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Soy antipática... ¿y qué?
algunos comentarios que no se dicen por los pasillos...
Acerca de
Señor lector, esta es una advertencia, esto no es para leer, si usted decide hacer caso omiso, es su problema, no se responde por daños. Si me ves, no me mires... No querrás saber de mí.
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otras cosas para no ver
Sindicación
 
SER o NO SER
Hamlet: ¡Ser, o no ser, es la cuestión!—¿Qué debe
más dignamente optar el alma noble
entre sufrir de la fortuna impía
el porfiador rigor, o rebelarse
contra un mar de desdichas, y afrontándolo
desaparecer con ellas?
Morir, dormir, no despertar más nunca,
poder decir todo acabó; en un sueño
sepultar para siempre los dolores
del corazón, los mil y mil quebrantos
que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara
concluir así! Morir... quedar dormidos...
Dormir... tal vez soñar!—¡Ay! allí hay algo
que detiene al mejor. Cuando del mundo
no percibamos ni un rumor, ¡qué sueños
vendrán en ese sueño de la muerte!
Eso es, eso es lo que hace el infortunio
planta de larga vida. ¿Quién querría
sufrir del tiempo el implacable azote,
del fuerte la injusticia, del soberbio
el áspero desdén, las amarguras
del amor despreciado, las demoras
de la ley, del empleado la insolencia,
la hostilidad que los mezquinos juran
al mérito pacífico, pudiendo
de tanto mal librarse él mismo, alzando
una punta de acero? ¿quién querría
seguir cargando en la cansada vida
su fardo abrumador?... Pero hay espanto
¡allá del otro lado de la tumba!
La muerte, aquel país que todavía
está por descubrirse,
país de cuya lóbrega frontera
ningún viajero regresó, perturba
la voluntad, y a todos nos decide
a soportar los males que sabemos
más bien que ir a buscar lo que ignoramos.
Así, ¡oh conciencia!, de nosotros todos
haces unos cobardes, y la ardiente
resolución original decae
al pálido mirar del pensamiento.
Así también enérgicas empresas,
de trascendencia inmensa, a esa mirada
torcieron rumbo, y sin acción murieron.

 
La Historia de mi vida 2.0
No si ser diferente no es andar vestido extra raro, además eso ya no es novedad, ahora eso es parte de la norma… y con esto de las tribus urbanas donde chicos deciden ser diferentes a… pero resulta que entre ellos son todos iguales, etc. Me refiero a pensar distinto, más allá del tema de qué religión practicas o si no practicas nada, de si eres de derecha o izquierda, si apoyas al capitalismo o al socialismo, de si eres nazi o chulo o flaite, etc. Se trata de la forma de pensar con la que enfrentas la vida. Se trata de qué manera escoges a las personas con las que te relaciones, de cómo priorices tus necesidades, de qué es lo que te mueve en la vida.
Estimo que en este espacio de auto referencia puedo decir que yo soy un poquito diferente, pero persona común y corriente, la cosa es que ese mínimo de diferencia que tengo, la gente lo huele, lo percibe. Tíldenme de antisocial, pero créanme que no es así, soy muy sociable, adoro conversar, me gusta hacer reír a las personas; lo que sucede es que es a muy pocas personas, un número reducido a los dedos de una mano, a las cuales admito en mi círculo social en donde me explayo.
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La historia de mi vida
Pobre de aquel que se atreva a ser diferente, porque será condenado por la sociedad. He dicho.


