Aprender
Estando en mi clase de estética, que al contrario de lo que opinan muchos, la hallo bastante interesante, claro que comprendo que su larga duración la hace extenuante y resulta muy complicado concentrarse en el amplio conocimiento que transmite el profesor (uno de los más sabiondos de la universidad). Prosigo, estando en esa clase, concentrada en esto de otorgar valor, análisis estéticos y de cómo estas concepciones fueron evolucionando con el tiempo, pasó por mi cabeza algo nada que ver…
La cosa es que esto llamó mi atención. Cómo es que funciona el pensamiento? cómo es que estando concentrada en una cosa, se me vino otra total y completamente diferente?! Fue como si hubiese estado siempre allí, en lo que alguno llaman inconsciente, y de pronto, sin ningún estímulo, decidió que era momento de salir de allí y pasar rapidito por el consciente.
O sea, estaba en estética, con un profesor al que considero maestro (oh!, yo cuando grande quiero saber tanto como sabe él!), sentada al lado de una compañera que en cualquier momento se iba porque sigue a pies juntillas a otra, su mejor amiga y que ésta decidió no hablarme quién sabe hasta cuando; de mañana, con calor, el aire rancio por el encierro… y se me cruza por la mente que en verdad ya entendía porqué me siento como me siento en cuanto a mi relación con mi novio.
Véanlo con lupa, por arriba y por abajo, pero esto no tiene coherencia…
Al menos, para mí, fue un momento que pese a que perdí la concentración y quién sabe cuánta información que me permita comprender la estética (digo quién sabe porque creo que lo más probable es que tan sólo el 2% estaba poniendo atención y eso que estoy siendo amable), al menos rescaté el recóndito sentido de mi frustración. Claro, me pasé días pensando en que esto debe ser por la rutina, o porque se dejó estar, es que ahora está como más gordo, o es que ya ni habla, es que está todo aburrido, ya no me hace el amor como antes, no pasamos tiempo juntos, realmente me terminó por cansar su estilo, ya no soporto ver sus cosas tiradas sobre mi sagrado escritorio en donde pinto, etc. Días!!! y ni siquiera eso, meses!!!! horas hablando por teléfono con mi mejor amiga! tardes hablando con mi mamá, momentos hablando con la Vicky y la Gaby, noches con ganas de llorar si saber muy bien porqué! y de pronto aparece, así nada más. Todo lo antes mencionado influye, claro, pero el motivo central, omnipresente es sólo que nuestra relación dejó de ser “amigos-amantes-compañeros-socios” y pasó a ser algo como amigos, pero ni siquiera mejores amigos. En el fondo, me siento falta de afecto. Sí! que es muy afectuoso, me da abrazos y besitos; pero nada que ver! abrazos me los dan hasta mis compañeros de universidad con los cuales no tengo ningún lazo más que el saludo, los besitos son de esos besitos que le das cuando pequeña a tu papá y mamá, a tu hermano mayor o menor, algo afectuoso, pero carente de “romanticismo pasional bla bla”, llámenlo como quieran.
A menos ahora sé qué es lo que me pasa, y debido a sentirme tan falta de afecto me deprimo y busco otras excusas que antes no me molestaban tanto. Así que aprendí cosas de estética, recordé a Descartes, comprendí que admiró cada vez más a mi profesor, aprendí que las nenas no siempre maduran antes que los hombres, también que el pensamiento es bien complejo y que tengo la respuesta de porqué me siento como me siento.
Obviamente no es lo único que aprendí el día de hoy…
La cosa es que esto llamó mi atención. Cómo es que funciona el pensamiento? cómo es que estando concentrada en una cosa, se me vino otra total y completamente diferente?! Fue como si hubiese estado siempre allí, en lo que alguno llaman inconsciente, y de pronto, sin ningún estímulo, decidió que era momento de salir de allí y pasar rapidito por el consciente.
O sea, estaba en estética, con un profesor al que considero maestro (oh!, yo cuando grande quiero saber tanto como sabe él!), sentada al lado de una compañera que en cualquier momento se iba porque sigue a pies juntillas a otra, su mejor amiga y que ésta decidió no hablarme quién sabe hasta cuando; de mañana, con calor, el aire rancio por el encierro… y se me cruza por la mente que en verdad ya entendía porqué me siento como me siento en cuanto a mi relación con mi novio.
Véanlo con lupa, por arriba y por abajo, pero esto no tiene coherencia…
Al menos, para mí, fue un momento que pese a que perdí la concentración y quién sabe cuánta información que me permita comprender la estética (digo quién sabe porque creo que lo más probable es que tan sólo el 2% estaba poniendo atención y eso que estoy siendo amable), al menos rescaté el recóndito sentido de mi frustración. Claro, me pasé días pensando en que esto debe ser por la rutina, o porque se dejó estar, es que ahora está como más gordo, o es que ya ni habla, es que está todo aburrido, ya no me hace el amor como antes, no pasamos tiempo juntos, realmente me terminó por cansar su estilo, ya no soporto ver sus cosas tiradas sobre mi sagrado escritorio en donde pinto, etc. Días!!! y ni siquiera eso, meses!!!! horas hablando por teléfono con mi mejor amiga! tardes hablando con mi mamá, momentos hablando con la Vicky y la Gaby, noches con ganas de llorar si saber muy bien porqué! y de pronto aparece, así nada más. Todo lo antes mencionado influye, claro, pero el motivo central, omnipresente es sólo que nuestra relación dejó de ser “amigos-amantes-compañeros-socios” y pasó a ser algo como amigos, pero ni siquiera mejores amigos. En el fondo, me siento falta de afecto. Sí! que es muy afectuoso, me da abrazos y besitos; pero nada que ver! abrazos me los dan hasta mis compañeros de universidad con los cuales no tengo ningún lazo más que el saludo, los besitos son de esos besitos que le das cuando pequeña a tu papá y mamá, a tu hermano mayor o menor, algo afectuoso, pero carente de “romanticismo pasional bla bla”, llámenlo como quieran.
A menos ahora sé qué es lo que me pasa, y debido a sentirme tan falta de afecto me deprimo y busco otras excusas que antes no me molestaban tanto. Así que aprendí cosas de estética, recordé a Descartes, comprendí que admiró cada vez más a mi profesor, aprendí que las nenas no siempre maduran antes que los hombres, también que el pensamiento es bien complejo y que tengo la respuesta de porqué me siento como me siento.
Obviamente no es lo único que aprendí el día de hoy…
Etiquetas: pensamiento





