Strippers
El sábado pasado salí de expedición con mis amigas en busca de nuevos lugares donde sublimar nuestro espíritu ( = garitos).
Nos habían hablado de una discoteca muy fashion en plaza de España. No estaba yo demasiado convencida de acudir al lugar en cuestión. Acostumbrada a antros que sirven whisky de 90º y tienen una pegatina de Mirinda en la puerta, tanto cristal, tanto hombre rollito Madelman y tanto minimalismo me daba un poco de vértigo.
Cuando llegamos a la puerta había una cola espantosa, que yo me dije "ésta es la mía":
- Chicas, deberíamos venir otro día, que hoy ya es muy tarde y va a estar muy lleno. - Mis amigas me miraron con cara de escepticismo
- Son las once.
- Vale... jo - Uisss, casi...
Total, que entramos, si es que tengo un carisma...
Nos habían contado que tenía dos ambientes, uno de música house y otro de pachangueo, aunque más bien era uno y medio dada la grave desproporción de espacio.
No estaba demasiado lleno y subimos a la sala de pachangueo. Cuando entramos vimos a unas treinta mujeres chillando presas de la histeria, frente a un escenario. No podíamos ver lo que había detrás por una columna que lo ocultaba, pero no hacía falta ser demasiado agudas. Aquello era una despedida de soltera. Nos quedamos en la puerta deseando quedarnos, pero dudando si nos dejarían. Fuimos a pedir una copa y no pasó nada, así que entendimos que teníamos permiso. Nos íbamos acercando tímidamente y por fin le vimos.
¡PORELAMORDEDIOSYDETODOSLOSANGELITOSDELCIELO!
Allí estaba ese tratado de anatomía. ¿Donde guardan a estos hombres? porque esos no van por la calle como las personas normales, al menos yo no los he visto. Creo que deben tenerlos guardados en cajas fuertes, tipo reserva federal, con técnicas sofisticadísimas de seguridad para que las vulgares mortales no les atraquemos. Y sólo los sacan, previo pago de su importe, para Mister España y stripteases.
La visión de estos cuerpos me impresionó, ¡no me iba a impresionar! si los cuerpos más perfectos que yo había visto eran los de las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del estado y, eso sí, en correcta formación de 50X50. Pero aun más me impresionó el comportamiento de las asistentes.
¿Qué nos pasa a las mujeres en las despedidas? Perdemos el orgullo, la dignidad, el decoro y la cartera si se tercia. Basta encontrarnos arropadas por un grupo de treinta mujeres para lanzarnos enfebrecidas a manosear el bulto móvil que se agita debajo de la sábana de raso.
Que esa es otra. ¿A qué viene el numerito-de-pene-en-movimiento-pendular-bajo-trozo-de-tela? Sinceramente lo veo bastante ridículo a la par que humillante. Ahí tenemos al He-man subido al escenario con unas botas militares como único atavío mientras pone una pierna en Cuenca y otra en Badajoz e inicia el movimiento pélvico por detrás de la sabana. Al principio sin resultados satisfactorios, y al final con resultados, sí, pero bastante decepcionantes.
A lo que íbamos, que el sábado me encontré con una señora de la edad de mi madre. Cuando entré, tenía ese aspecto de... no sé, de madre. La veía zurciendo calcetines, mirando Aquí hay tomate por encima de las gafas con expresión huraña y diciéndote que te cambies los calcetines mientras te limpia la cara con un clinex empapado en saliva (puajj). Cuando salió el Mr. Propper (ahora Don Limpio) y se le acercó, puso cara de posesa mientras le agarraba el culo con ambas manos, gritaba y miraba a ambos lados desencajada y babeante. Sólo ruego a Dios que nunca me convierta en eso. Y a mi madre tampoco.
Ya no pude concentrarme en el espectáculo. He de reconocerlo, esta señora-madre-babeante me traumatizó. Ahora miro a mi madre y no puedo evitar imaginarla sobando las nalgas de un Mazinger Z. Y me da un repelús y un mal rollito...