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Profesionalismo
Acúsome de mi falta de profesionalismo.
Debía formarse un grupo de trabajo de unas siete y ocho personas, yo estaba sólo con la Vicky y la Gaby… viendo las opciones para agruparse, me percaté que de la única forma para mantenernos las tres juntas debíamos unirnos a un grupo que contaba con:
Una muchacha que venía muy poco, que trabajaba mal y que prefería irse a protestar y sacarse el pillo con su hija.
Un muchacho de buenas ideas, pero que casi nunca iba.
Una muchacha un poco extraña, no discrimino su opción sexual (es lesbiana), pero es demasiado sexual y todos los trabajos que ha realizado antes tienen su cuota de sexualidad.
Unos muchachos x que nadie conoce…
La Vicky muy sincera dijo que no tenía ganas de ser con ellos porque eran muy extraños (no sé si la palabra correcta sea extraños…), yo respondí a su oración diciendo que prefería que nos separáramos antes que ser con ellos (repito, yo no discrimino, pero conozco sus trabajos y definitivamente sólo sus amigos querrían trabajar con ellos). Saltando la Gaby “pero qué falta de profesionalismo”. Es verdad, me declaro culpable y sé que más adelante no me van a permitir escoger un grupo de personas para trabajar, sino que me tocarán a la suerte de la olla. Pero teniendo esa oportunidad, obvio que uno prefiere trabajar con personas que se rehaga más ameno el tiempo y el espacio para trabajar, supongo que así fluye más dinámicamente. Así que dije que me iba.
La Vicky me dijo corrida, tiempo después de haber dicho ella misma que se iba con el grupo que estaba atrás (y lo dijo sería, en ningún momento se rió, hasta que la Gaby la empezó a molestar con un muchacho de aquel grupo, entonces la Vicky se rió y se retracto diciendo “nooo, estás loca”). La Gaby me miró incrédula, yo me paré y me puse a hablar con mi humor tan característico diciendo que nadie me quería (en todo caso, soy muy trabajadora y aún así nadie se me acercó con anterioridad a hablar del tema…), en eso se acerca a ellas una muchacha del grupo a donde yo quería estar diciéndoles que se les podían unir y ellas dijeron “¿pero no van a ser con esa mujercita?”, yo aún no les había hablado y justamente esa niña que les ofreció el puesto que yo quería, no es muy cercana a mí, sino más cercana a la Gaby... Las cosas se complicaron un poco, pero no me importó porque podía llegar de allegada al grupo del Javi, pero otra muchacha del grupo quería que fuese con ellas, ignorando la opinión anterior de “adoptar” a la Vicky y la Gaby.
El asunto no quedó en nada muy claro, todos nos fuimos, y al día siguiente la Gaby me ignoró notoriamente, yo que no soy rota me acerqué a saludar, las acompañé a sacar unas fotocopias pese a que debería de haber estado muy enojada porque teníamos que ensayar algo muy grave y la Gaby se negó y excusó diciendo que no estaba preparada (ahí noté más que claro que no quería nada conmigo). Al next day la Vicky llegó primero y se sentó a mi lado, las clases comenzaron y la Gaby llegó tarde así que se fue a sentar a otro lado. Cuando la Clase terminó, la Vicky corrió a sus brazos, era insufrible pasar dos horas separadas. El resto del día fui ignorada. Sucio castigo por mi falta de profesionalismo…

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Censura, siempre vigente
La censura siempre ha existido y siempre ha de existir. Algunos, en especial los jóvenes, la odian, les parece insoportable que exista semejante calamidad que limita sus capacidades de expresión, de individualidad, de comunicación. Personas también la adoran, qué sería de la vida sin la censura?!! qué sería de los tabúes que oportunamente forman parte de la cultura de un grupo de seres humanos. Y bien están los que se suben a su carro y se aprovechan de ella, caro, o sino hoy no abría ciertos artistas rupturistas, películas vanguardistas, televisión con un buen raiting, series innovadoras, famosos en las portadas, etc.
En su justa medida, la censura debería ser aceptable. Si ésta hace un bien (vamos acéptenlo, si la censura siguiera vigente hasta las doce de la noche, los niños seguirían siendo niños hasta la edad que corresponde y no niños con ideas de adolescente con furia por descubrir ya lo sexual) no le veo porqué rechazarla. Pero a veces hay situaciones que se les pasa la mano… o sea, hay ropa de encaje que coherentemente debería usarse de noche y para la intimidad (que las halla de estilo elegante o vulgar ya es otra cosa), pero censurar esa ropa con encaje que en verdad es bien formal, no se excede en mostrar algo íntimo, no dudo en que sería exagerar. Que es verdad, que puede ser incitante, pero si todos somos “humanos”, entonces todos tenemos cerebro y sentido común (ya sabemos que los que tienen problemas con el sentido común terminan bastante mal, así que si usted es uno de ellos, mejor trátese inmediatamente con el psicólogo más cercano). Si, me ha pasado, que una ya no puede usar un escote pronunciado para beneficiarse (que hay escotes que visualmente crean la ilusión de que las proporciones son más grandes o más redondas, en el fondo, es tratar de estilizar la figura y verse bien), ojo, que ya es suficiente el hecho de que los hombres en su calidad de dárselas de machote, no se abstengan de gritar imprudencias (desde groserías varias, ordinarieces, oraciones que podrían ser lindas si las gritaran con el tono lascivo que manda lo que tienen en sus pantalones… hasta las oraciones más lindas dichas del modo adecuado) sino que ahora también las mujeres. Me explico, no me refiero a que ellas también anden gritando boberías (aunque también las hay), sino que andan por la vida como sus bisabuelas, censurando los escotes, las transparencias, los encajes y todas las cosas ajustadas o amoldadas estrechamente a la figura. ¿Qué les pasa?, si a ellas no les gusta es su problema, si sienten envidia, también. No es mi culpa que tengan un complejo con su figura o que crean que no tienen nada que mostrar, al contrario, pienso que estas mujeres no han sabido aprender a escoger adecuadamente las ropas para estilizar su figura y por ende no se sienten bien usando o viendo a personas que buscan entre los escotes la manera de verse mejor y que las hace sentir mejor. Tampoco digo que estoy a favor de esas que andan con unos hilos que a cualquier instante una sabe que las cosas se van a salir de lugar y que caminan tratando de que nada se les mueva, con la incomodidad más que visible, además de las presas.
Digo que hay que saber ubicarse. Digo que hay que respetar los gustos ajenos.

