Sacrificios
El otro día estuvo de cumpleaños la Vicky. La Gaby de hace días que estaba organizando que fuésemos al cine. Obvio que yo, mi instinto y mi flojera no queríamos ir, pero el carácter de la Gaby no me dejó opción, además, ya era tiempo de consolidar lazos ya que ellas siempre andan juntas mientras que yo soy como el arroz, un agregado. Era mejor ir para empezar a formar parte de su ensalada. Estas nenas querían ver una película que a mí a lo menos me llamaba un poco la atención, digamos que la apariencia era buena, excelente fotografía, pero no me hacía ni cosquillas la historia. No importa, me dije, si total son $2.300 pesos, un rato agradable, bebida y pop corns, compartir con estas personitas tan agradables, debía valer la pena.
Craso error. Primero, nunca había sentido que era mejor quemar $2.300 pesos que invertirlos en ir al cine a ver semejante película… semejantemente tan larga, a la hora y media ya no podía quedarme tranquila en el asiento viendo los monólogos de los personajes, que según mi juicio, eran más importantes que las escenas de sexo explícito, violencia y sangre a chorros, pues en estas infinitas escenas era que se entendía la personalidad del personaje y la trama de la historia (la típica salvación de la humanidad de una evidente calamidad). Muy larga, monólogos aburridos, dos personajes dignos y bien logrados, una trama que pasó a segundo plano. Soy muy crítica, muy exigente, ¿lo había mencionado antes? y como soy de la idiosincrasia de sinceridad a toda prueba, cuando salimos de la peli dije “que horror de película, no es para mí, es una película para hombres (por lo de las escenas de sexo explícito, violencia innecesaria y sangre a chorros)”. Ese fue el segundo error. La Gaby con su carácter me avasallaron, me dijo “Pero estás loca, era excelente, las imágenes, los efectos, el sonido, la producción, además a qué persona se le ocurre semejante historia tan compleja”. Yo encontré que era una historia típica (salvar a la humanidad), con historias bien predecibles (era muy obvio que la mina era hija de loco terrible que casi abusa de la mamá y que después la mamá si quiso con él), la novedad era el final, en que se dice una verdad bien cierta y que el humanismo lo toca (la humanidad tiene la capacidad de autodestruirse). Pero para mi cabecita la historia pudo haber sido mejor, no mejor, sino que pudieron haberle sacado más partido, además de que la función debió de haber tenido un entre telón porque las personas no pueden mantener la concentración por tres horas. Pero la Gaby odia que le lleven la contra (no es igual que yo, a mí me gusta que me lleven la contra porque me gusta discutir, porque adoro exponer mis opiniones y puntos de vista que pocas veces pueden salir a la luz), así que se la pasó hablando de lo extraordinaria que era la peli (le doy el mérito de no ser la típica película de hollywood), lo complejo, la historia, los personajes, todo divino, extrasensorial, una catarsis a más no poder. Decidí que en verdad ella haría oídos sordos a mis argumentos y que no valía la pena discutir así, con un sordo. Pero no le bastó, para refregárme en la cara el que ella tenía la razón, se pasó días en la universidad parloteando sobre la película (junto con unos compañeros que gustan más o menos del mismo género y que por ende, no la iban a contradecir)… la dejé ser, después de todo se trataba de una película, no era asunto de vida o muere ni nada por el estilo, nada que me comprometiera. Era tanto su afán de gritar al mundo que ella había encontrado genial esa peli, no no, no me explico, lo que la Gaby quería transmitir era que si ella la había encontrado genial, es porque la película era genial y punto. Hasta que un día un compañero aburrido de su cháchara le dijo “más lo que has leseado con tu porquería de película”. Trate en lo más posible de no reírme, aún así creo que se me esbozó una sonrisa. Ella se sintió mal. Yo me sentí culpable luego.
El asunto es que era el cumpleaños de la Vicky, pero la que menos se robó la película fue la misma Vicky. Ella, que no sé en verdad cuando habla desde sí misma y cuando es una extensión de lo que dice la Gaby, se limitó a decir que le gustó la película y que apoyaba a la Gaby, nada más. Y yo me perdí mi siesta del atardecer, que perdí mis horas de realización de trabajos y estudios (no soy obsesiva! bueno tal vez un poco, es que me gusta dedicarle un pedazo de mí a las cosas que hago, que salgan del corazón y no de una noche a última hora), perdí tiempo con mi familia (que con mi mamá hablamos horas, ella no tiene amigas, sólo yo y yo sólo tengo una amiga a la que veo tarde mal y nunca, así que sólo cuento con ella), perdí tiempo con el ser que me ama tal cual soy (mi gata) y aún así mi sacrificio quedó reducido a una participación deplorable ennegrecida por los comentarios de la Gaby y hasta el día de hoy no puedo estrechar lazos ni con la Vicky.

