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Te lo he dicho cienes de veces
Lo que pasa por la cabeza, tronco y extremidades de un creativo que curra en y desde casa.
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That's me! Soy asín, señores, no puedo hacer nada contra eso. Me he apuntado en esto. Anda,no seas y si te gusta lo que lees, vota.

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Sindicación
 
La Guerra de los Sexos. VALDEMORILLO 2005.
(THE PROVOCATIVE ARTICLES. NUMBER 1)

Ámbito

Pabellón multiusos de Valdemorillo (para entendernos, la explanada donde se pone el mercadillo los sábados), detrás de la plaza de toros.


Lo cuálo.

Tiene lugar la Ceremonia de Apertura de Valdemorillo 2005, la Guerra de los Sexos, con la asistencia de las más altas autoridades de este mundo que nos ha tocado vivir. (traducción: horror, no ha venido nadie).


Pruebas del día.

Los Hombres Creen Que La Tienen Grande
, clasificatorias;

Las Mujeres Son Unas Cotillas, rondas previas;

Los Hombres Piensan Con La Polla, Y A Las Mujeres Les Duele La Cabeza, semifinales y final;

K-4 de Vaginas De Fondo
; Final.

10.000 Metros Pajas; Warm-up y previas.

Combates de Lucha Culorromana, modalidad masculina, femenina y mixta (con atún y maíz). Primeras rondas.


Crónica del día.

Valdemorillo, de nuestro corresponsal.

Tremendo amigos, tremendo el ambiente que se vive en esta entrañable localidá de las estribaciones de la sierra madrileña, localidá en la que nadie parece haberse dado cuenta de que son sede de estos juegos sexuales y la gente sigue haciendo su vida sin preocuparse de este acontecimiento fabuloso que tiene lugar, como mínimo, unas 10.000 veces al año.

La malas lenguas aseguran que concita mayor interés la inauguración del nuevo Maxcoop (es precioso, la verdad) que la Ceremonia de Apertura de La Guerra, y eso que ha venido uno que imitaba a Chiquito de la Calzada y a ZP con muchísima gracia. Lo malo es que las malas lenguas tienen razón.



A nadie le importa un pimiento esta edición de La Guerra de los Sexos y menos que a nadie, a mí, así que no torturaré a mis lectores con una crónica falta de interés y me limitaré a glosar el magnífico póster oficial en el que nuestro querido Wolffus Mazizen muestra su hercúlea anatomía y, por modestia, esconde su enorme y bien cincelado miembro, icono ya en toda la sierra madrileña; contrasta esta masculina figura bella y moralmente adorable con la meliflua y poco agraciada del cuerpo de la mujer, atlético, sí, pero poco deseable, probablemente de tetillas duras y muslos incómodos, nalgas firmes, demasiado firmes, capaces de cascar nueces y, por lo tanto, poco recomendadas para otras suertes.

En fin, amigos y tías, que el hombre atlético es bello y la mujer, no. Yo creo que la Guerra de los Sexos está superada, al menos por el sexo masculino, el femenino tiene aún sus taras, claro, y sigue intentándolo. Ánimo, chicas, seguid luchando.

Sólo quiero dar un dato para que la gente aprecie mi postura ecuánime. Estoy a favor de las mujeres, como lo demuestra la siguiente y brillante frase que voy a escribir:

He tenido un sueño: un día, quizá en este milenio, las mujeres aprendan a conducir.

Ese día está cerca.



(Chorus:
Soy tolerante,
Soy ambidiestro,
soy un ordenador de Pekín
y aunque es probablemente innecesario,
aclaro hasta en mandarín
que este post es de coña,
no me toquen el cataplín)








 
Parábola de Turner, el reporter.

Una historia más de La Gran Planicie.



No era un buen día para Turner, el inquieto reporter del Daily Happening, y caminaba con un deje entre nostálgico y macarra por la avenida. Una contumaz piedrecilla, que se había introducido con discreta elegancia en sus zapatillas afortunadas, hacía de su andar un penoso espectáculo.

Más que un mal día, era aquélla una mala semana, pues en los cuatro días transcurridos de ésta, no se había echado al coleto ni un solo reportaje que valiera la pena. Turner era un especialista en reportajes raros, del tipo "Greg Norman. El hombre capaz de hinchar tres globos con un solo pedo", o "Terele Peláez se confiesa. Yo fui amante de Juan Pablo II". Cuando empezaba en el vil mundo reporteril, competitivo hasta la náusea, le fue fácil encontrar un tema cada semana. En una gran ciudad, hay suficiente número de tarados cuyas extravagancias eran interesantes para el gran público. Además, con él se inició éste género. Y, si en alguna ocasión no encontraba un tema lo suficientemente jugosillo, tenía un método infalible para no defraudar a su editor: se lo inventaba. Luego, pagaba a cualquier muerto de hambre para que se dejase hacer unas fotos que ilustraran el texto, y asunto concluido. Diez años después, los reporteros "inquietos" y originales se habían multiplicado como moscas, y La Gran Planicie era una ciudad demasiado explotada. Inventarse los reportajes, ya no colaba y, además, él era Turner, el rey del reportaje quedón. No podía hacer cualquier cosa. Había que sorprender. Era jodida su vida.

