Tengo una cama Restform
Mi madre y su adicción a la teletienda tuvieron esta semana una idea prodigiosa.
Con motivo de la visita de mis abuelitos, que va a durar exactamente un mes, nos hallábamos mi hermana y yo, cual dos sin techo, desprovistas de lecho donde depositar nuestros maltrechos cuerpos. Yo era partidaria de mudarnos temporalmente a la morada de éstos, ahora vacía, a vivir como todo el mundo. Pero mi hermana, temerosa de que nuestra salida de casa sentara un precedente y nos encontráramos dentro de un mes con que nos habían cambiado la cerradura, se pertrechó en el salón y no había GEO que la desalojara.
Teniendo en cuenta el nulo apoyo que había tenido mi propuesta, y que sola no me voy a casa de mis abuelos ni muerta, buscamos soluciones alternativas. Aquí es donde entra mi madre y la teletienda.
Había visto la buena mujer un anuncio de esos que ponen a los dos de la madrugada. Ante nuestra dicotomía, lo pensó un par de segundos y se lanzó de cabeza. En dos días teníamos en casa ese inmenso profiláctico hinchable.
Para los afortunados que desconozcan la cama RestForm es un colchón inflable del tamaño y proporciones de una cama de matrimonio. Eso a simple vista. Pero esa apariencia inofensiva esconde la verdadera funcionalidad del armatoste. Es el instrumento de tortura más sutil y sibilino del siglo XXI: destroza de la misma manera tu fisonomía y tus nervios, y además te metes en él de forma voluntaria. Es infalible, en un par de noches ya había acabado con mi paciencia y me había regalado contracturas en músculos que ni siquiera sabía que existieran, además de lumbago, escoliosis y pinzamientos.
En el anuncio decían que era firme como una tabla, con zonas de descanso independientes y un estabilizador central para que no se hunda. Yo tengo que haber comprado la del todo a cien porque sino no lo entiendo.
Duermo a dos centímetros escasos del suelo, porque el aire de mi cama RestForm debe tenerme pánico y huye despavorido ante la presión de mi cuerpo. Dice que tiene zonas de descanso independientes, no me lo trago. Mi hermana y yo dormimos apelotonadas en el centro del colchón porque no hay forma de mantenerte en un extremo. Es tumbarte y empezar a rodar. Lo intenté tensando al máximo todos y cada uno de mis músculos. No funcionó, me caí de la cama. Y me salieron agujetas. Eso sin contar el ruido que hace cada vez que te mueves, que está a medio camino entre la flatulencia y el alarido de la niña de The Ring.
Pos eso, que estoy desquiciadita, que llevo una semana auto-flagelándome con el dichoso condón-colchón, que me duelen hasta las pestañas. Que no quiero que se vayan mis abuelos, quiero que se vaya mi colchón y sus zonas de descanso independientes, le voy a emancipar con mis contracturas cervicales.
Si la culpa es mía, por no haber aprendido, a mis veintiséis añitos, que no todo lo que dice la tele es verdad.
Con motivo de la visita de mis abuelitos, que va a durar exactamente un mes, nos hallábamos mi hermana y yo, cual dos sin techo, desprovistas de lecho donde depositar nuestros maltrechos cuerpos. Yo era partidaria de mudarnos temporalmente a la morada de éstos, ahora vacía, a vivir como todo el mundo. Pero mi hermana, temerosa de que nuestra salida de casa sentara un precedente y nos encontráramos dentro de un mes con que nos habían cambiado la cerradura, se pertrechó en el salón y no había GEO que la desalojara.
Teniendo en cuenta el nulo apoyo que había tenido mi propuesta, y que sola no me voy a casa de mis abuelos ni muerta, buscamos soluciones alternativas. Aquí es donde entra mi madre y la teletienda.
Había visto la buena mujer un anuncio de esos que ponen a los dos de la madrugada. Ante nuestra dicotomía, lo pensó un par de segundos y se lanzó de cabeza. En dos días teníamos en casa ese inmenso profiláctico hinchable.
Para los afortunados que desconozcan la cama RestForm es un colchón inflable del tamaño y proporciones de una cama de matrimonio. Eso a simple vista. Pero esa apariencia inofensiva esconde la verdadera funcionalidad del armatoste. Es el instrumento de tortura más sutil y sibilino del siglo XXI: destroza de la misma manera tu fisonomía y tus nervios, y además te metes en él de forma voluntaria. Es infalible, en un par de noches ya había acabado con mi paciencia y me había regalado contracturas en músculos que ni siquiera sabía que existieran, además de lumbago, escoliosis y pinzamientos.
En el anuncio decían que era firme como una tabla, con zonas de descanso independientes y un estabilizador central para que no se hunda. Yo tengo que haber comprado la del todo a cien porque sino no lo entiendo.
Duermo a dos centímetros escasos del suelo, porque el aire de mi cama RestForm debe tenerme pánico y huye despavorido ante la presión de mi cuerpo. Dice que tiene zonas de descanso independientes, no me lo trago. Mi hermana y yo dormimos apelotonadas en el centro del colchón porque no hay forma de mantenerte en un extremo. Es tumbarte y empezar a rodar. Lo intenté tensando al máximo todos y cada uno de mis músculos. No funcionó, me caí de la cama. Y me salieron agujetas. Eso sin contar el ruido que hace cada vez que te mueves, que está a medio camino entre la flatulencia y el alarido de la niña de The Ring.
Pos eso, que estoy desquiciadita, que llevo una semana auto-flagelándome con el dichoso condón-colchón, que me duelen hasta las pestañas. Que no quiero que se vayan mis abuelos, quiero que se vaya mi colchón y sus zonas de descanso independientes, le voy a emancipar con mis contracturas cervicales.