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Sacrificios
El otro día estuvo de cumpleaños la Vicky. La Gaby de hace días que estaba organizando que fuésemos al cine. Obvio que yo, mi instinto y mi flojera no queríamos ir, pero el carácter de la Gaby no me dejó opción, además, ya era tiempo de consolidar lazos ya que ellas siempre andan juntas mientras que yo soy como el arroz, un agregado. Era mejor ir para empezar a formar parte de su ensalada. Estas nenas querían ver una película que a mí a lo menos me llamaba un poco la atención, digamos que la apariencia era buena, excelente fotografía, pero no me hacía ni cosquillas la historia. No importa, me dije, si total son $2.300 pesos, un rato agradable, bebida y pop corns, compartir con estas personitas tan agradables, debía valer la pena.
Craso error. Primero, nunca había sentido que era mejor quemar $2.300 pesos que invertirlos en ir al cine a ver semejante película… semejantemente tan larga, a la hora y media ya no podía quedarme tranquila en el asiento viendo los monólogos de los personajes, que según mi juicio, eran más importantes que las escenas de sexo explícito, violencia y sangre a chorros, pues en estas infinitas escenas era que se entendía la personalidad del personaje y la trama de la historia (la típica salvación de la humanidad de una evidente calamidad). Muy larga, monólogos aburridos, dos personajes dignos y bien logrados, una trama que pasó a segundo plano. Soy muy crítica, muy exigente, ¿lo había mencionado antes? y como soy de la idiosincrasia de sinceridad a toda prueba, cuando salimos de la peli dije “que horror de película, no es para mí, es una película para hombres (por lo de las escenas de sexo explícito, violencia innecesaria y sangre a chorros)”. Ese fue el segundo error. La Gaby con su carácter me avasallaron, me dijo “Pero estás loca, era excelente, las imágenes, los efectos, el sonido, la producción, además a qué persona se le ocurre semejante historia tan compleja”. Yo encontré que era una historia típica (salvar a la humanidad), con historias bien predecibles (era muy obvio que la mina era hija de loco terrible que casi abusa de la mamá y que después la mamá si quiso con él), la novedad era el final, en que se dice una verdad bien cierta y que el humanismo lo toca (la humanidad tiene la capacidad de autodestruirse). Pero para mi cabecita la historia pudo haber sido mejor, no mejor, sino que pudieron haberle sacado más partido, además de que la función debió de haber tenido un entre telón porque las personas no pueden mantener la concentración por tres horas. Pero la Gaby odia que le lleven la contra (no es igual que yo, a mí me gusta que me lleven la contra porque me gusta discutir, porque adoro exponer mis opiniones y puntos de vista que pocas veces pueden salir a la luz), así que se la pasó hablando de lo extraordinaria que era la peli (le doy el mérito de no ser la típica película de hollywood), lo complejo, la historia, los personajes, todo divino, extrasensorial, una catarsis a más no poder. Decidí que en verdad ella haría oídos sordos a mis argumentos y que no valía la pena discutir así, con un sordo. Pero no le bastó, para refregárme en la cara el que ella tenía la razón, se pasó días en la universidad parloteando sobre la película (junto con unos compañeros que gustan más o menos del mismo género y que por ende, no la iban a contradecir)… la dejé ser, después de todo se trataba de una película, no era asunto de vida o muere ni nada por el estilo, nada que me comprometiera. Era tanto su afán de gritar al mundo que ella había encontrado genial esa peli, no no, no me explico, lo que la Gaby quería transmitir era que si ella la había encontrado genial, es porque la película era genial y punto. Hasta que un día un compañero aburrido de su cháchara le dijo “más lo que has leseado con tu porquería de película”. Trate en lo más posible de no reírme, aún así creo que se me esbozó una sonrisa. Ella se sintió mal. Yo me sentí culpable luego.
El asunto es que era el cumpleaños de la Vicky, pero la que menos se robó la película fue la misma Vicky. Ella, que no sé en verdad cuando habla desde sí misma y cuando es una extensión de lo que dice la Gaby, se limitó a decir que le gustó la película y que apoyaba a la Gaby, nada más. Y yo me perdí mi siesta del atardecer, que perdí mis horas de realización de trabajos y estudios (no soy obsesiva! bueno tal vez un poco, es que me gusta dedicarle un pedazo de mí a las cosas que hago, que salgan del corazón y no de una noche a última hora), perdí tiempo con mi familia (que con mi mamá hablamos horas, ella no tiene amigas, sólo yo y yo sólo tengo una amiga a la que veo tarde mal y nunca, así que sólo cuento con ella), perdí tiempo con el ser que me ama tal cual soy (mi gata) y aún así mi sacrificio quedó reducido a una participación deplorable ennegrecida por los comentarios de la Gaby y hasta el día de hoy no puedo estrechar lazos ni con la Vicky.