Entró en un bar. Pidió un café -solo, doble y con hielo- y se sentó a verlas venir. No creáis que Turner tenía halo de maldito, ni de Bogart; ya le hubiera gustado a él entrar en la mitología del perdedor, pero era solo un pequeño burgués, un oficinista más, perdido en la maraña de oficinistas que tomaban café a media tarde en un bar cualquiera. En realidad no le gustaba el café, y siempre se quejaba de lo malo que estaba en todos sitios, era un poco recalcitrante en este sentido, pero su imaginación era escasa y su bolsillo corto, así que pedía café y así se pasabalas tardes. Como un tertuliano cualquiera de posguerra.

En el extremo opuesto del bar, vio a una nena de las que le gustaban a él (y a mí, si vamos a eso) que, solita, solita, fumaba un pitillo rubio mientras esperaba que su infusión se decidiera a saber a algo en su jarrita metálica. La infusión podía esperar. Turner no.

Se acercó a ella decidido a ser él mismo (éste era un consejo que todos sus amigos, que ligaban más que él, le daban para que triunfase con los miembros del sexo opuesto, o con los del mismo sexo, en realidad). A Turner le costaba mucho aceptar estos consejos en los que se repetían frases de debate o de película del tipo "sólo tienes que ser tú mismo", "mi libertad termina donde empieza la tuya" y tal, pero ante los repetidos y dolorosos fracasos en sus acercamientos a las personas en general, claudicó y se creyó eso de ser uno mismo.

- Hola - dijo Turner -. Tengo un mal día, ¿sabes?
- Vaya, lo siento - dijo la chica -. ¿Qué te pasa?

Y ante el asombro de la afición y el suyo propio, Turner empezó a largar. Y habló de todo, y la chica no se aburrió (bueno, abrió la boca en denotador bostezo un par de veces, pero era muy discreta y Turner, el muy cebollo, no lo notó). Y descubrió que era capaz de decir sus miserias y sus glorias sin que se rieran de él. Y subió a los cielos. Y de nuevo volvió con gloria a los periódicos para gustar a vivos y muertos, y éste es el reportaje que escribió:


MALISON CLEMENTINE.
LA CHICA QUE SONRIE CUANDO HABLAS.
Menuda mujer esta mujer menuda. Te escucha con sus labios de porcelana, con su cara entera de porcelana, con sus ojos verdaderos, con sus hombros redondos y su pecho de mandarina. Te habla con sus manos de caricia, con su voz de arena, con su cuerpo de lápiz que escribe versos a solas. Y el aire refresca tu cara cuando la ves aparecer. El hechizo es liviano, y el viento es malvado y sopla por despojarnos de la esperanza. Y la esperanza vence si Malison nos besa. Su sonrisa es un beso al aire que tienes que saber atrapar.
¿De dónde la fuerza, de donde el poder? Me pregunto dónde viven ese formidable encanto y esa trémula franqueza. Si no caben en su cuerpo. ¿Dónde están? Tenéis que conocerla. Y como yo, amaréis a la chica que sonríe cuando hablas.


-.-
Después de este reportaje, despidieron a Turner. Y nadie más quiso al que, apenas hacía un mes, todos se disputaban.
Pero Turner se alegró.
Era amigo de Malison.
Malison era su amiga.
Y sonreía cuando la hablaba.

 
Un “pirao” de la música
Primero, una foto mía en mi época salvaje discotequera. En los años en que aún tenía cintura. ¡Epa!




En los días de la semana pasada que anduve ausente, Guiss, La Princesa del Guisante, y Duda , me pasaron amablemente el testigo del test de los cojones. El viernes es buen día para un test de estas características. ¿Por qué? Porque empieza por uve, observa: V-iernes.

Me he fijado (uno es asín de observador) que, en varios de los testados, late una cierta tendencia a quedar bien en menoscabo de la cruel realidad y no me parece mal del todo. Casi siempre una mentira bonita es más estética que la verdad. En asuntos vanos como este, claro. Quiero decir, ¿a alguien le importa realmente si tengo 10 gigas en mi ordenador en lugar de 10 canciones? ¿O si en el momento de escribir estoy escuchando esta o aquella? Bueno eso sí que es gracioso. Y para darle más gracia al tema, he puesto mi carpeta a sonar con todas sus subcarpetas y archivos, en modo aleatorio, y voy a ir escribiendo las sucesivas canciones que suenan mientras escribo esto. En esto es en lo único que, puedes estar seguro, no voy a mentir. En lo demás...

Este test es, básicamente, un engorro, como demuestra el hecho de que todo el mundo se disculpa a la hora de nombrar a sus cinco víctimas. Yo lo haré también, cuando me toque. A mí, particularmente, siempre lo he dicho, me encantan estas cositas. Como lo de recibir e-mails de esos que si se los rebotas a 3 millones de personas tu perro aprende a sentarse cuando se lo dices en inglés: sit, sit! y el perro se sienta. Me lo paso teta, como si dijéramos, con estas cosas, y allá voy con ello:



Tamaño total de los archivos de música en mi ordenador:

Sé que hay una forma de averiguarlo que no sea pulsando el botón derecho de cada canción, abriendo propiedades, viendo lo que ocupa el tema, apuntándolo a boli en un papel y luego sumando la ristra resultante. Sé que hay una forma, pero todavía no la he encontrado. De todas formas, os diré que tengo un par de carpetas con, aproximadamente, bastantes canciones.
Y otra cosa, ¿importa mucho? Quiero decir: en mi juventud (lejana, borrosa y melancólica etapa) nos reíamos de un pollo que decía, literalmente: “mi hermano es un pirao de la música: tiene 80 elepés o más”. Era muy gracioso, porque todos nosotros que vivíamos para la música, teníamos, cada uno, al menos, el triple de discos (había verdaderos enfermos entre mis amigos con miles –miles, sí- de discos) pero el decía que su hermano era “un pirao de la música”.



