Quiero dar sentido a tu nombre
Quiero dar sentido a tu nombre. Que por el eterno horizonte de tus curvas mis caricias amanezcan al deseo. Quiero regresar de la noche doblando la esquina en tus pezones, al compas de la lengua sobre la dureza que provocan.
Alba en mi.
Quiero que mis sombras hagan lo imposible, dando luz a cada uno de los rincones de tu piel. Quiero poseerte, que seas mia, solo mia. Y que no haya noche de donde regresar. Que todo sea amanecer, mi Alba.
Quiero que mis labios te despierten, y que poco a poco tu sexo se me rinda, se me antoje eterno y ansioso por recibir de mis caricias. Quiero decirte que te quiero mientras hundo mi lengua en los interiores de tu piel. Quiero decirte que me gusta, que me derrota besarte mientras no estas a otra cosa que quererme. Que no desees otra cosa que mis labios, mis besos, mis deseos y mis sueños contrados en el punto de tu ser que en el que quiero amanecer. Al alba.
Alba en mi.
Quiero volver a sentir tus ojos con leves pisadas caminando sobre mi, con caricias furtivas, llenas de tu deseo. Quiero que agarres mi sexo y le lleves alli donde sólo quiere estar. Una y otra vez, hasta que parezca imposible todo, hasta que lo único que tenga sentido sea tu mano en mi sexo y tu lengua parezca recorrer mi corazón, mis tiempos, mis rincones, y la razón se largue por la puerta. Al alba.
Alba en mí.
Quiero poseerte desde atrás, desde arriba, desde todos los sitios que pueda poseerte. Quiero que no sepas desde donde te poseo, y no te importe. Porque todos los sitios sean yo, y todos los sitios donde arrive sean tu. Quiero que nuestros sexos olviden los plurales, y no sepan distinguir entre tanta piel, tanto deseo y tanto todo. Quiero hacerlo tan bien que al mismo tiempo desees que no acabe y tengas miedo de que no puedas soportar tanto aire entrando por las ventanas abiertas de tu alma. Al alba.
Sólo tiene tu nombre sentido por que tú lo dominas. En realidad, da igual como te llames. No me hacen falta nombres para amarte. Sólo me haces falta tú.
Alba en mi.
Quiero que mis sombras hagan lo imposible, dando luz a cada uno de los rincones de tu piel. Quiero poseerte, que seas mia, solo mia. Y que no haya noche de donde regresar. Que todo sea amanecer, mi Alba.
Quiero que mis labios te despierten, y que poco a poco tu sexo se me rinda, se me antoje eterno y ansioso por recibir de mis caricias. Quiero decirte que te quiero mientras hundo mi lengua en los interiores de tu piel. Quiero decirte que me gusta, que me derrota besarte mientras no estas a otra cosa que quererme. Que no desees otra cosa que mis labios, mis besos, mis deseos y mis sueños contrados en el punto de tu ser que en el que quiero amanecer. Al alba.
Alba en mi.
Quiero volver a sentir tus ojos con leves pisadas caminando sobre mi, con caricias furtivas, llenas de tu deseo. Quiero que agarres mi sexo y le lleves alli donde sólo quiere estar. Una y otra vez, hasta que parezca imposible todo, hasta que lo único que tenga sentido sea tu mano en mi sexo y tu lengua parezca recorrer mi corazón, mis tiempos, mis rincones, y la razón se largue por la puerta. Al alba.
Alba en mí.
Quiero poseerte desde atrás, desde arriba, desde todos los sitios que pueda poseerte. Quiero que no sepas desde donde te poseo, y no te importe. Porque todos los sitios sean yo, y todos los sitios donde arrive sean tu. Quiero que nuestros sexos olviden los plurales, y no sepan distinguir entre tanta piel, tanto deseo y tanto todo. Quiero hacerlo tan bien que al mismo tiempo desees que no acabe y tengas miedo de que no puedas soportar tanto aire entrando por las ventanas abiertas de tu alma. Al alba.
Sólo tiene tu nombre sentido por que tú lo dominas. En realidad, da igual como te llames. No me hacen falta nombres para amarte. Sólo me haces falta tú.





