Solución al acertijo prisionero

Gracias al Lolaberinto encontramos la solución al acertijo prisionero.
Dejo la solución, en inglés, para quién le interese.
The prisoners all meet, and the leader of the prisoners says, "Okay, guys, here's our strategy. First, there's only one guy who can count past two, so we're naming him 'The Counter.' He's going to be responsible for telling the warden we've all been in the switch room when the time comes."
He then proceeds to give instructions to the other inmates. He says, "We're going to designate Switch A -- the switch on the left - as the "real switch." That's the only switch that matters to The Counter. The other switch, Switch B, is a dummy. It won't tell us anything, and you just use it when you have to move a switch, but don't want to move Switch A. You got it? So Switch A is the meaningful switch and Switch B is a placeholder."
So, each of the 22 prisoners is told, "When you go into the switch room, we want you to move Switch A to the "On" position. If Switch A is already in the "On" position, then leave it there, flick switch B and walk out." All the prisoners nod.
Now I want each of you to flick Switch A to the "On" position twice, and only twice. So if you go in there and Switch A is already on, that doesn't count. I want each of you to actually flick it "On" two times. You got that? "
All the prisoners nod. One of them raises his hand, tentatively.
"Yes, Berman?"
"Who's going to be flicking Switch A off, he asks.
"Good question," says the leader. "The Counter is the only one with the authority to turn off Switch A."
So, each time The Counter is taken into the switch room, finds the switch in the "On" position, he knows that at least one prisoner has been in there.
It could be one prisoner who came in and turned it on, or it could be six prisoners -- the first one turning it on and the next five leaving it on. But when The Counter walks in and finds Switch A in the "On" position, he knows at least one prisoner has been in the room since the last time The Counter turned the switch off.
And when you work it all out, The Counter has to turn off Switch A 44 times in order to know that all 23 prisoners have been in the switch room. And the reason he has to count that high is that he doesn't know what the original position of the switch is, and therefore he has to wait for everyone to go in twice.
In other words, if the warden started with Switch A in the "On" position, and The Counter was brought in first, he could be fooled into thinking that another prisoner had been in there. And that's why it's 44 instead of 22.
If you have trouble understanding the strategy, try it for two prisoners -- Prisoner 1 and Prisoner 2.
Let's say Prisoner 2 is The Counter. Prisoner 1 is brought in first. He sees Switch A is in the "Off" position, so he flicks it on. Let's say Prisoner 1 is brought in again. Remember -- the warden picks prisoners randomly. So Prisoner 1 leaves Switch A on and flicks Switch B, which doesn't matter. At some point, The Counter comes in, finds Switch A on and flips it off. That's once, he says. Eventually, Prisoner 1 is brought back in, and he turns Switch A on again. When Prisoner 2 comes back, he sees Switch A on, and now he knows that the other prisoner has been there. Last time he was there, he personally turned off Switch A, and now it's back on, so he knows the other prisoner did it, and he says, "Warden, our work here is done."
And interestingly, the number of times The Counter has to turn Switch A off is exactly twice the number of the other prisoners -- not counting him -- in the group. So, for two prisoners, it's two times. For 23 prisoners, it's 44 times.
Pretty cute, huh?
Lo más olvidado del olvido (continuación.)
Aquí tenéis el final de "Lo más olvidado del olvido". Espero que os haya gustado ;)
No te preocupes, no es nada contagioso, son sólo cicatrices, rió él casi en un sollozo. La muchacha percibió su tono angustiado y se detuvo, el gesto suspendido, alerta. En ese momento él debió decirle que ése no era el comienzo de un nuevo amor, ni siquiera de una
pasión fugaz, era sólo un instante de tregua, un breve minuto de inocencia, y que dentro de poco, cuando ella se durmiera, él se iría; debió decirle que no habría planes para ellos, ni llamadas furtivas, no vagarían juntos otra vez de la mano por las calles, ni compartirían juegos de amantes, pero no pudo hablar, la voz se le quedó agarrada en el vientre, como una zarpa. Supo que se hundía. Trató de retener la realidad que se le escabullía, anclar su espíritu en cualquier cosa, en la ropa desordenada sobre la silla, en los libros apilados en el suelo, en el afiche de Chile en la pared, en la frescura de esa noche caribeña, en el ruido sordo de la calle; intentó concentrarse en ese cuerpo ofrecido y pensar sólo en el cabello desbordado de la joven, en su olor dulce. Le suplicó sin voz que por favor lo ayudara a salvar esos segundos, mientras ella lo observaba desde el rincón más
lejano de la cama, sentada como un faquir, sus claros pezones y el ojo de su ombligo mirándolo también, registrando su temblor, el chocar de sus dientes, el gemido. El hombre oyó crecer el silencio en su interior, supo que se le quebraba el alma, como tantas veces le ocurriera antes, y dejó de luchar, soltando el último asidero al presente, echándose a rodar por un despeñadero inacabable. Sintió las correas incrustadas en los tobillos y en las muñecas, la descarga brutal, los tendones rotos, las voces insultando, exigiendo nombres, los gritos inolvidables de Ana supliciada a su lado y de los otros, colgados de los brazos en el patio. ¡Qué pasa, por Dios, qué te pasa!, le llegó de lejos la voz de Ana. No, Ana quedó atascada en las ciénagas del Sur. Creyó percibir a una desconocida desnuda, que
lo sacudía y lo nombraba, pero no logró desprenderse de las sombras donde se agitaban látigos y banderas. Encogido, intentó controlar las náuseas. Comenzó a llorar por Ana y por los demás. ¿Qué te pasa?, otra vez la muchacha llamándolo desde alguna parte. ¡Nada, abrázame ... ! rogó y ella se acercó tímida y lo envolvió en sus brazos, lo arrulló como a un niño, lo besó en la frente, le dijo llora, llora, lo tendió de espaldas sobre la cama y se acostó crucificada sobre él.
Permanecieron mil años así abrazados, hasta que lentamente se alejaron las alucinaciones y él regresó a la habitación, para descubrirse vivo a pesar de todo, respirando, latiendo, con el peso de ella sobre su cuerpo, la cabeza de ella descansando en su pecho, los brazos y las piernas de ella sobre los suyos, dos huérfanos aterrados. Y en ese instante, como si lo supiera todo, ella le dijo que el miedo es más fuerte que el deseo, el amor, el odio, la culpa, la rabia, más fuerte que la lealtad. El miedo es algo total, concluyó, con las lágrimas rodándole por el cuello. Todo se detuvo para el hombre, tocado en la herida más oculta. Presintió que ella no era sólo una muchacha dispuesta a hacer el amor por conmiseración,
que ella conocía aquello que se encontraba agazapado más allá del silencio, de la completa soledad, más allá de la caja sellada donde él se había escondido del Coronel y de su propia traición, más allá del recuerdo de Ana Díaz y de los otros compañeros delatados, a quienes fueron trayendo uno a uno con los ojos
vendados. ¿Cómo puede saber ella todo eso? La mujer se incorporó. Su brazo delgado se recortó contra la bruma clara de la ventana, buscando a tientas el interruptor. Encendió la luz y se quitó uno a uno los brazaletes de metal, que cayeron sin ruido sobre la cama. El cabello le cubría a medias la cara cuando le tendió las manos. También a ella blancas cicatrices le cruzaban las muñecas.
Durante un interminable momento él las observó inmóvil hasta comprenderlo todo, amor, y verla atada con las correas sobre la parrilla eléctrica, y entonces pudieron abrazarse y llorar, hambrientos de pactos y de confidencias, de palabras prohibidas, de promesas de mañana, compartiendo, por fin, el más recóndito secreto.
ISABEL ALLENDE , " Cuentos de Eva Luna"
No te preocupes, no es nada contagioso, son sólo cicatrices, rió él casi en un sollozo. La muchacha percibió su tono angustiado y se detuvo, el gesto suspendido, alerta. En ese momento él debió decirle que ése no era el comienzo de un nuevo amor, ni siquiera de una
pasión fugaz, era sólo un instante de tregua, un breve minuto de inocencia, y que dentro de poco, cuando ella se durmiera, él se iría; debió decirle que no habría planes para ellos, ni llamadas furtivas, no vagarían juntos otra vez de la mano por las calles, ni compartirían juegos de amantes, pero no pudo hablar, la voz se le quedó agarrada en el vientre, como una zarpa. Supo que se hundía. Trató de retener la realidad que se le escabullía, anclar su espíritu en cualquier cosa, en la ropa desordenada sobre la silla, en los libros apilados en el suelo, en el afiche de Chile en la pared, en la frescura de esa noche caribeña, en el ruido sordo de la calle; intentó concentrarse en ese cuerpo ofrecido y pensar sólo en el cabello desbordado de la joven, en su olor dulce. Le suplicó sin voz que por favor lo ayudara a salvar esos segundos, mientras ella lo observaba desde el rincón más
lejano de la cama, sentada como un faquir, sus claros pezones y el ojo de su ombligo mirándolo también, registrando su temblor, el chocar de sus dientes, el gemido. El hombre oyó crecer el silencio en su interior, supo que se le quebraba el alma, como tantas veces le ocurriera antes, y dejó de luchar, soltando el último asidero al presente, echándose a rodar por un despeñadero inacabable. Sintió las correas incrustadas en los tobillos y en las muñecas, la descarga brutal, los tendones rotos, las voces insultando, exigiendo nombres, los gritos inolvidables de Ana supliciada a su lado y de los otros, colgados de los brazos en el patio. ¡Qué pasa, por Dios, qué te pasa!, le llegó de lejos la voz de Ana. No, Ana quedó atascada en las ciénagas del Sur. Creyó percibir a una desconocida desnuda, que
lo sacudía y lo nombraba, pero no logró desprenderse de las sombras donde se agitaban látigos y banderas. Encogido, intentó controlar las náuseas. Comenzó a llorar por Ana y por los demás. ¿Qué te pasa?, otra vez la muchacha llamándolo desde alguna parte. ¡Nada, abrázame ... ! rogó y ella se acercó tímida y lo envolvió en sus brazos, lo arrulló como a un niño, lo besó en la frente, le dijo llora, llora, lo tendió de espaldas sobre la cama y se acostó crucificada sobre él.