Craso error. Primero, nunca había sentido que era mejor quemar $2.300 pesos que invertirlos en ir al cine a ver semejante película… semejantemente tan larga, a la hora y media ya no podía quedarme tranquila en el asiento viendo los monólogos de los personajes, que según mi juicio, eran más importantes que las escenas de sexo explícito, violencia y sangre a chorros, pues en estas infinitas escenas era que se entendía la personalidad del personaje y la trama de la historia (la típica salvación de la humanidad de una evidente calamidad). Muy larga, monólogos aburridos, dos personajes dignos y bien logrados, una trama que pasó a segundo plano. Soy muy crítica, muy exigente, ¿lo había mencionado antes? y como soy de la idiosincrasia de sinceridad a toda prueba, cuando salimos de la peli dije “que horror de película, no es para mí, es una película para hombres (por lo de las escenas de sexo explícito, violencia innecesaria y sangre a chorros)”. Ese fue el segundo error. La Gaby con su carácter me avasallaron, me dijo “Pero estás loca, era excelente, las imágenes, los efectos, el sonido, la producción, además a qué persona se le ocurre semejante historia tan compleja”. Yo encontré que era una historia típica (salvar a la humanidad), con historias bien predecibles (era muy obvio que la mina era hija de loco terrible que casi abusa de la mamá y que después la mamá si quiso con él), la novedad era el final, en que se dice una verdad bien cierta y que el humanismo lo toca (la humanidad tiene la capacidad de autodestruirse). Pero para mi cabecita la historia pudo haber sido mejor, no mejor, sino que pudieron haberle sacado más partido, además de que la función debió de haber tenido un entre telón porque las personas no pueden mantener la concentración por tres horas. Pero la Gaby odia que le lleven la contra (no es igual que yo, a mí me gusta que me lleven la contra porque me gusta discutir, porque adoro exponer mis opiniones y puntos de vista que pocas veces pueden salir a la luz), así que se la pasó hablando de lo extraordinaria que era la peli (le doy el mérito de no ser la típica película de hollywood), lo complejo, la historia, los personajes, todo divino, extrasensorial, una catarsis a más no poder. Decidí que en verdad ella haría oídos sordos a mis argumentos y que no valía la pena discutir así, con un sordo. Pero no le bastó, para refregárme en la cara el que ella tenía la razón, se pasó días en la universidad parloteando sobre la película (junto con unos compañeros que gustan más o menos del mismo género y que por ende, no la iban a contradecir)… la dejé ser, después de todo se trataba de una película, no era asunto de vida o muere ni nada por el estilo, nada que me comprometiera. Era tanto su afán de gritar al mundo que ella había encontrado genial esa peli, no no, no me explico, lo que la Gaby quería transmitir era que si ella la había encontrado genial, es porque la película era genial y punto. Hasta que un día un compañero aburrido de su cháchara le dijo “más lo que has leseado con tu porquería de película”. Trate en lo más posible de no reírme, aún así creo que se me esbozó una sonrisa. Ella se sintió mal. Yo me sentí culpable luego.
El asunto es que era el cumpleaños de la Vicky, pero la que menos se robó la película fue la misma Vicky. Ella, que no sé en verdad cuando habla desde sí misma y cuando es una extensión de lo que dice la Gaby, se limitó a decir que le gustó la película y que apoyaba a la Gaby, nada más. Y yo me perdí mi siesta del atardecer, que perdí mis horas de realización de trabajos y estudios (no soy obsesiva! bueno tal vez un poco, es que me gusta dedicarle un pedazo de mí a las cosas que hago, que salgan del corazón y no de una noche a última hora), perdí tiempo con mi familia (que con mi mamá hablamos horas, ella no tiene amigas, sólo yo y yo sólo tengo una amiga a la que veo tarde mal y nunca, así que sólo cuento con ella), perdí tiempo con el ser que me ama tal cual soy (mi gata) y aún así mi sacrificio quedó reducido a una participación deplorable ennegrecida por los comentarios de la Gaby y hasta el día de hoy no puedo estrechar lazos ni con la Vicky.

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