Nos habían hablado de una discoteca muy fashion en plaza de España. No estaba yo demasiado convencida de acudir al lugar en cuestión. Acostumbrada a antros que sirven whisky de 90º y tienen una pegatina de Mirinda en la puerta, tanto cristal, tanto hombre rollito Madelman y tanto minimalismo me daba un poco de vértigo.
Cuando llegamos a la puerta había una cola espantosa, que yo me dije "ésta es la mía":
- Chicas, deberíamos venir otro día, que hoy ya es muy tarde y va a estar muy lleno. - Mis amigas me miraron con cara de escepticismo
- Son las once.
- Vale... jo - Uisss, casi...
Total, que entramos, si es que tengo un carisma...
Nos habían contado que tenía dos ambientes, uno de música house y otro de pachangueo, aunque más bien era uno y medio dada la grave desproporción de espacio.
No estaba demasiado lleno y subimos a la sala de pachangueo. Cuando entramos vimos a unas treinta mujeres chillando presas de la histeria, frente a un escenario. No podíamos ver lo que había detrás por una columna que lo ocultaba, pero no hacía falta ser demasiado agudas. Aquello era una despedida de soltera. Nos quedamos en la puerta deseando quedarnos, pero dudando si nos dejarían. Fuimos a pedir una copa y no pasó nada, así que entendimos que teníamos permiso. Nos íbamos acercando tímidamente y por fin le vimos.
¡PORELAMORDEDIOSYDETODOSLOSANGELITOSDELCIELO!
Allí estaba ese tratado de anatomía. ¿Donde guardan a estos hombres? porque esos no van por la calle como las personas normales, al menos yo no los he visto. Creo que deben tenerlos guardados en cajas fuertes, tipo reserva federal, con técnicas sofisticadísimas de seguridad para que las vulgares mortales no les atraquemos. Y sólo los sacan, previo pago de su importe, para Mister España y stripteases.
La visión de estos cuerpos me impresionó, ¡no me iba a impresionar! si los cuerpos más perfectos que yo había visto eran los de las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del estado y, eso sí, en correcta formación de 50X50. Pero aun más me impresionó el comportamiento de las asistentes.
¿Qué nos pasa a las mujeres en las despedidas? Perdemos el orgullo, la dignidad, el decoro y la cartera si se tercia. Basta encontrarnos arropadas por un grupo de treinta mujeres para lanzarnos enfebrecidas a manosear el bulto móvil que se agita debajo de la sábana de raso.
Que esa es otra. ¿A qué viene el numerito-de-pene-en-movimiento-pendular-bajo-trozo-de-tela? Sinceramente lo veo bastante ridículo a la par que humillante. Ahí tenemos al He-man subido al escenario con unas botas militares como único atavío mientras pone una pierna en Cuenca y otra en Badajoz e inicia el movimiento pélvico por detrás de la sabana. Al principio sin resultados satisfactorios, y al final con resultados, sí, pero bastante decepcionantes.
A lo que íbamos, que el sábado me encontré con una señora de la edad de mi madre. Cuando entré, tenía ese aspecto de... no sé, de madre. La veía zurciendo calcetines, mirando Aquí hay tomate por encima de las gafas con expresión huraña y diciéndote que te cambies los calcetines mientras te limpia la cara con un clinex empapado en saliva (puajj). Cuando salió el Mr. Propper (ahora Don Limpio) y se le acercó, puso cara de posesa mientras le agarraba el culo con ambas manos, gritaba y miraba a ambos lados desencajada y babeante. Sólo ruego a Dios que nunca me convierta en eso. Y a mi madre tampoco.
Ya no pude concentrarme en el espectáculo. He de reconocerlo, esta señora-madre-babeante me traumatizó. Ahora miro a mi madre y no puedo evitar imaginarla sobando las nalgas de un Mazinger Z. Y me da un repelús y un mal rollito...
