Desde París
No, no estoy perdido…lo que sucede es que toda la semana he estado en la Bienal del Anticuario en París, y en mi hotel no funcionaba la conexión a Internet en la habitación. Parece ser que la que sí funciona es lo que llaman Wireless…pero mi portátil parece que no está preparado para ello (tampoco es tan antiguo corcho!!).
Bueno, hoy viernes he cambiado de hotel. No, no es que el hecho de no poder comunicarme me haya catapultado en brazos de otro establecimiento, es que, aprovechando que el Lunes es fiesta en Barcelona…pues hemos conseguido que la conjunción astral nos sea favorable y Gloria viene a pasar el “weeck-end” conmigo aquí en París…y regresaremos juntos el Lunes.
El hotel elegido es magnífico…y claro, sólo pasaremos dos noches (pero que noches ;) )
Ya puestos, el post sobre París será sobre la ciudad, no les aburriré con la exposición (ya hice unos sobre el magnífico TEFAF), pero bueno, seguramente algo comentaré. Prefiero hablarles de la ciudad y situar en ella el inicio de los post sobre viajes. Después de París, bajaremos hasta la frontera italiana (parando en algunos sitios claro), cruzaremos Italia, bajando hasta Sicilia (haciendo posada en ciudades como Venecia, Roma, Florencia, Siena, etc..), luego atravesaremos el Mediterráneo, tocaremos tierra en Valencia, en mi querida Barcelona, Madrid, Pamplona, Bilbao, …y desde allí partiremos juntos (los que queden y quieran claro) ha la conquista de las tierras célticas y anglosajonas de las Islas Británicas, donde conoceremos Dublín, Cork, Glasgow, mi admirada Londres, y mi queridísima Edimburgo, donde una vez se me quedó un “cachito” de corazón.
Este será más o menos el plan del primer Tour del Trans-Europe-Urpí, que tendrá alguna parada larga para descansar un poco de tanto ajetreo…y seguir viajando. Ah, por cierto, espero que además de conducir, me dejen ejercer de cicerone por algunos de los rincones que visitemos
En el hotel de ahora (.bueno vale, estoy en el Crillon) , sí que tengo conexión, pero me perdonarán si me despido ya y no les visito todavía….no quisiera llegar tarde al aeropuerto, ya que todavía debo ducharme, afeitarme …ah y comprar las flores (llámenme clásico!!)
Así que los interesados en el viaje, vayan haciendo sus reservas….que el Martes arrancamos desde París (aunque servidor de ustedes esté ya en la Ciudad Condal):
Sean felices
Adrià Urpí
P.D. Claudio ha abandonado los cuidados intensivos. Gracias una vez más por su interés.
Amico Claudio
Corría el año dos mil tres; concretamente durante el mes de Octubre, aún más concretamente el día cuatro, Sábado.
Salía del Palazzo Corsini, una joya del Renacimiento de Florencia, lugar donde se estaba realizando la Bienal Internacional del Anticuariado. Esta muestra hace una dura competencia al TEFAF (del que hablé cumplidamente en post anteriores) cada dos años, aunque la verdad sea dicha, es fácil coincidir con varios profesionales, ya sean visitantes o expositores, en ambos sitios. De hecho hay negocios que empiezan en el TEFAF de Maastrich y acaban en la Bienal de Florencia…..somos gente que sabe esperar, hay transacciones que, como el buen vino, deben madurar; de esta forma tienen mejor sabor. Hay otra Bienal en París…pero ya hablaremos próximamente.
Serían sobre las seis de la tarde, el día era gris, no hacía frío, pero era una de esas tardes en que uno se siente propenso a la depresión, sobre todo si se encontraba en mi estado, que sólo puedo definir en palabras nada habituales en mí…estaba jodido. La razón?, pura y simple, hacía pocos meses que había perdido a mi padre, y la verdad es que mi ánimo estaba por los suelos.
El Palacio Corsini se encuentra situado en el Lungarno Corsini (lógicamente), que discurre paralelo al río Arno, salí y crucé la calle para pasear unos pocos metros al lado del río. Me gustan las ciudades que son atravesadas por ríos….tienen ese toque especial que les da tener una arteria viva, aunque hay ciudades, en que la verdad, esa arteria da más pena que otra cosa.