Último disco que me compré:

No compro discos... bueno, no compro música, discos sí que compro y, en algunos de ellos, grabo música; puede que el último que comprara fuera el Goodbye Jumbo, de World Party, hace unos 5 años. Pero fue más una experiencia piloto (comprar un disco via internet en una tienda de EEUU) que una compra de esas que me muero si no lo compro. Bueno, para regalar sí que compro. Y para vengarme, también. En este sentido, Ismael Serrano es una buena compra, pero nunca tan letal como Joaquín Sabina, de quien sé que por estos lares (y muchos otros) es incomprensiblemente admirado. Y si ya vas a mala hostia, Celine Dion. Se le queda una cara al personal cuando vas y le das un CD de Céline Dion... le dices, joé, tío, escúchala, no veas cómo canta... la gente no lo comprende, no sabe de qué vas, no se entera de que estás de coña, pero es divertidísimo.

Canción que estoy escuchando ahora:

Todo a Pulmón, de Alejandro Lerner, Shalow heart, shalow water, de Caitlin Cary (esta es una pasada, el que pueda que se la baje, bueno o que la compre, como queráis)... ahora, La amenaza amarilla, de los Nikis... ahora, Sympathy for the devil, de ellos, los Stones... ahora Ráfagas, de los Bólidos (esta es cojonuda)... ahora, Un burdo rumor, de Krahe... If I fell, de ellos, los fab4, the Beatles... ahora, Buscándote a ti, de Mamá… ahora, Sweet child o’mine, de Guns ‘n’Roses... ahora, el segundo movimiento de la sinfonía nº 6, Pastoral, de Beethoven (el perro policía, no, el otro, el sordoloscojones)



5 canciones que escucho un montón o que tienen algun significado para mí:


Suspiros de España; esta la escucho mucho
Himno Nacional de Luxemburgo; esta tiene algún significado para mí;
La del Colacao (versión étnica: “yo soy aquel negrito...” Con muchos timbales).
Tema para coches de choque (del CD Feria Total, the ultimate Mixdown)
Pollito, chicken; gallina, hen; lápiz, pencil y pluma, pen. (temazo, esta, además de pincharla todo el día, la voy canturreando por ahí y estoy pensando en hacer una versión con mi banda. Bueno, primero tengo que formar una banda, pero en cuantis que la tenga, hago un cover, que dicen los enteraos)

A ver quién supera esta lista imbatible.



Paso el testigo a:


Don Juan Carlos I, Rey de España y de Jerusalén,
Napoleón Bonaparte, hombre histórico y bajito.
Julia Otero, una petarda que me persigue y que sale en la tele.
David Beckham, uno con fans y con pasta
Y a Antonio, conductor de la línea 641 Valdemorillo-Madrid.

Espero que no os importe chicos:
A ti, JuanCar, sé que no te importa, porque adoras cualquier iniciativa mía;

a ti Julia, que llevas años suplicando para que te haga caso, sé que te van a aplaudir las mamellas. Pero no te emociones: o dejas de hacer el chorra en la tele (a mí, a base de llamar la atención, no me vas a conquistar...) o no tienes nada que hacer conmigo, te lo advierto.

Napo, a ti seguramente te moleste, pero te jodes.

David, tú no vas a entender una palabra, porque eres un vago y no aprendes este idioma bendito; de todas formas, da igual, sonríe, dale una patada a la primera pelota que encuentres y di que te encanta Madrid.

Antonio, mi querido Antonio: sé que eres hombre tranquilo pero, a veces, tus pasajeros, nos subimos a tu autobús porque queremos llegar antes de las nueve a Madrid; así que puedes circular, al menos por la autovía, por encima de los 45 km/h.

Eso es to... eso es to... eso es todo amigos!

Pasad un fin de semana memorable y ¡¡¡nos leemos el lunes!!!

 
Las recetas del viernes: LENTEJAS TREMENDAS CON ARROZ AL AJO SALTARÍN
Todos sabemos de la importancia de las legumbres en nuestra dieta. Y si no lo sabemos todos, por lo menos los más listos, sí que lo saben, así que dejémonos guiar por su luz. Por eso, en esta serie que empezó con un nombre optimista - Las recetas del viernes, salió el primer viernes y hasta hoy, nada- recupero otra receta de mi invención, Las Lentejas Tremendas con Arroz al Ajo Saltarín, una magnífica forma de dar de comer al hambriento por tres duros.

Por razones editoriales, he retirado esta receta de mi weblog. Pronto, eso sí, podrás leerla en un soporte más cómodo para ti (y más lucrativo para mí).

Gracias.
 
Iurops livin a selebreison
¿Y qué celebramos?



Espein, uan point, laspañe, an puá.