Odisea móvil. La trilogía
¡QUIERO MI MÓVIL YAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! 12/01/06
He tenido un pequeño problemilla con mi nuevo móvil. Bueno, con él concretamente no, ya que aun no nos conocemos, lo he tenido con la maldita portabilidad.
Me dijeron que tardaría quince días... ¡El doce de diciembre! ¡Hace más de un mes! El caso es que hace un par de días fui a preguntar por él. Me parecía un poquito demasiado excesivo un mes para conseguir un móvil. Que me deben estar tallando las piezas con un palillo. Llegué yo, feliz y sonriente, al mostrador de telefonía esperando escuchar "Estábamos a punto de llamarte". Pos no, el dependiente coge mi contrato y llama al operador. Me mira con cara de lástima inmensa. Traga saliva. Se me hace un nudo en el estómago. No me han concedido la portabilidad, seguro. Pos tampoco. El chico se acerca con cara de estar a punto de llorar. Vuelve a tragar saliva (¡Qui'es hablar ya, leñe!)
-Verás, es que... mi compañero olvidó gestionar la portabilidad... el operador... no sabe nada de ti.
Uno... dos... tres, ... cuatro... cinco... seis, ... yo me calmaré, ... todos lo veréis.
¿Dondeestáelpedazodecretinoincompetenteybuenoparanadadetucompañerooo?
Estallo en un ataque de ira furibunda, pero para mis adentros. Ya sabéis, empatía, soy del sindicato, el chaval no tiene la culpa... este tipo de cosillas que pensamos para intentar contener a La Masa que llevamos dentro y que clama venganza. Inspiro una y otra vez, hasta que un exceso de oxígeno en el cerebro me provoca un leve mareo producto de la hiper-ventilación. Y cuando vuelvo en mí veo con espanto que el dependiente se ha pertrechado detrás del mostrador como si fuera una trinchera (¡Dios santo! ¿Qué aspecto he debido tener para que tenga esa cara de horror?)
-Vamos a intentar tenértelo para el veinte, pero no te lo puedo asegurar.- Me dice el pobre chaval tartamudeando.
Asiento con la cabeza, le digo que nos vemos el veinte y nos vamos mi cabreo (que ha crecido tanto que he considerado oportuno dotarle de una entidad independiente) y yo temblando de ira, mientras el dependiente llama a su madre y le dice que ha vuelto a nacer.
Me he encontrado con el pedazodecretinoincompetenteybuenoparanada. Le he mirado y ha bajado la mirada. Cuando ha vuelto a levantarla le he saludado y me ha puesto la cara del gatito con botas de Shrek 2. Me ha dado mucha penita y no le he dicho nada.
Pero como vaya el veinte y no esté el móvil, le meto todos los móviles del programa por puntos por el único ojo que, previsiblemente, nunca ha visto la luz del sol.
¡TENGO MÓVIL NUEVO NA, NA, NA, NA, NA! 26/01/06
¡Ya tengo movil nuevo! ¡Y es la leche! Es extraplano como las compresas, puedo hacer fotos, puedo hacer videos, tiene las melodias esas reales, que suena la musica mejor que en la radio.
Ya no me importa el mes y medio que me ha costado conseguirlo, ni que se sienta infravalorado porque no sé utilizar la mitad de las cosas que él sabe hacer.
No es que yo sea una de esas personas obsesionadas con la tecnología. Mi antiguo movil tenía tres años, de esos que todavia tenían la pantalla en blanco y negro. La batería me duraba un dia escasito. Y se apagaba solo el mu jodío.
Ya estaba pensando yo en jubilarle cuando él decidió suicidarse por sí mismo. Un dia estábamos mi movil y yo en el baño, había yo ya terminado los menesteres que me habían llevado a ese lugar (él no había sentido la necesidad de hacer nada) y decidí sacarle del bolso para hacer uso de él. Abrí el bolso, y no sé cómo le vi deslizarse dentro del inodoro. No lo pensé dos veces, me lancé de cabeza.
