VIVIR CON LA DUDA
Con un nudo en la garganta
logré decirle adiós.
Fui capaz de armarme de orgullo
y no dejar brotar ni una lágrima.
Me di dignamente la vuelta,
no sin antes desearle que le fuese bien,
pero en lo más hondo de mí
deseé que le pasase lo peor.
Supongo que sentía rabia,
odio y rencor, pero al menos
sentía algo. No estaba vacía
en mi interior.
Seguí sintiendo lo mismo
durante muchos días.
No podía cambiar lo que
tan hondo anidaba en mi corazón.
Pero cuando supe que
su vida había acabado
bajo las ruedas de un coche
sobre el frío asfalto, lloré.
Y pensé que si hubiese amado
con la misma fuerza que odié
su cuerpo ahora frío...
lleno de vida gozaría junto al mío.
logré decirle adiós.
Fui capaz de armarme de orgullo
y no dejar brotar ni una lágrima.
Me di dignamente la vuelta,
no sin antes desearle que le fuese bien,
pero en lo más hondo de mí
deseé que le pasase lo peor.
Supongo que sentía rabia,
odio y rencor, pero al menos
sentía algo. No estaba vacía
en mi interior.
Seguí sintiendo lo mismo
durante muchos días.
No podía cambiar lo que
tan hondo anidaba en mi corazón.
Pero cuando supe que
su vida había acabado
bajo las ruedas de un coche
sobre el frío asfalto, lloré.
Y pensé que si hubiese amado
con la misma fuerza que odié
su cuerpo ahora frío...
lleno de vida gozaría junto al mío.