Esto hace mucho más daño a la integridad nacional que todos los Carods, Maragales, Ibarreches y Zetapés.




Firmado:
Mesa para la Abolición, Persecución y Deslegalización del Festival de Eurovisión.

(Volveré. Juro que volveré, si el tiempo y la autoridad no lo impiden)


ACTUALIZACIÓN:


Este post es una mierda, escribo otro.






 
¿Eres tú, filosofía?
(¡qué difícil es volver a escribir después de lo último, y de lo que ha pasado después de lo último, lo que está sucediendo... pero la vida es reacción: reacciono, y sigo. Y sigo, también contigo, querida Gotzone)


Estaba sentado en la puerta de casa; había salido, al ocaso, con la radio puesta y el programa del blogger amigo Alfaro, Al Caer el Sol, sonando en un domingo cualquiera. La silla apenas cabe en la acera, y mis pies caen sobre el bordillo de la antigua carretera nacional; francamente, no entiendo que mi madre y sus amigas, con lo gorditas que eran todas, se sintieran cómodas aquí sentadas, dándole al punto de cruz, con los camiones zumbándoles a 30 centímetros de las narices...

Sentado en una silla de madera a la puerta de casa, a la orilla de la carretera, con el transistor, pienso en lo que pudo haber sido y no fue y en lo que aún puede ser, si es que soy capaz de escapar de esta espiral enloquecida de túes y yoes y poner en claro este laberinto que amenaza con fagocitarme (fagocitar no es, ni de lejos, el verbo que quería calzar aquí, pero su sonoridad, nítida, meridiana, ha ganado a su significado) el escaso y poco entrenado cerebro que atesoro.

- ¿Eres tú filosofía? – pregunté inquieto
- No, que yo sepa – respondió el Charly al otro lado del teléfono – yo llamaba por si te venías a tomar unos vinos con la gente del pueblo.

Acepté, naturalmente, dando un gran suspiro de alivio: ¿Quién quiere filosofía cuando la alternativa es una tarde de vinos de Valdepeñas con los amigos del pueblo?

En la Taberna del Jésus (no me he equivocado al poner el acento, es que se pronuncia así) están todos: El Míguel se paga las primeras rondas, que acaba de mercarse un excelente John Deer de color verde, con unas enormes y bonitas ruedas de tractor (lo que no debe extrañar al respetable, puesto que, al fin y al cabo, es un tractor) y rápidamente, todos estamos a tono

-.-

Después de 18 vinos, puedo afirmar sin miedo a equivocarme que soy filósofo. Soy el hombre que ve claro el mundo, su devenir y sus viandantes coloraos.

Soy el policía ético del mundo, el ideólogo del ponme otra pa’l camino, el que atesora la materia gris necesaria para el desarrollo de nuestro plan magistral de aquella noche: hacernos con pequeños espejos, pegarlos en la punta de nuestros zapatos y ver si somos capaces de verle las bragas a las mozas del pueblo sin agacharnos. Sólo Damián y Rogelio me acompañan a estas horas: los otros o se han rajado ante las expectativas del plan o han quedado sedados por efectos del Valdepeñas.

Es un plan ambicioso, que requiere, a partes iguales, serenidad y estupidez; al menos lo segundo lo tenemos a espuertas, así que, animados por unos 6 o 7 vinos más decidimos que el espejo que mejor nos va a ir, porque está acostumbrao a mirar mozas, es el espejo del baño de las mozas de donde el Jésus, que es donde nos encontramos en esos fatídicos instantes.

Y al grito de “¡A los servicioooosss....!” un etílico tropel se lanza al cuarto de baño de las mozas en la taberna del Jésus con incierto futuro...

-.-

Son las 8 de la mañana y nos encontramos en el calabozo de la comisaría del pueblo; miro a Damián, mi compañero, y no puedo evitar rodar por el suelo de risa. Tiene las dos manos y la cabeza vendadas y una cara de borracho que t’escojonas.

Rogelio duerme, también vendado, y acostado uno ochentaycinco o sea, cuan largo es, en el frío suelo de baldosas: hay que ver cómo le huelen los pies.

Voy a proceder a reírme machotamente de él cuando un rayo de inteligencia me frena: intento palparme y no puedo, pues, oh, mundo cruel, yo también estoy vendado, como mis compañeros, en manos y cabeza.

Viene el Colombo, el chérif.

A ver: que dice el Jésus que o le compráis un espejo nuevo y váis ahora mismo a ponélo y a limpiále el baño u os pone una denuncia de tres páginas.

-.-

Rogelio friega fatal. Se ve que no ha cogido una fregona en su vida. Además tiene la válvula mal calibrada y deja caer peos con excesiva frecuencia para ser gracioso: perdió la gracia al tercero, pero parece que quiera batir un récor o algo.

Damián es eficaz y muy apañao, pero le duele la cabeza y tiene la vista, y el entendimiento, perjudicaos: ha puesto el espejo en la vertical del retrete en lugar de encima del lavabo.

Yo intento convencer al Jésus de que no se mosquee y le pido unos vinos pa los muchachos, que se lo están currando pero, por una razón que no logro entender, se niega. Es raro, el Jésus siempre nos fía.

-.-

Al volver a casa, al caer el sol, a la misma hora que salí ayer, un viento desconocido me abraza el cuello y me arrulla.