Doy gracias a mi prudencia por haber tirado de la cadena, porque no pensé que estaba metiendo las manos en un váter hasta que ya las tenía dentro.
Le saqué y no reaccionaba. Le sequé por fuera, lo desmonté, y el pobre no hacía más que echar agua por todas partes, ¡Dos días echando agua!.
Pero un buen dia lo encendí, lo puse a cargar, y estaba él dudando en si encontrar cobertura o no cuando llamó una amiga y le resucitó. Desde entonces mi antiguo movil era sumergible como los relojes, a una profundidad media de un váter y dos palmos.
Ahora lo mantengo como móvil emérito, ya que parece que la gente le ha cogido cariño a su número, y ni Dios me manda mensajes al nuevo. Pos nada, que se quedará de adorno, con lo bonito que es y lo poco funcional que va a resultar.
ER MÓVIL, PART III 25/02/06
Esto parece el cuento de nunca acabar, acabo de descubrir la razón por la cual ni Dios se comunicaba conmigo a través de mi fashion-móvil. Ahora sí, ya no puedo con la vida, con la tecnología y con el movil de los coj... Aunque parezca increíble mi odisea con la telecomunicación aún no ha concluído, como os lo digo, y ya data del 12 de diciembre.
Pues bien, ya tengo movil extraplano cual Ausonia sin alas, ya tengo contrato para pulirme el sueldo en pasos telefónicos, ya tengo portabilidad de número entre compañías... uissss, va a ser que no, que la tengo, pero a medias.
Curiosamente tengo un mismo número y... ¡Ja! ¡Dos móviles distintos! ¡Cada uno de una compañía! ¡¡¡¡Depende de la compañía desde la que llames suena uno!!!! ¡¡¡¡¡¡Es magia!!!!!!
Ahora me toca plantarme delante del pedazodecretinoincompetenteybuenoparanada del compañero del de la trinchera y hartarme a gritar "¡¡¡A que mola!!!" mientras saco móviles de la chistera:
¡Llamo con mi antiguo movil al nuevo y suena!, llamo con el de mi madre al nuevo y... ¡alehop! ¡¡suena otro totalmente distinto!! A que es divertido, vamos yo estoy que no puedo con la emoción en mi vida, porque tengo que llevar tres móviles en el bolso y cuando suena un mensaje me vuelvo loca, que la gente me ve y debe pensar que están delante de una ACCOUNTING DEPARTMENT DIRECTOR o como quiera Dios que se diga, en vez de una cajera.
Ayer llamé a la compañía, y hablé de mi pequeño pero muy crucial problemilla con amabilísima señorita, que debe estar explotadísima, porque igual te canta las rebajas del Corte Inglés, que te recoge los mensajes del contestador.
Pues bien, esa encantadora voz me indicó que para solucionar mi caos telefónica debía "realizar una llamada cruzada" que yo me dije: "mira tú que profesional, dos tecleos en la pantallita y me lo arregla todo, todo y todo".
Ante mi pregunta de cómo se realiza la bendita llamada cruzada me dice que cambie las tarjetas de móvil entre ellas y si el problema persiste, me duplique la tarjeta, porque esa no está bien.
...
... ¿?...
... ¡Pero vamos a ver! Si es que yo ya sé que no está bien... ¡que no se reconoce a sí misma!... Ya no sé si duplicarla o psicoanalizarla, yo creo que tiene una crisis de identidad (ahora soy un Ericsson... ahora un Motorola... Ericsson... Motorola)
Así que nada, me puse a hacer malabares con las tarjetas (tú pa'lla... tu pa'ca...) y pasé de una tarjeta con crisis de identidad a tres tarjetas con crisis de identidad. Yo, como el Santo Padre, multiplico las tarjetas y las crisis. Ya no sé mi dirigirme a mi operador, al pedazodecretinoincompetenteybuenoparanada o a la santísima virgen de Lourdes. Creo que la mejor solución va a ser tirar los tres móviles a la basura, asumir mi absoluta incapacidad para manejar la tecnología y comprarme un tam-tam a ver si recupero mi vida social.
