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La infelicidad, el estado más rentable
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Ahora quiero fundamentar el por qué la familia es una fábrica de inmaduros. La sociedad obliga a los padres biológicos a educar a sus hijos, pero dos personas no son suficientes para criar a un niño, ya no hablemos del caos que se les viene encima cuando tienen más. Aparte a la mayoría les falta experiencia para hacerlo o vienen de hogares disfuncionales y repiten patrones erróneos, lo que genera otra familia disfuncional.

Hay un dicho africano que dice que para criar a un niño se requiere de toda la tribu, y no exageran, muchos lo saben. El problema aquí es que si uno quiere rodearse de expertos para darle la mejor educación a nuestros hijos, tenemos que contar con una buena cuenta en el banco, por lo tanto no vemos solución posible.

El sistema impide precisamente eso, que a los niños los críe todo un equipo de personas que tengan como objetivo potenciar la autoestima del niño, educarle con paciencia y respeto y darle la atención que merece, como sucede en muchas sociedades aisladas, que dejan a los niños en manos de un consejo de sabios, personas mayores que tienen la experiencia y conocimiento necesarios para la crianza.

Así que nos han estructurado en grupos, nos han aislado, haciéndonos creer que la familia es la base de una sociedad sana, y es al revés. Es la comunidad, la integración, la que tiene la clave para que nos apoyemos unos a otros y no sólo salgan ganando unos cuantos. Pero si viviéramos en una comunidad que se apoyara mutuamente y donde los niños tengan la garantía de una educación adecuada, se les acaba el chollo a todos los que se lucran con nuestras carencias.

Porque una persona feliz tiene una mínima posibilidad de enfermarse, ya que cuida y quiere su cuerpo, no se autodestruye, aparte de que su estado mental mantiene sus células sanas y fuertes. Tampoco sufre crisis de ansiedad, de tristeza, ni sufre neurosis o paranoias: Adiós a los que se lucran con la dependencia a todo tipo de drogas, incluyendo el tabaco, el acohol, tranquilizantes, étc. Y por supuesto que los gabinetes de psiquiatras, psicólogos y médicos en general, se verían casi vacíos. Estamos hablando de millones y millones de personas que perderían mucho dinero. Se dice por ejemplo que la vacuna contra la caries hace años que está lista, por qué no se lanza al mercado? Para hacerles un favor a los dentistas, es un gran negocio eso de las caries eh?

Una persona madura y feliz, no cree que su valor radica en su belleza física y sabe disfrutar todas las etapas de su vida, aunque incluyan alguna arruga: Adiós a la cirugía estética, todo tipo de productos antienvejecimiento, revistas con tips para ser siempre joven y "guapa", étc.

Una persona que se siente bien consigo misma, no compra un coche porque en un anuncio vió que así se liga más fácil, no muere por estar a la moda, ni piensa que si pertenece a un club súper exclusivo ya es "alguien" en la vida, o sea un VIP. Y perdonen que les corriga, pero TODOS somos VIP, sin excepción.

Una persona feliz, no le ve sentido a sentarse a ver un programa de televisión donde dos personas se tiran los platos a la cabeza. En cambio cuando nos sentimos frustrados, cuando tenemos un odio contenido, necesitamos sacarlo de alguna manera, y ahí es donde entran todos estos programas catárticos, donde nuestro malestar se alivia un poco cuando vemos que los que tienen todo lo que nos han contado que necesitamos para estar bien, o sea los ricos y famosos, también se equivocan, se pelean, tienen adicciones o rompen con su pareja. Adiós a los que producen este tipo de "entretenimiento", a sus presentadores y a sus protagonistas, porque qué caso tiene que yo tenga algo malo que contar de alguien famoso, si nadie me quiere escuchar?

En fin, que ya es hora de detener la marcha y ver qué es lo que funciona en esta estructura social y que no, de abrir un poco la mente y de desarrollar ideas que nos integren y nos saquen de este sopor en el que vivímos.
 
La infelicidad, el estado más rentable
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Resumo el comentario anterior: Para que esta sociedad funcione, se requiere que los individuos sean infelices, para ser infelices nos hace dependientes, y una persona dependiente no es madura, no es libre.

Cómo consiguieron que casi todos seamos una bola de inmaduros?
A través de la creación de las familias, donde se nos ataca por dos costados: nos obligan a ser monógamos y luego nos aseguran una crianza pobre y traumática.

Acerca del primer punto, no somos monógamos por naturaleza, por lo tanto aunque nos lo digan desde que nacemos, la cabra siempre tira al monte. Así que aquí salta un gran negocio: Los prostíbulos, donde los clientes por mayoría son casados. Pero no sólo se forran los dueños del los clubs, hay todo un aparato de productos y servicios sexuales a disposición del polígamo reprimido.