- ¿Eres tú, filosofía? inquiero anhelante
- Yeah, tronco – responde Filosofía.
- Me pillas en baja forma hermana; ¿por qué no te vas a tomar por culo? – le pregunto cortésmente.

Y filosofía se va.
Entro en casa y me hago un bocadillo de panceta con pimientos, mojando el pan en el aceite resultante de la fritura de esa joya del cerdo.
Cojo la garrafa de vino y doy un trago estratosférico.

Tengo la panza llena. Deinde philosophare...
Saco la cabeza por la ventana y llamo a gritos:
- ¡Foilosofía, filosofía....!

Pero ya es tarde.

Tal vez, en otro año...
 
Gotzone Mora: se trata de la Libertad
De su libertad. De la tuya y la mía.
Se trata, incluso, de la libertad de los que quieren matarla.
Se trata de la Libertad. De la vida.

Gotzone Mora es, desde hace meses, mi campeona. Es una mujer de los pies a la cabeza, una vasca ejemplar, una socialista admirable, una española de raza, una profesora valiente, una madre coraje.



Gotzone Mora vive, y no es una forma de hablar, en el punto de mira de ETA. Ha de soportar el acoso de los cobardes a diario, la presión de los asesinos hora tras hora, la indiferencia de las autoridades (esto sí que es una forma de hablar) vascas cada minuto; y, lo peor: el silencio cómplice de muchos de sus compañeros de partido a cada instante.

El dialogante Zapatero lleva desde el mes de junio del año pasado ignorando una petición de entrevista, de diálogo, de Gotzone; no es que diga que no, porque, seguramente, no se atreve, es que ni contesta. Y lo sé de buena fuente. Gotzone Mora está expedientada por su partido por denunciar los contactos de éste con el entorno de ETA, es decir, por defender el pomposamente llamado Pacto por las Libertades y Contra el Terrorismo que ellos mismos promovieron.

Nadie que no lo haya vivido, sabe lo que es vivir con escolta. Esperar dentro de casa, con tu familia, a que el escolta mire fuera y te dé permiso para asomar la cabeza. Salir de casa y ver, pintado con trazo grueso en la pared de tu casa “ETA MÁTALOS”. Gotzone Mora no puede vivir como tú y como yo en su casa. Porque ni tú ni yo hemos visto entrar por la ventana un cóctel molotov mientras desayunábamos. Porque ni a ti ni a mí nos prohíben los vecinos que guardemos el coche en el garaje, porque, claro, se les puede quemar el suyo...

Gotzone Mora no puede desarrollar su trabajo de profesora como tú, Big, o como tú, Cyranobix. Entre sus alumnos no hay elementos díscolos: hay nazis, asesinos, cobardes y malnacidos que se hacen llamar abertzales que, directamente, la amenazan de muerte. Y no son bravuconadas: más de un compañero suyo ha pagado ya con su vida. La puerta de su despacho está blindada, parece la puerta de la cámara acorazada de un banco; Gotzone lleva dos años sin ordenador porque “no hay dinero”. En la universidad del País Vasco no hay dinero para un ordenador. ¿Tú te lo crees? Yo no. Desde hace unos 18 meses, nadie (sí, he escrito NADIE, ninguna persona) saluda a Gotzone Mora en la universidad. No la hablan.

Lo mejor, lo único bueno, la lección que cabe extraer de todo esto, es que a pesar de ese infierno, sigue con su trabajo, con su casa, con su vida en el País Vasco.

Buscando una foto para ilustrar este post, he dado con esta página y no he podido evitar el inscribir mi nombre y, ahora, en pedir que si la dignidad de las personas es importante para ti, hagas lo propio.


Gotzone Mora. Se trata de la libertad.

Ánimo, Gotzone, tu aguante y tus ganas, aunque suene raro, nos iluminan.

Como Tom Wolf hace decir a los negros de Atlanta en "Todo un hombre": "Lo estás haciendo, lo estás diciendo, hermana... Te estamos detrás".

Viva los vascos libres.

 
Principturus

Por su interés periodístico, reproducimos íntegra la carta que Cecilio Capúllez, investigador privado, envió con el resultado de sus pesquisas a S.M. don Juan Carlos I, rey de España; la carta fue interceptada por el marido de la infanta Elena (presa de un ataque de celos por el embarazo de Letizia) y dejada en la redacción de este periódico de forma pretendidamente anónima: las gafas de sol en plena noche no fueron suficientes para engañar al guarda jurado, al perro, a la secretaria de guardia y a un señor que estaba esperando a su abuela y que había confundido nuestro periódico con un taxi; todos ellos reconocieron al Marichalao y le pidieron autógrafos. El Mari, desconcertao, accedió a firmar pero cambió astutamente su apellido por el de Anachalar, esperando ocultar así su identidad. Se confirma que este tío es bobo. Y la carta dice así:


Majestá:
bueno, parece que sí, oiga: la prinzesa de Asturias está en estado de buenaesperanza o, lo que es lo mismo, en creciente estado de gestación u preñada. No estoy seguro de que en este caso hubiera que poner u, y a lo mejor bastaba con un o redondo. Le cuento mis pesquisas y cómo he llegado a esa conclusión.