Permanecieron mil años así abrazados, hasta que lentamente se alejaron las alucinaciones y él regresó a la habitación, para descubrirse vivo a pesar de todo, respirando, latiendo, con el peso de ella sobre su cuerpo, la cabeza de ella descansando en su pecho, los brazos y las piernas de ella sobre los suyos, dos huérfanos aterrados. Y en ese instante, como si lo supiera todo, ella le dijo que el miedo es más fuerte que el deseo, el amor, el odio, la culpa, la rabia, más fuerte que la lealtad. El miedo es algo total, concluyó, con las lágrimas rodándole por el cuello. Todo se detuvo para el hombre, tocado en la herida más oculta. Presintió que ella no era sólo una muchacha dispuesta a hacer el amor por conmiseración,
que ella conocía aquello que se encontraba agazapado más allá del silencio, de la completa soledad, más allá de la caja sellada donde él se había escondido del Coronel y de su propia traición, más allá del recuerdo de Ana Díaz y de los otros compañeros delatados, a quienes fueron trayendo uno a uno con los ojos
vendados. ¿Cómo puede saber ella todo eso? La mujer se incorporó. Su brazo delgado se recortó contra la bruma clara de la ventana, buscando a tientas el interruptor. Encendió la luz y se quitó uno a uno los brazaletes de metal, que cayeron sin ruido sobre la cama. El cabello le cubría a medias la cara cuando le tendió las manos. También a ella blancas cicatrices le cruzaban las muñecas.
Durante un interminable momento él las observó inmóvil hasta comprenderlo todo, amor, y verla atada con las correas sobre la parrilla eléctrica, y entonces pudieron abrazarse y llorar, hambrientos de pactos y de confidencias, de palabras prohibidas, de promesas de mañana, compartiendo, por fin, el más recóndito secreto.
ISABEL ALLENDE , " Cuentos de Eva Luna"
Lo más olvidado del olvido
Como estamos en la soledad de Quitratúe, no podía faltar esa mujer chilena que en mi adolescencia me cautivó y a la siempre he admirado muchísimo. Des de Chile, para tí Isabel.
Una pregunta para los pumitas en la soledad de Quitratúe, para vosotros que es "lo más olvidado del olvido"?
(Próximamente, dedicaré un post a todas esas mujeres que han marcado mi vida.)
Ella se dejó acariciar, silenciosa, gotas de sudor en la cintura, olor a azúcar tostada en su cuerpo quieto, como si adivinara que un solo sonido podía hurgar en los recuerdos y echarlo todo a perder, haciendo polvo ese instante en que élera una persona como todas, un amante casual que conoció en la mañana, otro hombre sin historia atraído por su pelo de espiga, su piel pecosa o la sonajera profunda de sus brazaletes de gitana, otro que la abordó en la calle y echó a andar con ella sin rumbo preciso, comentando del tiempo o del tráfico y observando a la multitud, con esa confianza un poco forzada de los compatriotas en tierra extraña; un hombre sin tristezas, ni rencores, ni culpas, limpio como el hielo, que deseaba sencillamente pasar el día con ella vagando por librerías y
parques, tomando café, celebrando el azar de haberse conocido, hablando de nostalgias antiguas, de cómo era la vida cuando ambos crecían en la misma ciudad, en el mismo barrio, cuando tenía catorce años, te acuerdas, los inviernos de zapatos mojados por la escarcha y de estufas de parafina, los veranos de duraznos, allá en el país prohibido. Tal vez se sentía un poco sola o le pareció que era una oportunidad de hacer el amor sin preguntas y por eso, al final de la
tarde, cuando ya no había más pretextos para seguir caminando, ella lo tomó de la mano y lo condujo a su casa. Compartía con otros exiliados un apartamento sórdido, en un edificio amarillo al final de un callejón lleno de tarros de basura.
Su cuarto era estrecho, un colchón en el suelo cubierto con una manta a rayas, unas repisas hechas con tablones apoyados en dos hileras de ladrillos, libros, afiches, ropa sobre una silla, una maleta en un rincón. Allí ella se quitó la ropa sin preámbulos con actitud de niña complaciente.
Él trató de amarla. La recorrió con paciencia, resbalando por sus colinas y hondonadas, abordando sin prisa sus rutas, amasándola, suave arcilla sobre las sábanas, hasta que ella se entregó, abierta. Entonces él retrocedió con muda reserva. Ella se volvió para buscarlo, ovillada sobre el vientre del hombre, escondiendo la cara, como empeñada en el pudor, mientras lo palpaba, lo lamía, lo fustigaba. Él quiso abandonarse con los ojos cerrados y la dejó hacer por un
rato, hasta que lo derrotó la tristeza o la vergüenza y tuvo que apartarla.
Encendieron otro cigarrillo, ya no había complicidad, se había perdido la anticipada urgencia que los unió durante ese día, y sólo quedaban sobre la cama dos criaturas desvalidas, con la memoria ausente, flotando en el vacío terrible de tantas palabras calladas. Al conocerse esa mañana no ambicionaron nada extraordinario, no habían pretendido mucho, sólo algo de compañía y un poco de
placer, nada más, pero a la hora del encuentro los venció el desconsuelo.
Estamos cansados, sonrió ella, pidiendo disculpas por esa pesadumbre instalada entre los dos. En un último empeño de ganar tiempo, él tomó la cara de la mujer entre sus manos y le besó los párpados. Se tendieron lado a lado, tomados de la mano, y hablaron de sus vidas en ese país donde se encontraban por casualidad,
un lugar verde y generoso donde sin embargo siempre serían forasteros. Él pensó en vestirse y decirle adiós, antes de que la tarántula de sus pesadillas les envenenara el aire, pero la vio joven y vulnerable y quiso ser su amigo. Amigo,pensó, no amante, amigo para compartir algunos ratos de sosiego, sin exigencias ni compromisos, amigo para no estar solo y para combatir el miedo. No se decidió a partir ni a soltarle la mano. Un sentimiento cálido y blando, una tremenda compasión por sí mismo y por ella le hizo arder los ojos. Se infló la cortina como una vela y ella se levantó a cerrar la ventana, imaginando que la oscuridad podía ayudarlos a recuperar las ganas de estar juntos y el deseo de abrazarse. Pero no fue así, él necesitaba ese retazo de luz de la calle, porque si no se sentía atrapado de nuevo en el abismo de los noventa centímetros sin tiempo de la celda, fermentando en sus propios excrementos, demente. Deja abierta la cortina, quiero mirarte, le mintió, porque no se atrevió a confiarle su terror de la noche, cuando lo agobiaban de nuevo la sed, la venda apretada en la cabeza como una
corona de clavos, las visiones de cavernas y el asalto de tantos fantasmas. No podía hablarle de eso, porque una cosa lleva a la otra y se acaba diciendo lo que nunca se ha dicho. Ella volvió a la cama, lo acarició sin entusiasmo, le pasó los dedos por las pequeñas marcas, explorándolas.
(continuará..)
Una pregunta para los pumitas en la soledad de Quitratúe, para vosotros que es "lo más olvidado del olvido"?
(Próximamente, dedicaré un post a todas esas mujeres que han marcado mi vida.)
Ella se dejó acariciar, silenciosa, gotas de sudor en la cintura, olor a azúcar tostada en su cuerpo quieto, como si adivinara que un solo sonido podía hurgar en los recuerdos y echarlo todo a perder, haciendo polvo ese instante en que élera una persona como todas, un amante casual que conoció en la mañana, otro hombre sin historia atraído por su pelo de espiga, su piel pecosa o la sonajera profunda de sus brazaletes de gitana, otro que la abordó en la calle y echó a andar con ella sin rumbo preciso, comentando del tiempo o del tráfico y observando a la multitud, con esa confianza un poco forzada de los compatriotas en tierra extraña; un hombre sin tristezas, ni rencores, ni culpas, limpio como el hielo, que deseaba sencillamente pasar el día con ella vagando por librerías y
parques, tomando café, celebrando el azar de haberse conocido, hablando de nostalgias antiguas, de cómo era la vida cuando ambos crecían en la misma ciudad, en el mismo barrio, cuando tenía catorce años, te acuerdas, los inviernos de zapatos mojados por la escarcha y de estufas de parafina, los veranos de duraznos, allá en el país prohibido. Tal vez se sentía un poco sola o le pareció que era una oportunidad de hacer el amor sin preguntas y por eso, al final de la
tarde, cuando ya no había más pretextos para seguir caminando, ella lo tomó de la mano y lo condujo a su casa. Compartía con otros exiliados un apartamento sórdido, en un edificio amarillo al final de un callejón lleno de tarros de basura.
Su cuarto era estrecho, un colchón en el suelo cubierto con una manta a rayas, unas repisas hechas con tablones apoyados en dos hileras de ladrillos, libros, afiches, ropa sobre una silla, una maleta en un rincón. Allí ella se quitó la ropa sin preámbulos con actitud de niña complaciente.
Él trató de amarla. La recorrió con paciencia, resbalando por sus colinas y hondonadas, abordando sin prisa sus rutas, amasándola, suave arcilla sobre las sábanas, hasta que ella se entregó, abierta. Entonces él retrocedió con muda reserva. Ella se volvió para buscarlo, ovillada sobre el vientre del hombre, escondiendo la cara, como empeñada en el pudor, mientras lo palpaba, lo lamía, lo fustigaba. Él quiso abandonarse con los ojos cerrados y la dejó hacer por un
rato, hasta que lo derrotó la tristeza o la vergüenza y tuvo que apartarla.
Encendieron otro cigarrillo, ya no había complicidad, se había perdido la anticipada urgencia que los unió durante ese día, y sólo quedaban sobre la cama dos criaturas desvalidas, con la memoria ausente, flotando en el vacío terrible de tantas palabras calladas. Al conocerse esa mañana no ambicionaron nada extraordinario, no habían pretendido mucho, sólo algo de compañía y un poco de
placer, nada más, pero a la hora del encuentro los venció el desconsuelo.