He tenido un pequeño problemilla con mi nuevo móvil. Bueno, con él concretamente no, ya que aun no nos conocemos, lo he tenido con la maldita portabilidad.
Me dijeron que tardaría quince días... ¡El doce de diciembre! ¡Hace más de un mes! El caso es que hace un par de días fui a preguntar por él. Me parecía un poquito demasiado excesivo un mes para conseguir un móvil. Que me deben estar tallando las piezas con un palillo. Llegué yo, feliz y sonriente, al mostrador de telefonía esperando escuchar "Estábamos a punto de llamarte". Pos no, el dependiente coge mi contrato y llama al operador. Me mira con cara de lástima inmensa. Traga saliva. Se me hace un nudo en el estómago. No me han concedido la portabilidad, seguro. Pos tampoco. El chico se acerca con cara de estar a punto de llorar. Vuelve a tragar saliva (¡Qui'es hablar ya, leñe!)
-Verás, es que... mi compañero olvidó gestionar la portabilidad... el operador... no sabe nada de ti.
Uno... dos... tres, ... cuatro... cinco... seis, ... yo me calmaré, ... todos lo veréis.
¿Dondeestáelpedazodecretinoincompetenteybuenoparanadadetucompañerooo?
Estallo en un ataque de ira furibunda, pero para mis adentros. Ya sabéis, empatía, soy del sindicato, el chaval no tiene la culpa... este tipo de cosillas que pensamos para intentar contener a La Masa que llevamos dentro y que clama venganza. Inspiro una y otra vez, hasta que un exceso de oxígeno en el cerebro me provoca un leve mareo producto de la hiper-ventilación. Y cuando vuelvo en mí veo con espanto que el dependiente se ha pertrechado detrás del mostrador como si fuera una trinchera (¡Dios santo! ¿Qué aspecto he debido tener para que tenga esa cara de horror?)
-Vamos a intentar tenértelo para el veinte, pero no te lo puedo asegurar.- Me dice el pobre chaval tartamudeando.
Asiento con la cabeza, le digo que nos vemos el veinte y nos vamos mi cabreo (que ha crecido tanto que he considerado oportuno dotarle de una entidad independiente) y yo temblando de ira, mientras el dependiente llama a su madre y le dice que ha vuelto a nacer.
Me he encontrado con el pedazodecretinoincompetenteybuenoparanada. Le he mirado y ha bajado la mirada. Cuando ha vuelto a levantarla le he saludado y me ha puesto la cara del gatito con botas de Shrek 2. Me ha dado mucha penita y no le he dicho nada.
Pero como vaya el veinte y no esté el móvil, le meto todos los móviles del programa por puntos por el único ojo que, previsiblemente, nunca ha visto la luz del sol.
¡TENGO MÓVIL NUEVO NA, NA, NA, NA, NA! 26/01/06
¡Ya tengo movil nuevo! ¡Y es la leche! Es extraplano como las compresas, puedo hacer fotos, puedo hacer videos, tiene las melodias esas reales, que suena la musica mejor que en la radio.
Ya no me importa el mes y medio que me ha costado conseguirlo, ni que se sienta infravalorado porque no sé utilizar la mitad de las cosas que él sabe hacer.
No es que yo sea una de esas personas obsesionadas con la tecnología. Mi antiguo movil tenía tres años, de esos que todavia tenían la pantalla en blanco y negro. La batería me duraba un dia escasito. Y se apagaba solo el mu jodío.
Ya estaba pensando yo en jubilarle cuando él decidió suicidarse por sí mismo. Un dia estábamos mi movil y yo en el baño, había yo ya terminado los menesteres que me habían llevado a ese lugar (él no había sentido la necesidad de hacer nada) y decidí sacarle del bolso para hacer uso de él. Abrí el bolso, y no sé cómo le vi deslizarse dentro del inodoro. No lo pensé dos veces, me lancé de cabeza.