- La prinzesa duerme con un chico muy alto, rubio, bien parecido, que habla un poco raro (como usté, y no se me moleste, monarca, pero no se le entiende un pijo por teléfono, parece que sestá comiendo un nabo), y parece que de buena familia desde hace un año poco más o menos. O quizá sean dos años. El caso es que lleva tiempo durmiendo con un hombre, diríase que de sexo masculino, y parece que, como le diría... que llegan hasta el final. No es que yo lo sepa, rey, pero me lo barrunto por cómo sonríe ella por las mañanas. Ahora, que a lo mejor es que el rubiales es muy simpático y le cuenta chistes, yo ahí no me meto, que una cosa es ser detective y otra entrometerme.
- La gachí tiene caprichos, o una cosa parecida, porque la tipa (lo he oído a través de la puerta) dice más, más, más y no se cansa, mientras el rubiales alturrón y sosainas le dice toma, toma, toma y parece cansarse bantaste. Antojos, coño, uy, perdón, altitud, digo alteza, antojos era la palabra de la que no me acordaba.
- Esto es un poco embarazoso, rey, pero se lo digo, que pa eso me pagan: se le han hinchao las peras: la tía no es que sea una tipa planilla, ciertamente, pero tampoco es, por poner un ejemplo español, Rocío Jurado (¡qué mujer!, por lo menos hace 20 años, venga, coronillas, confiesa... a ti la Jurado te ponía, ¿eh?). El caso es que el otro día me fijé, con el teleobjetivo, mientras la Leti desayunaba... y se me iba el objetivo... mire, mire qué bonitas domingas se le están poniendo a su cuñada, o su nuera, o su suegra, no me acuerdo lo que es la prinzesa de usté, disculpeme, realeza, pero esas cosas se me dan fatal.



- De cara, sin embargo, está fea. Se le está acentuando esa jeta de estricta gobernanta, oiga, y no es que la nena sea un bellezón, pero se le está poniendo cara de abuela permanentemente cabreada.
- Y el cuerpo, oiga: si no era ná... y se le está poniendo tipo cilíndrico, así como un puro, con la cintura igual que las caderas.

Por último majestá, he descubierto este documento que apunta en la misma dirección que mis investigaciones.



Y, por muy rey que sea, oiga, el tema del vil metal tengo que tratarlo, que me conozco yo las cosas esas de palacio, que no quiero que vayan despacio. O sea, que o se me paga conveniente y rápidamente, o voy y se lo casco a la prensa, que seguro que a la gente este tema le interesa.

Y otra cosa, su realeza, ¿usté sabe quién es el rubiales ese que acompaña a la Leti a todas partes? Le ha tenido que ver por la tele, hombre, un tipo alturrón, un poco sosillo y sobre todo que habla raro, oiga, parece familiar suyo.... pero eso sí, no tiene su napia, es bastante más resultón que usté.
Venga, rey, un abrazo y una curiosidá: ¿no le molesta verse acuñao? Todo el mundo sobándole la cara...no sé, debe ser una mierda ¡uy...! , perdón, rey. se me escapa.
Venga, hombre, me podías mandar una foto dedicada, pero con la corona y en el trono, que así farda más.

Hala, a seguir bien, hombre, y saludos a la Sofi que, no es por nada, pero parece la única lista de la familia, y no se me ofenda, monarca.

Cecilio.
Pribate Inbestigator.


 
Exposición a la genialidad
Soy de esos.

De esos pelmazos que siempre que se habla de la tele saca a relucir sus mitos: De cuando era pequeño, Los autos locos (Penélope Glamour, Pedro Bello, Pierre Nodoyuna... compitiendo en carreras frenéticas), los dibujos de los Beatles (que empezaban con el divino John enchufando su guitarra a la red y con el acorde inical de A hard day’s night), Woody Woodpecker, el Pájaro Loco, El Fantástico Mundo de Walt Disney (con unos pobretones fuegos artificiales en blanco y negro) y Las Manos Mágicas (Las manos mágicas le dirán la forma de aprendeeeeer.... bonitos trucos que de magia soooonnnnnn..... ¡el resto depende de usted!).

De esos que afirman, entre otras cosas porque es verdad, que veía pegado al televisor los documentales de Félix Rodríguez de la Fuente (recuerdo especial para El Gran Matador, dedicado al lobo ibérico), el Un, dos tres, de Kiko Ledgard, Yo, Claudio, Pop-Grama y las películas de Marisol.

Que, ya más crecidito me enamoré de algunas series como Retorno a Brideshead, Enredo, Arriba y abajo, Un hombre en Casa, Hombre rico, hombre pobre, Canción triste de Hill Street, Parker Lewis nunca pierde, Treintaytantos...

Pero, bueno, si exceptuamos el primer capítulo (los primeros cinco minutos) de Twin Peaks, una obra de incontestable lucidez, no hay nada en la tele, ni lo habrá, como Doctor en Alaska, Northern Exposure



Sí, yo soy de esos.

No es muy original, lo sé, pero me considero un pelmazo de primera en cuanto a las aventuras y desventuras del doctor Joel Fleischman, y sus compañeros de fatigas: Maggie O’Conell, Chris Stevens, Maurice Minnifield, Ed Chigliak, Holling, Shelly, Mailyn, Ruth-Anne...

