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Solo, la rata y el polis
Peligroso miércoles.

- Ustedes tres –dijo el policía obeso-, quédense ahí de pies, no me se vayan, que a lo mejor le necesitos.
- Vale, pero se dice de pie, no “de pies” – apuntó mi primo Hilario, que no sabe estarse calladito. El poli le miró así, como de hito en hito, pero, qué queréis que os diga, ni de coña impresionó a Hilario. No es que sea un tío valiente y arrojado, que no lo es, pero el poli es que daba risa.
- He dicho… que se queden… ahí… de pies… - enfatizó el poli que, por las trazas, había seguido un curso de retórica en la Academia ZP Business – entendido? ¡Ahí de pies… y en silencios!
Hilario (mi primo, un bocazas, oye), Solo (mi hermano, buen tío) y yo (un tío cojonudo, qué os voy a contar) nos quedamos ahí, “de pies”, pero mi primo no fue capaz de callar esa bocaza que tiene.
- ¿En silenciossss…? ¿Le pasa algo en la boca, agente? – dijo, levantando las palmas de las manos en plan inocentón.
- Cállate, Hilario, no me jodas, - dijo Sólo hablando para el cuello de su camisa, su especialidad, pero Hilario le oía y yo también- que el gordo cabrón este nos busca un problema.

El gordo cabrón, en realidad solo era un poli pelmazo, de esos que parece estar continuamente en huelga de celo estilo japonés, como si necesitara justificar cada segundo de su existencia. Esta actitud le hacía, lamentablemente, perder el foco.

El foco, ayer, era el cabrón que había intentado dar un palo en el bar de nuestro amigo Ramón, el pobre, como si le sobrara. Vimos salir corriendo de allí a una especie de rata cuando nos disponíamos a entrar para beber unos litrillos de cerveza con la excusa, fíjate, de lanzar nuestros habituales y erráticos dardos de los miércoles. Vimos salir detrás de la rata a Ramón gritando “¡al ladrón, al ladrón…!”

Yo, lo reconozco: me entró la risa al ver a Ramón gritando, con el mandil. Es muy gracioso, de verdad. Pero Hilario y Solo se lanzaron a la carrera a por la rata que, en su huida, tropezó con el poli gordo, que salía del cajero de la Caixa, y le tiró al suelo.

Yo me reía cada vez más. El Ramón gritando “¡Al ladrón, al ladrón…!”, el poli gordo, de culo, en el suelo, berreando “¡deténgases, deténgases…!”, el ladronzuelo, como descolocao y mi primo Hilario, mamado por la carrera (nunca fue un deportista) diciéndole al poli, ¡detenle tú, gilipollas! y Solo…

Teníais que haber visto a Solo: qué zancada, qué potencia de paso, qué firmeza en los hombros y los brazos… qué hostión le metió al ladronzuelo en la espalda. Quiso adornarse, agarrándole de un manotazo en la espalda, en plan te pillé, mentecato… pero le falló el agarre y su manaza (dos veces la mía, sin exagerar) calló sobre la espalda de la ratilla (unos 50 kg como mucho) y le hizo caer de forma aparatosa.

El tipo, ya antes de la caída era una piltrafilla. Pero después de sufrir el manotazo de Solo y, sobre todo, la caída… quedó reducido a la mínima expresión; un sujeto prácticamente inanimado con el peligro de una mariposa, más o menos. En esas condiciones, llegó Hilario y, para hacerse el héroe, se tiró encima de la ratilla en plan Inmovilización Número Dos De La Policía De Nueva York o algo así.

A todo esto, el poli obeso, claramente superado por la situación, logró quitarse de encima la caraja que le afectaba y corrió hacia el lugar donde se verificaba el tumulto y, sin saber muy bien a quién debía detener, le soltó una coz a Hilario y le tiró al suelo.

Yo me descojonaba. El poli apuntando con su pipa (fijo que ni cargada, ni nada) a los tres, diciendo, quenosemuevas nadie, quenosemuevas nadie…, Solo con cara de incomprensión, callado, Hilario, compitiendo a gritos con el poli, que no me apuntes, gilipollas, que ha sido este mierda, y el mierda aludido, ausente, doliéndose de las piernas. Hasta que llegó Ramón, y un par de clientes del bar y explicaron la situación, mi hermano Solo y mi primo Hilario estaban virtualmente detenidos. Qué risa.