Si la culpa es mía, por no haber aprendido, a mis veintiséis añitos, que no todo lo que dice la tele es verdad.
Un día de furia
Hoy he discutido con un cliente, y he discutido con razón.
No entiendo el motivo por el cual, determinadas personas cuando entran en un hipermercado, asumen que todo el personal está preparado para responder a cualquier pregunta que se les ocurra formular. Ya se trate de la receta del pollo al chilindrón o de los principios de la física cuántica, tenemos que saberlo.
Pues bien, la discusión venía porque una compañera de caja no había sido capaz de contestar a una pregunta acerca del modo de uso de una correa para perro. Lo cierto es que la correa en cuestión tenía una configuración extraña igual a un artilugio sadomasoquista, pero sin el cuero. Pero no es culpa mía. Y no conozco la respuesta. Y yo no tengo perro.
Trabajamos en un centro comercial de unos cinco mil metros cuadrados, con unos veintisiete mil artículos a la venta. ¿Porqué razón piensa este imbécil que sabemos exactamente cómo se utilizan todos y cada uno de ellos? ¿O para qué sirven? ¿O que nos importa?
El caballero, por llamarle algo, se ha puesto a gritar cuando le he dicho que entre las obligaciones de mi compañera no está, ni mucho menos, conocer el modo de empleo de los artículos que cobra. Bueno, no se ha puesto a gritar en general, se ha puesto a gritarme a MÍ.
Habitualmente hubiera intentado calmar la situación. Hubiera intentado que el señor se fuera tranquilo, henchido de orgullo y satisfacción al creerse con razón. Pero hoy es domingo y mi páncreas no me permite tal alarde de amabilidad y empatía. Hoy le he contestado, he discutido con él, le he gritado, e incluso (jejeje) le he picado para que se cabreara más.
¡Y, que maravilla!, ya no necesito masajes, spa's, yoga, libros de auto-ayuda ni psicoanalistas. Para ser feliz sólo tengo que ser borde.
He vuelto a casa y no estoy ofuscada, ni tengo la mirada huidiza como la de un psicópata. Incluso mis contracturas cervicales, que habían crecido tanto que había pensado emanciparlas, están blanditas y tiernas como un capítulo de los Teletubbies. Y no siento una punzada en el estómago cada vez que recuerdo que es domingo y he tenido que currar.
Digo yo que la gente debería ser más compresiva los domingos de apertura de los centros comerciales. Deberían tener en cuenta que, mientras ellos visitan a sus abuelos, tienen sexo mañanero, van al rastro o de cañas y juegan con sus perros y/o niños, nosotros estamos encerrados en una especie de búnker aéreo sin ventanas ni luz solar, currando.
No es suficiente que cuando salimos sea cómo si nos hubieran abducido y hubiésemos perdido por completo la noción del tiempo y el espacio. Que tengamos problemas para distinguir la estación del año en que nos encontramos, porque en nuestro micro-clima espacial en verano nos tele-transportamos al Glaciar Drygalskiy y en invierno al Desierto de Atacama.
No, parece que además tenemos que aguantarles cuando, son las ocho de la tarde y recuerdan que mañana es lunes y les toca currar.
¡No me llores! Que aquí me tienes, el día del señor, viendo como entras corriendo a las diez menos cinco de la noche a elegir unas gafas de buceo en enero. Desde luego es una compra imprescindible. Cualquiera diría que estás comprando pilas para tu marca-pasos.
Lo dicho, que es domingo, que he currado hoy y que no me gusta. Y ahora me enfado y no respiro.
No entiendo el motivo por el cual, determinadas personas cuando entran en un hipermercado, asumen que todo el personal está preparado para responder a cualquier pregunta que se les ocurra formular. Ya se trate de la receta del pollo al chilindrón o de los principios de la física cuántica, tenemos que saberlo.
Pues bien, la discusión venía porque una compañera de caja no había sido capaz de contestar a una pregunta acerca del modo de uso de una correa para perro. Lo cierto es que la correa en cuestión tenía una configuración extraña igual a un artilugio sadomasoquista, pero sin el cuero. Pero no es culpa mía. Y no conozco la respuesta. Y yo no tengo perro.
Trabajamos en un centro comercial de unos cinco mil metros cuadrados, con unos veintisiete mil artículos a la venta. ¿Porqué razón piensa este imbécil que sabemos exactamente cómo se utilizan todos y cada uno de ellos? ¿O para qué sirven? ¿O que nos importa?
El caballero, por llamarle algo, se ha puesto a gritar cuando le he dicho que entre las obligaciones de mi compañera no está, ni mucho menos, conocer el modo de empleo de los artículos que cobra. Bueno, no se ha puesto a gritar en general, se ha puesto a gritarme a MÍ.
Habitualmente hubiera intentado calmar la situación. Hubiera intentado que el señor se fuera tranquilo, henchido de orgullo y satisfacción al creerse con razón. Pero hoy es domingo y mi páncreas no me permite tal alarde de amabilidad y empatía. Hoy le he contestado, he discutido con él, le he gritado, e incluso (jejeje) le he picado para que se cabreara más.
¡Y, que maravilla!, ya no necesito masajes, spa's, yoga, libros de auto-ayuda ni psicoanalistas. Para ser feliz sólo tengo que ser borde.
He vuelto a casa y no estoy ofuscada, ni tengo la mirada huidiza como la de un psicópata. Incluso mis contracturas cervicales, que habían crecido tanto que había pensado emanciparlas, están blanditas y tiernas como un capítulo de los Teletubbies. Y no siento una punzada en el estómago cada vez que recuerdo que es domingo y he tenido que currar.