Desde que ví por primera vez esa serie, gracias a mi amiga Alicia, me sentí absolutamente subyugado por ese pueblecito llamado Cicely, por las crónicas radiofónicas de Chris por la mañana, por la electricidad entre el doctor y la piloto (no hay piloto más sexy que la O’Conell), el caciquismo visionario del ex-astronauta Minnifield, por la sabiduría indiana de Mailyn y la occidental de Ruth-Anne y, cuesta decirlo, enamorado de la ingenuidad Ed, ese joven indio, aprendiz de Chamán y loco del cine clásico.

En un caso que, a mi entender, sólo se ha dado también con Los Simpson (aunque una y otra no tengan absolutamente nada que ver), Doctor en Alaska ha contado con el estado de gracia permanente de sus guionistas, Josua Brand y John Falsey, dos tipos que debían ser personas permanente expuestas a altas radiaciones de originalidad, buen humor, lirismo y ensoñación. Expuestos permanentemente a la genialidad, en suma; y así fue como escribieron tan maravillosa historia, y supieron reflejar toda esa exposición a sus guiones y brindarnos a los mortales una serie inteligente, tierna, caústica, llena de amor por la naturaleza, por el ser humano y de buen humor. Buen humor en el sentido de humor del bueno.

Recientemente, ese tesoro que me cuida por las noches en su acogedora charca, me ha puesto en bandeja la primera temporada de tan magnífica obra y está bajando todo lo demás. Sencillamente la amo por ello, también.

Curiosamente, Doctor en Alaska fue una serie que nació sólo con 8 capítulos para cubrir un hueco de verano y el éxito fue tal que luego hubo otras seis temporadas , éstas ya con más de 20 capítulos cada una. Y, apesar de todo, no pudo sobrevivir a la ausencia del médio judío neoyorkino...

Me han dicho que la traducción correcta de Northern Exposure sería “orientado al norte”. No lo dudo, pero prefiero mi interpretación: cuando ví el primer capítulo, mi cabeza tradujo esas dos palabras como Exposición al Norte; una especie de síndrome o enfermedad, de quien se expone a algo. Como quien se expone a las radiaciones, a los rayos gamma (¿?) o, en exceso, al sol. Yo lo veía así: un urbanita irredento expuesto al norte como exponente máximo de la naturaleza: algo que nunca acaba de asimilarse.

(Como yo, que nunca acabo de asimilar que, después de pasarme 11 horas terminando un guión frente al ordenador, no es bueno alargar la cosa otra hora para escribir estas líneas que no estoy seguro corregir antes de colgar, tal es mi estado de necesidad de sueño.)

Doctor en Alaska es una serie altamente recomendable para todos los que ya no saben qué bajarse con el e-mule. Es un magnífico antídoto contra la estulticia y un bálsamo contra la sensibilidad herida.

Es mi serie favorita.
Yo soy de esos.
 
Mis amigos, sábado de madrugada y yo.

Un cachito de vida de hace 20 años.


- Decidir si lo que está bien es ésto o aquéllo...
- ...intentar dormir y no poder...
- ...salpicarse la cara con el agua de enjuagar el miedo...
- ...salir a la calle...
- ...vencer...
- ...enfrentarse a uno mismo en calcetines...
- ...llevar una mancha de tomate en el pantalón...
- ...tener una mancha de huevo en la corbata...
- Esa no vale, Nules, no me jodas - dice Lambert
- ¿Por qué no? Es igual que la que ha dicho Fanny
- ¡Pues por eso, tío, parece que no te enteras! Hay que decir cosas distintas
- Eliminado, eliminado - tercia Rita.
- Joder, me tenéis manía...
- Sí, sí, claro... pero quita, macho...
- Venga Niko, te toca proponer. Pero no te pases...
- Bien; atrocidades que nos gustan. No vale el sexo ni la comida. ¿Estamos?
- Venga, venga, empieza...
- Los guiones de telenovelas sudamericanas.
- ...Plácido Domingo cantando canción ligera...
- ...los calzoncillos musicales...
- ...el cine de autor alemán...
- ...los anuncios de compresas...
- ...los reality shows...
- Fuera, fuera, fuera, fuera, fuera...
- ¿Pero por qué? Los reality shows están bien...
- Nada, Rita, estás eliminada. De acuerdo, son atroces, pero no se pueden comparar a las demás cosas. Es mucho más atroz y, además, son dos palabras prohibidas...
- Eso es lo que tú dices, Lamb, ¿tú qué piensas Niko?
- Estoy de acuerdo. Es de muy mal gusto eso de nombrar los reality shows. Estás eliminada, Rita. Fanny, te toca proponer.
- Vale; cosas detestables.
- ¿Detestables?
- ¡Detestables, asquerosas!
- ¿Como por ejemplo?
- ¡Los reality shows!
- ¡Bien! Cuando en una jornada electoral un político dice "ha ganado la democracia"...
- Sí, sí, o "un triunfo del pueblo"...
- ...las revistas de baloncesto...
- ...los juanetes...
- ..."respeto, pero no comparto"...
- ..."a nivel de calle"...
- ...los paraguas plegables...
- ...los ginecólogos...
- ...las memorias de los famosos...
- ...la televisión interactiva...
- ..."este chico es un tesoro"...
- ... o "muy majete"...
- ...los Mercedes blancos...
- ...los todoterreno con la inscripción "Papá, no corras" encima de la foto de los niños...
- ...los participantes desde casa en los concursos de televisión...
- ...los pantalones de franela...
- ...los trajes beige clarito...
- ...los tipos que dejan blanditas las pipas con el sudor de las manos...
- ...los que hacen caca y no huele...
- ..."los jóvenes no tenemos oportunidades"...
- ...los jóvenes, como grupo nominal...
- ...la social democracia...
- ...la democracia cristiana...
- ...estoy hasta los huevos...
- Lo siento, Lambert, eso no vale.
- No, si digo que estoy hasta los huevos de jugar.
- Y yo.
- Y yo.
 