Como mi hotel estaba a escasos cuatrocientos metros, me dirigí hacia él caminando. Ese día no iba con mi habitual paso seguro y mirando a mi alrededor, sino que iba lento y cabizbajo, procurando pensar en la compra que había sido incapaz de cerrar, la cual con otro ánimo, no duden que lo hubiera conseguido…menudo es l’Urpino como algunos me llaman en Italia!!. De esta manera fui caminando, giré por la Via del Moro, la cual crucé para seguir por la Vía dei Fossi, y rodeando la Logia di San Paolo, caminé hasta la Via Della Scala, donde se encontraba mi hotel , el Palazzo dal Borgo, el cual, como tantos edificios de Florencia, es un palacio, del siglo XV en este caso, el cual ha sido reciclado, magníficamente por cierto, en hotel.
Subí a mi habitación, me cambié y bajé al bar, ya que no tenía ganas de encerrarme y era demasiado pronto para cenar. Pedí un whisky y me senté en uno de los butacones, dejando mi borsalino (el sombrero de invierno) y mi abrigo en el butacón de al lado. Me dediqué a hojear distraídamente revistas para matar el tiempo hasta la hora de la cena. En ello estaba cuando me sobresaltó una voz que me espetó : “Adriano!!! Cosa face qui?”, se trataba de Claudio Ghirardini, una especie de réplica del Orson Welles entrado en kilos de sus últimos años, pero en moreno, un calabrés excesivo en todos los aspectos, rico coleccionista de arte, pasado de kilos (muy pasado), fanfarrón, ruidoso, y muy simpático, excesivamente simpático a veces; capaz de romper el ambiente de una subasta, levantándose para increpar al contrincante en la puja y tratar de sobornarle con una cena con compañía femenina si le dejaba ganar a él la licitación….todo un personaje se lo aseguro. Después de estrujarme la mano y palmearme la cara con una sonrisa amplia y, ciertamente franca, me soltó : - “Adriano, prene il capello, prene il capote e andiamo di passseo” – esta última palabra la pronunció arrastrando la s y haciendo el gesto de un caminante con dos dedos de la mano. La verdad es que no tenía muchas ganas, me sentía como el protagonista del artículo “Un castellano viejo” de Larra; pero sin saber cómo, me encontraba andando por la Via Belle Donne con un calabrés de ciento veinte kilos agarrándome del brazo como si fuéramos novios, que parloteaba sin parar, gesticulando ampliamente con el brazo libre. Yo suponía que quería proponerme alguna compra o venta, o algo así…pero hablaba de todo menos de negocios; sus temas eran mujeres, deporte, mujeres, política, mujeres, arte, mujeres, etc…
Me metió en un restaurante que, según él, hacían la mejor Langosta Thermidor del mundo (discutible), pero desde luego la cena estuvo bien; yo la verdad estaba confundido, pero no me atrevía a preguntarle de que iba todo aquello; al llegar el momento de la copa, pedimos grappa, nos sirvieron el vaso, y agarró el brazo del camarero cuando se llevaba la botella, una mirada bastó para que la botella se quedará en la mesa,. Se levantó ceremoniosamente y clavándome la mirada soltó un brindis que me dejó petrificado : - “A la salute dei tuo padre, amico Adriano” - . Entonces lo comprendí, simplemente aquel tipo que me había hecho enrojecer en un par de subastas, debió enterarse del suceso (comentado por mí en algún stand amigo) y simplemente, decidió animar a un conocido que parecía necesitarlo. Claudio es así. Ya se pueden imaginar que desde entonces, nos une una buena amistad.
El pasado fin de semana me enteré de que su corazón le ha jugado una mala pasada, y que se encuentra hospitalizado en cuidados intensivos, así que me permito mandarle un saludo desde aquí : “Andiamo Claudio!!!, il mio pensiero va con te, di tutto cuore”. Te echaré de menos en la Bienal de París.
Sean felices.
Adrià Urpí.
P.D. En el próximo post, empezaremos ha hablar de los viajes.





