Te has metido entre mis huesos...
Yo debería haber sido equilibrista. Supongo que el cierzo de mi ciudad hace lo suyo. Pero yo me refiero a un viento mucho más particular, el que llevo dentro de mí, el que crea continuas corrientes de aire que hacen que me tambalee en la cuerda floja.
Que sea mi primera relación de pareja marca mucho el nudo de esta historia. Porque soy "aprendiza" y no puedo echar mano de la experiencia, sólo de consejos, y queramos o no, cada persona es un mundo y en cuestiones de amor cada uno vivimos nuestra historia de forma única y personal. Porque aunque mis amigas me conozcan a mí no le conocen a él. Y porque sé que todo lo que me digan está influenciado por el cariño que me tienen.
Ahora pienso en que me encantaría tener cien álbumes que rellenar con nuestras fotos, mil historias que contar a nuestros amigos y millones de momentos para recordar. Ahora no sería capaz de dejarte. Y sé que tú a mí tampoco. Se te escapó un " te necesito" y lo intentaste esconder. Yo disimulé una sonrisa.
Quizás es que al primer amor seamos capaces de perdonarle muchas cosas...no?
A mi sapito:
Creo que mi silencio te ha hecho reaccionar. Mi pasotismo ha actuado como un resorte para ti. Te he conseguido asustar. Quizás sí que te importe de verdad y sólo tengas tanto miedo como yo a pasarlo mal. Porque para ti no sería la primera vez, sino la segunda...
Tensando la cuerda
No me gustan las presentaciones ni las despedidas. No me gusta tener que describirme. No me gusta que me preguntes qué es lo que me gusta. Así que te tocará leer entre líneas.
A mi sapo particular:
No sé que te haría ahora mismo, porque no sé de qué manera podría hacerte ver todo el resentimiento que llevo dentro. Que razonar contigo no sirve. Que la flor que no se riega se marchita, y la mía esta a punto de secarse. No me digas que te gusto tanto cuando dos horas para tí son suficientes, que no me convences...
Y a ver porque yo, con mis veintidos años, tengo que pasar por un mal trago así. Hasta ahora me había salvado, sin implicarme emocionalmente había conseguido todo lo que había necesitado. La princesa fría y sin sentimientos
Pero llegó el sapo y me cazó. Y la tonta de la princesita cayó en sus redes. Pero no sabes sapito que aún puedo dar mucha guerra y que aunque ahora mismo tengo un nudo en el estómago que no me deja respirar no vas a conseguir vencerme, no te voy a dar el gusto de que me veas llorar...