Madrid

Llevaba yo ya tiempo queriendo dedicarle a este poblachón manchego y a su entorno unas palabras. No es que Madrid me haya hecho nada para que yo vaya y cometa este post, pero hoy, en acabando el dos de mayo, habiendo estado intencionadamente ajeno a las celebraciones y agravios oficiales, acabando este día, digo, voy a cantarle las cuarenta a este mi pueblo.

Madrid y yo nos desconocemos mutuamente. Soy el peor cicerone que quepa imaginar para esta ciudad de urbanismo retorcido y los maravillosos y desconocidos pueblos que la rodean, para lo nuevo y lo viejo, para lo que sí y lo que no. Pero lo bueno de todo esto es que no me lo echa en cara y cuando paseo por Madrid, por su sierra, por sus tierras largas, jamás me ha dicho ni una mala palabra. Pero, que conste, yo tampoco le he echado en cara, jamás, nada de nada, a este laberinto de luz y de risas en diez mil lenguas.

En Madrid cobra sentido la expresión “de aluvión”. Esto lleno de gente de aquí y de allá y me decía mi amigo Cabrera que, desde hace muy poquito, somos más los madrileños de nación que los de adopción. Y qué. Si la gracia de todo esto radica en eso, en que tú eres de Valladolid, tú de Guecho, mi prima es de Las Palmas, su amiga es de Quito, su novio, rumano, tú vienes de Lérida y tú de Marrakech. Mi padre, catalán, mi madre, canaria, mi chica, de Graná, y yo, que nací en Carabanchel, como Manolito Gafotas, soy tan de aquí como cualquiera de ellos. O menos, pero eso es debido a mi despiste eterno.

Madrid fuma Lucky, estoy seguro. Tiene que quitarse, pero todavía está en fase de concienciación. Madrid casi nunca tiene prisa. Y mira con expresión asombrada a todos los que, inexplicablemente, van corriendo de un lado para otro por sus venas. Madrid me mata. Y me da la vida.

Fui un joven malencarado en esta ciudad-ámbito, sembrada de bares y de bancos, de gente encantadora y de cretinos, y me sentía el centro del mundo. Tenía 16 años en el año 80, cuando Nacha Pop sacaba su primer single “Chica de ayer / Nadie puede parar” y compré ese disco maravilloso en Escridiscos, al principio de Preciados, una de las pocas tiendas donde en los cacareados 80 podían comprarse discos de verdad. Pasé mis años mozos del Pentagrama al Rock-Ola y, cuando cerraron este templo, que era mi templo, pensé que se cerraba la ciudad.

Pero fue entonces cuando descubrí que Madrid era inmenso. Que era mucho más que Almodóvar y que no se había inaugurado en 1980. Que no todo el mundo tomaba anfetas, que había muchísima gente que no era homosexual, y que eran legión los que por las noches dormían. Que no todo era encontrar un bar donde tomarse unas cervezas y escuchar a Glutamato Ye-yé.

Y Madrid nació ante mis ojos. Gigantesca y cálida, llena de gente que se levanta cada día para estudiar, para trabajar, para buscarse la vida y el amor y para cargarse de la paciencia necesaria para seguir viviendo.

Dejé el Madrid frenético, del que estaba más que cansado y, de la mano de la mujer que amo sin límites ni ambages, empecé a conocer el Madrid tranquilo, natural y de canto de pájaros y, desde aquí, unos doscientos metros por encima de la gran capital, he empezado a enamorarme de nuevo de la Urbe, pero como amamos los viejos: de lejos. No vuelvo a esa ciudad que mata y que da vida ni loco.

De Madrid habla mucha gente. Madrileños, no madrileños y paletos. Los paletos son los que no caben en sí de idiotas y creen que su incapacidad, sus carencias, y todo lo que creen que les falta o no tienen, es por culpa de Madrid. Madrid aguanta estoicamente los insultos de los paletos. Porque sabe que cada paleto que la insulta tiene un hermano que la ama y vive en ella. Madrid está sobrada de paciencia.

Madrid presume de cielo. Es así, a veces, Madrid, aunque de natural, es llana y tiene cielo.

(mierda, ya es día tres y yo sigo aquí...)


Yo amo a Madrid, la ciudad y sus pueblos, sus montañas y toda la gente que aquí vive y trabaja. Amo a este lugar que te acepta sin preguntarte nada, por la jeta que pongas, por tu gesto, por si eres capaz de pagarte unas cañas, te acepta por lo que tú dices que eres. En Madrid, ya lo sabes, tienes sitio, y sin dejar de ser quien eres. Porque tienes sitio, precisdamente, por ser como eres. Porque eres distinto y queremos que lo sigas siendo. No cambies, pero vente.

Oye, primo, yo te digo: vente pa’ Madrid.