De nuevo
De nuevo tu piel bajo mi piel. De nuevo la sangre corriendo por mi venas, como si la llamaras. Y puede que lo hicieras. De nuevo sentía como todo se colocaba en su sitio, como todo tenia sentido otra vez. Cada segundo que no te apartabas, cada segundo que no rechazabas mis caricias. Dios, que tiempo más lento. Miedo, miedo a que me dijeras no, miedo a que te fueras de nuevo. Y un segundo y otro, y mi mano en tu piel, y los minutos horas. Y no saber que hacer, y todo mi ser en mi mano y mi sexo, que no hacia nada más que llamarte.
Creí que me llamabas, o mas bien que no te ibas. Mis manos en tu espalda, acariciando aquello que mis ojos no se cansan de mirar. De nuevo mis manos allá donde quieren ser y estar. Y tu respiras, y pareces respirar el aire que viene de mi sexo, que sólo quiere llamarte, que sólo quiere llenarte.
Y llego a tu sexo a traves de la tela que lo cubre, y el calor que desprendes hace que tenga que aguantarme para no dejarme ir en ese instante, como si todo se centrara en ese calor que quema todo, como si mi sexo te llamara, y tu quisieras quemarlo entre tus piernas.
Y te vuelves y me besas, y te beso. Y tengo que alcanzar tu pecho para que mi locura se vuelva más locura. Y volver a tener tu pecho entre mis labios, y querer beber hasta saciarme.
Y desnudarte una vez más. Me excito ahora mismo solo de pensarte alli. De nuevo mis manos en tu pecho, de nuevo tu pecho entre mis manos.
Pero quiero tu sexo entre mis labios, quiero atraparlo entre mis labios. Quiero que mi boca te haga el amor sin necesidad de utilizar una palabra, y que te abandones a ella una vez más. Pero antes te abrazo, porque quiero que sientas como estoy de excitado por tí. Y no hablamos. No decimos nada. Y yo pienso que es porque las palabras han dejado de existir, porque no tienen sentido ni misión.
Y busco tu sexo. Me agacho para brindar contigo y adorarlo. Para buscar verdades que sólo existen y tienen comprensión si lo tengo entre mis labios, si lo acuno con la lengua y lo transporto entre espacios que yo invento, que yo abarco.
Y vuelves a respirar, y yo a aguantarme.
Y todo acaba alli. Mi sexo te llama pero tu te vas. Es cierto que entro en ti, pero te has ido.
Quizas me equivoqué. pero te tuve otra vez entre mis brazos. Durante un tiempo nada volvió a importar. Puede que lamente haberlo hecho por que dices que no fue lo que yo pensaba que era, y me aproveche, pero nunca, nunca lamentare lo que senti.
Dime que no sentiste nada, que no recuerdas nada, y te creere. Pero aunque fuera un sueño que quieres perder, aunque sintieras tan sólo un segundo lo que yo sentí, dímelo. Aquí, en el único sitio que aún tenemos. Escríbelo, cuéntalo. Te quiero, te deseo. Por lo menos sabes que no estoy mintiendo en eso.
Creí que me llamabas, o mas bien que no te ibas. Mis manos en tu espalda, acariciando aquello que mis ojos no se cansan de mirar. De nuevo mis manos allá donde quieren ser y estar. Y tu respiras, y pareces respirar el aire que viene de mi sexo, que sólo quiere llamarte, que sólo quiere llenarte.
Y llego a tu sexo a traves de la tela que lo cubre, y el calor que desprendes hace que tenga que aguantarme para no dejarme ir en ese instante, como si todo se centrara en ese calor que quema todo, como si mi sexo te llamara, y tu quisieras quemarlo entre tus piernas.
Y te vuelves y me besas, y te beso. Y tengo que alcanzar tu pecho para que mi locura se vuelva más locura. Y volver a tener tu pecho entre mis labios, y querer beber hasta saciarme.
Y desnudarte una vez más. Me excito ahora mismo solo de pensarte alli. De nuevo mis manos en tu pecho, de nuevo tu pecho entre mis manos.
Pero quiero tu sexo entre mis labios, quiero atraparlo entre mis labios. Quiero que mi boca te haga el amor sin necesidad de utilizar una palabra, y que te abandones a ella una vez más. Pero antes te abrazo, porque quiero que sientas como estoy de excitado por tí. Y no hablamos. No decimos nada. Y yo pienso que es porque las palabras han dejado de existir, porque no tienen sentido ni misión.
Y busco tu sexo. Me agacho para brindar contigo y adorarlo. Para buscar verdades que sólo existen y tienen comprensión si lo tengo entre mis labios, si lo acuno con la lengua y lo transporto entre espacios que yo invento, que yo abarco.
Y vuelves a respirar, y yo a aguantarme.
Y todo acaba alli. Mi sexo te llama pero tu te vas. Es cierto que entro en ti, pero te has ido.
Quizas me equivoqué. pero te tuve otra vez entre mis brazos. Durante un tiempo nada volvió a importar. Puede que lamente haberlo hecho por que dices que no fue lo que yo pensaba que era, y me aproveche, pero nunca, nunca lamentare lo que senti.
Dime que no sentiste nada, que no recuerdas nada, y te creere. Pero aunque fuera un sueño que quieres perder, aunque sintieras tan sólo un segundo lo que yo sentí, dímelo. Aquí, en el único sitio que aún tenemos. Escríbelo, cuéntalo. Te quiero, te deseo. Por lo menos sabes que no estoy mintiendo en eso.
Comentario:
Vale. Repito que lo siento. Mucho. Crei que, aun en sueños, me deseabas todavia. Lo lamento.
Comentario:
No es que no quiera contestar. En mi respuesta ¿donde estaba el deseo? Tristeza, miedo... Yo no lo veo por ninguna parte
Comentario:
No, pero dejalo, no hace falta que contestes, si no quieres.
Comentario:
Creo que ha quedado claro. Cuando realmente desperte y me di cuenta de que lo pasaba, me entro la tristeza. ¿No contesta eso a tu pregunta?
Comentario:
Si, importa. Importa mucho. Quiero saber si me deseabas en aquel instante.
Comentario:
Eso ya no importa. Tu ya me has explicado que paso. Y lo he comprendido.
Comentario:
¿En ningun momento te gusto ese sueño? ¿En ningún momento fui yo el dueño de esos sueños? Repito que lamento profundamente haberlo hecho, pero no lamento lo que sentí. Lo siento. Te quiero, te deseo.
Comentario:
Y aunque no venga a cuento, ¿porque no has contestado al reto de "apersardemi"?
Comentario:
Dormía. De pronto los sueños cobraron forma pero seguía soñando. Notaba con me arrancaban la ropa de pronto y que unos labios se acercaban a mi sexo. Yo empezaba a tocar el cuerpo del dueño de esos labios y mis manos no le reconocían. Y lo mas extraño de todo era que no tenia cabeza. Era como si en mi mente adormilada se hubiera encendido un semáforo naranja indicándome precaución, diciéndome que no sabia quien era. Y me asusté. Me entró pánico y quise protegerme, tapándome con mis propias manos. Pero mi sueño me las apartó y las puso en su sexo. Fue cuando realmente desperté y comprendí. Entonces me embargó la tristeza y me deje hacer. Mis manos cayeron inertes sobre la cama a la vez que notaba como me penetrabas. Ya nada me importaba, todo era indiferente. Podías seguir. Pero notaste esa indiferencia o mi miedo inicial, no lo se. Y te retiraste. Pero la tristeza no se retiró porque pensé que te que habías aprovechado de mi sueño.





