republicando 2
Ya que lo tuve frente a mí, rogando, adulterando palabras de amor, deseándome, sin que yo dejara el campo libre; lo tuve, si lo tuve, le dejé apreciar lo que no tendría, le presté algo que antes de devolver, desearía no dejar, una droga similar a muchas, pero con intangibles diferencias que se osaba a aceptar, sin embargo, a esas diferencias no le tenía valor, despreció en mí lo que me hace ser yo, y lo descubrí. Ahora podía avanzar sigilosa, como un fantasma, entre sus paredes podridas y sus puertas cerradas, entre sus victorias mal ganadas y sus fracasos inexistentes. Era hecho a mi medida, por ventura no lo supo, su alma no se aquejó por tenerme más que física y supuestamente, mental.
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