Digo yo que la gente debería ser más compresiva los domingos de apertura de los centros comerciales. Deberían tener en cuenta que, mientras ellos visitan a sus abuelos, tienen sexo mañanero, van al rastro o de cañas y juegan con sus perros y/o niños, nosotros estamos encerrados en una especie de búnker aéreo sin ventanas ni luz solar, currando.
No es suficiente que cuando salimos sea cómo si nos hubieran abducido y hubiésemos perdido por completo la noción del tiempo y el espacio. Que tengamos problemas para distinguir la estación del año en que nos encontramos, porque en nuestro micro-clima espacial en verano nos tele-transportamos al Glaciar Drygalskiy y en invierno al Desierto de Atacama.
No, parece que además tenemos que aguantarles cuando, son las ocho de la tarde y recuerdan que mañana es lunes y les toca currar.
¡No me llores! Que aquí me tienes, el día del señor, viendo como entras corriendo a las diez menos cinco de la noche a elegir unas gafas de buceo en enero. Desde luego es una compra imprescindible. Cualquiera diría que estás comprando pilas para tu marca-pasos.
Lo dicho, que es domingo, que he currado hoy y que no me gusta. Y ahora me enfado y no respiro.
CINCO HÁBITOS EXTRAÑOS
Por cortesía de Brenda y _azul he sido invitada a propagar este juego por la blogosfera. Me ha costado escoger a los infortunados entre los que no estuviesen ya contagiados, y los que no conozco aun. He decidido hacer un híbrido, y de paso conocer nuevos blogs.
LAS REGLAS DEL JUEGO
El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito, de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo "Has sido elegido" y dices que lean el vuestro.
MIS CINCO HÁBITOS EXTRAÑOS
1. Cerrar todos los cajones de la habitación antes de dormir. Fruto de mi infancia traumatizada por cocos y hombres del saco, no soy capaz de dormir si hay algún cajón abierto. Así, no es que impida que mis monstruos salgan, pero al menos se lo pongo más dificil.
2. Apagar-encender-volver a apagar el movil antes de entrar en el cine. Siempre me queda la duda de si está o no apagado, y lo enciendo y lo vuelvo a apagar hasta que quedo convencida de que es una estupidez.
3. Espiar a mi microondas mientras me calienta el desayuno. Tengo la seguridad de que, cuando le miro de frente, va más lento.
4. Leer el libro del viajero del asiento contiguo en el metro. No puedo evitarlo, con leer un par de frases me conformo. Pero es algo obsesivo, hasta que no consigo distinguir un enunciado completo en sentido y significación no me quedo a gusto.
5. Quitarle las etiquetas a los botellines. Bajo amenaza de padecer una grave frustración sexual, es ver un botellin y no me contengo, lo tengo que dejar peladito.
Y ahora llega el momento más dificil, los condenados, les pido disculpas de antemano por los inconvenientes que mi invitación pudiera causarles.
Fle
Isabel
Egreria
Eustaquio y Serafin
Sciascia
LAS REGLAS DEL JUEGO
El primer jugador de este juego inicia su mensaje con el título "5 extraños hábitos tuyos". Las personas que son invitadas a escribir un mensaje en su respectivo blog a propósito, de sus extraños hábitos, deben también indicar claramente este reglamento. Al final, debéis escoger 5 nuevas personas a indicar y añadir el link de su blog o diario web. No olvidéis dejar un comentario en su blog o diario web diciendo "Has sido elegido" y dices que lean el vuestro.
MIS CINCO HÁBITOS EXTRAÑOS
1. Cerrar todos los cajones de la habitación antes de dormir. Fruto de mi infancia traumatizada por cocos y hombres del saco, no soy capaz de dormir si hay algún cajón abierto. Así, no es que impida que mis monstruos salgan, pero al menos se lo pongo más dificil.
2. Apagar-encender-volver a apagar el movil antes de entrar en el cine. Siempre me queda la duda de si está o no apagado, y lo enciendo y lo vuelvo a apagar hasta que quedo convencida de que es una estupidez.
3. Espiar a mi microondas mientras me calienta el desayuno. Tengo la seguridad de que, cuando le miro de frente, va más lento.
4. Leer el libro del viajero del asiento contiguo en el metro. No puedo evitarlo, con leer un par de frases me conformo. Pero es algo obsesivo, hasta que no consigo distinguir un enunciado completo en sentido y significación no me quedo a gusto.
5. Quitarle las etiquetas a los botellines. Bajo amenaza de padecer una grave frustración sexual, es ver un botellin y no me contengo, lo tengo que dejar peladito.
Y ahora llega el momento más dificil, los condenados, les pido disculpas de antemano por los inconvenientes que mi invitación pudiera causarles.
Fle
Isabel
Egreria
Eustaquio y Serafin
Sciascia
Malos humos
Hoy estoy de muy mal humor. Han repuesto el documental de Mercedes Mila en contra del tabaco. Y no lo soporto. Diréis "pues cambia de cadena", pues no va a poder ser.
Tengo un pequeño problemilla. En mi familia la televisión es un miembro más, de hecho, mi madre cuando llega a casa, antes de saludarme a mí, que soy su hija, la enciende. Parece un detalle insignificante, pero me enerva, creo que en un incendio la salvaría antes a ella que a mí. Recuerdo aquellos felices tiempos, cuando solo había dos cadenas, y mi madre me preguntaba por mi vida... Ahora se ha enganchado a Telecinco y no hay Dios que la despegue. No habla, no escucha, solo la ve a ella (snif... )
- Mamáaaaa, ¿donde están mis calcetines?
