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Soy antipática... ¿y qué?
algunos comentarios que no se dicen por los pasillos...
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Señor lector, esta es una advertencia, esto no es para leer, si usted decide hacer caso omiso, es su problema, no se responde por daños. Si me ves, no me mires... No querrás saber de mí.
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Sindicación
 
María Nadie - Marta Brunet
(fragmento)

A veces, en la noche, extendía suavemente la mano hasta encontrar el cuerpo tibio, la piel tersa y fresca de Ernestina. Nunca pudo recordar, apartar de un cúmulo de múltiples sensaciones de los primeros días de casado, cómo había llegado a acostarse con ella, cómo su sexo había hallado el camino de ese otro sexo que se ofrecía pasivamente. El, que se había preparado tanto para el gran momento, que había leído concienzudamente "Los Deberes del Joven: Esposo", no sabía ciertamente cómo había obrado, de segura contra todo lo que allí se aconsejaba; pero Ernestina había gemido con una pequeña voz de arrullo y él se había perdido en el vértigo de un imponderable remolino.
Le hubiera gustado hablar con Ernestina de "eso", pero en la noche, después de la posesión, ella se dormía plácidamente, y al siguiente día los afanes cotidianos significaban otros intereses. Se hacía el propósito iniciar la conversación a esa hora nocturna en que el cuerpo de la mujer se hacía presente y poderoso, hecho para incitar subrepticiamente al suyo. Ese cuerpo que estaba ahí, tendido con una especie de laxitud, quieto como una alimaña en espera de presa. El estaba cansado, no quería voluntariamente hacer "eso". No porque no se sintiera capaz de ello, sino por probarse a sí mismo que era dueño de sus actos. No quería hacerlo. Se obligaba al reposo, llamaba al sueño, muy abiertos los párpados en la obscuridad, las manazas inertes sobre el pecho.
El aire empezaba a enrarecerse y el corazón a darle grandes golpes. La boca se le llenaba de saliva. El cuerpo de Ernestina parecía crecer, avanzar a tocar el suyo. Alargaba una mano callosa de trabajador y encontraba la suavidad tibia de los pechos. La mujer, no hacía un movimiento. Y él se lanzaba a su cavidad profunda como enceguecido, hasta ése momento en que la oía gemir un tierno arrullo bajo su bronco jadear de gozo.
Después el cuerpo de Ernestina volvía a su laxitud y en silencio caía en el sueño.
El quería reflexionar en cómo era "eso". Aplicando sus conocimientos librescos. Lo que no lograba entender era la autonomía del deseo que obraba, contra su voluntad, con una avasalladora fuerza propia.
Nunca sacaba conclusiones, sumido también él de súbito en un sueño mineral.
Lo desconcertaba hasta dejarlo atónito la dualidad que representaba Ernestina. ¿Cómo unificar a la suave mujer que de día tan eficientemente se ocupaba de su casa, daba órdenes, cumplía obligaciones sociales, creaba a su alrededor una atmósfera de placidez, una silenciosa cordialidad, correcta y serena, con esa otra criatura como en acecho en la noche hasta lograr su presa? ¿Ésta que de día jamás hubiera él osado besar sino en la frente y que en la noche aceptaba con naturalidad primaria su mano, su boca y su sexo?
¿Cómo serían las otras mujeres?
Se enredaba en este interrogante, un poco asustado de formulárselo; con una curiosidad que se hacía por momentos más ávida.
 
Día de la siesta
Parece curioso que las cosas parezcan difíciles.
Parecía que el universo conspirara en nuestra contra colocando desafíos y problemas de diversa índole. Sin embargo, si recapacitas un poco, los acontecimientos se han sucedido naturalmente, nada ha sido forzado y sucede que se han dado momentos hermosos y fluidos, como si lo difícil que parecía ser no era más que una fachada para hacer más interesante el proceso, para no desistir a la primera por falta de interés.
Podría decir que hoy nos devoró un agujero negro, breve y sencillo, que demostró lo sutilmente maravilloso que es encontrarse con la persona adecuada, en el momento preciso, en el lugar indicado… llámalo destino si quieres, pero me parece mejor, como siempre, como se ha estado sucediendo: Casualidad.
Casualmente al natural, situación común y corriente magnificada por las casualidades acontecidas y que siguen aconteciendo. Me maravilla que sea de ese modo.

Pueden ver que las cosas sencillas tienen el gran potencial ser maravillosas y hacernos feliz con un simple gesto.

 
canción discovery: Yo amo al mundo!
Es asombroso, ¿verdad? - Sí
-Hasta te dan ganas de cantar - Sí

Amo la Tierra, amo el azul del mar
los grandes puentes, el gran blanco volar
Yo amo al mundo y lo que hay aquí
Boom de ya da
Amo las olas, amo ensuciarme aquí
amo el correr veloz y estudiarlo así
Yo amo al mundo y sus misterios sí
Boom de ya da
Amo el tornado, amo el arácnido
amo la lava y lo insólito
Yo amo al mundo, es un lugar genial
Boom de ya da
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Proyectar
La modernidad substituirá la fe en Dios y la orientación al pasado, por la fe en el progreso humano y en el futuro. Como lo expresa Echeverría:
“La idea de progreso que desarrolla la modernidad hace que la historia adquiera una especial importancia y hace del tiempo su condición esencial de posibilidad”

- Análisis de los txtos de Bonsiepe. Hugo Valdivia. Pág. 61 -



Progreso humano... dónde está?