Fragilidad
Una hoja seca, abandonada a caer, a un fin. Deja atrás los verdes, cálidos y brillantes días de un iluso verano; se complace de otoño, obedece al frío; el sol saldrá mañana, mañana ella se cobijará en su sombra, esperará a su soledad, se saciará de silencios, clamará ira, desorientada divagará empujada por el viento recorriendo calles, andando por andar, ¿han notado su tristeza al desplomarse, su dolor al volar, su sollozo al crujir casi para partirse en pedacitos de oro?. Era una más, una hoja entre todas que adornaban a un hermoso árbol, que lo hacían robusto, le brindaban esplendor; pero ella cae primero y lo cree todo ya destruido, entonces, cuando ya no pueda más y forme parte de la tierra, del polvo de lo que alguna vez fue vida, la primavera brotará de las cenizas, esperando renacer algún día en una nueva fase... un ciclo donde será una musa con muchas más vivencias, con una fuerza renovada, un color nuevo, una lucidez a prueba de miradas frías, mucho más de lo que una rosa podría pedir. Y tal vez así, alguien vea en ella lo que no vieron cuando estaba seca, la guiará una voz, la voz que la descubra, la voz del latir de un corazón, porque lo que no mata hace más fuerte, porque lo que el problema abre es una puerta a la oportunidad, porque siempre hay un sol detrás de las nubes, porque todo, absolutamente todo pasa en esta vida y resistir es un juego inevitable para existir





