¿A quién quiero engañar?
A quién quiero engañar si la amo... y su lejanía es la ausencia de mi alma...
A quién quiero engañar si la amo... y por eso padezco con la distancia su no presencia...
Cierro mis ojos y busco la fuerza de su abrazo, la calidez de su cuerpo y la suavidad de su voz...
Tranquila mi niña... tranquila...
A quién quiero engañar si la amo... y por eso padezco con la distancia su no presencia...
Cierro mis ojos y busco la fuerza de su abrazo, la calidez de su cuerpo y la suavidad de su voz...
Tranquila mi niña... tranquila...
Te lo cuento
Hubo un choque cósmico que nos hizo vibrar... y el universo se conspiró en ese momento para que nuestras almas se entrelazaran...
Y justo en ese instante todo fue cambiando a mi alrededor...
Las sensaciones fueron en aumento...
Los deseos y los encuentros lascivos me hacían dudar de que podría ser amor...
Pero las separaciones intercaladas me hacían reflexionar...
Las dudas se atesoraban en mi ser....
Y la decisión de una separación definitiva, aunque momentánea, me hizo recapacitar...
Esa mujer tenía algo que yo quería poseer... tenía algo de lo que yo quería disfrutar, saborear,
Y fíjate, yo siempre he sido contraria a una relación a distancia... pero Aaepté el reto...
No me preguntes por qué...
porque aún busco respuestas...
pero sé
que acepté la distancia antes que parecer un alma en pena buscando salvación...
Y éstas almas en la ausencia se retroalimentan...
Ella está aprendiendo a sustentarme, a intentar no dejarme sedienta...
a no dejar vagando y sin rumbo ésta ingrata alma en pena...
que se engrandece con una sola mirada de sus ojos...
con unas palabras de su boca...
con imaginarme su presencia... en la ausencia...
Esa mujer me tiene rendida ante sus pies...
y, aunque siento miedo de perderla,
de cansarla con mis angustias irrelevantes...
sigo reconquistándola cada segundo... cada minuto...
procurando tenerla cerca de mi... y deseando que ella quiera seguir alimentándome.... día a día...
Y justo en ese instante todo fue cambiando a mi alrededor...
Las sensaciones fueron en aumento...
Los deseos y los encuentros lascivos me hacían dudar de que podría ser amor...
Pero las separaciones intercaladas me hacían reflexionar...
Las dudas se atesoraban en mi ser....
Y la decisión de una separación definitiva, aunque momentánea, me hizo recapacitar...
Esa mujer tenía algo que yo quería poseer... tenía algo de lo que yo quería disfrutar, saborear,
Y fíjate, yo siempre he sido contraria a una relación a distancia... pero Aaepté el reto...
No me preguntes por qué...
porque aún busco respuestas...
pero sé
que acepté la distancia antes que parecer un alma en pena buscando salvación...
Y éstas almas en la ausencia se retroalimentan...
Ella está aprendiendo a sustentarme, a intentar no dejarme sedienta...
a no dejar vagando y sin rumbo ésta ingrata alma en pena...
que se engrandece con una sola mirada de sus ojos...
con unas palabras de su boca...
con imaginarme su presencia... en la ausencia...
Esa mujer me tiene rendida ante sus pies...
y, aunque siento miedo de perderla,
de cansarla con mis angustias irrelevantes...
sigo reconquistándola cada segundo... cada minuto...
procurando tenerla cerca de mi... y deseando que ella quiera seguir alimentándome.... día a día...
Quiero que me hagas el amor...
Tumbadas, abrazadas nos sorprende el amanecer. La miro completamente dormida y beso suavemente sus párpados queriéndome robar esos ojos que me miran con alma enamorada... beso su frente queriendo poseer sus pensamientos... beso la comisura de sus labios queriendo comerlos… Se despierta respondiendo a mis besos y su mirada me cautiva…
Mirándola profundamente y susurrando le digo… quiero que me hagas el amor amándome… que cada poro de mi piel sienta el calor de cada beso y la suavidad de cada caricia… quiero que me hagas el amor tan suave y lentamente como si fuera la última vez que pudieras disfrutar de mi cuerpo y de mi alma… quiero que me hagas el amor…
Mientras mis manos se deslizan hacia sus pechos formando círculos alrededor… siento cómo reacciona a mis palabras y como mis caricias le hacen estremecer… bajo hacia su sexo y encuentro manantial de agua fresca que saciará mi sed… detiene mi mano… y me besa profundamente… suavemente… ardientemente… llevándose mi alma…
Su lengua, suave y cálida, recorre mi cuello… sintiendo erizado todo mi ser, su boca descubre mis pechos… sus manos se encuentran con el ardor y la humedad de un sexo ávido de sus caricias…
Siento su boca en mi sexo… siento el calor, la suavidad de su lengua… siento como explora intentando alcanzar el éxtasis… siento como me hace el amor… amándome…
Mirándola profundamente y susurrando le digo… quiero que me hagas el amor amándome… que cada poro de mi piel sienta el calor de cada beso y la suavidad de cada caricia… quiero que me hagas el amor tan suave y lentamente como si fuera la última vez que pudieras disfrutar de mi cuerpo y de mi alma… quiero que me hagas el amor…
Mientras mis manos se deslizan hacia sus pechos formando círculos alrededor… siento cómo reacciona a mis palabras y como mis caricias le hacen estremecer… bajo hacia su sexo y encuentro manantial de agua fresca que saciará mi sed… detiene mi mano… y me besa profundamente… suavemente… ardientemente… llevándose mi alma…
Su lengua, suave y cálida, recorre mi cuello… sintiendo erizado todo mi ser, su boca descubre mis pechos… sus manos se encuentran con el ardor y la humedad de un sexo ávido de sus caricias…
Siento su boca en mi sexo… siento el calor, la suavidad de su lengua… siento como explora intentando alcanzar el éxtasis… siento como me hace el amor… amándome…
La honestidad
¿Por qué tuve la necesidad de contarle que tenía pareja?... que mantenía una relación de tres años... ¿Para qué sí sólo sería un polvo de una noche?... Después de nuestro tercer encuentro, comencé a experimentar la sensación de querer ser honesta con ella... Fíjense lo que acabo de escribir: "ser honesta con ella", con mi amante... ¿y con mi pareja?...
