FELICES FIESTAS!!!!
Una inoportuna caída me ha dejado el clavícula rota (encima la izquierda,,,,soy zurdo), y por eso estoy apartado momentaneamente de ustedes, aunque no quería dejar pasar la ocasión para desearles Felices Fiestas y suerte en la lotería .
Sean felices
Adrià Urpí
Sean felices
Adrià Urpí
Otro Mundo
Guten Morgen!.
Bueno, como muchas personas (a juzgar por las cifras que publican los periódicos), he podido disfrutar estos días de unas, no sé si merecidas, mini-vacaciones. Ya saben que les prometí contárselo, y lo haré,… cuando filtre las trescientas y pico fotografías realizadas en poco más de cuatro días (estas cámaras digitales son la repanocha!!!). Les avanzaré de todas maneras que he estado en otro mundo.
No soy un pedante snob que opina que todo funciona mejor cuando pasa uno de los Pirineos, ni tampoco un redomado patriotero convencido que no hay cosa mejor en el mundo que lo mío…pero es que por mucho que viaje, tanto dentro como fuera de España, la verdad es que hay cosas que todavía me sorprenden.
Yo simplemente trataba de compartir unos días con la mujer que amo en una bella capital europea como es Viena, como tantos y tantos compatriotas dicho sea de paso (se oía hablar castellano y catalán casi en todos los puntos turísticos de la ciudad), pero parece ser que el avión nos llevó a otro mundo.
Un mundo extraño; para empezar, nadie corre para tomar los transportes públicos como el metro (Uberbahn); quizá sea por el hecho de que entre uno y el siguiente, nunca pasan más de cuatro minutos, (cinco los festivos). Además no hay aglomeraciones en los vagones; quizá por el hecho de que la red de tranvías, metro y trenes a los alrededores cubre toda la ciudad…todos los barrios sin excepción.
Un mundo donde, a pesar de tener bastante tránsito, con muchos coches, tranvías y autobuses que se cruzan constantemente con la circulación, ésta es bastante fluida, no se oye tocar el claxon, más que en contadísimas ocasiones y casi siempre por culpa de algún turista que cruza la vía, guía en mano, mirando un bello edificio que se encuentra en la parte opuesta al semáforo peatonal claramente rojo. Además, parece ser que a los austríacos no les gusta la música, puesto que no se oyen ruidos de ritmos sincopados provenientes del interior de ningún vehículo.
Un mundo donde, se puede charlar tranquilamente tomando un café sin levantar la voz; quizá sea porque la música ambiente que suena en los locales, es precisamente eso, de ambiente.
Un mundo con mercadillos de Navidad, donde se oye el rumor de la gente, las risas de los niños, y el fondo de música navideña….aunque de vez en cuando se oyen gritos y risas muy altos en lengua latina (castellano, italiano, catalán…); quizá sea por que los distintos puestos y casetas no se empeñan en poner música propia, ni hacerla sonar más fuerte que el de al lado…ni siquiera del puesto de venta de CD’s, cuya música, aunque distinta, sólo es posible distinguirla si se está revolviendo entre sus artículos.
Un mundo donde los negocios cierran entre las cinco y media y las siete de la tarde (la mayoría a las seis ya están cerrados), exceptuando los supermercados que venden comida y productos de limpieza, los cuales cierran a las nueve de la noche, incluyendo sábados, domingos y festivos. Teniendo en cuenta que la mayoría de personas, concluye su jornada laboral a las cinco de la tarde…no es de extrañar que nadie tenga prisa por si le cierran el “super”.
Un mundo donde el café más turístico y visitado, cierra religiosamente a las siete de la tarde, aún cuando, si quisieran, podrían mantenerlo abierto hasta las tantas de la noche debido a la gran concurrencia que genera; quizá estos vieneses valoran más su vida personal y familiar que el dinero que puedan obtener gracias al turismo. Eso sí, para los más trasnochadores, hay algún café que cierra a la intempestiva hora de las doce de la noche, aderezado con música en directo (que bien suena un violín a menos de dos metros de la mesa de uno) tocada de forma que no se oye si no se está dentro del local.
Un mundo distinto al de donde uno ha partido, ese mundo donde al llegar al aeropuerto de El Prat, hay que dirigirse a buscar las maletas en la cinta que indica los vuelos de llegada : “Málaga / Franckfurt / Dublin”; quizá sea porque ya no sabían donde meterlas debido a la cantidad de vuelos que llegaban el Domingo…pero de todas formas un aviso por megafonía hubiese evitado algún que sofoco de alguna pasajera atribulada.
Ese mundo donde al dirigirse uno al taxi situado en la parada, empujando el carro con las maletas, es superado por su derecha, de forma apresurada, por otra persona (sin carro), que se abalanza sobre la puerta del vehículo, mientras grita “ya tengo uno!!!”…poco importa que las personas a las que se dirige tarden bastante en llegar debido a que se encuentran todavía a treinta metros por lo menos, poco importa que haya un mínimo de tres taxis más esperando pasaje, era muy importante ser el primero….no pude evitar sonreir al verlos cuando nuestro taxi se paró junto al suyo en el segundo semáforo al salir del aeropuerto.
Les seguiré contando cosas sobre Viena con fotos…pero dentro de unos días, ya que primero les debo los post de las bodas.