- ...
- Mamá, soy lesbiana.
- ...
- Mamáaaaa, me he cortado un dedo y está colgandoooooo, ¿Qué hagooooooo?
- Anda niña, toma una tirita y calla que va a salir la Esteban. Y ponte una toalla que me estás poniendo perdido el parquet. - Esta señora ya no es mi madre.
Ya no tiene ni moral, antes era incondicional de "la Campos", ahora la ha abandonado por Ana Rosa sin ninguna piedad, sin grabarla siquiera. Dice que se ha vendido a Antena3...
Bueno, a lo que iba, que en mi casa no hay libertad para elegir. Es una dictadura televisiva. Mi hermano monopoliza una televisión, lo cual no es una opción. Lleva un año poniéndose la misma película, Drácula de Bram Stoker, ¡cada noche! Que no es que no me guste, pero con verla cien veces ya creo que he pillado suficientemente el argumento. Vamos que te puedo señalar cada grano, cada elemento anacrónico y cada fallo argumental con los ojos cerrados, las manos a la espalda y sin película si hace falta.
Y lo de mi madre es alarmante, desde que Telecinco cambió de imagen (sin florecillas en el logo y eso) está como enajenada. Yo estoy convencida de que debe ser algo de hipnosis o publicidad subliminal. Ve todos, absolutamente todos los programas. A veces la he sorprendido a las tres de la mañana viendo a escondidas la teletienda, que parece una yonki. Cuando la saco de casa está como con el mono, y lo graba todo, para no perder su dosis.
Hemos iniciado una terapia a base de la Cuatro, se la colamos intermitentemente en los anuncios y hemos conseguido engancharla al programa de Eva Hache. Pero sabemos que nos queda mucho por hacer.
El caso es que han repuesto el fatídico documental en Telecinco, y ha puesto dos cosas en mi contra, que me pierdo el programa de Eva Hache y que mi madre tiene argumentos bien fundados para repetirme hasta la saciedad que deje de fumar. Y de paso adquirir su dosis. Que digo yo ¿porqué no vamos las dos a terapia y tú te desenganchas de Telecinco? Que Shin Chan ya debe tener acné juvenil y pelos en sus partes pudendas, y aun no he conseguido ver un solo capítulo.
Tengo un pequeño problemilla. En mi familia la televisión es un miembro más, de hecho, mi madre cuando llega a casa, antes de saludarme a mí, que soy su hija, la enciende. Parece un detalle insignificante, pero me enerva, creo que en un incendio la salvaría antes a ella que a mí. Recuerdo aquellos felices tiempos, cuando solo había dos cadenas, y mi madre me preguntaba por mi vida... Ahora se ha enganchado a Telecinco y no hay Dios que la despegue. No habla, no escucha, solo la ve a ella (snif... )
- Mamáaaaa, ¿donde están mis calcetines?
- ...
- Mamá, soy lesbiana.
- ...
- Mamáaaaa, me he cortado un dedo y está colgandoooooo, ¿Qué hagooooooo?
- Anda niña, toma una tirita y calla que va a salir la Esteban. Y ponte una toalla que me estás poniendo perdido el parquet. - Esta señora ya no es mi madre.
Ya no tiene ni moral, antes era incondicional de "la Campos", ahora la ha abandonado por Ana Rosa sin ninguna piedad, sin grabarla siquiera. Dice que se ha vendido a Antena3...
Bueno, a lo que iba, que en mi casa no hay libertad para elegir. Es una dictadura televisiva. Mi hermano monopoliza una televisión, lo cual no es una opción. Lleva un año poniéndose la misma película, Drácula de Bram Stoker, ¡cada noche! Que no es que no me guste, pero con verla cien veces ya creo que he pillado suficientemente el argumento. Vamos que te puedo señalar cada grano, cada elemento anacrónico y cada fallo argumental con los ojos cerrados, las manos a la espalda y sin película si hace falta.
Y lo de mi madre es alarmante, desde que Telecinco cambió de imagen (sin florecillas en el logo y eso) está como enajenada. Yo estoy convencida de que debe ser algo de hipnosis o publicidad subliminal. Ve todos, absolutamente todos los programas. A veces la he sorprendido a las tres de la mañana viendo a escondidas la teletienda, que parece una yonki. Cuando la saco de casa está como con el mono, y lo graba todo, para no perder su dosis.
Hemos iniciado una terapia a base de la Cuatro, se la colamos intermitentemente en los anuncios y hemos conseguido engancharla al programa de Eva Hache. Pero sabemos que nos queda mucho por hacer.
El caso es que han repuesto el fatídico documental en Telecinco, y ha puesto dos cosas en mi contra, que me pierdo el programa de Eva Hache y que mi madre tiene argumentos bien fundados para repetirme hasta la saciedad que deje de fumar. Y de paso adquirir su dosis. Que digo yo ¿porqué no vamos las dos a terapia y tú te desenganchas de Telecinco? Que Shin Chan ya debe tener acné juvenil y pelos en sus partes pudendas, y aun no he conseguido ver un solo capítulo.
Plan de acción 2006
Me he dado cuenta de que, para que las cosas funcionen hay que organizarse. Así que me he planteado un plan de acción para conseguir todos mis objetivos este año. Eso sí, me queda el pequeño pero muy crucial detalle de definir mis objetivos.
