En memoria...
Hace frío, al igual que hace unos diez u once años atrás, por estas mismas fechas. Era una niña más pequeña, seguro que un poco agripada y me pasaba los días acostada; mamá me traía té con leche a la cama y se acostaba a mi lado para ver una vez más ese VHS de un joven que bailaba muy bien y que cantaba con muchos grititos; también lo hacíamos en los veranos tomando algún jugo bien frío.
Así pasé una etapa de mi infancia, viendo a mamá admirar a ese joven y soñando con ir a un concierto de él. Yo no sabía que él era muy famoso hasta años después, en que para las coreografías del colegio todos querían imitar. Cuando llegó mi hermano, inevitablemente también lo conoció, no recuerdo cómo ni cuando... seguramente un día de ocio teníamos la radio puesta y salió un tema de él.
Michael Jackson entonces pasó de generación en generación y fue una de las pocas cosas que compartimos los tres gustosamente. Al morir, extrañamente sentí que se llevó esos días en que estaba con el té con leche y mamá en la cama viendo videos.
Así pasé una etapa de mi infancia, viendo a mamá admirar a ese joven y soñando con ir a un concierto de él. Yo no sabía que él era muy famoso hasta años después, en que para las coreografías del colegio todos querían imitar. Cuando llegó mi hermano, inevitablemente también lo conoció, no recuerdo cómo ni cuando... seguramente un día de ocio teníamos la radio puesta y salió un tema de él.
Michael Jackson entonces pasó de generación en generación y fue una de las pocas cosas que compartimos los tres gustosamente. Al morir, extrañamente sentí que se llevó esos días en que estaba con el té con leche y mamá en la cama viendo videos.





