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NO DIGAS QUE FUE UN SUEÑO
Los buenos no son tan buenos, ni los malos tan malos
Acerca de
"Yo soy la que soy. Fui la que fui y la que seré. La que soy siendo y la que siendo soy" (Terenci Moix "El arpista ciego") Contador Gratis
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Quitando telarañas...
...y desempolvando estoy hoy en este No Digas que Fue un Sueño. Hace algo más de dos años descubrí la bloggosfera, y aunque unas veces he sido más fiel que otras, esta humilde morada siempre ha estado ahí. Llega el momento de hacer un repaso a mis posts, a los que quedaron en el olvido y a los que no.
Organizados por temática, y ordenados cronológicamente.

Dreamer:
Para empezar..
Las princesitas nunca destiñen
Y de repente
Reflexiones de un domingo cualquiera
Princesa
Aquí y ahora
Dreamer
Adoro
Pompas y burbujas
Qué cosas
Año nuevo, misma vida
Yo
¿Licenciada?

Historias:
Dreamer buscando a Victor
Amira
Lo que te puedes perder

Reflexiones e ideas
Palabras, palabras, palabras
Ante los últimos acontecimientos

Sociedad
Superé San Valentin!
Madrid se llena de luz
Ya están aquí
Veintitantos

Literatura, cine, música...
Million Dollar Baby
Unpretty
Mademoiselle Nothomb
Mi canción
Sexo en Nueva York

Mi gente:

"Una madre es la persona que necesitas absolutamente cuando nadie podría sustituirla" (Pam Brown, 1928).
Me oyes sí,pero¿me escuchas?
Querida Hester
Tan tú
Me pierdo en ti
Te iubesc

Bloggosfera
Un año de Soñadora

 
Lo que te puedes perder
"No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas". (Séneca)

Hugo era un adolescente de quince años con una grave enfermedad. Tenía cáncer, y unos pocos meses de vida. Imagino lo dura que es una situación así, y Hugo optó por encerrarse en sí mismo y olvidarse del mundo.
Un día su madre le animó a que saliera a calle, a pasear por la maravillosa primavera de Madrid. Y le hizo caso.
Detenido frente al escaparate de una vieja tienda de discos, vio en su interior a una preciosa jovencita que debía de ser de su misma edad. No pudo evitar entrar a la tienda, y se dirigió directamente al mostrador.
- ¿Puedo ayudarte en algo? - preguntaron aquellos preciosos ojos verdes.
- Sí, gracias. Estaba buscando un disco.
Y casi sin mirar, Hugo cogió el primer disco que tuvo delante y se lo entregó a la chica.
- ¿Quieres que te lo envuelva?
Aquella sonrisa era lo más bonito que Hugo había visto en su vida.
- Sí, muchas gracias.
La joven entró en una sala, y regresó a los pocos minutos con el disco envuelvo.
Hugo no dejó en pensar en ella en su camino de vuelta a casa. Tampoco aquella noche...ni los días siguientes. Pensaba tanto en ella que decidió volver a la tienda. Allí estaba ella de nuevo, aún más bella de lo que Hugo recordaba. De nuevo, eligió un disco al azar y ella se lo envolvió.
Su visita a la vieja tienda de discos se convirtió en rutina, y Hugo todos los días acudía para comprar sus discos y que ella se los envolviera.
Un día, decidió compartir con su madre el más dulce de sus secretos. Hugo describió a su madre aquella luz de unos tímidos ojos verdes, la magia de aquella sonrisa y todo lo que se le pasaba por la cabeza cuando pensaba en aquella muchacha.
- Hugo, ¿por qué no le invitas a salir? ¿no te parece una buena idea?
Y sí que le pareció buena idea, tanto que en su siguiente visita a la tienda, cuando ya le había entregado su disco envuelto de cada día, Hugo dejó una tarjeta en la que aparecía su teléfono y salió corriendo.
La chica recogió aquella tarjeta, y no dejó de mirarla en toda la tarde. Ni en toda la noche. Ni en los siguientes días. Aunque lo deseaba con todas sus fuerza, no se atrevía a llamar a aquel chico tan guapo que venía todos los días a comprarle un disco.
Pasaban las semanas y el muchacho no volvía a su tienda. "¿Se habrá enfadado conmigo porque no le llamé?", pensó. Tras darle aún más vueltas, descolgó el teléfono y marcó aquel número.
- Hola, querría hablar con Hugo, por favor.
- ¿Quién es? - respondió una voz de mujer algo emocionada.
- Pues soy...soy una amiga...trabajo en una tienda de discos....y....
- Cariño, Hugo murió hace un par de semanas. ¿No sabías que tenía una grave enfermedad? Yo...
No podía creer lo que estaba escuchando y colgó, con lágrimas en los ojos.
La madre de Hugo quedó impactada por la llamada. En ese momento recordó todo lo que su hijo le había contado sobre la vendedora de discos.
Entró en el cuarto de Hugo, del que no se había atrevido a tocar nada. Curioseando, abrió el armario de Hugo, y allí encontró pilas de pequeños paquetes envueltos. Eran todos los discos que Hugo había comprado, y que no había desenvuelto, sólo almacenado en su armario.
Emocionada, la madre abrió uno de los discos, y se sorprendió al ver una nota dentro. Esa nota se repetía en cada uno de los discos, la mujer no pudo reprimir las lágrimas:
"Me llamo Sofía, me gustas mucho, ¿por qué no me invitas a salir?".
Esta historia demuestra que los miedos e inseguridades hacen que nos perdamos muchas cosas en la vida. Si no te atreves a hacer las cosas de una manera, prueba a hacerlas de otra, pero hazlas. No hay que tener miedo nada, hay que atreverse a todo.
Lo he aprendido, y empiezo a ponerlo en práctica.