguidor de Jiménez Losantos que veía como una aberración decir que los asesinatos de ETA son aprovechados electoralmente por el PP –lo cual no significa, insisto, que en el PP estén deseando que mueran más personas-, pero no le molestó en absoluto que afirmase que “al PSOE el 11-M no le vino nada mal”, no lo voy a repetir. Aunque sí añadiré que, en ese mismo tema, otro seguidor de Losantos justificó la diferencia entre ambos casos.

El último ha sido este fin de semana en el blog de Justo Serna. En un artículo reproducido en Tercera Vía, Serna reprochaba duramente la comparación que se había lanzado desde El Mundo entre Hitler o Stalin y Rodríguez, a cuenta de la exclusión del debate de las propuestas anti-terroristas del PP. Entre los comentarios al artículo me llamó la atención el de un seguidor del presidente del gobierno que para enfatizar la postura de Serna afirmaba que en el PP aún no había logrado superar “el síndrome golpista”, entre otra lindezas que recalcaban que el PP era un partido nacido del franquismo. Curiosamente Serna, al que tanto molestó la comparativa de El Mundo, no reprochó nada a este comentarista que comparase a Rajoy con Franco.

Y así se va fraguando esta realidad futbolística en la que ha convertido la política española. Lo que más me choca es ver cómo los que se enconan en estas posiciones dignas de los hinchas del “deporte rey” son personas con una sólida formación, espíritu crítico y amplia capacidad de discernimiento. No hablamos aquí de esa masa enfurecida que acude los domingos a los estadios a proferir insultos al árbitro o a los jugadores del equipo contrario. Me refiero a personas con carrera universitaria y puestos de responsabilidad que son capaces de acudir al insulto con extrema facilidad ante un comentario desagradable hacia el partido votado.

En estos momentos no sé si la política se está convirtiendo en una suerte de “otro opio del pueblo”. De ese pueblo formado, educado, que no da cortes de manga en la grada, pero que se enciende si le mientan a su líder. Hay algo tremendamente preocupante y es que los equipos de fútbol sólo se dedican al deporte, pero los políticos tienen la capacidad de gobernar ciudades, regiones, países…Estaremos atentos al marcador que al final es lo que vale, ¿no les parece?.

(Siga el debate en www.terceravia.com)
No