Estamos cansados, sonrió ella, pidiendo disculpas por esa pesadumbre instalada entre los dos. En un último empeño de ganar tiempo, él tomó la cara de la mujer entre sus manos y le besó los párpados. Se tendieron lado a lado, tomados de la mano, y hablaron de sus vidas en ese país donde se encontraban por casualidad,
un lugar verde y generoso donde sin embargo siempre serían forasteros. Él pensó en vestirse y decirle adiós, antes de que la tarántula de sus pesadillas les envenenara el aire, pero la vio joven y vulnerable y quiso ser su amigo. Amigo,pensó, no amante, amigo para compartir algunos ratos de sosiego, sin exigencias ni compromisos, amigo para no estar solo y para combatir el miedo. No se decidió a partir ni a soltarle la mano. Un sentimiento cálido y blando, una tremenda compasión por sí mismo y por ella le hizo arder los ojos. Se infló la cortina como una vela y ella se levantó a cerrar la ventana, imaginando que la oscuridad podía ayudarlos a recuperar las ganas de estar juntos y el deseo de abrazarse. Pero no fue así, él necesitaba ese retazo de luz de la calle, porque si no se sentía atrapado de nuevo en el abismo de los noventa centímetros sin tiempo de la celda, fermentando en sus propios excrementos, demente. Deja abierta la cortina, quiero mirarte, le mintió, porque no se atrevió a confiarle su terror de la noche, cuando lo agobiaban de nuevo la sed, la venda apretada en la cabeza como una
corona de clavos, las visiones de cavernas y el asalto de tantos fantasmas. No podía hablarle de eso, porque una cosa lleva a la otra y se acaba diciendo lo que nunca se ha dicho. Ella volvió a la cama, lo acarició sin entusiasmo, le pasó los dedos por las pequeñas marcas, explorándolas.
(continuará..)
Jueguecito musikeiro
¿Os apetece jugar?
Se buscan canciones que cumplan las propiedades siguientes:
a) Su título sea un resultado de Física, Matemáticas, Química,...
Ejemplos:
- Principio de Incertidumbre , Ismael Serrano.
- El Teorema de Thales , Les Luthiers.
b) Su letra, contenga una de las palabras siguientes: tesis, tesina, teorema, proposición, corolario, lema, observación, contradicción , ejemplo o contraejemplo.
Ejemplos:
-Teorema , Miguel Bosé (Señora es usted un teorema de amor un punto de luz del infinito al dolor y yo, yo no sé que soy.)
- Castillos de arena , Alejandro Lerner (Un viaje al corazón una aventura más. Las ganas de vivir la voluntad de amar la tesis de tu nuevo teorema.)
1, 2, 3, responda ....
Un regalito para todos los fans de Ismael Serrano y especialmente para las "4 MAGNÍFICAS" ;) . Qué bien lo pasamos en ese concierto en BCN!!
PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE, Ismael Serrano.
Puede que las redes traigan
cuellos rotos, negras plumas de cormorán,
que tiemblen los semáforos,
las radios callen y se derrumbe la ciudad.
Puede que te saque de mis brazos
tu marido o el despertador,
que te interrumpa el desayuno
el vuelo de un B-52.
Puede que todo siga igual.
También puede que no sea así
y encuentres el mercurio
de mi voz empapando tu contestador,
y florezcan los olivos en el valle de Hebrón.
Puede que te queme el hielo,
o la luz del televisor.
Puede que te cite el parlamento
y decrete el blanco y negro,
que sonrían ángeles heridos
en la sección de sucesos,
que alimentándose de humo
se quiebre cual cristal esa mujer.
Que trepe una serpiente
por sus piernas infinitas. Puede ser.
Puede que todo siga igual.
También puede que no sea así.
Quizás banderas blancas
tu habitación alumbren
y mi amor esté cerca
y los dioses duden.
Y este sea un buen principio,
principio de incertidumbre.
Puede que te salves. Puede
que amanezcas conmigo
y las espadas se entierren.
Puede que todo siga igual.
También puede que no sea así
y encuentres el mercurio
de mi voz empapando tu contestador,
y florezcan los olivos en el valle de Hebrón.
Puede que te queme el hielo,
o la luz del televisor.
Una posibilidad existe
de que amanezcas conmigo
y los cañones se oxiden.
Se buscan canciones que cumplan las propiedades siguientes:
a) Su título sea un resultado de Física, Matemáticas, Química,...
Ejemplos:
-
-
b) Su letra, contenga una de las palabras siguientes: tesis, tesina, teorema, proposición, corolario, lema, observación, contradicción , ejemplo o contraejemplo.
Ejemplos:
-
-
1, 2, 3, responda ....
Un regalito para todos los fans de Ismael Serrano y especialmente para las "4 MAGNÍFICAS" ;) . Qué bien lo pasamos en ese concierto en BCN!!
PRINCIPIO DE INCERTIDUMBRE, Ismael Serrano.
Puede que las redes traigan
cuellos rotos, negras plumas de cormorán,
que tiemblen los semáforos,
las radios callen y se derrumbe la ciudad.
Puede que te saque de mis brazos
tu marido o el despertador,
que te interrumpa el desayuno
el vuelo de un B-52.
Puede que todo siga igual.
También puede que no sea así
y encuentres el mercurio
de mi voz empapando tu contestador,
y florezcan los olivos en el valle de Hebrón.
Puede que te queme el hielo,
o la luz del televisor.
Puede que te cite el parlamento
y decrete el blanco y negro,
que sonrían ángeles heridos
en la sección de sucesos,
que alimentándose de humo
se quiebre cual cristal esa mujer.
Que trepe una serpiente
por sus piernas infinitas. Puede ser.
Puede que todo siga igual.
También puede que no sea así.
Quizás banderas blancas
tu habitación alumbren
y mi amor esté cerca
y los dioses duden.
Y este sea un buen principio,
principio de incertidumbre.
Puede que te salves. Puede
que amanezcas conmigo
y las espadas se entierren.
Puede que todo siga igual.
También puede que no sea así
y encuentres el mercurio
de mi voz empapando tu contestador,
y florezcan los olivos en el valle de Hebrón.
Puede que te queme el hielo,
o la luz del televisor.
Una posibilidad existe
de que amanezcas conmigo
y los cañones se oxiden.
LA HISTORIA INTERMINABLE
Como cada noche antes de acostarse leía un poquito. Leer era su gran afición desde que su maestra Laura le enseñó. Era la hija única de una familia humilde de un pueblo muy pequeño, tan solo tenía treinta casas . Sus padres la adoraban y ella les correspondía, con la misma fuerza, con la misma intensidad,...Le encantaba jugar por las calles, por los campos, por las montañas, en el río,...En primavera, jugaba con las amapolas, intentaba adivinar de qué color sería la amapola que aún se escondía debajo de su capullo. Había todas las tonalidades, desde el blanco hasta el rojo pasando por el rosa. Una vez abiertos, los metía en un vaso de plástico con agua, lo metía al congelador, y cuando estaba helado, quitaba suavemente el vaso. Aparecía un iceberg adornado con capullos de amapola, y lo observaba, lentamente, hasta que el calor lo derritiera.
En verano iba a los conciertos que sus amigas las ranas le ofrecían cada día. Incluso, alguna vez, besó a una rana con la esperanza de encontrar a ese príncipe azul que siempre aparecía en los cuentos. En otoño, recogía las hojas de los árboles, las setas (las cocinaba imitando a su abuela)... recogía todos los regalos que la naturaleza le ofrecía. Bailaba la danza del otoño, alrededor de esos tres árboles que había junto a la carretera empezaba a dar saltos mirando al cielo, escuchando la musiquilla de las hojas, del viento, deseando evitar el suicidio de esas hojas que aún quedaban en el árbol. Ojalá, las pudiera salvar, con sus manos, con su cabeza, incluso con la chaqueta.
En invierno anhelaba la nieve, hacer ese muñeco de nieve que le llamaba Casimiro, utilizar los sacos de plástico del abono del campo, para deslizarse por la nieve como si de un trineo se tratara.
También le encantaba escribir. Se inventaba historias y las escribía en una libreta muy pequeña que siempre llevaba en su bolsillo, con una pegatina de esos pastelitos de chocolate (de los que no pienso decir su marca, evidentemente!).
A mil kilómetros de distancia, un niño de su misma edad, hijo también de una familia humilde pero que habitaba en una gran ciudad, le encantaba leer. Cada noche antes de acostarse leía un poquito. Era un muchacho soñador, no era un buen estudiante. Sus padres le ignoraban o al menos se sentía ignorado.
Esa noche, le pasó una cosa muy rara, notó como si ese libro que tenía en sus manos y que acababa de empezar, hablara. Sí, alguien de dentro del libro le estaba pidiendo ayuda. Pensó que era su imaginación, paso página, era la página 2, y una voz cada vez más fuerte, le decía: VEN, VEN, VEN, Veeeeeeeen,..Cautivado por la voz mágica, se tiró al vacío y sorprendentemente estaba dentro, ahí podía ver: silfos, gigantes comerrocas, espectros, tortugas, caballos voladores, brujas, magas,...
Pasaba por la página 7, cuando de repente la niña del pequeño pueblo que estaba leyendo el libro como de costumbre, empezó a oír una voz que le decía: VEN, VEN, VEN,.... cada vez más fuerte. De repente, estornudó y se encontró inmersa dentro del libro. Podía ver: silfos, gigantes comerrocas, espectros, tortugas, caballos voladores, brujas, magas,... Estaba en el país de la Fantasía y estaba ahí porque tenía una misión...
Salvar el reino de Fantasía, pero la única manera de salvar a Fantasía es darle un nombre a su princesa, o lo que es lo mismo, no permitir que los hombres la olviden. Él también tenía esta misión y al menos intentaría cumplirla.
Sus ropas habían cambiado, sus zapatos,...Ella, la niña, llevaba un vestido azul, con unos zapatos azules, incluso ahora su pelo era azul.
El niño, con sus nuevos pantalones y zapatos amarillos, andaba por Fantasía. Su pelo, ahora, amarillo fluorescente, le servía para iluminar el camino en la oscuridad. Tenía hambre, muchísima,...
.......
Casi a punto de cumplir su misión, la niña observó un pequeño detalle. El forro de su falda contenía un enorme número, el número 7. Se quitó los zapatos porque le dolían los pies y descubrió que también sus zapatos, por debajo contenían el número 7.
Casi a punto de cumplir su misión, el niño se cayó, se rompió los pantalones y se hizo un rasguño en la rodilla. En este preciso instante fue cuando se dio cuenta de un pequeño detalle. El forro de sus pantalones contenía un número, el 2 Se quitó los zapatos porque le dolían los pies y descubrió que también sus zapatos, por debajo contenían el número 2.
