Censura, siempre vigente
La censura siempre ha existido y siempre ha de existir. Algunos, en especial los jóvenes, la odian, les parece insoportable que exista semejante calamidad que limita sus capacidades de expresión, de individualidad, de comunicación. Personas también la adoran, qué sería de la vida sin la censura?!! qué sería de los tabúes que oportunamente forman parte de la cultura de un grupo de seres humanos. Y bien están los que se suben a su carro y se aprovechan de ella, caro, o sino hoy no abría ciertos artistas rupturistas, películas vanguardistas, televisión con un buen raiting, series innovadoras, famosos en las portadas, etc.
En su justa medida, la censura debería ser aceptable. Si ésta hace un bien (vamos acéptenlo, si la censura siguiera vigente hasta las doce de la noche, los niños seguirían siendo niños hasta la edad que corresponde y no niños con ideas de adolescente con furia por descubrir ya lo sexual) no le veo porqué rechazarla. Pero a veces hay situaciones que se les pasa la mano… o sea, hay ropa de encaje que coherentemente debería usarse de noche y para la intimidad (que las halla de estilo elegante o vulgar ya es otra cosa), pero censurar esa ropa con encaje que en verdad es bien formal, no se excede en mostrar algo íntimo, no dudo en que sería exagerar. Que es verdad, que puede ser incitante, pero si todos somos “humanos”, entonces todos tenemos cerebro y sentido común (ya sabemos que los que tienen problemas con el sentido común terminan bastante mal, así que si usted es uno de ellos, mejor trátese inmediatamente con el psicólogo más cercano). Si, me ha pasado, que una ya no puede usar un escote pronunciado para beneficiarse (que hay escotes que visualmente crean la ilusión de que las proporciones son más grandes o más redondas, en el fondo, es tratar de estilizar la figura y verse bien), ojo, que ya es suficiente el hecho de que los hombres en su calidad de dárselas de machote, no se abstengan de gritar imprudencias (desde groserías varias, ordinarieces, oraciones que podrían ser lindas si las gritaran con el tono lascivo que manda lo que tienen en sus pantalones… hasta las oraciones más lindas dichas del modo adecuado) sino que ahora también las mujeres. Me explico, no me refiero a que ellas también anden gritando boberías (aunque también las hay), sino que andan por la vida como sus bisabuelas, censurando los escotes, las transparencias, los encajes y todas las cosas ajustadas o amoldadas estrechamente a la figura. ¿Qué les pasa?, si a ellas no les gusta es su problema, si sienten envidia, también. No es mi culpa que tengan un complejo con su figura o que crean que no tienen nada que mostrar, al contrario, pienso que estas mujeres no han sabido aprender a escoger adecuadamente las ropas para estilizar su figura y por ende no se sienten bien usando o viendo a personas que buscan entre los escotes la manera de verse mejor y que las hace sentir mejor. Tampoco digo que estoy a favor de esas que andan con unos hilos que a cualquier instante una sabe que las cosas se van a salir de lugar y que caminan tratando de que nada se les mueva, con la incomodidad más que visible, además de las presas.
Digo que hay que saber ubicarse. Digo que hay que respetar los gustos ajenos.

En su justa medida, la censura debería ser aceptable. Si ésta hace un bien (vamos acéptenlo, si la censura siguiera vigente hasta las doce de la noche, los niños seguirían siendo niños hasta la edad que corresponde y no niños con ideas de adolescente con furia por descubrir ya lo sexual) no le veo porqué rechazarla. Pero a veces hay situaciones que se les pasa la mano… o sea, hay ropa de encaje que coherentemente debería usarse de noche y para la intimidad (que las halla de estilo elegante o vulgar ya es otra cosa), pero censurar esa ropa con encaje que en verdad es bien formal, no se excede en mostrar algo íntimo, no dudo en que sería exagerar. Que es verdad, que puede ser incitante, pero si todos somos “humanos”, entonces todos tenemos cerebro y sentido común (ya sabemos que los que tienen problemas con el sentido común terminan bastante mal, así que si usted es uno de ellos, mejor trátese inmediatamente con el psicólogo más cercano). Si, me ha pasado, que una ya no puede usar un escote pronunciado para beneficiarse (que hay escotes que visualmente crean la ilusión de que las proporciones son más grandes o más redondas, en el fondo, es tratar de estilizar la figura y verse bien), ojo, que ya es suficiente el hecho de que los hombres en su calidad de dárselas de machote, no se abstengan de gritar imprudencias (desde groserías varias, ordinarieces, oraciones que podrían ser lindas si las gritaran con el tono lascivo que manda lo que tienen en sus pantalones… hasta las oraciones más lindas dichas del modo adecuado) sino que ahora también las mujeres. Me explico, no me refiero a que ellas también anden gritando boberías (aunque también las hay), sino que andan por la vida como sus bisabuelas, censurando los escotes, las transparencias, los encajes y todas las cosas ajustadas o amoldadas estrechamente a la figura. ¿Qué les pasa?, si a ellas no les gusta es su problema, si sienten envidia, también. No es mi culpa que tengan un complejo con su figura o que crean que no tienen nada que mostrar, al contrario, pienso que estas mujeres no han sabido aprender a escoger adecuadamente las ropas para estilizar su figura y por ende no se sienten bien usando o viendo a personas que buscan entre los escotes la manera de verse mejor y que las hace sentir mejor. Tampoco digo que estoy a favor de esas que andan con unos hilos que a cualquier instante una sabe que las cosas se van a salir de lugar y que caminan tratando de que nada se les mueva, con la incomodidad más que visible, además de las presas.
Digo que hay que saber ubicarse. Digo que hay que respetar los gustos ajenos.

Etiquetas: censura