OBJETIVOS
-ASERTIVIDAD. Mi asignatura pendiente anual. No sé decir que no y no sé cual es el problema, yo me planto delante del espejo y me sale estupendamente... Pero con la gente no puedo, me siento como la peor persona del mundo mundial. Da igual lo que pidan, yo diré que sí.
¿Te puedes quedar con mi abuelo octogenario, cleptómano y onanista mientras voy a la peluquería? Errrr, claro, nada me apetece más que ver como un anciano se hace una paja mientras me roba los duros del monedero. Para la edad y la artritis que tiene, hay que ver lo ágiles que tiene los dedos.
¿Puedes quitarme los pelos de la nariz que no los veo bien? Emmm, vale, pero espera que coja el cortacésped que con las pinzas no lo veo claro.
¿Puedes hablar con mi mujer y mis hijos, y decirles que les abandono por un masters del universo de 30 centímetros de personalidad? Por supuesto, pero antes dime cual es la marca de sus ansiolíticos que le voy a llevar 3 toneladas.
-AUTOESTIMA. Recuperarla si es que la tuve en algun momento, o generarla si es que nunca la tuve, que va a ser el caso. ¿Pero cómo se hacen las autoestimas? No sé yo si será algo así como hacer una tarta. En ese caso voy dada, cocino por supervivencia e ingiero lo que cocino por dignidad. Creo que tendría bastante más suerte si se hicieran con el Cheminova, aunque ahora que lo pienso... la ultima vez que lo utilicé creé una masa negruzca y viscosa que reaccionó con el agua del váter y lo hizo explotar, nunca se me dió bien la química... De cualquier manera, estoy segura de que en algún momento, a alguien se le ocurrirá vender las autoestimas listas para tomar. Vendrán envasadas en tetrabricks, pasteurizadas y esterilizadas para que no pierdan sus propiedades ni frescura. Me voy a poner ciega, vamos que me van a ver el ego desde Taipei.
-DIETA. Este es uno de esos puntos que se incluyen en los planes para que sepamos que la perfección no existe y tengamos un punto que poner en 2007. Voy a volver a mi dieta, a comer sano y a pesar 55 kilos, a ver si me veo de una buena vez los pies que debo tener las uñas como las de Louise Hollis. Vale, cierto es que las palomitas, los sanwiches de gasolinera y los boca bits no son exactamente una dieta saludable, pero yo lo compenso. Hay días que se me olvida comer. Si, ya se, es una cuestión de supervivencia, pero una no puede estar en todo...
-SEXO. Más, mejor, algo de sexo. Voy a quitarme la pereza, y las pieles muertas y los pelos y la celulitis. Me voy a dejar la verguenza en casa, como mi amiga Maite. Voy a comprarme la minifalda más corta del mercado. Y no voy a esperar a que me entren, a partir de ahora voy a atacar yo. Lo mismo con un poquillo de suerte, o con la asistencia y acompañamiento de la virgen de Lourdes consigo un heterosexual sano, normal y emocionalmente equilibrado, a poder ser con 30 centímetros de personalidad. Bueno, con que sea heterosexual y sano me conformo, que tampoco es cuestión de ponerse exigente.
Yo creo que con estos breves apuntes puedo empezar a reorganizar mi caótica vida... Para el 2007 me hago el propósito de establecer mis propósitos el día 1 como todo el mundo, y no el 9 como todos los años, si es que tengo que organizarme...
OBJETIVOS
-ASERTIVIDAD. Mi asignatura pendiente anual. No sé decir que no y no sé cual es el problema, yo me planto delante del espejo y me sale estupendamente... Pero con la gente no puedo, me siento como la peor persona del mundo mundial. Da igual lo que pidan, yo diré que sí.
¿Te puedes quedar con mi abuelo octogenario, cleptómano y onanista mientras voy a la peluquería? Errrr, claro, nada me apetece más que ver como un anciano se hace una paja mientras me roba los duros del monedero. Para la edad y la artritis que tiene, hay que ver lo ágiles que tiene los dedos.
¿Puedes quitarme los pelos de la nariz que no los veo bien? Emmm, vale, pero espera que coja el cortacésped que con las pinzas no lo veo claro.
¿Puedes hablar con mi mujer y mis hijos, y decirles que les abandono por un masters del universo de 30 centímetros de personalidad? Por supuesto, pero antes dime cual es la marca de sus ansiolíticos que le voy a llevar 3 toneladas.
-AUTOESTIMA. Recuperarla si es que la tuve en algun momento, o generarla si es que nunca la tuve, que va a ser el caso. ¿Pero cómo se hacen las autoestimas? No sé yo si será algo así como hacer una tarta. En ese caso voy dada, cocino por supervivencia e ingiero lo que cocino por dignidad. Creo que tendría bastante más suerte si se hicieran con el Cheminova, aunque ahora que lo pienso... la ultima vez que lo utilicé creé una masa negruzca y viscosa que reaccionó con el agua del váter y lo hizo explotar, nunca se me dió bien la química... De cualquier manera, estoy segura de que en algún momento, a alguien se le ocurrirá vender las autoestimas listas para tomar. Vendrán envasadas en tetrabricks, pasteurizadas y esterilizadas para que no pierdan sus propiedades ni frescura. Me voy a poner ciega, vamos que me van a ver el ego desde Taipei.
-DIETA. Este es uno de esos puntos que se incluyen en los planes para que sepamos que la perfección no existe y tengamos un punto que poner en 2007. Voy a volver a mi dieta, a comer sano y a pesar 55 kilos, a ver si me veo de una buena vez los pies que debo tener las uñas como las de Louise Hollis. Vale, cierto es que las palomitas, los sanwiches de gasolinera y los boca bits no son exactamente una dieta saludable, pero yo lo compenso. Hay días que se me olvida comer. Si, ya se, es una cuestión de supervivencia, pero una no puede estar en todo...