Y ahí llegó el final de esta historia interminable. Los destinos de esos niños separados por más de mil kilómetros, estaban unidos por un número, el 27 y por un libro, “la Historia Interminable”, de Michael Ende. Un libro que posiblemente marcaría sus vidas para siempre, nunca olvidarían los misterios y secretos que escondía el reino de Fantasía.
(Si alguna vez lo leíste o viste la película seguro que eres capaz de escuchar la música).

En verano iba a los conciertos que sus amigas las ranas le ofrecían cada día. Incluso, alguna vez, besó a una rana con la esperanza de encontrar a ese príncipe azul que siempre aparecía en los cuentos. En otoño, recogía las hojas de los árboles, las setas (las cocinaba imitando a su abuela)... recogía todos los regalos que la naturaleza le ofrecía. Bailaba la danza del otoño, alrededor de esos tres árboles que había junto a la carretera empezaba a dar saltos mirando al cielo, escuchando la musiquilla de las hojas, del viento, deseando evitar el suicidio de esas hojas que aún quedaban en el árbol. Ojalá, las pudiera salvar, con sus manos, con su cabeza, incluso con la chaqueta.
En invierno anhelaba la nieve, hacer ese muñeco de nieve que le llamaba Casimiro, utilizar los sacos de plástico del abono del campo, para deslizarse por la nieve como si de un trineo se tratara.
También le encantaba escribir. Se inventaba historias y las escribía en una libreta muy pequeña que siempre llevaba en su bolsillo, con una pegatina de esos pastelitos de chocolate (de los que no pienso decir su marca, evidentemente!).
A mil kilómetros de distancia, un niño de su misma edad, hijo también de una familia humilde pero que habitaba en una gran ciudad, le encantaba leer. Cada noche antes de acostarse leía un poquito. Era un muchacho soñador, no era un buen estudiante. Sus padres le ignoraban o al menos se sentía ignorado.
Esa noche, le pasó una cosa muy rara, notó como si ese libro que tenía en sus manos y que acababa de empezar, hablara. Sí, alguien de dentro del libro le estaba pidiendo ayuda. Pensó que era su imaginación, paso página, era la página 2, y una voz cada vez más fuerte, le decía: VEN, VEN, VEN, Veeeeeeeen,..Cautivado por la voz mágica, se tiró al vacío y sorprendentemente estaba dentro, ahí podía ver: silfos, gigantes comerrocas, espectros, tortugas, caballos voladores, brujas, magas,...
Pasaba por la página 7, cuando de repente la niña del pequeño pueblo que estaba leyendo el libro como de costumbre, empezó a oír una voz que le decía: VEN, VEN, VEN,.... cada vez más fuerte. De repente, estornudó y se encontró inmersa dentro del libro. Podía ver: silfos, gigantes comerrocas, espectros, tortugas, caballos voladores, brujas, magas,... Estaba en el país de la Fantasía y estaba ahí porque tenía una misión...
Salvar el reino de Fantasía, pero la única manera de salvar a Fantasía es darle un nombre a su princesa, o lo que es lo mismo, no permitir que los hombres la olviden. Él también tenía esta misión y al menos intentaría cumplirla.
Sus ropas habían cambiado, sus zapatos,...Ella, la niña, llevaba un vestido azul, con unos zapatos azules, incluso ahora su pelo era azul.
El niño, con sus nuevos pantalones y zapatos amarillos, andaba por Fantasía. Su pelo, ahora, amarillo fluorescente, le servía para iluminar el camino en la oscuridad. Tenía hambre, muchísima,...
.......
Casi a punto de cumplir su misión, la niña observó un pequeño detalle. El forro de su falda contenía un enorme número, el número 7. Se quitó los zapatos porque le dolían los pies y descubrió que también sus zapatos, por debajo contenían el número 7.
Casi a punto de cumplir su misión, el niño se cayó, se rompió los pantalones y se hizo un rasguño en la rodilla. En este preciso instante fue cuando se dio cuenta de un pequeño detalle. El forro de sus pantalones contenía un número, el 2 Se quitó los zapatos porque le dolían los pies y descubrió que también sus zapatos, por debajo contenían el número 2.
Y ahí llegó el final de esta historia interminable. Los destinos de esos niños separados por más de mil kilómetros, estaban unidos por un número, el 27 y por un libro, “la Historia Interminable”, de Michael Ende. Un libro que posiblemente marcaría sus vidas para siempre, nunca olvidarían los misterios y secretos que escondía el reino de Fantasía.
(Si alguna vez lo leíste o viste la película seguro que eres capaz de escuchar la música).

Ahogada en el pozo del amor

Para los románticos empedernidos, en medio de la soledad, os dedico este bello poema del escritor mejicano Jaime Sabines. Espero que no tenga que morir de amor para poder estar a tu lado, mi amor .
JAIME SABINES
No es que muera de amor... , de Poemas sueltos
" Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
Inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos. "
Acertijo prisionero

Leyendo el Lolaberinto donde hay montones de acertijos, me acordé del siguiente acertijo. Lo planteamos hace 2 años durante la comida y no me acuerdo si al final lo resolvimos.
A pensar un ratito!!
ACERTIJO:
Hay una cárcel con 23 prisioneros. Un día, el guardián les dice lo siguiente: todos los prisioneros serán interrogados, uno por uno, en la sala de interrogatorios. Cada prisionero será interrogado arbitrariamente. En la sala de interrogatorios, hay dos interruptores con las posiciones Encendido (on) y apagado (off). Los prisioneros pueden observar y mover sólo uno de los 2 interruptores o ninguno, durante cada interrogación. El guardián no moverá los interruptores. Todos los prisioneros serán liberados tan pronto como uno de ellos correctamente le diga al guardián que todos los prisioneros han sido interrogados al menos una vez.
Sin embargo, si la afirmación es incorrecta, nunca serán liberados.
Aparte del interruptor, no es posible otro tipo de intercambio de información entre los prisioneros. Ellos tienen una hora para trazar na
estrategia que les garantice su liberación."
La pregunta sería: ¿Cuál es la estrategia que han de seguir para conseguir ser liberados?.
Misterios sin resolver

Era una hermosa mañana de noviembre, hacía sol y no demasiado frío. Como cada mañana, iba a la Facultad y en mi interior algo me decía que ese día iba a ser un gran día. De hecho, creo que “ese algo” era la canción de Joan Manuel Serrat. Como cada mañana, pasaba por el mismo sendero que separa mi mini piso y la facultad, con los mismos pinos, el mismo olor a pino, las mismas ardillas o quizás no... las gotitas de rocío descansando aún en la hierba, la gente saliendo del tren y dirigiéndose rápidamente a sus respectivas facultades, para empezar también un gran día en la clase, en el bar o tumbados en el césped,...
Como cada mañana, también fui al bar de la facultad a tomar el primer café de la mañana para despertarme un poquito. Allí estaban, también como cada mañana, mis compañeros, esperando en la eterna cola (esa, que siempre permanecerá en el recuerdo, nostálgicos de nuestro paso por la facultad) para conseguir el anhelado café.
Después de saborear el café, leer el periódico y comentar la jugada del día anterior, decido levantarme e irme a trabajar un poquito........
Y llegó la hora del tupper, del microondas o de la cola (ufff, otra vez!!) . Nos dirigimos a la mesa, que algún tuperaficionado nos ha reservado, con la “deliciosa” comida en la bandeja, con esos macarrones con olor a quemado, ese pollo con plum... con patatas fritas, esas patatas que todos guardamos para Noe, que le encaaaaaaaaaaantan, la vuelven loooooooca!!
Y empieza uno de los momentos más divertidos del día, las divagaciones, los cotilleos, las discusiones políticas y/o futboleras,.., las dudas matemáticas,.., y los misterios sin resolver invaden de lleno nuestra mesa. De la nada surge una historia misteriosa, un hombre misterioso, una voz misteriosa,...un caso sin resolver. De repente, me siento abducida por la intriga, me apasiona, escucho atentamente cada palabra, cada detalle, cada pista,..., pienso de nuevo que hoy puede ser un gran día y me siento con fuerzas para resolver el dichoso misterio. No hay números, ni códigos, ni pruebas, sólo suposiciones,...Llega la hora de los interrogatorios al hombre misterioso que ha contado la historia misteriosa con voz misteriosa. Cuándo fue? Dónde fue? Quienes iban? Las respuestas son un poco imprecisas,.. Y ya llegó la hora de volver a trabajar. En mi mente permanece ese misterio. Tengo unas ansiosas ganas de saber qué paso, por qué la gente cuando le preguntas te responde un accidente y ya está?? Pues porque a lo mejor sólo fue un accidente y punto, pero la curiosidad de mi mente me está ahogando, me está asfixiando, ....
Así que decido consultar al “elgoog” y no encuentro nada!!
Voy a la hemeroteca a documentarme un poco, consultar los periódicos, tomar apuntes,... y de pronto cuando estoy bajando las escaleras me encuentro uno de los implicados del misterio. En mi mente, empiezan las paranoias, me ha mirado, estará sospechando algo??,..Cuando estoy a la hemeroteca, voy a por el primer periódico y de pronto noto mi cara pálida, no, no puede ser, esto no es verdad, estoy soñando,..., me pellizco, sí es verdad no estoy soñando,.... El periódico que estaba buscando no está, es el único ejemplar que falta. En su lugar hay una hoja blanca que nos informa que el ejemplar no está porque se agotó la edición. Empiezo a sudar, el miedo, las ganas de conocer la verdad, de resolver el misterio están ahí, dentro de mi cuerpo. Ahora, de repente, me estoy acordando de la película “TESIS” de Amenábar y ... decido ir a la fotocopiadora para hacer una fotocopia de ese dichoso papel blanco porque a lo mejor es solo una ilusión óptica, producto de mi imaginación. Cual es mi sorpresa cuando la fotocopiadora está estropeada: uff!!, mierda!! (lo siento pero estaba pensando en voz alta).Regreso a la Facultad para trabajar otro ratito.
Llega la noche y como cada martes voy a la piscina a nadar un poquito. Sumergida en el agua, voy analizando cautelosamente cada uno de los detalles, cada uno de los sucesos,... Después de camino a casa, recuerdo que me he olvidado las llaves, y vuelvo a la Facultad y en medio de la oscuridad del pasillo puedo vislumbrar una silueta. El pánico vuelve a invadir mi cuerpo, es él, otra vez, y otra vez en mi mente, empiezan las paranoias, me ha mirado, estará sospechando algo??
