Recordatorio.
La segunda impresión es la que cuenta.
Frases célebres II.
"Yo porque ya estoy denso y no me sale nada, pero vosotros que sois mentes calenturientas..."
El señor Cerdá, que ya no sabe que decir para que no nos durmamos en clase.
El señor Cerdá, que ya no sabe que decir para que no nos durmamos en clase.
Frases célebres.
"Estoy superenganchada, ya voy por la página 6."
Mar, después de tres semanas leyéndose El código da Vinci.
Ese libro trastorna a cualquiera.
Mar, después de tres semanas leyéndose El código da Vinci.
Ese libro trastorna a cualquiera.
Anorexia.
Peso 51 kg, mido 1'61 y los pantalones que me compro en Zara son de la talla 34-36. Así que, señores diseñadores, no me creo que las modelos que miden 20 cm más que yo y que no pesarán 50 kg ni sumándoles los cinco que dicen que engorda la tele gasten la talla 38.
Quiero...
... más sudokus a cuatro manos.
Oyendo: Marea. El perro verde.
Oyendo: Marea. El perro verde.
Organización.
San Valentín. Plan A.
Redeclarle mi amor a las niñas.
Ver La princesa prometida.
Decirle a Jose que yo también le quiero: Jose te quiero.
Una tarta de fresas, nata y chocolate.
Plan B.
Decirle al ingeniero que las miradas tienen ganas, muchas ganas.
Hoy no quiero que las cosas salgan como están previstas.
Redeclarle mi amor a las niñas.
Ver La princesa prometida.
Decirle a Jose que yo también le quiero: Jose te quiero.
Una tarta de fresas, nata y chocolate.
Plan B.
Decirle al ingeniero que las miradas tienen ganas, muchas ganas.
Hoy no quiero que las cosas salgan como están previstas.
Resaca.
No hay nada más peligroso que tres solteras resentidas y alcoholizadas cantando Mi mundo sin ti.
Escuchando: Soraya. Mi mundo sin ti .
Escuchando: Soraya. Mi mundo sin ti .
1/2006

Me cuentas que este año no has metido la sortija en la copa, que no has pedido deseos, te sobra con lo que tienes.
Mientras, tiendo la ropa.
Es una forma bonita de empezar el año: desayunando yogur con almendras y nueces y tendiendo una lavadora de color.
Reiniciar.
Para redecorar mi vida cambio las cosas de sitio en la habitación, me compro una minifalda o me tinto el pelo.
Lo malo de estos cambios es que no sirven para nada y que siempre me equivoco de cajón cuando busco una camiseta.