Por eso mi primo estaba tan capullo con el poli. Normalmente sólo es un poco capullo. Pero no tanto. Menos mal que el poli obeso no quería problemas.

De verdad, lo que me reí anoche.
 
Comentario:
Menos mal que he pasado por aqui, antes de irme a dormir,y mira por donde, ahora me voy con una sonrisa después del rato que he pasado leyéndote.
Feliz finde, corazón.
 
Comentario:
Una situacion muy divertida, pero debe ser jodi.. que te apunte un polis tan ineptos.
Un dia te explicare lo que tuve que sufrir en una redada, al mas estilo americano.
Un beso
 
Comentario:
Buenos dias!!!!
Hoya ya me siento mejor! Brilla el sol y tengo energía. No se si es el beso o las vitaminas. Gracias de todos modos!
 
Comentario:
Pickles,
Agradezco sobremanera tus informaciones, que paso a rebotarlas, así, sin dejarlas caer, a la jefatura superior de policía (por sentido de estado), y al FBI y a la KGB, que son los que mejor pagan estas cuestiones.

Captain, amigo,
prometo llamarte la próxima vez, pero anteayer no salí a buscarla, cosa que sí ocurre otras veces, sales con cuerpo de zurrar a alguien y ya'sstá, pero el miércoles, como dicen los malos novelistas cuando no saben desarrollar bien una trama, los acontecimientos se precipitaron. Anyway, te llamaré la próxima, queda dicho.

El caso, compañeros todos, es que el desenlace carecía de tensión literaria. Se llevaron al mierdecilla con unos pescozones y supongo que le soltarían tres calles más arriba con un par de hostias en cada carrillo.

Todo esto, claro, en el caso de que fuera verdad algo de lo contado. Es una patraña de la cruz a la raya, una mentira sin gracia y una historia falaz y lamentable. Esque no sabía qué contar, amigos, y eso fue lo que saió. Perra vida...
 
Comentario:

Compadre Wolffo: ¡Una noche de reyerta portuaria y no me llamas!. En esas noches se gana uno los galones. Lo que no nos aclaras es que se llevó ese zote,lo mismo iba a medias con el poli ( que le esperaba en el cajero)y le chafasteis la función, ya sabes, saco la pipa (porque correr no puedo) y encañono al menda ante el aplauso unánime de la parroquia. Yo hubiera registrao al poli, lo mismo hasta le quito la guita a la ratita. Un abrazo libertario y gracias por lo que ya sabes!.
 
Comentario:
La culpa es del Ramón. No te ofendas, pero tu amigo es que es muy desconfiado. El tirillas que salía corriendo va a ser el Farlopa, un habitual del barrio que firma en mi mesa los 1 y 15 de cada mes. Lo de en mi mesa es literal, porque el tío suele venir con unas legañas del tamaño de donuts sin agujero, y nunca acierta a firmar en la hoja. Pues, como te decía, el Farlopa es inofensivo. De hecho el mote se lo pusieron por la frecuencia con que se sorbe los mocos. Pero tiene muy mala fama, el pobre, porque su hermano, el Chino, está en la cárcel de Soto del Real por mala gente. Me consta que el Farlopa sólo entra en los bares a ver si alguien ha dejado medio pincho de tortilla o un par de torreznos en el plato, porque suele andar sin blanca. Y, claro, el Ramón debió verle cogiendo algo de la barra, con cara de presunto culpable y le salió el grito de ¡al ladrón! del fondo del delantal. Nchst. No somos nadie.
 
Comentario:
Y aparte de la risa ¿cómo terminó todo?

El poli obeso estaba de "servicios"? Porque como no sea así, se apuntará el "meritos" por la detención.

Me has arrancado a mi también una sonrisa.

Besos de una maia.
 
Comentario:
Vaya nochecita animada, si.
Al poli le ha faltao la "rosquillas".
Un beso :)
 
Comentario:
jajajaaaaaaaaa
Ahora a esperar la denuncia por lesiones del ladrón :P
Un beso.
 
Comentario:
Yo si me he reido ahora!
Que pases un buen día.
 
Comentario:
joer, pa habernos matao.

Dios nos libre de los polis listos, que de los tontos no nos librará ni dios :P

Un abracito cariñoso.
No