Quiero ser... Y tú qué quieres ser??
AVRENIM: Me llamo Avrenim y soy el genio de la lámpara mágica que tienes al lado de tu cama. Hoy estoy feliz y he decidido concederte un deseo. Tu me dices qué te apetecería ser y por qué y CHAS!! Ahí estás con tu nueva imagen, vida, destino,...!!
QUITRATÚE: Soy la soledad de Quitratúe y desearía ser ... Una estrella fugaz, para poder tener una vida corta pero intensa. Una burbuja de jabón después de lavar los platos para poder desaparecer por el agujero del salpicadero, sin saber dónde iría , esclava de la incertidumbre. Una hoja de árbol en otoño para poder jugar con el aire, o permanecer dormida al suelo, o ser pisoteada por tus pies (no eso no!!), ....
AVRENIM: ¡¡Basta ya!! ¡¡Te he dicho un solo deseo!! Qué quieres ser una estrella fugaz, una burbuja de jabón o una hoja ¿?
QUITRATÚE (Des de su interior una música la está cautivando, es “Cantos de Sirena” de Inma Serrano): Una sirena, sí, sí , quiero ser una sirena!! Para poder cautivar los marineros con mis cantos.
AVRENIM: Chas!! Espero que tu nueva vida te guste.

Aprovechando esta ocasión te voy a contar la “Fábula de la sirena y los borrachos”, de Pablo Neruda
TODOS estos señores estaban dentro
cuando ella entró completamente desnuda
ellos habían bebido y comenzaron a escupirla
ella no entendía nada recién salía del río
era una sirena que se había extraviado
los insultos corrían sobre su carne lisa
la inmundicia cubrió sus pechos de oro
ella no sabía llorar por eso no lloraba
no sabía vestirse por eso no se vestía
la tatuaron con cigarrillos y con corchos quemados
y reían hasta caer al suelo de la taberna
ella no hablaba porque no sabía hablar
sus ojos eran color de amor distante
sus brazos construidos de topacios gemelos
sus labios se cortaron en la luz del coral
y de pronto salió por esa puerta
apenas entró al río quedó limpia
relució como una piedra blanca en la lluvia
y sin mirar atrás nadó de nuevo
nadó hacia nunca más hacia morir.
Pablo Neruda
QUITRATÚE: Soy la soledad de Quitratúe y desearía ser ... Una estrella fugaz, para poder tener una vida corta pero intensa. Una burbuja de jabón después de lavar los platos para poder desaparecer por el agujero del salpicadero, sin saber dónde iría , esclava de la incertidumbre. Una hoja de árbol en otoño para poder jugar con el aire, o permanecer dormida al suelo, o ser pisoteada por tus pies (no eso no!!), ....
AVRENIM: ¡¡Basta ya!! ¡¡Te he dicho un solo deseo!! Qué quieres ser una estrella fugaz, una burbuja de jabón o una hoja ¿?
QUITRATÚE (Des de su interior una música la está cautivando, es “Cantos de Sirena” de Inma Serrano): Una sirena, sí, sí , quiero ser una sirena!! Para poder cautivar los marineros con mis cantos.
AVRENIM: Chas!! Espero que tu nueva vida te guste.

Aprovechando esta ocasión te voy a contar la “Fábula de la sirena y los borrachos”, de Pablo Neruda
TODOS estos señores estaban dentro
cuando ella entró completamente desnuda
ellos habían bebido y comenzaron a escupirla
ella no entendía nada recién salía del río
era una sirena que se había extraviado
los insultos corrían sobre su carne lisa
la inmundicia cubrió sus pechos de oro
ella no sabía llorar por eso no lloraba
no sabía vestirse por eso no se vestía
la tatuaron con cigarrillos y con corchos quemados
y reían hasta caer al suelo de la taberna
ella no hablaba porque no sabía hablar
sus ojos eran color de amor distante
sus brazos construidos de topacios gemelos
sus labios se cortaron en la luz del coral
y de pronto salió por esa puerta
apenas entró al río quedó limpia
relució como una piedra blanca en la lluvia
y sin mirar atrás nadó de nuevo
nadó hacia nunca más hacia morir.
Pablo Neruda
Lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes, es que mueras por mí
Advertencia al consumidor: No todas las palabras que leerán son mías!! Tengo que advertirles, pues la mentira nunca ha sido mi aliada y menos en la soledad, que se llama soledad, soledad de Quitratúe. Hay palabras de Almudena Grande y de mi querido maestro Joaquín Sabina.
Este post pretende ser un pequeño homenaje,
a todos vosotros y al Maestro Sabina,
por acompañarme,
todas las mañanas, tardes y noches,
mientras estoy escribiendo, mi tesina.
Al final del comentario, un poemilla vais a encontrar
Y si queréis conmigo jugar
Los títulos de las canciones de Sabina deberéis adivinar
El mensaje en negrita tendréis que leer,
si queréis descubrir lo que acostumbro hacer.
Sí, ya sé que a ti te gusta más Peter Pan.
Pero ya sabes que yo creo que te equivocas, que ese niño viejo y ñoño, más calculador que Campanilla, menos capaz que Garfio de la pasión, nunca habría escogido tus alas para volar. Por eso, aunque Wendy siga formando parte del -nada ligero, por cierto- equipaje sentimental que una vez te animó a intentar escribir la canción más hermosa del mundo, me voy a atrever a proponerte un personaje distinto. Los dos sabemos que no hay mejor sombra que la de un limonero, y que sus ramas esparcen más libertad que la estatua que vigila a los neoyorquinos.
Existen muchos tipos de seductores, pero sólo uno es interesante. Ése no está seguro de nada, duda, teme, hasta tiembla por dentro, y sin embargo, le bastan sus propias fuerzas para buscarse la vida y llegar antes, y más deprisa, al lugar que codician los demás, que serán más altos, o más guapos, o más rubios, o más robustos, pero apenas llegan a inspirar pasiones inciertas, mucho menos duraderas.
A veces, cuando escucho tus canciones, me tropiezo con versos que son como proverbios, como axiomas, como aforismos o, si lo prefieres, como bofetadas, como un bombón dulcísimo que se deshace con pereza dentro de la boca, como una bombilla que se enciende de pronto en una calle oscura. La belleza... es un barril de cerveza que mata de sed, cantas, lágrimas de plástico azul rodando por la escalera, telarañas acostumbradas a hacer noche en el cristal, todavía quedan islas con playas color azafrán, con dos o tres metáforas en la nuca y una gota de plomo en el lagrimal, los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio, bajo el sol que me apuñala vivo sin patria ni dueño, como el aire lo regalan y el alma nunca la empeño, con las sombras de mis sueños me basta para comer... Si me esforzara, podría ponerlo en verso, pero quizás ni siquiera así lograría un efecto parecido a la mención del novillero poeta con su mujer -tan flaquito, me lo imagino siempre, tan desvalido, tan lleno de esperanza al mismo tiempo, con su chaquetita de paño, y su corbata, tan inocente, tan ingenuo, tan poca cosa, el pobre- que, no sé por qué, me enternece sin motivo alguno, sin ninguna razón, desde la primera vez que escuché El café de Nicanor. Y eso sí es lo que ahora importa.
Porque quizás tú sólo querías trabajar, triunfar, vender discos, ligarte, tal vez, a alguna mujer joven, hermosa y mal casada, pero has acabado pintando autorretratos al portador. Si faltan emociones me las invento, añades, y tus amantes, tus víctimas, tus fieles, se han acostumbrado a vivir con las emociones que les regalas, que te inventas para todos pero cada uno de ellos interpreta y acaricia como si fueran sólo suyas. En la banda sonora de nuestra vida, junto a las primeras regañinas de mamá, entre los suspiros que se nos escaparon de la boca sin permiso, sobre los llantos de nuestros hijos, bajo los truenos que rasgan las nubes negras, al lado de las palabras de amor sinceras, y de las otras, en los resquicios que dejan las lágrimas de las despedidas o el risueño crujido de las sábanas satisfechas, estarán tus canciones. Porque nos has pintado por dentro, nos has regalado nuestro propio autorretrato, y aún creemos que lo hemos dibujado nosotros solos.
Los piratas cojos y los cofres escondidos saben de tesoros que maduran a la sombra de un limonero.
Y ahora un pequeño poemilla de ordenación propia pero con versos de vos maestro, maestro Sabina.
Fue en un pueblo con mar un verano después de un concierto
tú reinabas detrás de la barra del único bar que vimos abierto,
cántame una canción al oído y te pongo un cubata.
Nos dijimos adiós, ojalá que volvamos a vernos,
el verano acabó, el otoño duró lo que tarda en volver el invierno.
Y a tu pueblo el azar, otra vez, el verano siguiente.
Y me envenenan los besos que voy dando
y sin embargo cuando duermo sin ti,
contigo sueño.
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Los besos que perdí,
por no saber decir: "te necesito".
Lo guardaba en el cajón
Donde guardo el corazón
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.
Ella me dio las llaves
de la ciudad prohibida
Yo, todo lo que tengo,
que es nada, se lo di.
QUITRATÚE.
Este post pretende ser un pequeño homenaje,
a todos vosotros y al Maestro Sabina,
por acompañarme,
todas las mañanas, tardes y noches,
mientras estoy escribiendo, mi tesina.
Al final del comentario, un poemilla vais a encontrar
Y si queréis conmigo jugar
Los títulos de las canciones de Sabina deberéis adivinar
El mensaje en negrita tendréis que leer,
si queréis descubrir lo que acostumbro hacer.
Sí, ya sé que a ti te gusta más Peter Pan.
Pero ya sabes que yo creo que te equivocas, que ese niño viejo y ñoño, más calculador que Campanilla, menos capaz que Garfio de la pasión, nunca habría escogido tus alas para volar. Por eso, aunque Wendy siga formando parte del -nada ligero, por cierto- equipaje sentimental que una vez te animó a intentar escribir la canción más hermosa del mundo, me voy a atrever a proponerte un personaje distinto. Los dos sabemos que no hay mejor sombra que la de un limonero, y que sus ramas esparcen más libertad que la estatua que vigila a los neoyorquinos.