Doy gracias a mi prudencia por haber tirado de la cadena, porque no pensé que estaba metiendo las manos en un váter hasta que ya las tenía dentro.
Le saqué y no reaccionaba. Le sequé por fuera, lo desmonté, y el pobre no hacía más que echar agua por todas partes, ¡Dos días echando agua!.
Pero un buen dia lo encendí, lo puse a cargar, y estaba él dudando en si encontrar cobertura o no cuando llamó una amiga y le resucitó. Desde entonces mi antiguo movil era sumergible como los relojes, a una profundidad media de un váter y dos palmos.
Ahora lo mantengo como móvil emérito, ya que parece que la gente le ha cogido cariño a su número, y ni Dios me manda mensajes al nuevo. Pos nada, que se quedará de adorno, con lo bonito que es y lo poco funcional que va a resultar.
ER MÓVIL, PART III 25/02/06
Esto parece el cuento de nunca acabar, acabo de descubrir la razón por la cual ni Dios se comunicaba conmigo a través de mi fashion-móvil. Ahora sí, ya no puedo con la vida, con la tecnología y con el movil de los coj... Aunque parezca increíble mi odisea con la telecomunicación aún no ha concluído, como os lo digo, y ya data del 12 de diciembre.
Pues bien, ya tengo movil extraplano cual Ausonia sin alas, ya tengo contrato para pulirme el sueldo en pasos telefónicos, ya tengo portabilidad de número entre compañías... uissss, va a ser que no, que la tengo, pero a medias.
Curiosamente tengo un mismo número y... ¡Ja! ¡Dos móviles distintos! ¡Cada uno de una compañía! ¡¡¡¡Depende de la compañía desde la que llames suena uno!!!! ¡¡¡¡¡¡Es magia!!!!!!
Ahora me toca plantarme delante del pedazodecretinoincompetenteybuenoparanada del compañero del de la trinchera y hartarme a gritar "¡¡¡A que mola!!!" mientras saco móviles de la chistera:
¡Llamo con mi antiguo movil al nuevo y suena!, llamo con el de mi madre al nuevo y... ¡alehop! ¡¡suena otro totalmente distinto!! A que es divertido, vamos yo estoy que no puedo con la emoción en mi vida, porque tengo que llevar tres móviles en el bolso y cuando suena un mensaje me vuelvo loca, que la gente me ve y debe pensar que están delante de una ACCOUNTING DEPARTMENT DIRECTOR o como quiera Dios que se diga, en vez de una cajera.
Ayer llamé a la compañía, y hablé de mi pequeño pero muy crucial problemilla con amabilísima señorita, que debe estar explotadísima, porque igual te canta las rebajas del Corte Inglés, que te recoge los mensajes del contestador.
Pues bien, esa encantadora voz me indicó que para solucionar mi caos telefónica debía "realizar una llamada cruzada" que yo me dije: "mira tú que profesional, dos tecleos en la pantallita y me lo arregla todo, todo y todo".
Ante mi pregunta de cómo se realiza la bendita llamada cruzada me dice que cambie las tarjetas de móvil entre ellas y si el problema persiste, me duplique la tarjeta, porque esa no está bien.
...
... ¿?...
... ¡Pero vamos a ver! Si es que yo ya sé que no está bien... ¡que no se reconoce a sí misma!... Ya no sé si duplicarla o psicoanalizarla, yo creo que tiene una crisis de identidad (ahora soy un Ericsson... ahora un Motorola... Ericsson... Motorola)
Así que nada, me puse a hacer malabares con las tarjetas (tú pa'lla... tu pa'ca...) y pasé de una tarjeta con crisis de identidad a tres tarjetas con crisis de identidad. Yo, como el Santo Padre, multiplico las tarjetas y las crisis. Ya no sé mi dirigirme a mi operador, al pedazodecretinoincompetenteybuenoparanada o a la santísima virgen de Lourdes. Creo que la mejor solución va a ser tirar los tres móviles a la basura, asumir mi absoluta incapacidad para manejar la tecnología y comprarme un tam-tam a ver si recupero mi vida social.
