LA SOLUCIÓN
-Deja de fisgar los libros. –En realidad era un libro nada más. Y él no tenía ganas de dejarlo. Encuadernación de lujo en piel, con una camisa del mejor papel y edición fotográfica de la mejor calidad. Un dineral de libro. Un dineral. Y tenía muchas fotos, y pies de fotos de cinco líneas. Esos son los libros que molan. Los que da gusto leer, los que tienen un tamaño de letra para que puedan leerlos los ciegos. El tacto suave, casi deslizante, el brillo del papel. Si señor. Así da gusto. Y además no tenía nada mejor que hacer. Aquella fiesta o lo que fuese era un rollo. Era una especie de comida a la que ella le había obligado a ir. Se daba en casa de una tía de ella muy rica. Él se tuvo que poner corbata. No podía creerlo, odiaba las corbatas. Menos mal que ella no sugirió que se abotonara la chaqueta y se pusiera gomina o se habría puesto desagradable en el baño, mientras ella le quitaba, con una aparatosidad quirúrgica, la inoportuna espinilla que le había salido en el lado derecho de la nariz. No hay nada peor que estar en la fiesta equivocada, y eso era lo que le ocurría a él. Si esa reunión tenía algún sentido era hacerle la pelota a la tía rica. Y todos se la hacían. Todos menos él. Encima ella estaba más pendiente de su padre y de sus primos que de él. Lo tenía abandonado. De vez en cuando se le acercaba la madre de ella. Que no le trataba mal, porque pensaba que con los novios, que había tenido ella, podía darse con un canto en los dientes porque él tuviera trabajo. Pero nada más. Tenía la sospecha de que la madre le consideraba un soso de cojones. El se temía que fuera cierto, pero quizá se debía a que apenas conocía a esa familia. El padre se dormía. Por lo poco que le conocía (Ya había comido en su casa) siempre se dormía. Se sentaba en un sillón del salón, apoyaba la cabeza en la mano y ahí se acababa el mundo. Y ya nadie se atrevía a echárselo en cara. Allá dónde fuera a comer, se dormía. Y punto.
Y lo peor era el hermano de ella. Que era un imbécil. Seguía comportándose como el protector de ella. Le seguía mirando por encima “ten cuidado con lo que haces con ella, ni se te ocurra tocarla”. Era una gilipollez, después de un año de salir con ella, que siguiera mirándole así era una gilipollez. A veces cuando coincidían borrachos en algún lado, en algún cumpleaños de ella, se sentía tentado de decirle “¿De verdad crees que no va a follar conmigo esta noche porque tu se lo digas?”. Era un imbécil.
Ella se lo había pedido. No es que a ella le gustase esa reunión, pero era una tradición de la familia, y quería que la acompañase para hacerla más llevadera. Pero ahora estaba enfadado con ella. Que le hacía más caso a la familia y pasaba de él. Así que se dedicó a explorar la casa. Que era un Chalet más que respetable, con veinte o más habitaciones, con varios salones y un montón de cuartos. Y una biblioteca. Genial. Le encantaba fisgar en las bibliotecas ajenas. Y si bien no tenían mucha variedad (muchas colecciones, no un batiburrillo de ediciones y títulos que indica un lector ávido) tenían varios de esos libros carísimos que tanto gusta ojear. Entonces apareció ella –Deja de fisgar en los libros. –A él le molestó.
-¿Qué más te da?
-Siempre tienes que fisgar los libros de los demás.
-¿Y que se puede hacer aquí? Esto es una lata. Además estás pasando de mí.
-Joder, no los veo todos los días, y además son ellos los que se ponen pesados con que les cuente mi vida.
El cerró el libro. Miró el título “La solución final” Recorrido gráfico por el horror del tercer reich.
-Eh, ¿y si nos casamos?
Y lo peor era el hermano de ella. Que era un imbécil. Seguía comportándose como el protector de ella. Le seguía mirando por encima “ten cuidado con lo que haces con ella, ni se te ocurra tocarla”. Era una gilipollez, después de un año de salir con ella, que siguiera mirándole así era una gilipollez. A veces cuando coincidían borrachos en algún lado, en algún cumpleaños de ella, se sentía tentado de decirle “¿De verdad crees que no va a follar conmigo esta noche porque tu se lo digas?”. Era un imbécil.
Ella se lo había pedido. No es que a ella le gustase esa reunión, pero era una tradición de la familia, y quería que la acompañase para hacerla más llevadera. Pero ahora estaba enfadado con ella. Que le hacía más caso a la familia y pasaba de él. Así que se dedicó a explorar la casa. Que era un Chalet más que respetable, con veinte o más habitaciones, con varios salones y un montón de cuartos. Y una biblioteca. Genial. Le encantaba fisgar en las bibliotecas ajenas. Y si bien no tenían mucha variedad (muchas colecciones, no un batiburrillo de ediciones y títulos que indica un lector ávido) tenían varios de esos libros carísimos que tanto gusta ojear. Entonces apareció ella –Deja de fisgar en los libros. –A él le molestó.
-¿Qué más te da?
-Siempre tienes que fisgar los libros de los demás.
-¿Y que se puede hacer aquí? Esto es una lata. Además estás pasando de mí.
-Joder, no los veo todos los días, y además son ellos los que se ponen pesados con que les cuente mi vida.
El cerró el libro. Miró el título “La solución final” Recorrido gráfico por el horror del tercer reich.
-Eh, ¿y si nos casamos?
Comentario:
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Chicas, ¡no se casen!
Comentario:
Bueno, si se casaran formaría parte de la familia y..o pasaría a ser como ellos y ya no le importaría que le dieran la paliza..:) O los demás le ignorarían y conseguiría volver a pasar desapercibido.
Comentario:
Solución final. No solución a secas. No me creas tan simple
Comentario:
pepepepepepepeperoperoperopero...
solución?
solución??
casarse = solución???
MEEEEEECCC
menos mal que me queda la alternativa de pensar que era una gran ironía. porque eso de que un matrimonio sea la solución de algo me da una urticaria...
eso si, si algún dia te casas te voy a hacer un regalo horrible. muhahahahaha
solución?
solución??
casarse = solución???
MEEEEEECCC
menos mal que me queda la alternativa de pensar que era una gran ironía. porque eso de que un matrimonio sea la solución de algo me da una urticaria...
eso si, si algún dia te casas te voy a hacer un regalo horrible. muhahahahaha
Comentario:
tengo dos muelas menos desde hace tres horas y estoy de mal humor, no porqué las eche de menos, ya se imaginará el porqué. PUPaaaaaaaaaa, a pesar de mi actitud negativa hacia la vida en estos momentos, me ha gustado tu nuevo post.
Saluditos!!!
Saluditos!!!