-SEXO. Más, mejor, algo de sexo. Voy a quitarme la pereza, y las pieles muertas y los pelos y la celulitis. Me voy a dejar la verguenza en casa, como mi amiga Maite. Voy a comprarme la minifalda más corta del mercado. Y no voy a esperar a que me entren, a partir de ahora voy a atacar yo. Lo mismo con un poquillo de suerte, o con la asistencia y acompañamiento de la virgen de Lourdes consigo un heterosexual sano, normal y emocionalmente equilibrado, a poder ser con 30 centímetros de personalidad. Bueno, con que sea heterosexual y sano me conformo, que tampoco es cuestión de ponerse exigente.
Yo creo que con estos breves apuntes puedo empezar a reorganizar mi caótica vida... Para el 2007 me hago el propósito de establecer mis propósitos el día 1 como todo el mundo, y no el 9 como todos los años, si es que tengo que organizarme...
Historia de amor flash
Ayer me enamoré. Fue un momento tierno, dulce, distinto y casi místico. Fue basicamente un momento. Tres horas duró nuestra historia, y todavía se me vuelca el estómago con la imagen de tu cara en mi mente.
Tu estabas en tu departamento, yo en consigna. Fui a hacerte una pregunta y te hice reir. No sé porqué será, pero el humor es el mejor arma de seducción.
A partir de ese momento encontraste mil cosas que hacer en consigna. A donde volviera la cabeza alli estabas tú. Sonrisas, bromas, piropos y siempre te pillaba de camino a cualquier parte.
Pero como todo lo hermoso tiene su fin, viniste a despedirte.
"Ya no nos veremos más, es mi último día, se me ha acabado el contrato. Ha sido breve pero intenso"
¡Pero cómo puedo tener tan mala suerte!
Mi empresa me odia. No tiene suficiente con obligarme a sonreir por contrato, con pagarme una miseria, con ponerme a trabajar en reyes hasta las 00.30, que he pillao a los tíos de los camellos dejándome una triste bufanda los mu cutres(no ha habido Playstation III), NO. Además no ha renovado al hombre flash de mi vida.
Me diste dos besos y tu nombre. Se hizo un silencio triste y doloroso, te vi alejarte entre la multitud. Mi compañera me miró y preguntó
"Al menos le habrás pedido el teléfono"
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
¡Maldita educación machista! ¡No se me había pasado por la cabeza!
"Pues ya puedes correr, bonita"
Llamé a mi supervisora, le puse como excusa mis lentillas y salí corriendo entre la gente con un solo objetivo, tú. Miré cada cara, cada hombre, y no pude encontrarte. Te había perdido, para siempre.
A los diez minutos volviste, te habías quitado la corbata y estabas aun más atractivo. Sentía el corazón acelerado y calor, mucho calor. Estabas en tu departamento y volvías a mirarme en la distancia sonriendo. Venías hacia mi. Momento de tensión, miradas nerviosas y una frase por decir flotando entre tu y yo. Me armé de valor... y te deseé suerte. No pude hacerlo. Tu tampoco. Prometiste volver y me hiciste prometer que te recordaría. Aquí te inmortalizo para que siempre sepas que ha sido el mejor día de trabajo en mucho tiempo.
Habrá más días, más humor y más hombres guapos que me deslumbren. Pero ayer fue especial por ser tú. Suerte
Tu estabas en tu departamento, yo en consigna. Fui a hacerte una pregunta y te hice reir. No sé porqué será, pero el humor es el mejor arma de seducción.
A partir de ese momento encontraste mil cosas que hacer en consigna. A donde volviera la cabeza alli estabas tú. Sonrisas, bromas, piropos y siempre te pillaba de camino a cualquier parte.
Pero como todo lo hermoso tiene su fin, viniste a despedirte.
"Ya no nos veremos más, es mi último día, se me ha acabado el contrato. Ha sido breve pero intenso"
¡Pero cómo puedo tener tan mala suerte!
Mi empresa me odia. No tiene suficiente con obligarme a sonreir por contrato, con pagarme una miseria, con ponerme a trabajar en reyes hasta las 00.30, que he pillao a los tíos de los camellos dejándome una triste bufanda los mu cutres(no ha habido Playstation III), NO. Además no ha renovado al hombre flash de mi vida.
Me diste dos besos y tu nombre. Se hizo un silencio triste y doloroso, te vi alejarte entre la multitud. Mi compañera me miró y preguntó
"Al menos le habrás pedido el teléfono"
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
¡Maldita educación machista! ¡No se me había pasado por la cabeza!
"Pues ya puedes correr, bonita"
Llamé a mi supervisora, le puse como excusa mis lentillas y salí corriendo entre la gente con un solo objetivo, tú. Miré cada cara, cada hombre, y no pude encontrarte. Te había perdido, para siempre.
A los diez minutos volviste, te habías quitado la corbata y estabas aun más atractivo. Sentía el corazón acelerado y calor, mucho calor. Estabas en tu departamento y volvías a mirarme en la distancia sonriendo. Venías hacia mi. Momento de tensión, miradas nerviosas y una frase por decir flotando entre tu y yo. Me armé de valor... y te deseé suerte. No pude hacerlo. Tu tampoco. Prometiste volver y me hiciste prometer que te recordaría. Aquí te inmortalizo para que siempre sepas que ha sido el mejor día de trabajo en mucho tiempo.