Abuelitos
Me encantan mis abuelos. Y no me había dado cuenta.
Me quedan tres, la cuarta... snif :'(
Por un lado está mi abuela, que lleva dos días durmiendo ininterrumpidamente producto de un cóctel Lexatín y Paracetamol, y si la despertamos dice que no ha podido dormir nada. Que se queja porque no puede andar y después corre que se las pela. Que tiene el estómago cerrado y no puede comerse la coliflor hervida, pero se aprieta la tortilla de patatas que da gusto verla. Pero con todo y con eso, la cojo de la mano y me dirige la mirada más dulce que me ha dirigido nunca.
Y mi abuelo, que se ha tirado treinta años hablando lo imprescindible y a estas alturas descubro que es un monologuista del Club de la Comedia. Que tiene una ironía feroz y una media sonrisa que enamora. Que me deja volver del trabajo, o del sindicato, o del partido y aturullarle la cabeza con mil historias. Que me deja arroparle y besarle la calva. Y que me sigue llamando niña con voz enronquecida.
A mi otro abuelo le llamamos El revolucionario, porque siempre tiene una cruzada pendiente. Ahora la tiene con su centro de mayores, que la junta municipal del distrito ha optado por dividir y convertir la mitad en un despacho para sus vocales. Sólo él es capaz de dirigirle cartas incendiarias a todos los concejales de los grupos municipales para exigirles un poco de movimiento. O levantar a treinta ancianos y cortar la calle de la junta. Y sólo él es capaz de llamarme a las doce de la noche para que vea un debate en La Primera, o para comentarme un programa de radio y darme su opinión, o pedirme la mía.
Ahora tengo a dos de ellos en casa, y el tercero, que viene muy a menudo. Y me encanta. Aunque tenga que dormir en una cama RestForm, aunque se me cuelen en el baño, aunque tenga que cocer ciruelas pasas, con el asco que me dan.
Ahora estamos completos.
Me quedan tres, la cuarta... snif :'(
Por un lado está mi abuela, que lleva dos días durmiendo ininterrumpidamente producto de un cóctel Lexatín y Paracetamol, y si la despertamos dice que no ha podido dormir nada. Que se queja porque no puede andar y después corre que se las pela. Que tiene el estómago cerrado y no puede comerse la coliflor hervida, pero se aprieta la tortilla de patatas que da gusto verla. Pero con todo y con eso, la cojo de la mano y me dirige la mirada más dulce que me ha dirigido nunca.
Y mi abuelo, que se ha tirado treinta años hablando lo imprescindible y a estas alturas descubro que es un monologuista del Club de la Comedia. Que tiene una ironía feroz y una media sonrisa que enamora. Que me deja volver del trabajo, o del sindicato, o del partido y aturullarle la cabeza con mil historias. Que me deja arroparle y besarle la calva. Y que me sigue llamando niña con voz enronquecida.
A mi otro abuelo le llamamos El revolucionario, porque siempre tiene una cruzada pendiente. Ahora la tiene con su centro de mayores, que la junta municipal del distrito ha optado por dividir y convertir la mitad en un despacho para sus vocales. Sólo él es capaz de dirigirle cartas incendiarias a todos los concejales de los grupos municipales para exigirles un poco de movimiento. O levantar a treinta ancianos y cortar la calle de la junta. Y sólo él es capaz de llamarme a las doce de la noche para que vea un debate en La Primera, o para comentarme un programa de radio y darme su opinión, o pedirme la mía.
Ahora tengo a dos de ellos en casa, y el tercero, que viene muy a menudo. Y me encanta. Aunque tenga que dormir en una cama RestForm, aunque se me cuelen en el baño, aunque tenga que cocer ciruelas pasas, con el asco que me dan.
Ahora estamos completos.