foto© christiane bellevegue
Pero si amanece y no estás conmigo...
Óceano de palabras recita la sudestada.
El susurro del viento rememora, algunos meses, cada estación, cómo desembocas, llegas vital y delicada, dejas tus sendimentos en los meandros y, cuando desfallezco, ahí están para recordarme lo mucho que crees en mí, lo cerca que andas.
Porque...
Tu boca modifica mi curso y
el rumbo trazado en el plano del horizonte
por tus ojos verdes hoja.
El caudal de tu mano me convierte,
sin resistencias, en tu afluente.
Tu lengua remanso erosión de mis rocas.
Tus versos modeladores de mis paisajes,
la humedad risueña de tu torrente
entre mis piernas
trocada en murmullos alegres
de agua.
Y tus oleadas sedientas
... me beben entero
Me llevas a navegar un mar
entre dos tierras.
Regreso de madrugada
de tu belleza
a mi perfíl
tu dormida,
en paz.
Yo,
una vez más,
oceanado...

Foto © Stephanie RAGU
Porque siempre he creído en tí y tú no te lo has creído hasta hoy...
Soy la ventana por la que miras con las palabras de tus ojos. Buscas que te abracen mis letras emplumadas.
Luego volamos los dos libres, siguiéndonos, besándonos, en círculos concéntricos y latidos al unísono.

para acompañar la lectura
El piso está en unos de esos barrios que antes se llamaban polígonos, nombre que quedó relegado a conjunto de naves industriales pero que en los ‘70 proliferaron como barriadas en los extrarradios de las grandes ciudades.
Ellos viven en el penúltimo piso de un bloque feo de 50 años y, cada anochecer, se cuelan por el patio de luces (¡qué bonito nombre!) unas cuantas golondrinas que se ponen a dormir sobre las cuerdas del tendedero. Llegancon el crepúsculo cruzando el cielo y descienden en vertical, aleteando por delante de las ventanas del quinto para detener su vuelo en la cuarta planta.
Se han contado hasta 18 golondrinas: “ven, ven… ahora hay tres”. Es todo un espectáculo mirar por la ventana y verlas ahí como notas en un pentagrama. No sé si traen suerte, pero si calma verlas dormitar en la penumbra. Se sienten bien ahí y se abandonan al sueño sabiéndose refugiadas.
El vecino del bajo dice que las espanten, que le ensucian el tejado de uralita de su patio. Los del cuarto opinan que les alegran la vista y, desde hace un tiempo, les dejan miguitas en el aféizar de la ventana...

Y suena más o menos así
Huelen a tubos de escape, a humedad, a fritos de los bares "¡una de bravas y boquerones!", a tiendas de moda que expulsa ambientador "Paco Rabanne" por los aires acondicionados.
...A mierda de perro, a rata de cloaca, a pan del horno de la esquina, a detergente de colada en un balcón, tal vez a moho y musgo, a chorreones de óxido por las fachadas revestidas de hiedra, a madreselva en las vallas, a zotal a la entrada del metro, a tibio sol en el ciclamen de las ventanas, a palomitas frente al cine, a castañas asadas.
También a cera de velas de una iglesia con el portón abierto, al palma fresca. A cola de empapelar de un affiche publicitario recién enganchado en la pared...
En invierno, la ciudad que me gusta huele a todo eso y más.
Es un domingo de picnic campestre.
Es una cacerola al fuego llena de almendras garrapiñadas.
Es un abrazo de lana peruana a orillas del río color león...

para escuchar mientras lees
para tu despertar.
de beso sol nocturno
en olas de abrazo bañado
llevarnos de una orilla a la otra
mi palabra mar
tu verbo puzzle
tu voz azul
perfecto estímulo
refugio de calma rincón sosiego
mi isla en el Mediterráneo
de limón
Cono Sur
miSol
con luz
miAmigohamaca
miAmigorellano
querido
Mi

© Marie-paule EUZÉNAT-VINTENAT
Quando chegou carta abri...
Mi intercambio de correo contigo es sentarme con un amigo a escribir cada día un rato, con una taza de té o dos, en un bar perdido, distinto en cada encuentro. Bebemos, escribimos, levantamos la vista del papel, nos miramos fugazmente. Ambos ojeamos por la ventana en busca de una palabra que se nos escapa en el autobús, en el cambio de color del semáforo. Acabas primero y me esperas.
Después, tu voz me lee la carta que me llega silenciosa, resalta, connota, ríe o preocupa.
Escucho atenta, apruebo con la barbilla, me turba tu lectura estremecedora, tu calidez me aligera la pena. Mis sentidos se llenan de aromas.
Una fresca palabra tuya desencadena todo un proceso devanador de madeja, lana de colores que tejen frases, telares de acentos y comas donde, a veces, ni un punto quería anudarse espontáneamente.
Escribirte... Es parir una lluvia fecunda de sonrisas y verbos. El tecleo atrapa una de tus muecas: tuerces un algo la boca, ese aire de sinvergüenza que transmite calma: "... Sigue escribiendo, ma petite chinoise. Estoy aquí, todo está bien. No pasa nada. ".
noche

© sandrine goubie
escucha esto
Subo al coche, regreso a casa.
No tengo ganas de elegir cd, busco una emisora de radio que me aligere la pena con su sonido, que remueva su espesura. La disuelva.
Desaparecer.
La tristeza dirige mi mano...
On: Algo de folklore... dos segundos, tres, cuatro... No más.
Push: El dial silencioso olfatea el aire con su hocico de perro cazador y detiene su nariz en Radio Clásica... Suena un clave. Reconozco la pieza blanca, los grises geométricos, la ventana.. Leonhart y tú. Un sollozo se abre paso a hozadas desde lo más profundo de mi garganta. Mis ojos se desbordan, corriente de río.
La tristeza dirige mi mano: mis dedos aciertan a taparme la boca para sofocar el estallido del desconsuelo.
Off: Mi coche se llena de una variación de desamparo y soledad. Señor, mi señor Goldberg, tus insomnios, encargos y mirada nocturna.

