republicando...

El silencio nocturno cayó de pronto, un escalofrió recorrió mi piel, un ruido atronador me sacó del ensueño en el que el silencio me cubría. Curiosa me acerque al ventanal y para mi sorpresa divise lo que parecía un fantasma avasallador, el murmullo del viento que parecía mascullar un secreto, lo esparcía, se lo contaba a las débiles ramas, las que se mecían en medio del susurro, asustadas, transmitiendo ese inentendible mensaje. Murmullo en la noche. El polvo del asfalto daba jirones para avanzar, anhelo de recorrer y conocer lo que había mas allá, nuevos recodos, visitar algunos ya conocidos... deseaba saber el secreto que fielmente la naturaleza guardaba, era como si alguien aspirara muy fuerte y luego exhalara llevándose la esencia del aire consigo, erosionando las palabras inaudibles, arrastrando tristezas y alegrías, como si fuese el dueño de todas las almas del mundo. Las ramas sucumbían ante aquel poder, no se resistió nada, solo aquellos esqueletos fríos de los edificios implantados en la selva de cemento parecieron ignorar el llamado . mi mente se mezclaba con el murmullo, queria partir también, pero el cuerpo la retenía, le recordaba que este, el cuerpo mismo, seguía siendo su hogar aun, no era su tiempo de partir, no podía salir libre e inmaterial a consumirse, mezclándose con aquel suspiro, con el aliento del fantasma, formar parte del secreto, arrastrarse como lo demás, como el secreto que ahora, dentro del cuerpo, podía presentir, pero que no lograba conocer.
Mi respiración tomó el ritmo del viento. Todo parecía sacado de una película... pronto empañó el cristal del ventanal y, como un recuerdo, apareció el nombre escrito hace noches, lunas atrás...
Etiquetas: otoño