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Hola, te acuerdas de mí?
Hola, te acuerdas de mí?, hace mucho que no me escribes, creo que tal vez ya no te acuerdes, prefiero pensar eso que pensar que no te quieres acordar de mí.
Soy yo, oye, la misma niña que te esperaba en el metro por las mañanas, ¿ahora si te acuerdas?, esa que te escribía cartas bien cursis (yo sabía que eran cursis, por eso escogí con pinzas cada palabra que iba a usar para que la hallaras bien cursi, como ninguna otra que te hayan escrito antes o que te fuesen a escribir, para que así me recordaras bien), que te cantaba una canción sobre amor, pero que no lo decía explícitamente, mientras estabas recostado sobre la cama. Soy a la que le robaste una foto donde salgo entre plantas, con una faldita escocesa roja y una blusa rosada, supongo que si has robado más fotos, no hay otra que salga vestida igual. ¿Te acuerdas?, soy a la que le prestaste una camisa celeste, con tu olor, durante las vacaciones para así poder recordarte y sentir que dormía contigo; supongo que fui a la única que le prestaste esa camisa. ¿No te suena?, pero si soy yo, esa que te pedía que le mintieras, que le dijeras te amo. Soy a la que cortaste unas tres veces mínimo, tal vez fueron cuatro veces, no llevaba la cuenta con exactitud, o acaso cortaste con tantas otras que yo pasé desapercibida. Mira, soy la muchacha que se sentía celosa de una gótica. ¿Tampoco te recuerda algo? Soy la que hice un “mini” cómic sobre tú y yo (nunca nosotros) y tus amigos con mis amigas. Te regalé un dibujo, era una niña que salía en la serie de Orphen, tú me hiciste a las nenas de Digi Charat. ¿Aún no te acuerdas de mí?, ¿pero cómo? Soy la que te mandaba mensajitos de texto como a las tres de la mañana, o las cuatro, ya que me quitabas el sueño y no podía dormirme hasta comunicarte que te extrañaba. Soy la que siempre te decía que olías rico, que no estaba segura, que tenías linda sonrisa y cachetes gordos. ¿Te acuerdas que me escribiste una nota en mi libreta amarilla, una noche en que te quedaste en mi casa, y que en una parte decía que me amabas con locura? Ya sé, con esto si que te acuerdas, soy la muchacha a la que le decías “te quiamo” porque me querías mucho, pero no llegabas a amarme aún. ¿Me recuerdas? Soy a la que le quitaste un llavero que tenía una ballenita azul que en verdad era celeste y que no me la devolviste nunca. Soy a la que le regalaste una cajita de bombones Privilegio de color azul, y que tú te compraste otra para ti porque amas los chocolates. Soy esa a la que le escribiste unas cartas con palabras como cuchillas. ¡Acuérdate! Soy la que te esperaba en el balcón como tal Julieta espera a su Romeo, a que llegaras a verme a casa. Soy la que lloré incontables veces en tus brazos, soy la nena que quería ser muy linda para ti, la que te obligó a sacarte fotos conmigo un día en que andabas con una polera roja con una estrella al centro, lo que hacía que te combinara con tus cachetes sonrojados. La que amaba tus grandes y brillantes ojos. ¿Te acuerdas que me gustaba leer y que quería escribir un libro? Pero si soy yo, la que te observó dormir, la que adoraba tu pelo, la que te contaba terribles cosas que te disgustaban mucho todas las mañanas; soy la que siempre discutía contigo porque siempre nos íbamos uno en contra del otro, la que te llamaba para saber de tu recuperación de tu apendicitis. Esa niña que andaba con una carpeta llena de guías, trabajos y pruebas. ¿No me recuerdas?... ¿en serio que no? Soy la niña a la que le agradaba tu mamá y conversábamos por teléfono, la que le gustaba otoño e invierno y chapotear en la lluvia igual que a ti, la que cortaste por última vez en Plaza de Armas y que me fui y me seguiste hasta la estación Santa Ana y me diste un beso al más puro estilo de película hollywoodense y donde nos separamos por siempre. No me digas que aún no te acuerdas de mí. Soy la que te entregó el alma y a la que se le rompió el corazón, la que te extraña cada día, la que corrió a los brazos de un buen hombre que no le hiciera daño, la que te desea lo mejor, la que te odia infinitamente, la que siempre piensa en ti, la que se acuerda de aquel 25 de diciembre en el parque O’higgins cuando volviste, la que recuerda ese año nuevo tipo cuatro de la mañana cuando llamaste medio ebrio para decirme lo que yo estaba esperando, lo que debiste decir mucho tiempo atrás.
Bueno, ya me olvidaste.