Les han entregado dos juegos de llaves esta mañana. Ambos han estampado su firma al final de 5 hojas, apartados, obligaciones, cláusulas en arial 12, y han depositado el importe de dos meses por adelantado y el actual.
Salen de la agencia inmobiliaria, se abrazan y se besan , sin espera, descuidados, allí mismo en la acera. El día es espléndido, la vida es generosa.
Estaban hartos de hacer el amor en la playa y que las olas borraran sus huellas; cansados de habitaciones de hotel o de apartamentos por horas, donde los gritos del vecino ahogaban cualquier atisbo de pasión, pero el presupuesto no daba para mantener un pisito clandestino. "Están de suerte" les dijo el comercial una semana antes: "me acaban de dejar libre uno pero es de una hora"
Ellos abrieron los ojos bien grandes y, excitados, se agarraron fuerte la mano: Pero.. ¿no suelen durar menos? Nos habían contado que existían, pero no habíamos tenido la oportunidad de... Y mire usted que llevamos meses buscando uno que dure al menos 15 minutos.
Una hora, repitió, con sonrisa ladina. La estructura es antigua pero resistente, ya no se hacen modelos como este. Consta de un carrete viejo, inglés... Pertenece a la época dorada de la industria textil británica y sí, aunque no lo crean, sólo tendran que darle la vuelta una vez cada hora y el aislamiento es absoluto.
Llegan y abre ella, se desnudan, tiran la ropa al suelo...
La mujer se acomoda en el fondo, caderas generosas, redondas de madurez y maternidad, se adapta al espacio frágil y resistente a la vez de la cápsula de cristal. El hombre asciende por la escalera de caracol hasta el receptáculo superior; se proyecta como una sombra larga de lápiz a punto de escribir sobre el vientre de la mujer, trayectoria de perfecta flecha disparada por un arco de pasión. Roza tierno la piel de su amada. Sus piernas se deslizan como gota de agua por toda la superficie de cristal hasta encajar en la dama que lo acoge en el abrazo. Siente en su piel el suave chorro de tiempo descontándose.
Saben que el cristal mantiene intacto el deseo: el aislamiento en una burbuja insonorizada los reduce a lo más puro de sí mismos, los transforma en inequívocos sentidos andantes, elevados a la máxima potencia. Los sentimientos más primitivos afloran.
Salvajes, los cuerpos volubles se convierten en pasión esencial, la danza los conmueve, la respiración se acelera... Los gemidos rebotan en las paredes transparentes, la lluvia de arena recoge como un torbellino los sonidos y los devuelve a la piel aumentando el placer hasta límites de cristal donde todo, todo menos las paredes, estalla....
Durante una hora, el mundo queda afuera y ellos adentro, empañados y felices.
Tras una hora, la lluvia cesa. Recobran el aliento y descansan durante un rato sobre una cama de playa.
En la calle, guardan sus llaves en el bolsillo de la gabardina. Se besan ligeramente en la esquina de la boca y se despiden hasta el martes que viene.
Regresan a sus vidas. Sonríen a sabiendas que los versos escritos con sus dedos, en el lecho compartido, esta vez no los borrará ninguna ola.
¿Inexorable?
Pétalos de mil rosas blancas desesperan; torbellinos de lluvia de lágrimas -sin sal-, sol abrasador... El aire huele a podrido, la respiración se corrompe de tanto pesimismo.
En las antípodas se detiene el aire sobre caminos anegados de silencio.
(Desgarradora lucha de gigantes: siento tu fragilidad... ¿Y tú la mía?)
© Christiane LEFEVRE
... O no tanto:
© Marguerite LETT
Pétalos de mil rosas de colores transforman lluvia de lágrimas en frescura bajo un sol abrasador... El aire deja de oler a podrido, el viento se perfuma del entusiasmo de los confettis. La respiración se impregna de optimismo y se acompasa, rítmica, a danzar calypso...
En las antípodas, el aire embriaga sobre caminos vacíos de silencio.

foto de unsologato
Para celebrar un tres de julio en calma... Escucho contigo, recostada sobre tu pecho
Los demonios prefieren la oscuridad. En verano las noches son tan cortas, las horas de luz tantas, que se sientan a los pies de tu cama para soplarte pesadillas. Se ponen a inventar, buscan ayuda: llamar al móvil a amantes trastornadas -mucho más despiadadas que ellos-, a fantasma ingeniosos y desempleados... Y ¡ya amanece! Porque los demonios no son como los pintan, rápidos y avispados, no, son lentos, vagos, perezosos, abúlicos y dubitativos..Cuando consiguen decidirse ya ha llegado el alba y tienen que marcharse sin haber logrado abrumar a nadie. Así que, en verano se aburren... Y ya se sabe, cuando el diablo se aburre mata moscas con el rabo...
O se visten de hawaiana y se pasan la noche agitando enérgicamente la falda al son del hula-hula en los bares nocturnos de verano.
Ven, no temas: aquí es verano.