Todo esto deriva en un gran número de parejas donde a uno de los miembros le ha salido una hermosa cornamenta o el peor de los casos, esposas o esposos infectados por enfermedades venéreas gracias a los escarceos de la pareja.

Es interesante la visión de Engels en este aspecto:

"Pero lo que sin duda alguna desaparecerá de la monogamia son todos los caracteres que le han impreso las relaciones de propiedad a las cuales debe su origen. Estos caracteres son, en primer término, la preponderancia del hombre y, luego, la indisolubilidad del matrimonio. La preponderancia del hombre en el matrimonio es consecuencia, sencillamente, de su preponderancia económica, y desaparecerá por sí sola con ésta. La indisolubilidad del matrimonio es consecuencia, en parte, de las condiciones económicas que engendraron la monogamia y, en parte, una tradición de la época en que, mal comprendida aún, la vinculación de esas condiciones económicas con la monogamia fue exagerada por la religión.

(...)

Así, pues, lo que podemos conjeturar hoy acerca de la regularización de las relaciones sexuales después de la inminente supresión de la producción capitalista es, más que nada, de un orden negativo, y queda limitado, principalmente, a lo que debe desaparecer. Pero, ¿qué sobrevendrá? Eso se verá cuando haya crecido una nueva generación: una generación de hombres que nunca se hayan encontrado en el caso de comprar a costa de dinero, ni con ayuda de ninguna otra fuerza social, el abandono de una mujer; y una generación de mujeres que nunca se hayan visto en el caso de entregarse a un hombre en virtud de otras consideraciones que las de un amor real, ni de rehusar entregarse a su amante por miedo a las consideraciones económicas que ello pueda traerles.

Y cuando esas generaciones aparezcan, enviarán al cuerno todo lo que nosotros pensamos que deberían hacer. Se dictarán a sí mismas su propia conducta, y, en consonancia, crearán una opinión pública para juzgar la conducta de cada uno. ¡Y todo quedará hecho!."

( El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, F. Engels)



Dejando a un lado la cuestión puramente sexual, hablemos de los corazones rotos, de todas esas historias de amor frustrado gracias a nuestra costumbre de a "uno por cabeza", que son otro negocio, porque las utilizan para hacer películas, telenovelas, libros, series, y luego nos las venden!

Cuántos no se han enamorado de dos personas a la vez, y se lo han callado porque ninguna de las dos iba a creerle, o porque desde que tienen uso de razón saben que eso no es posible. Pero claro que es posible, y pasa todos los días. La capacidad de amar del ser humano es infinita, y nadie debe reprimirse.

Todos tenemos una historia, ya sea propia o de alguien cercano, sobre infidelidad o amores imposibles, esto prueba que si cambiamos la forma de relacionarnos, puede que nos vaya mejor.

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La infelicidad, el estado más rentable
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Cuando uno se siente infeliz, lo puede atribuir a muchas causas, que hacemos mal las cosas, que tuvimos una infancia horrible, que nos tocó vivir en una sociedad injusta y no podemos hacer nada al respecto, que tenemos mala suerte...

Pero no se nos ha pasado por la cabeza que quizá a cierto grupo de personas les conviene que la mayoría seamos infelices?

Existe un sistema que hemos adoptado autómaticamente, y está diseñado de tal manera que hace de nosotros unos dependientes totales, eso significa que nos roba uno de nuestros derechos más importantes: la libertad. Esto con el fin de lucrarse con nuestros palos de ciego en búsqueda de la ansiada felicidad.

El primer paso para venderle algo a alguien, es hacerle creer que "necesita" eso que vendemos, entonces para que compre desde una crema hasta un vestido o un coche, es necesario que el individuo crea que si no tiene alguna de estas cosas, no puede ser feliz. El problema está en que una persona madura, que se ama y se respeta a sí mísma, no compra productos para sentirse mejor, simplemente porque no se siente mal!

Así que vivímos dentro de una estructura que hace que la mayoría de los que nos movemos en esta sociedad, estemos insatisfechos y así sea fácil someternos. Esta estrucutura tiene su base en la creación de familias y con ello la imposición de la monogamia, una forma de asociarnos que hemos tragado por siglos sin ponerla en tela de juicio: El plan perfecto, garantía de insatisfacción por un lado y fábrica de inmaduros por el otro.

Si nos detenemos a analizar hasta qué punto funciona este sistema, con la disposición necesaria para cambiar lo que ya no sirve, estaremos dando el primer paso hacia nuestra propia libertad.

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