La continuidad...
Supongo que muchos de ustedes habrán sido besados de una forma casi cósmica, de una manera absolutamente inexplicable por la razón, por la lógica, pero inmensamente sensitiva para nuestra alma... cuando eso ocurre, señores, la razón debe dejarse querer...
Tras ese beso, después de esa “explosión” de sensaciones mi cuerpo no quería más que poseer a esa mujer, de alguna manera u otra, deseaba descubrirla, obviamente –para que negarlo- en lo sexual. Aunque tenía mi pareja de tres años, casi recién cumplidos, no me importaba –evidentemente- algo faltaba que andaba buscando...
¿Cómo poder describir nuestro primer encuentro?... La conversación era agradable, su piel suave, sus besos... paladar de dioses... suaves, cálidos, húmedos... Recuerdo estar completamente nerviosa, me he sentido nerviosa en mis primeras veces, en esos primeros encuentros en los que te juegas mucho, porque para qué negarlo, la primera vez que mantienes sexo con alguien te juegas las posibilidades de una continuidad, si eso es lo que quieres, o por lo menos el orgullo que no se vea afectado, no?...
Pues he de decirles que esa noche me sentí completamente torpe! ¡Qué nervios sentí! ¿Por qué? No sabría decirlo... Pero tampoco sabría decirles porqué a esa mujer llegué a gustarle... quiso repetir...¡Y vaya que si repetimos!...
Tras ese beso, después de esa “explosión” de sensaciones mi cuerpo no quería más que poseer a esa mujer, de alguna manera u otra, deseaba descubrirla, obviamente –para que negarlo- en lo sexual. Aunque tenía mi pareja de tres años, casi recién cumplidos, no me importaba –evidentemente- algo faltaba que andaba buscando...
¿Cómo poder describir nuestro primer encuentro?... La conversación era agradable, su piel suave, sus besos... paladar de dioses... suaves, cálidos, húmedos... Recuerdo estar completamente nerviosa, me he sentido nerviosa en mis primeras veces, en esos primeros encuentros en los que te juegas mucho, porque para qué negarlo, la primera vez que mantienes sexo con alguien te juegas las posibilidades de una continuidad, si eso es lo que quieres, o por lo menos el orgullo que no se vea afectado, no?...
Pues he de decirles que esa noche me sentí completamente torpe! ¡Qué nervios sentí! ¿Por qué? No sabría decirlo... Pero tampoco sabría decirles porqué a esa mujer llegué a gustarle... quiso repetir...¡Y vaya que si repetimos!...
Sin pensarlo...
La duda me albergaba. En mi interior había algo que se resistía a dar el paso. ¿Qué faltaba en mi que esperaba encontrar fuera? Decido dar el paso y acepto la cita a ciegas. Llego tarde y además tengo que disculparme con la puntualidad británica. Menos mal que no hay nada que no supere una buena sonrisa. La velada transcurre con normalidad, el local agradable y buena conversación. Decide llevarme a otro lugar para continuar la noche, miro el reloj y pienso: "esta noche puedo llegar un poco más tarde a casa"...
Los locales con luz tenue y copas exóticas ayudan a deshinibirse. El coqueteo empieza a ser evidente. La noche avanza, el alcohol se apodera de la razón y los instintos aflorecen. Me pide un beso, y me horrorizo ¿por qué? Estamos en un pub de ambiente, no tendría que preocuparme... y la beso...
No podría describir la conexión cósmica de esos labios unidos, la forma tan suave y delicada de besar, la dulzura de su boca, la suavidad de sus labios, la humedad... Mis manos se pierden en su espalda... Debo irme...
Hubiera querido llevármela en el coche, pero rechazó mi invitación. No lo entiendo, ha tenido que sentir el ardor de esos besos igual que yo...
No puedo más que desear volver a verla, volver a besarla, volver a acariciarla...
No puedo más que desear descubrirla en todas sus facetas...
Los locales con luz tenue y copas exóticas ayudan a deshinibirse. El coqueteo empieza a ser evidente. La noche avanza, el alcohol se apodera de la razón y los instintos aflorecen. Me pide un beso, y me horrorizo ¿por qué? Estamos en un pub de ambiente, no tendría que preocuparme... y la beso...
No podría describir la conexión cósmica de esos labios unidos, la forma tan suave y delicada de besar, la dulzura de su boca, la suavidad de sus labios, la humedad... Mis manos se pierden en su espalda... Debo irme...
Hubiera querido llevármela en el coche, pero rechazó mi invitación. No lo entiendo, ha tenido que sentir el ardor de esos besos igual que yo...
No puedo más que desear volver a verla, volver a besarla, volver a acariciarla...
No puedo más que desear descubrirla en todas sus facetas...





