Amor a distancia...
Desde el principio pensé que sería solo una relación esporádica. Pensé que no aguantaría una relación a distancia. Soy una mujer más sensual, sensorial que idealista. Por lo tanto la idea de compartir con una pareja tanta lejanía me disgustaba enormemente. Si necesito un abrazo lo quiero ya, lo demando enseguida, necesito sentir el roce de la piel amada, el olor de su cuerpo antes que saber que me adora o que me quiera o que no deja de pensar en mi o que habla de mi constantemente y con todo el mundo... Eso no está mal, pero no era algo con lo que estuviera acostumbrada. Pero aquí estoy, después de diez meses de relación a distancia, después de subidas y bajadas emocionales, de llantos y melodramas, de tres viajes a lo largo de estos meses, y con la cuenta casi a cero... apostando por esta relación. Y más enamorada que nunca... ¿Y cómo? O ¿por qué?... en realidad no lo sé... supongo que forma parte de los misterios de las relaciones humanas, de las químicas que se producen sin lógica coherente...