De mi pareja lo único que me preocupaba era que no se enterara, claro... Curioso, no? A una mujer que conocía apenas un par de semanas sentía la necesidad de ser honesta, más sin embargo a mi pareja de tres años sólo procuraba que no se enterara... ¿por mi bien o por el de ella?...
Cada encuentro con mi amante me resultaba agotador... más que un agotamiento físico, era mental... "¿qué hora será?... qué excusa le doy ahora para irme... pero porqué me voy si lo que deseo es continuar y quedarme rendida entre sus brazos hasta el amanecer...
- ¡Uuf!, mira la hora que es! Mañana tengo que madrugar...
- ¡¿Qué!? No te puedes ir ahora!!!!...
De mi pareja lo único que me preocupaba era que no se enterara, claro... Curioso, no? A una mujer que conocía apenas un par de semanas sentía la necesidad de ser honesta, más sin embargo a mi pareja de tres años sólo procuraba que no se enterara... ¿por mi bien o por el de ella?...
Cada encuentro con mi amante me resultaba agotador... más que un agotamiento físico, era mental... "¿qué hora será?... qué excusa le doy ahora para irme... pero porqué me voy si lo que deseo es continuar y quedarme rendida entre sus brazos hasta el amanecer...
- ¡Uuf!, mira la hora que es! Mañana tengo que madrugar...
- ¡¿Qué!? No te puedes ir ahora!!!!...
La continuidad...
Supongo que muchos de ustedes habrán sido besados de una forma casi cósmica, de una manera absolutamente inexplicable por la razón, por la lógica, pero inmensamente sensitiva para nuestra alma... cuando eso ocurre, señores, la razón debe dejarse querer...
Tras ese beso, después de esa “explosión” de sensaciones mi cuerpo no quería más que poseer a esa mujer, de alguna manera u otra, deseaba descubrirla, obviamente –para que negarlo- en lo sexual. Aunque tenía mi pareja de tres años, casi recién cumplidos, no me importaba –evidentemente- algo faltaba que andaba buscando...
¿Cómo poder describir nuestro primer encuentro?... La conversación era agradable, su piel suave, sus besos... paladar de dioses... suaves, cálidos, húmedos... Recuerdo estar completamente nerviosa, me he sentido nerviosa en mis primeras veces, en esos primeros encuentros en los que te juegas mucho, porque para qué negarlo, la primera vez que mantienes sexo con alguien te juegas las posibilidades de una continuidad, si eso es lo que quieres, o por lo menos el orgullo que no se vea afectado, no?...
Pues he de decirles que esa noche me sentí completamente torpe! ¡Qué nervios sentí! ¿Por qué? No sabría decirlo... Pero tampoco sabría decirles porqué a esa mujer llegué a gustarle... quiso repetir...¡Y vaya que si repetimos!...
Tras ese beso, después de esa “explosión” de sensaciones mi cuerpo no quería más que poseer a esa mujer, de alguna manera u otra, deseaba descubrirla, obviamente –para que negarlo- en lo sexual. Aunque tenía mi pareja de tres años, casi recién cumplidos, no me importaba –evidentemente- algo faltaba que andaba buscando...
¿Cómo poder describir nuestro primer encuentro?... La conversación era agradable, su piel suave, sus besos... paladar de dioses... suaves, cálidos, húmedos... Recuerdo estar completamente nerviosa, me he sentido nerviosa en mis primeras veces, en esos primeros encuentros en los que te juegas mucho, porque para qué negarlo, la primera vez que mantienes sexo con alguien te juegas las posibilidades de una continuidad, si eso es lo que quieres, o por lo menos el orgullo que no se vea afectado, no?...
Pues he de decirles que esa noche me sentí completamente torpe! ¡Qué nervios sentí! ¿Por qué? No sabría decirlo... Pero tampoco sabría decirles porqué a esa mujer llegué a gustarle... quiso repetir...¡Y vaya que si repetimos!...