Habrá más días, más humor y más hombres guapos que me deslumbren. Pero ayer fue especial por ser tú. Suerte
Ya vienen los reyes... yujuuuuuu
Por fin llega lo interesante de la navidad... los regalos.
No creais que soy tan superficial como para pensar unicamente en las ventajas materiales de unas fechas taaan entrañables...
Es simplemente que trabajo en un centro comercial, que llevo cantando el Tamborilero desde octubre y me encuentro algo saturadita de optimismo y buenas intenciones. Quiero ir ya al turrón.
Tres meses felicitando las fiestas, colocando acebos y ¿mi vida? mi vida ya no es color de rosa... ¡es roja y verde!, como los semaforos. Creo que merezco una recompensa.
Además creo firmemente que las navidades están sobrevaloradas. La gente no es mejor en navidad, es más, estas fechas sacan lo peor del ser humano. El hombre es un lobo para el hombre, sobretodo en nochebuena y en un hipermercado. Tendríais que ver de lo que es capaz una madre de familia para conseguir el mejor marisco, el mejor cordero... ¡y conseguirlo ya!.
Las nueve de la mañana en el hiper es un híbrido entre la salida del Paris-Dakar y un combate de Pressing-Catch. Todas las madres concentradas en sus carros, la mirada enajenada, desencajadas las mandibulas, codos fuera y... se abren las puertas.
La madre15 hace una espectacular escalada de posiciones y se coloca en trecer lugar, precedida de la madre21 y la 37. Avanzan raudas y veloces por perfumería camino de la entrada del hiper. La madre7 realiza una sucia maniobra que deja a la 50 inconsciente contra el stand de Chanel. Pero por detras se acerca peligrosamente nuestra ganadora del año anterior, la madre25, diecisiete segundos le llevaron a Pescadería en el 2004 y parece decidida a mejorar su marca... Nunca había visto tanta sangre por un langostino muerto.
El caso es que nuestros pobres pescaderos se acojonan. Ellos detras del mostrador viendo como setenta madres y sus carros avanzan hacia ellos como una estampida de bufalos. Se agarran al mostrador y se preguntan entre ellos "Esto... aguantará ¿verdad?" .
Y no me extraña tanto pavor, imaginaros a vuestra querida madre en su peor momento de furia, ese en el que le sale espuma por la boca y humo por las orejas... ¿ya? Ahora multiplicadlo por setenta... ¿a que acojona?
Además a la gente le dá por comer cosas extrañísimas que jamás encuentran, y te preguntan a tí, claro, como si fueras el Gran Larousse.
-"¿Me puede decir donde están los blinis?"
Tu te quedas con cara de panoli pensando... ¿Qué coño será un blini? ¿Los blinis nacen o se hacen? ¿A qué huelen los blinis? A despido como no contestes, así que les mandas al punto de información. Es un sitio donde hay una señorita que mayormente sabe lo mismo que tú, pero hoy le ha tocado comerse el marrón. Y como de lo que se trata es que se lo coma cualquiera menos tú, le mandas a la señora y... ¡ala! ¡suerte!
Y qué deciros de las colas interminables, que cualquiera diría que al final llegan a caja y se lo regalamos. Pos va a ser que no, que es algo así como una mesa de operaciones. Les sacamos los ojos, los riñones y la piel si se dejan, que es navidad y hay que hacer caja. ¡Y cuela! que si ponemos las uvas a doscientos euros los cien gramos, la gente va y las compra. Casi les sale más barato comerse las doce angulas de la suerte, claro, que si ya es dificil comerse doce uvas...
Pos eso, que lo único bueno es que al final de tanto sufrimiento y sinsabores te premian. Vienen tres tíos en tres camellos (¿?) y por el módico precio de un vaso de leche y dos galletas por cabeza te dejan una Playstation III... ¿Verdad mamá? (Lo cierto es que ya sé que los reyes son los padres, pero les veo tan ilusionados escondiéndome los regalos con veintiséis años... que me da no sé qué. Pero el año que viene les desengaño, que quiero pedirles un coche y no se yo como tendrán el armario pa esconderlo)
No creais que soy tan superficial como para pensar unicamente en las ventajas materiales de unas fechas taaan entrañables...
Es simplemente que trabajo en un centro comercial, que llevo cantando el Tamborilero desde octubre y me encuentro algo saturadita de optimismo y buenas intenciones. Quiero ir ya al turrón.
Tres meses felicitando las fiestas, colocando acebos y ¿mi vida? mi vida ya no es color de rosa... ¡es roja y verde!, como los semaforos. Creo que merezco una recompensa.
Además creo firmemente que las navidades están sobrevaloradas. La gente no es mejor en navidad, es más, estas fechas sacan lo peor del ser humano. El hombre es un lobo para el hombre, sobretodo en nochebuena y en un hipermercado. Tendríais que ver de lo que es capaz una madre de familia para conseguir el mejor marisco, el mejor cordero... ¡y conseguirlo ya!.
Las nueve de la mañana en el hiper es un híbrido entre la salida del Paris-Dakar y un combate de Pressing-Catch. Todas las madres concentradas en sus carros, la mirada enajenada, desencajadas las mandibulas, codos fuera y... se abren las puertas.
La madre15 hace una espectacular escalada de posiciones y se coloca en trecer lugar, precedida de la madre21 y la 37. Avanzan raudas y veloces por perfumería camino de la entrada del hiper. La madre7 realiza una sucia maniobra que deja a la 50 inconsciente contra el stand de Chanel. Pero por detras se acerca peligrosamente nuestra ganadora del año anterior, la madre25, diecisiete segundos le llevaron a Pescadería en el 2004 y parece decidida a mejorar su marca... Nunca había visto tanta sangre por un langostino muerto.