Sean felices.
Adrià Urpí.
Uno más
Hola de nuevo….sí ya sé …hace tiempo que no escribo nada…ante todo quiero agradecer la amabilidad de algunos de ustedes que dicen echarme de menos…gracias pero de verdad que no lo merezco.
Después de la boda del “tete”, he debido ponerme al día en lo que a mi trabajo se refiere, creo que ya he dicho en alguna ocasión que esta época es de las fuertes para mí…ya que se unen varios intereses, como pueden ser los de la gente que desea regalar alguna antigüedad para Navidad, los clientes habituales, así como los de aquellos que quieren invertir ese dinero que les llueve gracias a que unos niños cantan su número. Créanselo, pero días después del sorteo de Navidad, recibo muchas llamadas interesadas en saber si comprar antigüedades desgrava, etc. Pero no se preocupen, también me he dedicado a ordenar y clasificar las fotos de las bodas (la de aquí y la de allí) y no faltaré a la promesa de escribir un post sobre ellas con alguna foto.
Lo que pasa es que hoy ….supongo que debería sentirme distinto; pero me miro al espejo y nada, sigo igual…igual de feo vaya. De hecho, debería sentirme distinto desde el sábado a las doce del medio día…pero nada, todo seguía igual el sábado por la tarde. Gloria ha pasado el fin de semana en casa…y dice no haber notado absolutamente nada distinto del viernes. Resulta que el sábado tres de Diciembre, día de San Francisco Javier, este humilde servidor cargó con un año más sobre sus espaldas. Es decir que cumplí cuarenta años y doce meses (vale, vale cuarenta y uno). El sábado, al oír las doce campanadas del reloj del salón, me quedé quieto y esperé a ver que sucedía….nada. No me noté nada, igual que el año anterior, y el pasado, y el otro…
La verdad es que si no fuera porque las entradas de mi frente diría que son algo más pronunciadas, y unas pocas e inoportunas canas en la barba (concretamente en la parte derecha de la barbilla), diría que estoy igual que a los treinta (buuueeeeno con algún kilo más). Es curioso como uno no se da cuenta de que cambia, o si lo hace, no cae en la cuenta el día de su cumpleaños; ese día parece que uno se empeña en rechazar malos pensamientos, se dice para sí mismo “pues estoy igual que el pasado”, y adelante, a vivir que son dos días.
Si debo serles sincero, el año pasado, al cumplir cuarenta, sí que tuve un principio de crisis. Además, la chica con la que estaba citado la noche anterior a mi “cumple” no pudo asistir por no se qué excusa…y claro, empecé a pensar que el encanto “Urpí” empezaba a diluirse; eso unido a la proximidad de un nuevo cambio de año se acumuló sobre mí y estuve un poco “tocado” durante unos días…Suerte que la boda de una amiga dos meses después, hizo que mi vida diera un giro de ciento ochenta grados al sentarme en la mesa del convite con una diosa de cautivadores ojos de miel.
Así que ya ven, cuarenta y uno y sigo hecho un chaval!!!. Estoy seguro que los acontecimientos de este último año han contribuido a que pasara deprisa, y apenas haya notado el paso del tiempo. La boda de mi hermano, la aparición de Gloria en mi vida…pues nada que me siento feliz a pesar de rebasar los cuarenta y seguir soltero…ah!!! pero este año no puedo decir eso de “soltero y sin compromiso”, ya que el dedo anular de Gloria luce una promesa de esas que “son para siempre”…y ya se pueden imaginar los que me leen de forma más o menos habitual, que se lo entregué como mandan los cánones clásicos, es decir, cena íntima en casa con velas (aunque no era la primera que le ofrecía), y ofrecimiento del anillo rodilla en tierra, por supuesto.
Lógicamente, ayer domingo fue día de celebración, y pude abrazar de nuevo a mi hermano y a Anne-Françoise, los cuales están radiantes, felices,…. vamos que coge uno diabetes con tanto dulzor como rezuman cuando están juntos. También mi madre, mi hermana con mi cuñado y mi sobrino…vamos la familia entera. Pude engañar a Gloria para que me ayudara en los preparativos de la comida, ya que me encanta cocinar cuando hago de anfitrión en fiestas familiares. Bueno en honor a la verdad el pollo de Navidad (engordado con maíz en una granja propiedad de un familiar) lo hace mi madre en la cocina de mi casa, pero normalmente cocino yo cuando celebro algo.
Durante los postres, como siempre, procedí a la apertura de regalos y después, cuando mi familia se fue…seguí la fiesta con Gloria, y la verdad…no me noté cambiado.
No soy de los que van a esquiar los fines de semana. No me gustan las colas ni las aglomeraciones que hay en las estaciones de esquí pirenaicas, así que a finales de Enero o principios de Febrero suelo irme una semana a esquiar a Suiza….pero esta temporada no va a ser así, ya que Gloria no dispone de la flexibilidad de horarios y días de los que dispongo yo, así que aprovecharemos este puente, y mañana Martes salimos para pasar unos días en Viena hasta el Domingo. Así que el lunes doce nos volvemos a ver y les cuento de acuerdo?.
Sean felices.
Adrià Urpí.





