Una vida mejor
En el siglo XVIII, Augusto von Mundstock inventó una máquina para tener una vida mejor. Conectó el aparato, que empezó a hacer un ruido infernal y a producir un densísimo humo. Luego se paró. Augusto había desaparecido. Dos días después su cadáver fue encontrado en la orilla de un río. Se sigue sin saber si la máquina había funcionado.
Lo acabo de leer y no lo creo. Debe ser una anécdota falsa. Pero es una de esas leyendas, que pululan por la cultura. Una leyenda urbana de la cultura. Seguro que es mentira. Es demasiado literaria. Además tengo que salir. Me tengo que duchar. Ya llego tarde. Como si importara. Las citas son muy relativas en mi sociedad de amigos. No importa cuando llegue, lo importante es lo que ocurra una vez que esté con ellos. Y no ocurre nada. Al menos nada que se salga del ingenio de cada cual.
Necesito una vida mejor
Me acuerdo de la máquina. Supongo que habrá planos. Investigo en Internet. Construyo algo parecido con cepillos de dientes (que curiosamente se parecen a los elementos utilizados en la máquina). Uso pasta de dientes como mortero. Es una cerdada, pero es eficaz. La pongo en marcha.
Quedo con los amigos. Están en la calle de siempre, no importa que llegue tarde. Lo importante es lo que pase después. Nada más llegar encargo una caña. No será la última. Lo paso bien. Todos lo pasamos bien. Nos divertimos. Luego cada uno se va a su casa. Yo quedo con otra gente. Voy a una discoteca y ligo con una tía muy guapa. Además es inteligente. Como si me importara.
Me despierto con ella. Es inteligente. Ahora si me importa. Empiezo a oler raro. Como pasta de dientes quemada. Mi máquina se está disolviendo. En el último momento apago el fuego con la toalla. Mi toalla está quemada y huele fatal. Mis calzoncillos están sudados. Huelo mal. Me tengo que dar una ducha. Joder, que mierda de vida. Y encima he quedado y llego tarde.
Lo acabo de leer y no lo creo. Debe ser una anécdota falsa. Pero es una de esas leyendas, que pululan por la cultura. Una leyenda urbana de la cultura. Seguro que es mentira. Es demasiado literaria. Además tengo que salir. Me tengo que duchar. Ya llego tarde. Como si importara. Las citas son muy relativas en mi sociedad de amigos. No importa cuando llegue, lo importante es lo que ocurra una vez que esté con ellos. Y no ocurre nada. Al menos nada que se salga del ingenio de cada cual.
Necesito una vida mejor
Me acuerdo de la máquina. Supongo que habrá planos. Investigo en Internet. Construyo algo parecido con cepillos de dientes (que curiosamente se parecen a los elementos utilizados en la máquina). Uso pasta de dientes como mortero. Es una cerdada, pero es eficaz. La pongo en marcha.
Quedo con los amigos. Están en la calle de siempre, no importa que llegue tarde. Lo importante es lo que pase después. Nada más llegar encargo una caña. No será la última. Lo paso bien. Todos lo pasamos bien. Nos divertimos. Luego cada uno se va a su casa. Yo quedo con otra gente. Voy a una discoteca y ligo con una tía muy guapa. Además es inteligente. Como si me importara.
Me despierto con ella. Es inteligente. Ahora si me importa. Empiezo a oler raro. Como pasta de dientes quemada. Mi máquina se está disolviendo. En el último momento apago el fuego con la toalla. Mi toalla está quemada y huele fatal. Mis calzoncillos están sudados. Huelo mal. Me tengo que dar una ducha. Joder, que mierda de vida. Y encima he quedado y llego tarde.