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Violaciones...
leí en el diario, clarito, que decía: Esposos pueden violar a su mujer.

Primero dije "¿perdón?"
después dije, "debe ser una broma"
medité................................... "a su mujer, o sea, la compró para violárla..."

Me dispuse a leer el minúsculo espacio que ocupaba en el diario (mientras que noticias faranduleras ocupan la página completa...), impresionada. Cito textual "Hamid Karzai, el presidente de afganistán, firmó el mes pasado unha ley que prohíbe a las esposas el negarse a tener sexo con su marido a pesar de la expresa condena de los activistas pro DDHH y algunos primeros ministros que denuncian que es una burla al respeto a los derechos humanos básicos recogidos en la constitución del país, según informaciones del diario The Guardian"

wow... no pertenezco a esa cultura, por lo que no se me pasa por la mente lo mismo que se les pasa a las mujeres de ese país, que están envueltas en este hálito misterioso de hallarse a la sombra de los amos y señores de sus vidas. Pero me imagino que a ellas esto no las habrá impresionado, es decir, a través de los siglos han sido vendidas, intercambiadas, abusadas; sólo que ahora, para acallar algunas pequeñas voces, existe una ley que permite tales eventos.
Me imagino que es porque algunas mujeres se cansaron de tener sexo con aquellos amos y señores y pidieron un poquito de participación en el acto sexual, de decir no. Entonces se hizo la ley.

Y pasarán siglos y siglos más bajo las leyes del hombre, viviendo sin tener la más mínima idea del placer, sin sentir algo tan básico.


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