logotipo

img_google
Ni siento ni padezco
La página de Samuel Baldeón
Enlaces
Se inteligente, ve a estos enlaces
Sindicación
 
Hasta aquí he llegado
La verdad es que hablar de películas es un horror. Sobre todo si hablas por escrito y lo haces en un blog. Es como de mal gusto. Y si pones la película de la que hablas bien, aún peor. Como si alguien leyera el blog de otro para conocer sus opiniones. En el fondo le importan una mierda sus sesudas disquisiciones fílmicas y aún más los instantes que le producen emoción. La única opinión que le interesa al lector de un blog es la opinión que se tiene de él. Y si no se habla de él, por lo menos quiere echarse unas risas.

Así que lo lógico sería que los blogs sirviesen para la propagación de chistes. Pues no. Al final uno cede a la tentación de decir que le parece tal o cual película. Incluso a tratar de convencer a los demás de que es una obra maestra. ¿Por qué? Porque la única opinión que me interesa a mí, autor del blog, es la mía.

Y ahora llega la verdad. No se me ocurre de que escribir. Lo anterior es como escritura automática. Llevo dándole vueltas a varios títulos geniales durante dos horas: “Como te pasas” “Porque me hago el imbécil” pero ninguno de ellos me lleva a ninguna parte. Justo en el último punto y seguido me he sentido tentado de borrar todo el texto. No voy a hacerlo. Voy a seguir con este inconducible post hasta el final. A ver que pasa. Lo hago por irresponsabilidad, y por que no ser sinceros: Porque me dicen que por qué no posteo más a menudo, y esto me sienta bien. Salvo cuando tengo que pensar en algo nuevo para postear. Y es que a mí no se me ocurre casi nunca nada. Y lo que es peor casi nunca me ocurre nada a mí. Aunque creo que no le doy importancia a las cosas que me suceden. Suelo responder que no hay nada nuevo en mi vida, aunque haya descubierto al asesino de Kennedy esa misma semana.

Pues está semana me ha pasado...
Esperen ayer fui a una fiesta. No era una fiesta, era una clausura de un festival de cortos. Pero yo no estaba invitado. Pero trabajo en ese cine. Y había amigos míos allí, alternando con el futuro del cine nacional. Total que me emborraché. Carece de importancia porque todo el mundo también se emborrachaba, como gente civilizada. Luego acabamos en un karoke. Es perfectamente prescindible esta información. Pues esto me parece lo más interesante que me ha ocurrido esta semana.

Claro que haciendo memoria, esta misma semana le he pegado un empujón a Javier Marías en la Fnac y me he cruzado con Emma Suárez vestida como una Hippy adolescente. Pero esto no me parece ni mencionable. Y ahora recuerdo haber estado en otra fiesta el domingo pasado. Era una fiesta de actores. Peor, de actrices. De actrices que cumplían años y habían convencido a mucha gente para vestirse como en los años 20. Y ponían, muy de vez en cuando, temas de chárleston. Y bailaban coreografiadas (un poco al estilo 7:35 de la mañana) encima de una tarima. Y al final hacían una escena lésbica, aunque sin quitarse la ropa.
En la misma fiesta me presentan a un tipo que se llamaba Samuel, que reaccionó como lo hacemos todos los que nos llamamos Samuel. Nos cuesta creer que haya otra persona que se llame como nosotros en los mismos 200 metros cuadrados. Yo me siento muy incomodo, porque Samuel soy siempre yo. Si hay otro es como si aumentase la confusión en el mundo. Nos llaman a uno y respondemos los dos. Es muy irritante. En esa fiesta solo conocía bien a quien me invitó: Pilar, que es actriz. No tenía ni idea de quienes eran los demás. Salvo de uno de las homenajeadas. Pero era un conocimiento superficial.

Bueno hasta aquí he llegado.

Saquen lo que puedan sacar y el resto tírenlo.
 
 
Comentario:
Todos los que tenemos blogs, somos perezosos alguna vez para escribir, pero una vez cogida la marcha, te pones a escribir un post tonto de lo que has desayunado, y te acaba saliendo una historia, bien por invención o porque te acuerdas de coasa que te apetece contar. :)
 
Comentario:
¡A ver si postea usted más!
 
Comentario:
A ti lo que te pasa es que eres un perezoso (que es lo suyo, por otra parte). Va, "porque me hago el imbécil" es un gran título. Arránquese.
No