Existen muchos tipos de seductores, pero sólo uno es interesante. Ése no está seguro de nada, duda, teme, hasta tiembla por dentro, y sin embargo, le bastan sus propias fuerzas para buscarse la vida y llegar antes, y más deprisa, al lugar que codician los demás, que serán más altos, o más guapos, o más rubios, o más robustos, pero apenas llegan a inspirar pasiones inciertas, mucho menos duraderas.
A veces, cuando escucho tus canciones, me tropiezo con versos que son como proverbios, como axiomas, como aforismos o, si lo prefieres, como bofetadas, como un bombón dulcísimo que se deshace con pereza dentro de la boca, como una bombilla que se enciende de pronto en una calle oscura. La belleza... es un barril de cerveza que mata de sed, cantas, lágrimas de plástico azul rodando por la escalera, telarañas acostumbradas a hacer noche en el cristal, todavía quedan islas con playas color azafrán, con dos o tres metáforas en la nuca y una gota de plomo en el lagrimal, los sabios se retiran del agravio de buscar labios que sacan de quicio, bajo el sol que me apuñala vivo sin patria ni dueño, como el aire lo regalan y el alma nunca la empeño, con las sombras de mis sueños me basta para comer... Si me esforzara, podría ponerlo en verso, pero quizás ni siquiera así lograría un efecto parecido a la mención del novillero poeta con su mujer -tan flaquito, me lo imagino siempre, tan desvalido, tan lleno de esperanza al mismo tiempo, con su chaquetita de paño, y su corbata, tan inocente, tan ingenuo, tan poca cosa, el pobre- que, no sé por qué, me enternece sin motivo alguno, sin ninguna razón, desde la primera vez que escuché El café de Nicanor. Y eso sí es lo que ahora importa.
Porque quizás tú sólo querías trabajar, triunfar, vender discos, ligarte, tal vez, a alguna mujer joven, hermosa y mal casada, pero has acabado pintando autorretratos al portador. Si faltan emociones me las invento, añades, y tus amantes, tus víctimas, tus fieles, se han acostumbrado a vivir con las emociones que les regalas, que te inventas para todos pero cada uno de ellos interpreta y acaricia como si fueran sólo suyas. En la banda sonora de nuestra vida, junto a las primeras regañinas de mamá, entre los suspiros que se nos escaparon de la boca sin permiso, sobre los llantos de nuestros hijos, bajo los truenos que rasgan las nubes negras, al lado de las palabras de amor sinceras, y de las otras, en los resquicios que dejan las lágrimas de las despedidas o el risueño crujido de las sábanas satisfechas, estarán tus canciones. Porque nos has pintado por dentro, nos has regalado nuestro propio autorretrato, y aún creemos que lo hemos dibujado nosotros solos.
Los piratas cojos y los cofres escondidos saben de tesoros que maduran a la sombra de un limonero.
Y ahora un pequeño poemilla de ordenación propia pero con versos de vos maestro, maestro Sabina.
Fue en un pueblo con mar un verano después de un concierto
tú reinabas detrás de la barra del único bar que vimos abierto,
cántame una canción al oído y te pongo un cubata.
Nos dijimos adiós, ojalá que volvamos a vernos,
el verano acabó, el otoño duró lo que tarda en volver el invierno.
Y a tu pueblo el azar, otra vez, el verano siguiente.
Y me envenenan los besos que voy dando
y sin embargo cuando duermo sin ti,
contigo sueño.
Que el corazón no se pase de moda,
que los otoños te doren la piel,
que cada noche sea noche de bodas,
que no se ponga la luna de miel.
Los besos que perdí,
por no saber decir: "te necesito".
Lo guardaba en el cajón
Donde guardo el corazón
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.
Ella me dio las llaves
de la ciudad prohibida
Yo, todo lo que tengo,
que es nada, se lo di.
QUITRATÚE.
En un país multicolor....
nació una abeja bajo el sol y fue famosa en el lugar por su alegría y su bondad, na na na, ..... Uix, lo siento, pero me apetecía cantar esta canción.
Supongamos que viene un extranjero a vuestro país multicolor, ciudad, pueblo, casa, habitación, cama,.. ESTOY FATAL!! Y este extranjero no habla vuestro idioma, de hecho, no conoce ninguna palabra, ninguna frase, ....nada de nada.
Pero ahí estáis vosotros, almas caritativas de la soledad de Quitratúe. Tenéis que ayudarlo, pero tenéis una limitación, porque yo lo digo, porque yo lo valgo ;) Y cuál es la limitación???
Tenéis que enseñarle sólo 5 palabras!! Cuáles serían??
Cuáles son las 5 palabras más útiles o inútiles de la lengua española, que os apetecen enseñarle al extranjero??
Por ejemplo: hola, vale, cerveza, ir, cojones.
Bueno, si no se os ocurren palabras podéis darme expresiones o frases, pero exactamente 5!!
Así que neuronas, a trabajar!!
Supongamos que viene un extranjero a vuestro país multicolor, ciudad, pueblo, casa, habitación, cama,.. ESTOY FATAL!! Y este extranjero no habla vuestro idioma, de hecho, no conoce ninguna palabra, ninguna frase, ....nada de nada.
Pero ahí estáis vosotros, almas caritativas de la soledad de Quitratúe. Tenéis que ayudarlo, pero tenéis una limitación, porque yo lo digo, porque yo lo valgo ;) Y cuál es la limitación???
Tenéis que enseñarle sólo 5 palabras!! Cuáles serían??
Cuáles son las 5 palabras más útiles o inútiles de la lengua española, que os apetecen enseñarle al extranjero??
Por ejemplo: hola, vale, cerveza, ir, cojones.
Bueno, si no se os ocurren palabras podéis darme expresiones o frases, pero exactamente 5!!
Así que neuronas, a trabajar!!
Una historia a dos voces
Yo os escribo el desenlace de la historia, pero si queréis ver como empieza todo tendréis que hacer un viaje por la blogoesfera. A dónde queréis ir? Ya tenéis el billete de ida ¡! Así que mucha suerte y BUEN VIAJE AMIGOS!!
Aquí está el desenlace:
Sí, el destino me ha brindado una oportunidad extraordinaria. Tanto tiempo deseando viajar y por fin lo he conseguido. Mi familia, mi trabajo, mis amigos, ..., también se difuminan dentro de mi mente como esas puertas y esa gente del aeropuerto. Ahora estoy sola, pensando en el rectángulo de cartulina de varios colores, intentando descifrar algún mensaje oculto, seguro que está por alguna parte, tic, tac, tic, el tiempo se acaba,..., tic, tac, tic, me tengo que ir, pero dónde quiero ir?? No veo ningún país, ninguna ciudad, ningún pueblo, ....tic, tac, tic, me estoy estresando empiezo a sudar. Millones de gotas de sudor me caen de la frente, resbalando por la cara. Ahora las manos están sudando, oh, no, el billete se está humedeciendo y arrugando, ahora los colores también se están difuminando, oh, no, tic, tac, tic, pero esto que es??? No me lo puedo creer!!! Tres números. Síiiii han aparecido tres números ocultos en el rectángulo de cartulina de varios colores, tic, tac, tic, ... 567, tic, tac, tic, pero en el aeropuerto ese número no aparece por ninguna parte, tic, tac, tic, y me pregunto: es un número primo?? Noooo, es igual de primo que 49!! Pero si sumo las dos primeras cifras 5+6=11 y 1+1=2 y así tengo 27!! No puede ser mi número favorito, el día que nací :0, escondido en el rectángulo de cart.....tic, tac, tic, muchas coincidencias, demasiadas,... pero a dónde quiero ir??? Pues a la Luna como Tintin!! Tic, tac, tic,tic, tac, RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINGG!! Riiiiiiiiiiiiiiiiiiinggg!! Mierda ( uix se me ha colado!! ), el despertador!!! Y Milú, que haces lamiéndome la cara,...no ves que tengo que irme a trabajar como de costumbre!!
Aquí está el desenlace:
Sí, el destino me ha brindado una oportunidad extraordinaria. Tanto tiempo deseando viajar y por fin lo he conseguido. Mi familia, mi trabajo, mis amigos, ..., también se difuminan dentro de mi mente como esas puertas y esa gente del aeropuerto. Ahora estoy sola, pensando en el rectángulo de cartulina de varios colores, intentando descifrar algún mensaje oculto, seguro que está por alguna parte, tic, tac, tic, el tiempo se acaba,..., tic, tac, tic, me tengo que ir, pero dónde quiero ir?? No veo ningún país, ninguna ciudad, ningún pueblo, ....tic, tac, tic, me estoy estresando empiezo a sudar. Millones de gotas de sudor me caen de la frente, resbalando por la cara. Ahora las manos están sudando, oh, no, el billete se está humedeciendo y arrugando, ahora los colores también se están difuminando, oh, no, tic, tac, tic, pero esto que es??? No me lo puedo creer!!! Tres números. Síiiii han aparecido tres números ocultos en el rectángulo de cartulina de varios colores, tic, tac, tic, ... 567, tic, tac, tic, pero en el aeropuerto ese número no aparece por ninguna parte, tic, tac, tic, y me pregunto: es un número primo?? Noooo, es igual de primo que 49!! Pero si sumo las dos primeras cifras 5+6=11 y 1+1=2 y así tengo 27!! No puede ser mi número favorito, el día que nací :0, escondido en el rectángulo de cart.....tic, tac, tic, muchas coincidencias, demasiadas,... pero a dónde quiero ir??? Pues a la Luna como Tintin!! Tic, tac, tic,tic, tac, RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINGG!! Riiiiiiiiiiiiiiiiiiinggg!! Mierda ( uix se me ha colado!! ), el despertador!!! Y Milú, que haces lamiéndome la cara,...no ves que tengo que irme a trabajar como de costumbre!!
En un probador de una famosísima tienda de ropa ....
... que rima con cuchara y no vale escribir su nombre!!
Uno de los tópicos más frecuentes sobre las mujeres, tal vez verídicos en algunos casos, es el de compradoras compulsivas de ropa. Algunos “expertos” afirman que las mujeres siempre están listas para irse de compras, especialmente de ropa, zapatos y complementos ( joyas, perfumes,... y Vitamina K, como dice mi amiga *** ) .
