Y YO QUE SE
Créanme que le sigo dando vueltas a esto de escribir un blog ¿Qué tono debo utilizar? ¿Debo ser condescendiente para resultar “cool”? ¿Debo ser simpático, a riesgo de no resultarlo? ¿Debo hablarles de tu? ¿O debo utilizar el “usted” para demostrar un respeto, que en realidad no siento por ustedes, pero que queda como si llevara un traje negro? ¿Influirán algunas de estas decisiones en que ustedes me lean? Porque esta es la única razón que hay para cuidar, un poco, el estilo. Y con esto vuelvo al tema que parece preocupar a mis, por el momento me temo, únicos comentaristas. Ellos dicen que satisfacer mi ego, y mostrar la intimidad de mis pensamientos en público no es el tal delito de soberbia que yo he querido ver. A mí sí me lo parece. Claro que tampoco me parece una falta demasiado grave, excepto en algunos casos, cualquiera que lea los foros de la red encontrara sin problemas algún idiota integral, que encima hace una obscena exhibición de su mal gusto y peor prosa.
Creo que no está mal ser concientes que escribir en público es ofrecer algo a los demás que les sirva de diversión o bien de enseñanza. La curiosidad y la diversión son lo único que nos lleva a coger un libro (eso y el deseo de estrellarlo contra la cabeza de alguien, o bien de tapar un hueco en la estantería) ¿Pero como podemos saber si de verdad los estamos divirtiendo o enseñando a los que nos leen?
No podemos.
Solo podemos suponerlo. Y en la suposición de que vamos a ser divertidos o interesantes está nuestro pequeño pecado. A todos nos corre un escalofrío por la espalda cuando vemos que hay comentarios a nuestros posts. Existimos, hay alguien en el mundo al que hemos cambiado (de una forma minúscula casi siempre). Y eso es una confirmación de que de alguna manera influimos y que nuestras decisiones cambian el mundo. Y eso compensa ese pequeño esfuerzo que hay que hacer para superar la vergüenza de escribir en público. Les recuerdo que esto último lleva siglos haciéndose, y en algunos casos muy bien por cierto. Solo por eso hay que andar con pies de plomo por el proceloso mundo de la literatura.
Claro que también hay gente escribe sin este problemas de vergüenza. Ellos escriben porque se lo pide el cuerpo. Porque están mal (o bien) y tienen que decirlo de alguna manera o si no revientan. Porque tienen que demostrar que lo suyo es terriblemente distinto.
A lo mejor tienen razón
Yo que sé, lean a otro.
Creo que no está mal ser concientes que escribir en público es ofrecer algo a los demás que les sirva de diversión o bien de enseñanza. La curiosidad y la diversión son lo único que nos lleva a coger un libro (eso y el deseo de estrellarlo contra la cabeza de alguien, o bien de tapar un hueco en la estantería) ¿Pero como podemos saber si de verdad los estamos divirtiendo o enseñando a los que nos leen?
No podemos.
Solo podemos suponerlo. Y en la suposición de que vamos a ser divertidos o interesantes está nuestro pequeño pecado. A todos nos corre un escalofrío por la espalda cuando vemos que hay comentarios a nuestros posts. Existimos, hay alguien en el mundo al que hemos cambiado (de una forma minúscula casi siempre). Y eso es una confirmación de que de alguna manera influimos y que nuestras decisiones cambian el mundo. Y eso compensa ese pequeño esfuerzo que hay que hacer para superar la vergüenza de escribir en público. Les recuerdo que esto último lleva siglos haciéndose, y en algunos casos muy bien por cierto. Solo por eso hay que andar con pies de plomo por el proceloso mundo de la literatura.
Claro que también hay gente escribe sin este problemas de vergüenza. Ellos escriben porque se lo pide el cuerpo. Porque están mal (o bien) y tienen que decirlo de alguna manera o si no revientan. Porque tienen que demostrar que lo suyo es terriblemente distinto.
A lo mejor tienen razón
Yo que sé, lean a otro.
Comentario:
Esa es una suposición que no tengo porque compartir.
Comentario:
Ya sabe, en cualquier caso mejor será estar en casa que por ahí, delinquiendo.
Comentario:
Tengo
miedo
miedo
Comentario:
Lo que yo he leido de completos desconocidos a cambiado mi forma de escribir. ¿Se refefía usted a esto?
Comentario:
Respecto a lo de cambiar a otros... pues si te voy a tener que dar la razón, respecto a lo de la petulancia y la vanidad.
¿Crees que alguien va a cambiar por lo que pueda leer de un completo desconocido? ¿Tú lo harías? Pues ahí tienes la respuesta.
¿Crees que alguien va a cambiar por lo que pueda leer de un completo desconocido? ¿Tú lo harías? Pues ahí tienes la respuesta.