El caso es que nuestros pobres pescaderos se acojonan. Ellos detras del mostrador viendo como setenta madres y sus carros avanzan hacia ellos como una estampida de bufalos. Se agarran al mostrador y se preguntan entre ellos "Esto... aguantará ¿verdad?" .
Y no me extraña tanto pavor, imaginaros a vuestra querida madre en su peor momento de furia, ese en el que le sale espuma por la boca y humo por las orejas... ¿ya? Ahora multiplicadlo por setenta... ¿a que acojona?
Además a la gente le dá por comer cosas extrañísimas que jamás encuentran, y te preguntan a tí, claro, como si fueras el Gran Larousse.
-"¿Me puede decir donde están los blinis?"
Tu te quedas con cara de panoli pensando... ¿Qué coño será un blini? ¿Los blinis nacen o se hacen? ¿A qué huelen los blinis? A despido como no contestes, así que les mandas al punto de información. Es un sitio donde hay una señorita que mayormente sabe lo mismo que tú, pero hoy le ha tocado comerse el marrón. Y como de lo que se trata es que se lo coma cualquiera menos tú, le mandas a la señora y... ¡ala! ¡suerte!
Y qué deciros de las colas interminables, que cualquiera diría que al final llegan a caja y se lo regalamos. Pos va a ser que no, que es algo así como una mesa de operaciones. Les sacamos los ojos, los riñones y la piel si se dejan, que es navidad y hay que hacer caja. ¡Y cuela! que si ponemos las uvas a doscientos euros los cien gramos, la gente va y las compra. Casi les sale más barato comerse las doce angulas de la suerte, claro, que si ya es dificil comerse doce uvas...
Pos eso, que lo único bueno es que al final de tanto sufrimiento y sinsabores te premian. Vienen tres tíos en tres camellos (¿?) y por el módico precio de un vaso de leche y dos galletas por cabeza te dejan una Playstation III... ¿Verdad mamá? (Lo cierto es que ya sé que los reyes son los padres, pero les veo tan ilusionados escondiéndome los regalos con veintiséis años... que me da no sé qué. Pero el año que viene les desengaño, que quiero pedirles un coche y no se yo como tendrán el armario pa esconderlo)
Divagaciones
Me siento como si estuviera a punto de dar una conferencia... ufff, ¡qué angustia!
Acabo de crear este blog y estoy en blanco ¿no es patético? Días y días con mil ideas en la cabeza y justo en el momento crucial no tengo absolutamente nada que decir.
Es curioso el funcionamiento del cerebro, justo cuando más lo necesitas se pone en off y te deja con cara de imbécil y un ridículo err entre los labios. Es como cuando llevas dos meses con un ruido en el coche y vas al mecánico, lo pones en marcha y... nada, no suena nada. Que piensas :
"¡Pero serás mamón! Dos meses quedándote parado justo a dos mil kilómetros de la civilización. Dos meses despertando a mis vecinos con tus bramidos, que aún no he podido quitar las manchas de la basura que nos tiran por las ventanas. Dos meses echándome un chorrito de aceite en las camisas blancas cada vez que abro el capó para ver qué coño te pasa, que no lo quito ni con el neutrexoxigen. Y ahora que decido llevarte a Lourdes, tú te pones a hacer alardes. Que sepas que mañana vas al desguace, a ver si aprendes, so lelo".
Pues eso, a lo que iba, que sufro pánico escénico. Que tengo a mis neuronas cagaicas de miedo y no consigo articular frase coherente. Vais a pensar qué para qué creo un blog si no tengo nada que decir, pues eso digo yo, que llevo dos horas divagando sobre "escribir o no escribir, esa es la cuestión". Pero estoy segura que es el primer contacto, que a medida que os vaya contando mi vida me mostraré más elocuente. Por el momento os doy las gracias por ese alarde de paciencia a los que hayais conseguido llegar a esta frase. La proxima será mejor. Seguro (O eso espero).
Acabo de crear este blog y estoy en blanco ¿no es patético? Días y días con mil ideas en la cabeza y justo en el momento crucial no tengo absolutamente nada que decir.
Es curioso el funcionamiento del cerebro, justo cuando más lo necesitas se pone en off y te deja con cara de imbécil y un ridículo err entre los labios. Es como cuando llevas dos meses con un ruido en el coche y vas al mecánico, lo pones en marcha y... nada, no suena nada. Que piensas :
"¡Pero serás mamón! Dos meses quedándote parado justo a dos mil kilómetros de la civilización. Dos meses despertando a mis vecinos con tus bramidos, que aún no he podido quitar las manchas de la basura que nos tiran por las ventanas. Dos meses echándome un chorrito de aceite en las camisas blancas cada vez que abro el capó para ver qué coño te pasa, que no lo quito ni con el neutrexoxigen. Y ahora que decido llevarte a Lourdes, tú te pones a hacer alardes. Que sepas que mañana vas al desguace, a ver si aprendes, so lelo".
Pues eso, a lo que iba, que sufro pánico escénico. Que tengo a mis neuronas cagaicas de miedo y no consigo articular frase coherente. Vais a pensar qué para qué creo un blog si no tengo nada que decir, pues eso digo yo, que llevo dos horas divagando sobre "escribir o no escribir, esa es la cuestión". Pero estoy segura que es el primer contacto, que a medida que os vaya contando mi vida me mostraré más elocuente. Por el momento os doy las gracias por ese alarde de paciencia a los que hayais conseguido llegar a esta frase. La proxima será mejor. Seguro (O eso espero).