Lo siguiente también lo dicen los “expertos”. Tal vez por su coquetería, su indecisión, .. empiezan a probarse millones de piezas de ropa y los probadores quedan, ufff, como quedan y si no pregúntelo a las pobres dependientas. Montañas y montañas de ropa por todas partes. Y no hablemos de esos jerséis blancos nucleares que en algún momento de su vida lo fueron pero ahora, uff, ahora, untados con medio kilo de maquillaje.
Una vez escrita la introducción vamos a lo que íbamos, a los probadores de la “Cuchara”. Y ahí es donde surge la pregunta del millón:
Qué cositas útiles e inútiles se puede hacer en un probador ¿?
Pero con un poquito de imaginación ;) No vale por respuesta probarme unos vaqueros o ropa interior.
Una de las posibles respuestas que se me ocurren sería por ejemplo bailar CATALA TREGUA TREGUA ESPERA o CATALA TREGUA ESPERA TREGUA o ... no esto tampoco no es demasiado original, pues aparece incluso en un libro que me leí.
Otros ejemplos:
- medir el tiempo máximo que puedo estar dentro del probador sin tocar de pies al suelo.
- pegar post-its por las paredes del probador para alquilar ese piso, vender esa bicicleta o regalar esos cachorritos, y otras sugerencias más picantes,...
Ahora mismito, no se me está ocurriendo nada más, pero vosotros pumas de la soledad de Quitratúe, tenéis alguna sugerencia?
Uno de los tópicos más frecuentes sobre las mujeres, tal vez verídicos en algunos casos, es el de compradoras compulsivas de ropa. Algunos “expertos” afirman que las mujeres siempre están listas para irse de compras, especialmente de ropa, zapatos y complementos ( joyas, perfumes,... y Vitamina K, como dice mi amiga *** ) .
Lo siguiente también lo dicen los “expertos”. Tal vez por su coquetería, su indecisión, .. empiezan a probarse millones de piezas de ropa y los probadores quedan, ufff, como quedan y si no pregúntelo a las pobres dependientas. Montañas y montañas de ropa por todas partes. Y no hablemos de esos jerséis blancos nucleares que en algún momento de su vida lo fueron pero ahora, uff, ahora, untados con medio kilo de maquillaje.
Una vez escrita la introducción vamos a lo que íbamos, a los probadores de la “Cuchara”. Y ahí es donde surge la pregunta del millón:
Qué cositas útiles e inútiles se puede hacer en un probador ¿?
Pero con un poquito de imaginación ;) No vale por respuesta probarme unos vaqueros o ropa interior.
Una de las posibles respuestas que se me ocurren sería por ejemplo bailar CATALA TREGUA TREGUA ESPERA o CATALA TREGUA ESPERA TREGUA o ... no esto tampoco no es demasiado original, pues aparece incluso en un libro que me leí.
Otros ejemplos:
- medir el tiempo máximo que puedo estar dentro del probador sin tocar de pies al suelo.
- pegar post-its por las paredes del probador para alquilar ese piso, vender esa bicicleta o regalar esos cachorritos, y otras sugerencias más picantes,...
Ahora mismito, no se me está ocurriendo nada más, pero vosotros pumas de la soledad de Quitratúe, tenéis alguna sugerencia?
Ya hace un año de su muerte
El “poeta del pueblo” es como se conocía a Miquel Martí i Pol, emblemático poeta catalán, por el fuerte compromiso “social, cívico y nacional” de su obra.
Nacido en 1929 en Roda de Ter (Barcelona), fue uno de los poetas contemporáneos más populares y leídos de la literatura catalana y autor de una vasta obra poética: Vint-i-set poemes en tres temps (1972), La pell del violí (1974), Cinc esgrafiats a la mateixa paret (1975), Llibre dels sis sentits (1974), i Quadern de vacances (1976).
También escribió prosa y realizó traducciones. A los catorce años empezó a trabajar en el despacho de una empresa textil hasta que tuvo que dejarlo, en el año 1973, a causa de una esclerosis múltiple.
Su poesía, de raíz autobiográfica, trasciende la realidad del ámbito de su propia enfermedad y del tiempo histórico concreto, creando un paisaje interior que transmite serenidad.
Entre su obra musicada, destaca el álbum Un pont de mar blava, del que es coautor de las letras junto con el cantante Lluís Llach.
Bueno, ya llegó el momento de recitar los poemas prometidos. Lo haré en catalán, a lo mejor algunos blogueros no lo entenderéis :’(.
Pel noiet de Roda de Ter,
Per no estimar-te
Per no estimar-te estimaré la veu
d'allò que em diu tot el que tu no goses.
Per no marcir-les, he estimat només
el perfum de les roses.
Per no estimar-te oblidaré el neguit
i em faré una cançó amb l'alegria,
una cançó per dir-la cada nit
com qui diu una rara lletania.
Per no estimar-te, t'he estimat molt més
i ara dins meu tot és la teva crida.
Ni inquietud ni plany; tu, tu només
meravellosament emperesida
Miquel Martí i Pol
Para mis lectores de mi pequeño país vecino, ANDORRA, que seguro que hay alguno, perdidillo en la blogoesfera;).
Miquel Martí i Pol, evadido por la incommensurable belleza de sus montañas, dedicó este soneto a su Andorra querida
Un sonet per a tu
Un sonet per a tu que em fas més clar
tant el dolor fecund com l'alegria,
un sonet amb els mots de cada dia,
amb els mots de conèixer i estimar.
Discretament l'escric, i vull pensar
que el rebràs amb discreta melangia,
com si es tractés d'alguna melodia
que sempre és agradable recordar.
Un sonet per a tu; només això,
però amb aquell toc lleu de fantasia
que fa que els versos siguin de debò.
Un sonet per a tu que m'ha permès
de dir-te clarament el que volia:
més enllà de tenir-te no hi ha res.
Miquel Martí i Pol / De "Andorra (postals i altres poemes)
Nacido en 1929 en Roda de Ter (Barcelona), fue uno de los poetas contemporáneos más populares y leídos de la literatura catalana y autor de una vasta obra poética: Vint-i-set poemes en tres temps (1972), La pell del violí (1974), Cinc esgrafiats a la mateixa paret (1975), Llibre dels sis sentits (1974), i Quadern de vacances (1976).
También escribió prosa y realizó traducciones. A los catorce años empezó a trabajar en el despacho de una empresa textil hasta que tuvo que dejarlo, en el año 1973, a causa de una esclerosis múltiple.
Su poesía, de raíz autobiográfica, trasciende la realidad del ámbito de su propia enfermedad y del tiempo histórico concreto, creando un paisaje interior que transmite serenidad.
Entre su obra musicada, destaca el álbum Un pont de mar blava, del que es coautor de las letras junto con el cantante Lluís Llach.
Bueno, ya llegó el momento de recitar los poemas prometidos. Lo haré en catalán, a lo mejor algunos blogueros no lo entenderéis :’(.
Pel noiet de Roda de Ter,
Per no estimar-te
Per no estimar-te estimaré la veu
d'allò que em diu tot el que tu no goses.
Per no marcir-les, he estimat només
el perfum de les roses.
Per no estimar-te oblidaré el neguit
i em faré una cançó amb l'alegria,
una cançó per dir-la cada nit
com qui diu una rara lletania.
Per no estimar-te, t'he estimat molt més
i ara dins meu tot és la teva crida.
Ni inquietud ni plany; tu, tu només
meravellosament emperesida
Miquel Martí i Pol
Para mis lectores de mi pequeño país vecino, ANDORRA, que seguro que hay alguno, perdidillo en la blogoesfera;).
Miquel Martí i Pol, evadido por la incommensurable belleza de sus montañas, dedicó este soneto a su Andorra querida
Un sonet per a tu
Un sonet per a tu que em fas més clar
tant el dolor fecund com l'alegria,
un sonet amb els mots de cada dia,
amb els mots de conèixer i estimar.
Discretament l'escric, i vull pensar
que el rebràs amb discreta melangia,
com si es tractés d'alguna melodia
que sempre és agradable recordar.
Un sonet per a tu; només això,
però amb aquell toc lleu de fantasia
que fa que els versos siguin de debò.
Un sonet per a tu que m'ha permès
de dir-te clarament el que volia:
més enllà de tenir-te no hi ha res.
Miquel Martí i Pol / De "Andorra (postals i altres poemes)
Es tan corto el amor y tan largo el olvido...
Para el Musolari errante y los Nerudaadictos, el poema 20 y la canción desesperada.
Y tal vez ese alguien a quien una noche estrellada le escribí los versos más tristes y le canté esa canción desesperada pueda escucharme,..tal vez....tal vez...tal vez...
POEMA 20:
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
LA CANCIÓN DESESPERADA:
Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.
Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado !
Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos !
En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.
Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio !
Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.
Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio !
En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio !
Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio !
Hice retroceder la muralla de sombra.
anduve más allá del deseo y del acto.
Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.
Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.
Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.
Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.
Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!
Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.
Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.
Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.
Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.
Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.
Ése fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!
Oh sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron.
De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste
de pie como un marino en la proa de un barco.
Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.
Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.
El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.
Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.
Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.
Es la hora de partir. Oh abandonado !
Y tal vez ese alguien a quien una noche estrellada le escribí los versos más tristes y le canté esa canción desesperada pueda escucharme,..tal vez....tal vez...tal vez...
POEMA 20:
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
LA CANCIÓN DESESPERADA:
Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.
Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado !
Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos !
En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.
Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio !
Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.
Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio !
En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio !
Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio !
Hice retroceder la muralla de sombra.
anduve más allá del deseo y del acto.
Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.
Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.
Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.
Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.
Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!
Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.
Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.
Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.
Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.
Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.
Ése fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!
Oh sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron.
De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste
de pie como un marino en la proa de un barco.
Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.
Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!
Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.
El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.
Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.
Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.
Es la hora de partir. Oh abandonado !
Paranoias chocolateras
Para los que tenéis hambre y aún no habéis encontrado esa "Boca", siempre os quedará el Chocolate ;)

PREÁMBULO DE INSTRUCCIONES PARA COMERSE UN TARRO DE CREMA DE CACAO CON AVELLANAS... (y no vale pensar en marcas.)
Como de costumbre, vas al supermercado a hacer la compra que has detallado y distribuido minuciosamente en un minúsculo trocito de papel reciclado. También, como de costumbre, escoges el súper que tienes más cerca, y eso sí el más barato pero con productos de primerísima calidad. Este último factor a tener en cuenta sobretodo si perteneces a uno de estos colectivos: pobres trabajadores, precarios estudiantes de doctorado, madres solteras con numerosas bocas que alimentar,... En fin, que ya estás al súper y coges el carrito, pero ahí aparece el primer problemilla, miras el monedero y dispuesto para sacar la moneda que tanto necesitas y sorpresa,..., no tienes suelto!!
Una vez resuelto dicho problemilla, nos ponemos manos a la obra. Conduces el automóvil y estás concentradíiiisimo en la lista de la compra, intentando evitar el pasillo de los dulces, más concretamente, de los chocolates. Compras la fruta, la carne (no mucha porque está muy cara!!), la verdura, los huevos, la pasta, la lejía, ....y cuándo estás rescatando de la pirámide ese atún de OFERTA, tropiezas con un carro y ves..... no puede ser, ves ... el producto prohibido!! Síiiiiii, ese bote de crema de cacao con avellanas que has estado evitando toda la semana para no pasarte del presupuesto. Y es entonces cuándo decides ser fuerte, vas repitiendo millones de veces “ Yo puedo vencer el poder del chocolate”, pero tu mente traicionera sólo está pensando en MARRÓN. Te viene a la cabeza la película Chocolat, la forma en que Juliette Binoche remueve suavemente ese delicioso y marroncillo chocolate, incluso empiezas a oler el chocolate caliente,... Finalmente y tras varios segundos de sufrimiento, te rindes. Velozmente, te diriges a la estantería de la crema de cacao con avellanas, la coges y la depositas delicadamente en el carrito! Una vez realizada esta operación también te diriges velozmente a la caja para pagar tu compra, porque estás deseando comerte esa mágica crema de cacao con avellanas... (y no vale pensar en marcas.)
INSTRUCCIONES PARA COMERSE UN TARRO DE CREMA DE CACAO CON AVELLANAS... (y no vale pensar en marcas.)
Primero, tienes que escoger minuciosamente el sitio donde vas a cometer el crimen de la bella y deliciosa crema de cacao con avellanas.... Normalmente, se come delante de la tele (a la hora de los dibujos animados, nostálgicos de las meriendas de la abuela) y a poder ser tumbado o sentado en la posición más cómoda, en el sofá del comedor de tu pisito o gran mansión,...
Coges una cuchara, el tamaño, como de costumbre, no importa ... o sí??
Sujetas el tarro y quitas el precinto, empiezas a deslizar la cuchara suavemente por la crema. Tus ojos brillan como las estrellas y tu boca, bueno, mejor no hablemos de tu boca, hay un océano de saliva en su interior, preparada para engullir . La cuchara se va acercando, y acercando y acercando y ... ya ha llegado el momento esperado. La introduces suavemente en la boca y empiezas a saborearla lentamente. Y así otra y otra y otra, ... hasta que descubres que no queda más en el tarro!! Pero aún no se ha terminado, el tarro aún está sucio y sería un pecado desperdiciar los restos. Así que llego la hora de los dedos. Deslizas suavemente los dedos, limpiando minuciosamente cada uno de los rinconcillos del tarro y,... se terminó!! Pero la próxima semana la historia se repite y ....

PREÁMBULO DE INSTRUCCIONES PARA COMERSE UN TARRO DE CREMA DE CACAO CON AVELLANAS... (y no vale pensar en marcas.)
Como de costumbre, vas al supermercado a hacer la compra que has detallado y distribuido minuciosamente en un minúsculo trocito de papel reciclado. También, como de costumbre, escoges el súper que tienes más cerca, y eso sí el más barato pero con productos de primerísima calidad. Este último factor a tener en cuenta sobretodo si perteneces a uno de estos colectivos: pobres trabajadores, precarios estudiantes de doctorado, madres solteras con numerosas bocas que alimentar,... En fin, que ya estás al súper y coges el carrito, pero ahí aparece el primer problemilla, miras el monedero y dispuesto para sacar la moneda que tanto necesitas y sorpresa,..., no tienes suelto!!
Una vez resuelto dicho problemilla, nos ponemos manos a la obra. Conduces el automóvil y estás concentradíiiisimo en la lista de la compra, intentando evitar el pasillo de los dulces, más concretamente, de los chocolates. Compras la fruta, la carne (no mucha porque está muy cara!!), la verdura, los huevos, la pasta, la lejía, ....y cuándo estás rescatando de la pirámide ese atún de OFERTA, tropiezas con un carro y ves..... no puede ser, ves ... el producto prohibido!! Síiiiiii, ese bote de crema de cacao con avellanas que has estado evitando toda la semana para no pasarte del presupuesto. Y es entonces cuándo decides ser fuerte, vas repitiendo millones de veces “ Yo puedo vencer el poder del chocolate”, pero tu mente traicionera sólo está pensando en MARRÓN. Te viene a la cabeza la película Chocolat, la forma en que Juliette Binoche remueve suavemente ese delicioso y marroncillo chocolate, incluso empiezas a oler el chocolate caliente,... Finalmente y tras varios segundos de sufrimiento, te rindes. Velozmente, te diriges a la estantería de la crema de cacao con avellanas, la coges y la depositas delicadamente en el carrito! Una vez realizada esta operación también te diriges velozmente a la caja para pagar tu compra, porque estás deseando comerte esa mágica crema de cacao con avellanas... (y no vale pensar en marcas.)
INSTRUCCIONES PARA COMERSE UN TARRO DE CREMA DE CACAO CON AVELLANAS... (y no vale pensar en marcas.)
Primero, tienes que escoger minuciosamente el sitio donde vas a cometer el crimen de la bella y deliciosa crema de cacao con avellanas.... Normalmente, se come delante de la tele (a la hora de los dibujos animados, nostálgicos de las meriendas de la abuela) y a poder ser tumbado o sentado en la posición más cómoda, en el sofá del comedor de tu pisito o gran mansión,...
Coges una cuchara, el tamaño, como de costumbre, no importa ... o sí??
Sujetas el tarro y quitas el precinto, empiezas a deslizar la cuchara suavemente por la crema. Tus ojos brillan como las estrellas y tu boca, bueno, mejor no hablemos de tu boca, hay un océano de saliva en su interior, preparada para engullir . La cuchara se va acercando, y acercando y acercando y ... ya ha llegado el momento esperado. La introduces suavemente en la boca y empiezas a saborearla lentamente. Y así otra y otra y otra, ... hasta que descubres que no queda más en el tarro!! Pero aún no se ha terminado, el tarro aún está sucio y sería un pecado desperdiciar los restos. Así que llego la hora de los dedos. Deslizas suavemente los dedos, limpiando minuciosamente cada uno de los rinconcillos del tarro y,... se terminó!! Pero la próxima semana la historia se repite y ....
Tengo Hambre de Tu Boca
Así es como se titula uno de los cien sonetos de amor del maestro Pablo Neruda. Precisamente, fué en este soneto de amor de Pablo Neruda, dónde conocí por primera vez la soledad de Quitratúe. Y de ahí viene el nombre de mi blog, para quien no se había dado cuenta.
Soy una adicta a la obra de Neruda. Esta adicción, como muchísimas otras, surgió en el instituto, en segundo de BUP. Mi profesor de literatura, romántico hasta la médula, nos leyó el poema número 7 de "Veinte poemas de amor y una canción desesperada". Dice así:
Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.
Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago.
Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.
Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.
Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.
Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.
Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo.
Y cuántos de nosotros, alguna vez no hemos hechado de menos a esos ojos oceánicos, tal vez perdidos en el bosque, en el mar, pululando en el cielo como lo hacen los granitos de arena en una tormenta del desierto o como el puma en la soledad de Quitratúe..
Para quién no lo conozca, también os escribo este soneto de amor.
TENGO HAMBRE DE TU BOCA
Tengo hambre de tu boca, de tu voz, de tu pelo
Y por las calles voy sin nutrirme, callado,
No me sostiene el pan, el alba me desquicia,
Busco el sonido líquido de tus pies en el día.
Estoy hambriento de tu risa resbalada,
De tus manos color de furioso granero,
Tengo hambre de la pálida piedra de tus uñas,
Quiero comer tu piel como una intacta almendra.
Quiero comer el rayo quemado en tu hermosura,
La nariz soberana del arrogante rostro,
Quiero comer la sombra fugaz de tus pestañas
Y hambriento vengo y voy olfateando el crepúsculo
Buscándote, buscando tu corazón caliente
Como un puma en la soledad de Quitratúe.
Soy una adicta a la obra de Neruda. Esta adicción, como muchísimas otras, surgió en el instituto, en segundo de BUP. Mi profesor de literatura, romántico hasta la médula, nos leyó el poema número 7 de "Veinte poemas de amor y una canción desesperada". Dice así:
Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes
a tus ojos oceánicos.
Allí se estira y arde en la más alta hoguera
mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago.
Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
que olean como el mar a la orilla de un faro.
Sólo guardas tinieblas, hembra distante y mía,
de tu mirada emerge a veces la costa del espanto.
Inclinado en las tardes echo mis tristes redes
a ese mar que sacude tus ojos oceánicos.
Los pájaros nocturnos picotean las primeras estrellas
que centellean como mi alma cuando te amo.
Galopa la noche en su yegua sombría
desparramando espigas azules sobre el campo.
Y cuántos de nosotros, alguna vez no hemos hechado de menos a esos ojos oceánicos, tal vez perdidos en el bosque, en el mar, pululando en el cielo como lo hacen los granitos de arena en una tormenta del desierto o como el puma en la soledad de Quitratúe..
Para quién no lo conozca, también os escribo este soneto de amor.
TENGO HAMBRE DE TU BOCA
Tengo hambre de tu boca, de tu voz, de tu pelo
Y por las calles voy sin nutrirme, callado,
No me sostiene el pan, el alba me desquicia,
Busco el sonido líquido de tus pies en el día.
Estoy hambriento de tu risa resbalada,
De tus manos color de furioso granero,
Tengo hambre de la pálida piedra de tus uñas,
Quiero comer tu piel como una intacta almendra.
Quiero comer el rayo quemado en tu hermosura,
La nariz soberana del arrogante rostro,
Quiero comer la sombra fugaz de tus pestañas
Y hambriento vengo y voy olfateando el crepúsculo
Buscándote, buscando tu corazón caliente
Como un puma en la soledad de Quitratúe.

CHOI